MISCELANEAS NAVALES

 

La barca Tijuca, �el último velero mercante argentino�

Este excelente artículo fue escrito por el Capitan de Ultramar Albino C. Morales, y apareció en la revista Navegante en la década del 60. Y cedido por Carlos Mey desde el sito web www.histamar.com.ar, agradecemos su colaboración permanente para con nosotros.

Nacida para el comercio entre Europa y el Brasil, en contró alguna vez un destino argentino; conoció los rigores antárticos, rodeó muchas veces el mundo, y eligió morir en las cálidas aguas tropicales.Viejo y trabajado como estaba, su casco aún permanecia enhiesto y sus altos mástiles todavía apuntaban al cielo como en sus más gloriosas singladuras oceánicas. Sus vergas permanecían sobre las cofas y crucetas, desafiando las tormentas y definitivamente desposeídas de las velas que por más de tres cuartos de siglo lo llevaron a través de los océanos.
Sólo parte de su jarcia firme parecía haber sufrido averías visibles, tal vez más por obra de los hombres que del tiempo. Aquel que veiamos era el casco de la vieja y le gendaria "Tijuca", la cual, años antes de la Segunda guerra mundial, ocupaba el segundo lugar en edad entre los veleros de ultramar a flote sobre todas las aguas del mundo. Eran sus dimensiones, de acuerdo a los correspondientes certificados, 58.50 m de eslora, 10.50 m de manga y 6.30 m de puntal.
Tenía asignado el número 1907 de la matrícula de Bue nos Aires, su arqueo neto era de 497 toneladas y el bruto de 747 toneladas, pudiendo cargar hasta mil toneladas de peso con un calado de 18 pies en agua dulce. Estaba aparejada como brickbarca, pues tenía tres mástiles, de los cuales solo el trinquete y el mayor largaban velas cuadras; pero se la conocia como barca, lo cual es costumbre en este tipo de naves. Cazaba velas mayores, gavias dobles, juanetes, tres foques, estay de mayor, estay de trinquete y, en el palo mesana, una pequeña cangreja triangular.
Tuvo cuatro propietarios y sólo una vez cambió de nacionalidad. Nació francesa y murió argentina, pero toda su vida ostentó su nombre brasilero. La "Tijuca" fue uno de los pocos barcos afortunados que llevó el mismo nombre durante el transcurso de su prolongada existencia. Y decimos afortunados porque ciertamente, no a todos los buques les es dado conservar su nombre original cuando, como nuestro velero, llegan a tener una larga vida durante la cual lo más común es que cambien varias veces de propietario, de bandera y de nombre.

Fantasia y Realidad
 Raro sortilegio parecia tener, en verdad, su bello y exótico nombre para decidir a sus cuatro armadores a mantenerlo. La barca gozó de cierta popularidad en sus úItimos años y algunos redactores periodísticos trataron de explotar la aureola romántica, propia de los veleros, atribuyendole un orígen de nobleza y tejiendo un romance imperial entre la múltiple cabullería de su aparejo.
De acuerdo con esa historia, la nave habia sido construída para la Armada lmperial Francesa durante el reinado de Napoleón III -a la cual perteneció en calidad de buque escuela habiendo sido visitada por dicho Emperador y su esposa, Eugenia de Montijo.
 En verdad se habia dicho -con mas fantasía que fundamento- que la barca perteneció originalmen te a la Armada lmperial Francesa, pero nadie tuvo pruebas para afirmarlo.
 En una consulta realizada al Museo de la Marina en París, se pudo encontrar al capitán Louis Lacroix, de la Marin a Mercante Francesa, que sirvió a bordo de la "Tijuca" en el año 1894.
Dice el capitan Lacroix que la barca de tres mástiles "Tijuca" fue construída en Nantes en 1866, en los astilleros Gouin, siendo botada con todas las ceremonias de estilo en 1867 por cuenta de M. Mazurier, quien la destinó juntamente con un segundo navío de igual tipo y tambien de hierro cuyo nombre fue "Carioca"- a servir en la linea Le Havre - Río de Janeiro. Estos nombres les fueron impuestos como un homenaje al puerto a cuyo tráfico estaban destinadas, pues como sabemos "carioca" es el gentilicio con que se conoce a los naturales de Rio de Janeiro y "Tijuca" no es el nombre de un multicolor pájaro tropical, como afirmaron los fabulistas, sino el de un pico próximo a la ciudad nombrada y el de un barrio de la misma.
Ambas naves fueron diseñadas para instalarles sendas máquinas de vapor de 300 caballos pero los resultados poco satisfactorios de estos mecanismos en aquella época - desde el punto de vista económico y de la velocidad- hicieron que su armador desistiera de su propósito y aumentara sus superficies vélicas. La "Tijuca" cumplió con éxito sus tres primeros viajes al entonces alucinante Rio de Janeiro y que en los mismos Ilevó pasajeros de cámara y cargamentos completos de mercaderias generales. Su tripulación se componía de veintinueve hombres y la travesia desde Cabo Lizard hasta llha Grande (recalada a la bahia de Guanabara), que para un buque de propulsión me cánica es de cinco mil cien millas, fue cubierto en treinta y uno, treinta y nueve y treinta y tres días.

