REPUBLICA DE COLOMBIA

MINISTERIO DE EDUCACION NACIONAL

 

CONSEJO NACIONAL DE ACREDITACION

CNA

 

 

 

 

 

 

 

 

LINEAMIENTOS PARA LA

ACREDITACION DE PROGRAMAS

 

Versión Preliminar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Serie Documentos CNA No. 3

 

 

Bogotá, Colombia. Marzo de 2003

 


SISTEMA NACIONAL DE ACREDITACION

 

 

 

 

Lineamientos para la

Acreditación de Programas

 

Versión Preliminar

 

 

 

 

 

 

Consejo Nacional de Acreditación

 

 

 

Darío Abad Arango

Edgar Díaz Puentes

Uriel Giraldo Gallón

Guillermo Hoyos Vásquez

Guillermo Páramo Rocha

Bernardo Restrepo Gómez

Alberto Roa Varelo

 

 

 

 

Bogotá, Colombia. Marzo de 2003

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lineamientos para la Acreditación de Programas

Versión Preliminar

 

 

Sistema Nacional de Acreditación

Consejo Nacional de Acreditación

 

 

Serie Documentos CNA No. 3

ISSN 0122-7874

 

 

Derechos reservados

Distribución gratuita

Prohibida su reproducción con fines comerciales

 

 

Bogotá, Colombia. Marzo de 2003

 


Lineamientos para la

Acreditación de Programas

 

Versión Preliminar

 

 

INDICE

 

 

 

 

 

PRESENTACION ………………………………………………….............………………………

 

INTRODUCCION ……………………………………………………………………………………

La experiencia y el efecto de la Acreditación en Colombia .......................................

Avances en la construcción de una política integral de calidad: la Acreditación Institucional  .........................………………………………………………………………….

 

MARCO LEGAL .............................................................……………………………..

 

LA ACREDITACION DE ALTA CALIDAD Y LA EVALUACIÓN DE ESTANDARES BÁSICOS, COMO PARTE DEL SISTEMA INTEGRADO DE ASEGURAMIENTO DE LA CALIDAD ...................................................................................................

Estándares de Calidad ...........................................................................................

Acreditación de Alta Calidad ..................................................................................

Convergencia entre Acreditación de alta Calidad y Evaluación de Estándares Básicos ...................................................................................................................

 

EL CONCEPTO DE CALIDAD ............................................................................

Aproximación al concepto de calidad ......................................................................

El concepto de calidad en la Educación Superior ....................................................

La evaluación de la calidad en el Sistema Nacional de Acreditación y su reconocimiento .......................................................................................................

Pares Académicos ...................................................................................................

-          El par como paradigma y como conocedor del “paradigma”...........................

-          Paradigmas en disciplinas, profesiones, ocupaciones y oficios ......................

 

OBJETIVOS DE LA ACREDITACION DE PROGRAMAS

 

ASPECTOS INSTITUCIONALES EN LA ACREDITACION DE PROGRAMAS  ........

Misión ..................................................................................................................

Propósitos, metas y objetivos .................................................................................

Proyecto Institucional .............................................................................................

 

CRITERIOS .....................................................................................................

 

Universalidad ......................................................................................................

Integridad ……………………………………………………………………………………………

Equidad ………………………………………………………………………………………………

Idoneidad ……………………………………….……………………………………………………

Responsabilidad ……………………………………………………………………………………

Coherencia ……………………………………………………………………………………………

Transparencia ………………………………………………………………………………………

Pertinencia ……………………………………………………………………………………………

Eficacia ………………………………………………………………………………………………

Eficiencia ……………………………………………………………………………………………

 

EL MODELO DE ACREDITACION DE PROGRAMAS ..........................................

 

CONDICIONES INICIALES PARA INGRESAR AL SISTEMA NACIONAL DE ACREDITACION ..............................................................................................

 

FACTORES …...................................................................................................

 

CARACTERÍSTICAS DE CALIDAD ....................................................................

 

FACTOR No. 1.

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS A LA MISIÓN Y AL PROYECTO INSTITUCIONAL ..............................................................................................

 

FACTOR No. 2.

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS A LOS ESTUDIANTES ....................................

 

FACTOR No. 3.

