| Verano 2004 | ||||||||
| NAVEGANDO Cuando salgo a navegar siento que la vida avanza en el surcar del mar . No tengo forma de ver mas alla del alcance de mi vista. En la noche, la visi*n se limita a lo que la luna y estrellas me permiten ver. A pesar de que continuo navegando sin mas finalidad que disfrutar lo que la pr*xima ola traer�, no hay control del porvenir, no tengo control del viento, no tengo control del mar y a pesar de esto, disfruto el navegar como la aventura de vivir. Si me preguntas, cu�l es mi hacer, Te contesto: "se limita a ajustar las velas frente a los caprichos del viento y dirigir mi velero hacia el rumbo establecido en mi plan". Me mantengo pendiente a la direcci*n de la br�jula la cual marca mi sendero, de igual forma que mis principios y mi fe. Navegar, es ver y entender la vida tan sencilla como es. En el viaje nos podemos encontrar con grandes corales a flor de mar, que seducen por su belleza, pero que te pueden hacer zozobrar. Durante la noche la ansiedad se precipita de pensar que con alguno podr�as chocar, pero la certeza de tu rumbo confirmado al mirar a las estrellas te mantiene alerta y seguro de que llegaras a ver el proximo amanecer . De las borrascas y tempestades no te salvar�s pues estas en su dominio; es en esos momentos que medito sobre mi responsabilidad de vida y de mar, "que me toca hacer durante estos momentos de la adversidad". El conocimiento alcanzado por la experiencia de la vida, las gu�as que con su sabidur�a los libros me han prestado y mi idea constante de que no tengo mas que el control de mis actos, me ayudan a clarificar, redefinir mi hacer o mi norte y me enfrento a estos tiempos. Es como vivir, sabes amigo, es como la vida misma; no puedo cambiar mi ambiente, no puedo cambiar mi entorno, pero puedo encontrar una respuesta que se traducir� en mi hacer sin certeza de que es la mas correcta pero asumiendo mi acci*n y decisi*n en su hacer. De esta forma navego en mi mar, no importa la distancia, no importa la obscuridad, es la aventura de vivir la que me mantiene en mi velero d�a tras d�a, aunque no salga a navegar. |
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