AVENTURA 1998 Trazando Rumbos Sub�a el agua salada formando espuma blanca por doquier. Entraba y salia la proa de aquella blanca agua. La tripulaci�n, mi esposa y mis hijos con ojos saltones me miraban como pregunt�ndome en que monta�a rusa los hab�a metido. A todo esto, yo me aferraba al tim�n maniobrando entre las olas que parec�an estar en mi contra, dejandome saber a su forma que la pr�xima seria mas grande. El viaje planeado hacia las islas contin�a ............... El mal tiempo no llega por magia ni es un evento al azar. Es posible observar se�ales en nuestro medio ambiente que nos dejan saber c�mo nuestro entorno cambia y cual es su efecto en el mar. Para tal logro debemos tener el conocimiento el cual form� parte de esa clase que tomamos en nuestro curso de navegaci�n, pero ademas requiere la integraci�n de la experiencia vivida al navegar. Mediante la experiencia vamos integrando lo que vemos en el entorno del mar y el conocimiento adquirido. Esta experiencia nos permitir� tomar decisiones adecuadas al salir a navegar. Para el navegante, el poner en funci�n y desarrollar la destreza de observaci�n de las condiciones meteorol�gicas como parte de su rutina desde la planificaci�n, el inicio y durante el transcurso del viaje es crucial para que pueda arribar al destino seleccionado, asunto en cuesti�n a lo que no estamos acostumbrados a realizar. Por lo general, miramos las condiciones meteorol�gicas cuando �por arte de magia el cielo se torna negro sobre nosotros o el mar se observa bravo�. Al intentar recordar como estaban las condiciones del tiempo en el inicio de nuestro viaje no tenemos idea. Nuestra falta de destreza para observar nuestro entorno nos hace presa de estas consecuencias . Es usual que le achaquemos nuestras culpas al destino, a la suerte o a cualquier excusa que nos libre de nuestra responsabilidad al navegar . Para el navegante el desarrollar destrezas de observaci�n y an�lisis es la orden del d�a. Es importante fijarnos en los detalles que configuran nuestro horizonte antes de zarpar para que nos sirvan de referencia al comparar durante el trascurso del viaje. Observar la direcci�n del viento, el alto de las olas nos da valiosa informaci�n para tomar decisiones. Comparando nuestras observaciones con las condiciones actuales nos permite hacer predicciones de los futuros acontecimientos de la naturaleza del mar. La confianza excesiva y las muchas ganas de llegar son motivo de algunos despistes n�uticos . Las condiciones meteorol�gicas afectan a nuestra embarcaci�n, por ende nuestro rumbo, tiempo de arribo, la desviaci�n de la deriva, entre otras. Tengamos una idea general de por donde vamos al ir mirando el relieve de la costa. El perfil de la costa a su vez nos permite estimar una posici�n. No dejemos esto para cuando el motor se apague. La bruma, polvo y la humedad dificultan la estima de distancia y lugar. El tener presente estos elementos nos hace ser mejores navegantes y disfrutar mas junto a nuestros familiares o sencillamente a aquellos que nos rodean. Es como el diario vivir, si tenemos presente que somos los responsables de nuestros actos y nuestras decisiones, nuestros actos ser�n dirigidos hacia nuestras metas. Responsabilizar al destino, a las circunstancias de la vida, es dejar que nos sorprendan los caprichos del dios Aoes. Son muchas las excusas que utilizamos para justificar nuestras conductas inadecuadas. En ocasiones nos sentimos victimas del medio ambiente, del fracaso, de la culpa, y de todo aquello que como el mar, nos atrapa. Nos encontramos en medio de un divorcio, sin empleo, con un matrimonio deteriorado, o sin el respeto de nuestros hijos e inmediatamente nos definimos como victimas de las inclemencias pero de la vida. Si al navegar estamos tomando decisiones que nos prometen las mejores playas..., las grandes aventuras..., entonces tengo la opci�n de ver la vida como si estuviese navegando. Como requisito desarrollaremos la conceptualizaci�n de definirnos como con la capacidad de escoger las mejores decisiones que se traducen en actos. Esta conceptualizaci�n de la vida nos deja en posici�n de ser el CAPIT�N de nuestra vida; Visualizarnos como entes que tomamos decisiones, de establecer nuestro curso, de verificar nuestro rumbo en la interacci�n humana y asumir las responsabilidad por nuestras decisiones y actos. Amigo lector, nauta, le invitamos a llevar su embarcaci�n de vida desde una visualizaci�n de ente actuante y no de impulsos de conducta producto del dios Aeolus. |