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS A LOS PROFESORES.....................................

 

FACTOR No. 4.

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS A LOS PROCESOS ACADEMICOS...................

 

FACTOR No. 5.

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS AL BIENESTAR INSTITUCIONAL .................

 

FACTOR No. 6.

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS A LA ORGANIZACIÓN, ADMINISTRACIÓN Y GESTION .........................................................................................................

 

FACTOR No. 7.

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS A LOS EGRESADOS E IMPACTO SOBRE EL MEDIO .........................................................................................................

 

FACTOR No. 8.

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS A LOS RECURSOS FISICOS Y FINANCIEROS ..

 

 

PROCEDIMIENTO GENERAL PARA LA ACREDITACION DE PROGRAMAS .........

 

 

 


 

LINEAMIENTOS PARA LA

ACREDITACIÓN DE PROGRAMAS

 

Versión Preliminar

 

 

 

PRESENTACION

 

Este documento contiene los lineamientos para el proceso de acreditación de programas académicos de pregrado. Es el resultado de la revisión que el Consejo Nacional de Acreditación hizo a la Tercera Edición de Lineamientos para la Acreditación, en un esfuerzo por simplificar el modelo, facilitar la tarea de autoevaluación, la evaluación de pares y la evaluación final, especificando aspectos propios de la calidad de un programa académico, considerado como unidad de evaluación. En 2001 lo hizo para la institución de educación superior como unidad de evaluación, en el documento Lineamientos para la Acreditación Institucional, que actualmente se utiliza en el proceso de acreditación de instituciones.

 

El documento mantiene la estructura del modelo de acreditación del CNA, que conoce la comunidad académica nacional: un marco legal, el marco conceptual, los objetivos, los criterios de calidad, los factores de análisis, unas características de calidad referidas específicamente a programas académicos de pregrado y unos aspectos a considerar para cada una de las características, a partir de las cuales se sugiere se construya las variables e indicadores por parte de las propias instituciones y de las asociaciones de facultades, como ya ha sucedido en algunos casos.

 

Con esta guía, y a partir de los indicadores y de las variables que las instituciones elaboren, se aspira a que se evalúe el programa académico teniendo en cuenta la síntesis de características que permitan reconocerlo mediante un juicio sobre la distancia relativa entre el modo como en ese programa académico se presta el servicio público de la educación y el óptimo que corresponde a su naturaleza.

 

Después de siete años de desarrollo del Sistema Nacional de Acreditación podemos afirmar que el modelo propuesto por el CNA ha logrado la suficiente legitimación en la comunidad académica nacional y el reconocimiento en el medio internacional. Un número importante de instituciones de educación de distinta naturaleza, ha solicitado voluntariamente ingresar al Sistema un volumen significativo de programas académicos de pregrado y en todas ellas, y en muchas que todavía no lo han hecho pero que utilizan los materiales del Consejo Nacional de Acreditación, hay claras manifestaciones de consolidación de la cultura de la autoevaluación y de la autorregulación en el marco del mejoramiento continuo del servicio público y cultural de la educación superior. Esta cultura se consolida cada vez más en aquellas instituciones que por contar con un amplio grupo de programas acreditados por su alta calidad han decidido también iniciar el proceso de acreditación institucional.    

 

El Consejo Nacional de Acreditación pone este documento, como versión preliminar, a consideración de la comunidad académica de todo el país, para que se enriquezca con sus ponderados aportes, de la misma manera como lo ha hecho con todos los instrumentos que ha diseñado y que actualmente se utilizan en los procesos de acreditación de programas y de instituciones.

 

El Consejo quiere destacar y agradecer en esta oportunidad el valioso concurso del grupo académico que conformó a mediados del año anterior para trabajar este proyecto, grupo que estuvo integrado por consejeros, exconsejeros y algunos profesores de instituciones con programas acreditados por su alta calidad. 

 

Finalmente el Consejo Nacional de Acreditación quiere renovar su compromiso con la calidad de la educación superior, con las funciones que le fueron asignadas y con las políticas definidas por el CESU, y está seguro de que con el apoyo de las comunidades académicas y de las propias instituciones de educación superior, los procesos que conducen a la acreditación se desarrollarán con responsabilidad y transparencia.

