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Tradiciones
marineras � monedas al pie de los mastiles
el pasaje del caronte
El presente está adaptado del
texto del diario GACETA MARINERA- Nº 725 de diciembre de 2004-pág.
56.
Existe en las marinas una vieja costumbre que consiste en poner monedas bajo la base de los mástiles o de otro lugar importante al inicio de la construcción de los barcos.
En nuestra Armada no está determinado cuándo se inició esta tradición, pero en las últimas construcciones, destructores MEKO 360 y 140, en los submarinos TR 1700 y en la misma fragata �LIBERTAD� se colocaron sendas monedas. En los primeros se colocaron bajo la primer chapa de quilla puesta en grada, patacones, antigua moneda argentina de plata de un peso.
En los submarinos citados se colocó una moneda similar, pero por la forma en que son botados, la moneda se recupera, y como parte de la ceremonia de botadura, el más joven de los operarios que intervino en la construcción la entrega a la Madrina del buque, la que a su vez, la deja en custodia del Comandante de la nave respectiva.
En la Fragata �LIBERTAD� también se dio cumplimiento a esta costumbre, habiéndose colocado la moneda en la fogonadura (nacimiento del mástil. Es la abertura donde el palo descansa sobre la quilla) de su palo mayor.
¿De dónde proviene esta costumbre?. Ante todo se la conoce como �EL PASAJE DE CARONTE� o �DE CARON� (*) y es un mito del mundo antiguo. Los mitos constituyen fantasías alegóricas, inexplicables desde el ángulo del razonamiento. Las leyendas referentes al mar han estado presentes en la mitología, junto con las costumbres marineras que permitían a los hombres de mar tener más suerte en sus viajes (navegar siempre fue una aventura). La vida y la muerte, el �antes� y el �después� alcanzarían tal grado de curiosidad que dieron origen a las historias que conforman la mitología.
Caronte o Carón:
Hijo de Erebo y la noche. Conducía la sombra de los muertos al otro lado
del Esigio y del Aqueronte. No admitía en su barca las almas de los insepultos
(no sepultados) o las de los que no habían sido debidamente honradas
en sus funerales.
Los pueblos primitivos poblaron el universo
de seres sobrenaturales en su afán de comprender el mundo por percepción
e imaginación. Estos eran semejantes a los hombres por sus características
exteriores pero superiores en fuerza, con iguales virtudes y defectos pero en
grado superlativo y con facultades mágicas. Así nació CARONTE
o CARÓN. De túnica negra con capucha, calavera descarnada de oscura
y profunda mirada, con dos cuencas vacías llenas de negrura y silencio.
El terror de los vivos era ir al infierno a su muerte y CARONTE lleva siglos navegando en la laguna Estigia,( Laguna, que descendiendo a los infiernos por las gargantas del río Estigio desemboca en el Acherón) laguna que comunica con el mundo subterráneo donde impera HADES (nombre primitivo de PLUTÓN), con el mundo de la oscuridad, con el seno de la Tierra que contiene a los muertos. Es el dominio del dios mitológico del infierno.
Acheron: Río de
aguas negras que desaparece como ocurre con varios ríos griegos en las
entrañas del suelo.
CARONTE pues cruza las almas
por las aguas del olvido de la laguna Estigia y así evita que lleguen
a las puertas del averno, infierno, (Lago de Italia situado cerca de Nápoles,
que ocupa el cráter de un volcán extinguido. Por las emanaciones
sulfurosas que salen de él, en la antigüedad creyeron que era una
de las entradas al infierno) pero para ello exige la entrega de una moneda en
pago.
Él navega en una barca de remos sin remos que impulsa con una larga
pértiga (vara larga, con la que Caronte se ayudaba para impulsar su barca).
En un saco de esparto guarda las monedas que recibe.
Esparto: hierba de las
familias de las gramíneas de la cual se extraen hilos de las puntas de
sus hojas. Estas fibras eran muy estimadas y tenían múltiples
aplicaciones, como la fabricación de bolsas.
Así nació la antigua costumbre de poner monedas en la base de los mástiles, o en las fogonaduras o en la quilla, según el lugar considerado más importante de la nave en cuestión, con lo que se saldaba la contribución a CARONTE de los tripulantes de ese buque, que en caso de naufragio podían perder la vida.
Carlos A.Estévez