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A modo de prólogo
A partir de este número
intentaré recordar bajo el título arriba indicado a algunos de
aquellos que dejaron huella en nuestra historia y a veces hasta parece que nos
empeñamos en ignorar.
No me refiero a los héroes que estudiamos en la escuela, sino que
hablo de aquellos que transitaron por la vida dedicando desinteresadamente su
tiempo, su esfuerzo, conocimiento y experiencia a mejorar las condiciones de
vida de sus semejantes a, permítanme la expresión, �engrandecer
a su país mediante el tesón, la voluntad y el sacrificio en el
cumplimiento del deber. Quiera Dios que el ejemplo que ellos nos legaron sea
semilla fructífera en futuras generaciones; de todas maneras debemos
rescatarlos del olvido para honrarlos como merecen.
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Aprovechando la fecha, nada mejor que homenajear a nuestros héroes de Malvinas que supieron defender con dignidad, valor y patriotismo el honor que nos legaran nuestros antecesores como el Almirante Brown, José de San Martín o Manuel Belgrano, por citar algunos.
Recordemos a esos jóvenes
que la guerra maduró abrúptamente, devolviéndonos hombres
con diversas historias de dolor, amor y compañerismo que hubieron de
sostener sus miedos, convicciones y acciones en combate.
Imitemos a esos que hoy son padres de familia y pueden contar a sus hijos
con la frente bien alta, la odisea sufrida hace muchos años, equivocada
o nó, para enfrentar un desafío sustentado en su hombría
de bién.
Pido un minuto de silencio
y veinticuatro años de agracecimiento en humilde homenaje para los que
volvieron a contarnos sus historias, sus vivencias, su frustración, y
por los que quedaron, custodiando con sus tumbas para siempre, ese pedacito
de territorio argentino para que, una vez más, podamos gritar emocionados
¡¡¡ Viva la Pátria !!!
Luis Vázquez