 


 

1.     INTRODUCCIÓN

 

 

El establecimiento del Sistema Nacional de Acreditación es un mandato de la Ley 30 de 1992, norma que rige la Educación Superior en Colombia. Ese mandato es una respuesta a la necesidad, expresada en múltiples escenarios, de fortalecer la calidad de la educación superior y al propósito de hacer reconocimiento público del logro de altos niveles de calidad, buscando preservar así derechos legítimos que en esta materia tienen los usuarios del sistema de educación superior y la sociedad global.

 

La acreditación se inició en un momento particularmente crítico para la educación superior en Colombia, al tiempo que es cada vez más claro para el Estado, la comunidad académica y la sociedad en su conjunto, que el futuro del país está íntimamente ligado a la consolidación y perfeccionamiento de su sistema de educación superior.  Se trata de imperativos del mundo contemporáneo en los que Colombia debe estar inscrita. El cumplimiento de ese gran propósito es responsabilidad del Estado, de las instituciones de educación superior y de los programas académicos individualmente considerados.

 

El servicio público de educación post-secundaria es ofrecido en Colombia por un conjunto heterogéneo de instituciones, muy diferenciadas entre sí por tipo, tamaño, vocación, recursos disponibles y calidad alcanzada. El sistema ha crecido considerablemente en los últimos decenios pero la cobertura sigue siendo limitada según estándares internacionales. La participación de la mujer aumentó considerablemente a partir de 1960 y hoy se ubica en un poco más del 50% del total de la matrícula. Hay un creciente predominio del sector privado sobre el público en número de estudiantes e instituciones. Es muy notoria la concentración de instituciones y de estudiantes en la capital del país y, aunque ha habido una notable expansión regional del sistema, esta se ha concentrado en unos pocos polos de desarrollo. Los niveles de formación alcanzados por el profesorado siguen siendo bajos y el desarrollo de la investigación y de los posgrados es limitado, aun en las instituciones de mayor tradición. Finalmente, si bien el Consejo Nacional de Acreditación reconoce los importantes esfuerzos que en esta materia ha impulsado el Ministerio de Educación en los últimos años, la coordinación estatal es todavía débil y la articulación interinstitucional aún insuficiente.

 

Según datos del ICFES, en 1970 estaban matriculados 83.239 alumnos en instituciones de educación superior; ese número se había duplicado con creces en 1975; llegaba a 391.490 en 1985 y a 673.353 en el primer período lectivo de 1996. En el año 2000, primer período, el total de alumnos matriculados fue de 934.085. En este año la matrícula se distribuía en un 68.5% en universidades, un 20.2% en instituciones universitarias, un 7.2% en instituciones tecnológicas y un 4.0% en instituciones técnicas profesionales. El reparto de las 320 instituciones existentes en 2002 es el siguiente: universidades, el 33%; instituciones universitarias, el 30%; instituciones tecnológicas, el 21%, e instituciones técnicas profesionales, el 16%. Al comparar esta distribución con la del número de estudiantes según el tipo de institución, se evidencia que los tamaños promedio de los distintos tipos de instituciones son muy diferentes. En el decenio de los sesentas terminó el predominio numérico del sector público sobre el privado para dar paso, a partir de esa época, a la situación opuesta. Hoy, aproximadamente el 63.9% de la matrícula de la educación superior tiene lugar en instituciones privadas.

 

Estudios del Departamento Nacional de Planeación sobre las plantas docentes de las instituciones de educación superior revelaron que en 1992 el 68% de los profesores carecía de título de posgrado. Según las estadísticas del ICFES, en 1996 esa situación continuaba sensiblemente igual. De acuerdo con esta fuente, en ese año solamente el 2.3% del profesorado de educación superior tenía título de doctor. En el año 2000 dicho porcentaje baja a 2.2%. Por otra parte, en 2000 sólo un 22.5% de los profesores tenía una dedicación de tiempo completo, en retroceso con respecto a 1982, año en el cual esa proporción llegaba al 31%. Los programas de formación avanzada, en particular los de doctorado, han tenido muy poco desarrollo. En 1996 el 6.4% de los estudiantes de educación superior estaba matriculado en programas de posgrado. En 1999 este porcentaje bajó a 5.1%. Ahora, como entonces, el conjunto de la educación superior se muestra débil en cuanto a la consolidación de las comunidades académicas, la producción de conocimiento de frontera y la formación de nuevos núcleos de investigación.