Cámbio de destino - carbon y salitre.
La "Tijuca" era algo más pequeña que su gemela y su velocidad ligeramente menor que la de ésta. Después probablemente en 1876 los dos barcos fueron comprados por los señores Bordes Et Fils, armadores de Burdeos que ya poseían una importante flota de veintisiete veleros, quienes los destinaron al transporte de carbón desde los puertos ingleses del Mar del Norte a Río de Janeiro. Desde aqui navegaban hacia el sur, doblaban el Cabo de Hornos y se dirigian a puertos chilenos donde cargaban salitre y regresaban a Burdeos.
Durante ocho años hicieron esta navegación y en 1884, no habiendo más cargamentos grandes de salitre, la "Tijuca" y la "Carioca" por ser los dos buques más pequeños de sus armadores, fueron destinados al transporte del mencionado producto a las Antillas, donde se recibian cantidades más pequeñas del mismo. Desde alli, durante la temporada correspondiente, llevaban azúcar a Nantes y el resto del año maderas para Saint Nazaire o Le Havre.
 Asi, nuestra barca, al igual que su gemela, dobló muchas veces el temido Cabo de Hornos y, siempre de acuerdo con la información del capitán Lacroix- una oscura noche de 1892, estando en las proximidades de las Malvinas mientras navegaba con las mayores y los juanetes aferrados, abordó un enorme témpano a flor de agua y luego de permanecer casi ocho horas en tan peligrosa situación, reflotó sin sufrir averias y continuó su viaje. La barca era muy manejable con veinte hombres de tripulación y se comportaba muy bien; apopaba un pie cuando cargaba carbón y cuatro pulgadas cuando llevaba nitrato. Por nuestra parte podemos agregar que capeamos dos fuertes pamperos recalando al Río de la Plata y la nave se mantuvo muy bien con un foque, gavias bajas y cangreja. También podemosasegurar que, en estas circunstancias, en ningún momento tuvimos la sensaciónde correr el menor peligro.
Cía. Argentina de Pesca - Georgias

En 1908 los senores Bordes Et Fils vendieron la "Tijuca" a la Compañía Argentina de Pesca, cuando ya la barca acreditaba en su haber cuarenta y un años de navegación.
Sus nuevos armadores la inscribieron en la matricula argentina y, encontrándola en buenas condiciones para ello, le instalaron un motor Diesel Polar de 200 HP y una cámara frigorífica de 35 metros cúbicos de volumen interno. La Compania Argentina de Pesca, poseedora y explotadora de una factoria ballenera en Gritviken, Georgia del Sur, la destinó al servicio entre su puerto de matrícula y su establecimiento austral. Desde entonces la barca pasaba sus inviernos amarrada en el puerto de nuestra capital y, largando amarras desde el muelle de Dársena Sur, todos los años se hacia a la mar a principios de la primavera con destino a Gritviken.
Durante la temporada ballenera hacia uno o dos y a veces tres viajes, llevando provisiones y parte del personal empleado en la fábrica y trayendo fertilizantes y aceite de ballena y de foca. Al finalizar la temporada - en abril o mayo - regresaba  trayendo de vuelta el personal que habia llevado en el primer viaje. Partiendo en la primavera siguiente con rumbo a las Islas geogias del Sur.
Mientras perteneció a esta armadora el velero fue siempre tripulado con personal escandinavo, excepto durante un breve intervalo en que - por la intervención del entonces Subprefecto General Marítimo capitán Morixe - embarcarían algunos oficiales argentinos. Esto ocurrió en las tempora das 1932-33 y 1933-34.

Cambio de ruta y dueños - Bs As - Brazil � Sud Africa.
 En 1942 -durante el período más grave de la segunda guerra mundial- la "Tijuca" fue comprada por la Sociedad Anónima "Lord", una empresa sin ninguna experiencia en el negocio marítimo pero que, bien asesorada, vio la oportunidad del momento. Su nueva armadora estableció con ella un servicio entre Buenos Aires, puertos del Brasil y Ciudad del Cabo (Sudáfrica). regresando a su puerto de matricula.
 En tiempos normales esta actividad hubiera sido un pésimo negocio, pues su velocidad, que no podia competir con la de un buque a propulsión mecánica, la incertidumbre en la duración de sus viajes y las conquistas gremiales de las tripulaciones habrían hecho antieconómica su explotación. Mas es bien sabido que la desdicha de la guerra ofrece muy buenas oportunidades a los hombres emprendedores y ésta fue una de ellas. La barca salia del puerto de Buenos Aires llevando trigo al Brasil, allí embarcaba madera y carga general con destino a la Ciudad del Cabo y de este puerto regresaba a Buenos Aires con carbón.

Su final
 Terminada la guerra, el mar fue nuevamente libre para todas las banderas y, restablecida la competencia de fletes, ya no hubo mas lugar para la "Tijuca" y en el mes de julio de 1946, después de setenta y nueve fecundos años de existencia, terminó sus actividades encallando en la costa de Rio Grande do Sul, sobre los 31´54' de latitud Sur y 51"42' de longitud Oeste.
Pero la "Tijuca" había terminado su misión, sus servicios ya no eran necesarios y los hados eligieron para ella ese lugar. Nacida para viajar al Brasil en un astillero del Mar del Norte, a casi seis mil millas del lugar donde descansa definitivamente, fue fiel a su destino entregándose a la tierra para cuyo servicio fue construída. Ahora es un casco más, sumado a los millares de cascos herrumbrados que festonean las costas de los mares. El océano se vengará de sus triunfos batiendo sin misericordia sobre éI cuando soplen los vientos "carpinteiros" y entre ambos terminarán por vencerlo, dejando sólo sus despojos sobre las arenas.

   

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