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GRANDES BARCOS |
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EL QUEEN MARY II

Desde que en enero de 2004 la reina Isabel II de Inglaterra bautizó a la nave con el nombre de su abuela, el Queen Mary 2 es el nuevo soberano de los mares y heredero de la tradición y el estilo de los transatlánticos de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Fue construido en los astilleros Saint Nazaire, en el oeste de Francia pero enarbola bandera inglesa pese a ser de la firma Cunard de orígen estadounidense. El navío tiene una eslora de 345 metros, 41 metros de manga con un desplazamiento de 150.000 toneladas y una capacidad para alojar 2.620 pasajeros.
Su viaje inaugural se produjo a principios del 2004 uniendo Gran Bretaña y Los Estados Unidos de Norte América, más precisamente Florida, realizando un crucero de 14 días y disfrutando de sus comodidades como ser: el restaurante Britannia (de tres niveles y para mil comensales), otros dos restaurantes, el Queens Grill (vajilla de oro) y el Princess Grill, son aún más lujosos y están reservados a quienes ocupan las cabinas más exclusivas. También posee el salón de baile más grande que existe sobre el agua, el Queens Room, una disco y una biblioteca que contiene 10.000 volúmenes, también hay un casino que funciona las 24 horas, pubs y bares, un teatro para más de 1.000 personas, un planetario y cine, un banco, un centro médico, un museo, cinco piletas de natación, un helipuerto, una perrera y hasta ¡una carcel!.
El Capitán Ronald Warwick de 63 años (Su padre Willam Warwick comandó el mítico Queen Elizabeth II), se encuentra al mando del Queen Mary 2, el primer trasatlántico construído desde 1969.

Cualquiera podría pensar que maniobrar semejante barco requerirá enormes comandos, pues no: un simple joystick, de esos que usan los chicos en los video juegos es suficiente pues los motores que le permiten girar sobre sí mismo no hacen que sea necesario el uso de remolcadores. Tiene además cuatro estabilizadores que combinados reducen en un 90 % el rolido del barco.
Por razones de calado el Queen Mary se ve imposibilitado de amarrar en muchos puertos que visita. Ese obstáculo se salva con la utilización de lanchas que permanentemente van y vienen del barco a tierra y tampoco puede atravesar el Canal de Panamá.
Hoy día, por los
mares del mundo, ya navega un nuevo soberano y es probable que su reinado dure
mucho tiempo.
Gustavo Suáres