 

Los sectores público y privado no constituyen bloques homogéneos. Dentro de cada tipo de institución, la diferenciación por origen, tamaño, complejidad y, lo que es todavía más relevante, por niveles de calidad, es la regla. La heterogeneidad se extiende hasta los programas académicos de una misma área del conocimiento.

 

A la demanda creciente por el servicio se ha respondido multiplicando el número de docentes, sin un desarrollo amplio de los posgrados, sin privilegiar la investigación como eje definitorio de los mismos y sin una planeación que contribuya a fijar prioridades de desarrollo institucional y académico de los entes que prestan el servicio educativo del tercer nivel. De esta manera, las instituciones han ido respondiendo a la demanda, orientándose por las señales de un mercado no estudiado con anterioridad, diversificando imaginativamente los títulos y agudizando el carácter profesionalista de los programas.

 

Son múltiples las causas asociadas a este conjunto de fenómenos. Se pueden mencionar entre ellas: el crecimiento de las clases medias, el proceso de urbanización, el ingreso de la mujer a la educación superior, las demandas del mercado laboral en el marco de una industrialización incipiente y los estilos imperantes de desarrollo. Todo ello ha incidido en una cierta crisis de identidad de las instituciones que pone en tela de juicio su legitimidad por parte de la sociedad global, del usuario y hasta de la comunidad académica. De manera conflictiva las instituciones se ven obligadas a buscar un delicado equilibrio entre excelencia y eficiencia; entre libertad y pluralismo limitado; entre equidad y selectividad; entre autonomía absoluta y rendimiento de cuentas; entre innovación y conservación del conocimiento. Aspectos todos que sólo se hacen inteligibles con referencia a la dinámica social en la cual operan las instituciones. El impacto de estos fenómenos sobre la calidad del servicio educativo es evidente.

 

Hay conciencia de la necesidad de crear condiciones para la consolidación del sistema educativo del nivel superior, de manera que las instituciones puedan responder a los retos derivados de los procesos de modernización y globalización y a la vinculación intensa y creciente entre la investigación científica y tecnológica y la producción de bienes y servicios. Se requiere adecuar la capacitación de los colombianos para cumplir las funciones profesionales, investigativas y de servicio social que, dentro de este contexto, demanda el país. El desarrollo de la ciencia y de la tecnología y la continua renovación de técnicas y estrategias en el mundo del trabajo obligan a concebir la educación superior como un proceso permanente de profundización, actualización y perfeccionamiento. Es evidente que las comunidades académicas del país pueden y deben construir conocimiento, pero también es importante que en los programas académicos se incorporen críticamente los desarrollos mundiales en profesiones, disciplinas, ocupaciones y oficios y que los profesores de las instituciones colombianas de educación superior mantengan un diálogo permanente con sus pares nacionales e internacionales. Se requiere un impulso vigoroso a la interacción entre nuestras instituciones de educación superior y entre éstas y sus homólogas en el mundo.

 

La aplicación responsable de los conocimientos producidos por las comunidades académicas internacionales exige un trabajo de apropiación crítica y creativa de saberes y técnicas, que supone exploraciones de los contextos posibles de esa aplicación, a través de las cuales se puedan predecir efectos sociales, ambientales, culturales y económicos a mediano y largo plazo. Dentro de esa perspectiva, la investigación aparece como una exigencia fundamental, si se tiene en cuenta que no basta asimilar los conocimientos universales sino que se requiere transformarlos, seleccionarlos, reorganizarlos y construir nuevos nexos con la práctica, para adaptarlos a las condiciones del aprendizaje y a las necesidades del contexto nacional, regional o local.

 

La preocupación de la educación superior por los requerimientos actuales y futuros del país supone formar profesionales, en distintas áreas y campos de acción, que enfrenten nuevos retos derivados de los avances científico-técnicos y de la explicitación de necesidades sociales previamente desatendidas o desconocidas.

