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Salvador
Dalí :::
(1904-1989)
Pintor catalán, calificado de Surrealista por excelencia, da al
movimiento gran divulgación y publicidad. Recibe en Figueras una
formación clásica y en Madrid estudia en la Academia de
Bellas Artes. En la Residencia de Estudiantes, en un estimulante ambiente
cultural, se hace amigo de Lorca y Buñuel. Viaja a París,
conecta con Picasso y sus amigos y muestra intererés por los movimientos
vaguardistas. Conoce a Gala, que se convertirá en su mujer, su
musa y su agente comercial. Ella le introduce en el círculo de
A. Bretón y los surrealistas, con los que profundiza en ideas y
experiencias desde 1929. Maneja con maestría las imágenes
que le proporcionan fantasías y delírios del sueño,
las deformaciones de la memoria o los transtornos psicológicos.
Su mayor originalidad se manifiesta en las obras que reflejan su actividad
sobre la paranoia crítica, en sus composiciones de azares objetivos
y en sus automatismos. Usa diferentes técnicas: frescos, acuarelas,
pasteles, litografías, montajes, esculturas, pero sobre todas ellas
prefiere el óleo sobre lienzo. El dibujo es riguroso y con él
se consigue una figuración en donde muestra su formación
académica. En una constante en su obra la representación
de los inmesos paisajes de Cadaqués, y su costa, con el colorismo
de la luz mediterránea, que habitan en su mente desde la infancia.
Estudia a los clásicos del Renacimiento Italiano, que están
presentes en sus obras de temas religioso.
De
su inmensa producción diferenciamos tres momentos:
1.
Las primeras obras hasta sus contactos con el surrealismo: Paisajes
de Cadaqués, Retratos y Mujer a la ventana.
2.
Desde
1929, en que conoce a Gala y a Bretón, se adentra en el surrealismo:
El gran Masturbador (1929) o La persistencia de la Memoria
(1931). Muestra formas blandas, anamorfas, figuras de doble sentido, como
Mae West (1934-1935), que puede utilizarse como apartamento surrealista.
3.
Un largo periodo, desde 1945 hasta su muerte, en el que se introduce también
en la escultura trasponiendo temas de sus telas: Venus de Nilo con
cajones (1936-1964), en bronce pintado y numerosas desintegraciones
de sus obras más paradigmáticas. Sus creaciones forman un
universo singular, impregnado de erotismo, ambigüedades, fascinado
por procesos agresivos de creación, descomposición y recomposición.
Se ha revestido de tantas máscaras cuidadosamente programadas que
su verdadera personalidad atística y humana se escapan, pero persisten
sus escándalos y provocaciones también publicitarias. El
Museo Dalí, de Figueras, preparado por él mismo en
la década de los setenta, es un claro reflejo de sus fantasías,
elucubraciones y mitomanías.
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