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EVOLUCION DE LOS CAÑONES EN TORRE

A principios del siglo XIX se utilizaban cañones
de alma lisa (se llamaban así porque el interior del tubo del cañón
era liso) para disparar proyectiles macizos. El primer cámbio importante
en la artillería naval fue el cañón rayado. Llamado así
debido a que el tubo (alma) del cañón tenía un reborde
sobresaliente a lo largo de la parte interna, de forma de espiral, que apretaban
a la bala y la hacía girar en el momento del disparo; esto aumentó
la precisión y tuvo un aprovechamiento mas efectivo de la potencia propulsora
de la pólvora, que le daba la velocidad de salida al proyectil del cañón.
También se pueden citar los cañones de avancarga (de carga frontal)
y los cañones de retro- carga (carga posterior).
El cañón de carga frontal
en torres
En los cañones de carga frontal (avancarga) el retroceso
era aprovechado para el
retorno en batería, mientras que la depresión del cañón
servía para la recarga de proyectiles. Para ello se empleaban pistones
ubicados detrás de cada cañón y un recipiente para la descarga
del fluido hidráulico, que accionaba el mecanismo de orientación
del cañón. Además este tipo de cañón exigía
que el tubo del cañón sea corto, para poder cargar las municiones
mas cómodamente.
El cañón de carga posterior
En los últimos decenios
del siglo XIX aparecieron los cañones de carga posterior (retrocarga),
que
se perfeccionaron hasta un límite máximo. La retrocarga le otorgó
mayor seguridad a la nave, ya que con este sistema los artilleros encargados
de la carga del cañón no debían exponerse para realizar
la carga de los proyectiles. También la carga posterior permitió
que la longitud de los tubos de los cañones sea mayor y con ello el alcance
de los mismos.
Los proyectiles de los cañones eran impulsados por cargas explosivas,
como por ejemplo la cordita, metida en bolsas de seda y colocada en la recámara
detrás del proyectil. La cordita era una mezcla de nitroglicerina y nitrocelulosa,
que utilizó la marina británica hasta 1890. Las marinas americana
y rusa adoptaron la pólvora nitrocelulosa, que tenía mejores características
balísticas.
A partir del desarrollo de los acorazados �Dreadnought�, por parte de
los ingleses, la marina alemana desarrolló unidades similares como
la clase de cruceros �Nassau�, que montaban cañones de 282 mm, primero
de calibre 45 y luego de calibre 50mm.
A finales del siglo XIX surgió la idea de fabricar cañones pequeños de tiro rápido, ya que el armamento principal de los acorazados no era eficaz contra unidades más pequeñas que se movían con mayor rapidez, como los torpederos y destructores. Para defenderse de este tipo de unidades se utilizaban armas ligeras, lo que hizo necesario el diseño de la culata de los cañones, para poder abrir y cerrar el obturador con mayor rapidez. Estas piezas empleaban un cartucho de latón que contenía el proyectil y la carga explosiva, en lugar de la bolsa de seda utilizada para cargar por separado la pólvora en diseños anteriores.
El tipo de proyectiles que se usaba en ese entonces (1908) contra los acorazados se llamaba �perforante encapuchado�, con la ojiva revestida con capucha de acero, para poder penetrar el blindaje, antes que explotara la carga. Mientras que para unidades menos protegidas se utilizaba el proyectil �semiperforante�, porque el tipo �alta perforación� atravesaba los blancos ligeros sin explotar.
Por su parte Japón
introdujo sus primeros acorazados en 1915, los de la clase �Fuso�, armados con
cañones de 356 mm/calibre 45.
La marina norteamericana introdujo la disposición de torres superpuestas,
con la clase �South Carolina�, situados en la línea de crujía
y en posición bien despejada (disposición Michigan). Esto facilitaba
el disparo y aprovisionamiento de municiones. En poco tiempo este sistema de
torres superpuestas se convirtió en norma para los acorazados.
Fuente:
Enciclopedia Navíos y Veleros
Gustavo Suares