 

El país debe modernizarse sin perder su identidad, desarrollando su propio proyecto de Nación. Para contribuir a ello, corresponde a las instituciones de educación superior asumir el doble reto de ser contemporáneas y de preparar los sujetos del desarrollo nacional en el contexto de los principios constitucionales y de nuestra fisonomía geográfica, social y cultural, que es al mismo tiempo una y diversa.

 

Resulta indispensable fortalecer las comunidades académicas de disciplinas, profesiones, ocupaciones y oficios, como factor fundamental para alcanzar altos niveles de calidad en los distintos programas. La acreditación es un medio importante para reconocer hasta dónde ese proceso se cumple satisfactoriamente y para establecer qué tanto la educación superior está respondiendo a las exigencias que le plantea el desarrollo del país.

 

La acreditación es, además de un camino para el reconocimiento por parte del Estado de la calidad de instituciones de educación superior y de programas académicos, una ocasión para comparar la formación que se imparte con la que reconocen como válida y deseable los pares académicos, es decir, quienes, por poseer las cualidades esenciales de la comunidad académica que detenta un determinado saber, son los representantes del deber ser de esa comunidad. Dentro del proceso de acreditación, la participación de pares internacionalmente reconocidos podría derivar en un reconocimiento internacional de la calidad de programas e instituciones colombianas.  Finalmente, la acreditación también es un instrumento para promover y reconocer la dinámica del mejoramiento de la calidad y para precisar metas de desarrollo institucional.

 

El proceso de acreditación canaliza los esfuerzos que las instituciones han venido haciendo para realizar la evaluación sistemática de sus programas y, en general, del servicio que prestan a la sociedad.

 

La acreditación es exigente porque, teniendo siempre en cuenta la naturaleza de la institución y del programa, debe garantizar la más alta calidad en todos los casos y porque es voluntaria; voluntariamente, instituciones de los distintos tipos de educación superior ya han expresado su decisión de asumir la mayor exigencia de calidad posible.

 

Dentro de este contexto, el Consejo Nacional de Acreditación, conforme a las políticas definidas por el Consejo Nacional de Educación Superior, CESU, preside y organiza el proceso de acreditación de modo que, una vez realizada la evaluación correspondiente, pueda reconocer la calidad de programas o instituciones y presentar su concepto al Ministro de Educación Nacional sobre la pertinencia de emitir el correspondiente pronunciamiento formal de acreditación.

 

 

La experiencia y el efecto de la Acreditación en Colombia

 

 

Para el momento en que el Consejo Nacional de Acreditación publica esta edición de Lineamientos para la Acreditación de Programas han transcurrido cerca de seis años desde que se inició en Colombia el primer proceso formal de acreditación de programas. Este período de tiempo, si bien breve, permite hace un balance general sobre la experiencia y el efecto de la acreditación.

 

A febrero de 2003, son 169 los programas que han obtenido acreditación, los cuales corresponden a 36 instituciones de educación superior; 40 programas han recibido recomendaciones confidenciales para el mejoramiento de su calidad. En proceso de acreditación hay 366 programas de pregrado, que ofrecen 85 instituciones.

 

Las instituciones de educación superior que han ingresado al Sistema Nacional de Acreditación han sido las beneficiadas de todo este proceso. Puede decirse que comienzan a cumplirse los objetivos que fueron propuestos, pues es evidente el mejoramiento cualitativo que se da a lo largo de la autoevaluación en busca de la acreditación. La puesta en evidencia y el reconocimiento de debilidades conduce en la mayoría de los casos a desarrollar acciones concretas de mejoramiento. Se trata de realizar una autoevaluación rigurosa de la calidad del programa sometido a la acreditación, pero es la institución de manera global la que comienza a someterse al autoexamen y a ser susceptible de mejoramiento, que será fortalecida cuando ingrese a la acreditación institucional.  El trabajo colectivo que implica la realización de la autoevaluación y la legitimación interna de todo el proceso, fortalecen visiblemente los lazos que dan identidad a la comunidad universitaria, intensifican los sentimientos de pertenencia y mejoran el clima institucional dando mayor sentido al trabajo de cada uno dentro del proyecto colectivo.

 

En el contexto descrito anteriormente y en el breve tiempo de operación del Sistema Nacional de Acreditación, son notorios ciertos aspectos que se incorporan al aprendizaje colectivo y que se pueden sintetizar como logros:

 

·          El modelo de acreditación propuesto por el CNA ha logrado legitimidad a partir de su construcción con la comunidad académica y está permitiendo una apertura de esta comunidad que se consolida en la autoevaluación y se fortalece con la interacción de los pares académicos.

 

·          La apreciación de condiciones iniciales que hace el Consejo Nacional de Acreditación ha permitido a la comunidad institucional reencontrarse con su institución, con sus fortalezas y debilidades, aclarar malos entendidos y recuperar la confianza de algunos profesores y estudiantes que parecían escépticos a la acreditación. El Consejo, por su parte, está obteniendo conocimiento valioso sobre la naturaleza de distintas instituciones y de la capacidad de respuesta al proyecto institucional. Adquiere además, una visión general de la educación superior que le permite juzgar cada vez con mayor objetividad y lo compromete éticamente con las políticas en el sector.

 

·          La acreditación está contribuyendo a la apropiación de la cultura de autoevaluación que promueve la comunicación académica y el mejoramiento cualitativo de programas y de la propia institución, lo que fortalece, además, la concreción de la Misión y del Proyecto Institucional.

 

·          La cooperación académica entre instituciones que tienen programas acreditados por su alta calidad con aquellas que comienzan o aspiran a ingresar en el proceso se ha venido intensificando en la autoevaluación.

 

·          Se están organizando y fortalecimiento los sistemas de información especialmente de carácter académico y los relacionados con la administración de recursos se están mejorando y aún renovando. El seguimiento de los estudiantes a través de toda su carrera universitaria está recibiendo adecuados soportes tecnológicos, al igual que el seguimiento de egresados.

 

·          El criterio de transparencia en todos los momentos del proceso ha sido fundamental para asegurar la confianza de las instituciones. La aplicación de este criterio en la autoevaluación institucional asegura la necesaria participación de la comunidad académica, permite reconocer a tiempo las contradicciones y limar las asperezas que puedan presentarse.

 

·          La extensión de la acreditación al campo institucional esta ampliando la cobertura de la autoevaluación promoviendo una valoración analítica de carácter global y un compromiso mayor con la pertinencia de los estudios, la cualificación del profesorado, de la práctica docente y de la participación en la investigación.

 

·          En la medida en que se establece el diálogo entre los responsables de la autoevaluación de los programas ya acreditados y los responsables de la autoevaluación de nuevos programas que entran al proceso, se facilita el intercambio de instrumentos, de experiencias y se evita la repetición de errores; y el trabajo se hace más eficaz reduciendo el tiempo de la autoevaluación y facilitando la determinación de debilidades y fortalezas y la formulación de planes de mejoramiento.

 

·          Los pares académicos que participan en la evaluación externa son la garantía de legitimidad del proceso. La selección cuidadosa de los equipos de pares por parte del CNA, sumado a los refuerzos conceptuales y metodológicos que se entregan en la inducción y en actividades de capacitación permite que la heteroevaluación profundice de la mejor manera en la esencia del paradigma de disciplinas y profesiones. Los miembros de las comunidades académicas nacionales e internacionales son quienes están en condiciones de juzgar un programa académico o una institución de educación superior, pues son los conocedores del saber y los expertos en cada materia.

 

·          Aunque las evaluaciones externas y, en particular, las visitas a las instituciones son espacios de intercambio académico entre pares, han resultado útiles los encuentros y seminarios en donde los pares experimentados puedan aportar sus conocimientos a los pares potenciales.

 

·          La experiencia obtenida en la evaluación externa hace posible que el trabajo de los pares académicos sea cada más cualificado y que en los equipos de evaluadores externos unos aprendan de los otros y se construya así, una cierta experiencia, aunque no se pretende trabajar con profesionales de la evaluación.

 

·          Las discusiones entre pares nacionales y de otras nacionalidades permiten al país aprender de otros contextos y acceder al diálogo con comunidades académicas externas.

 

·          Es fundamental para asegurar la legitimidad del proceso y para hacer más objetiva la decisión sobre la acreditación, dar oportunidad a las instituciones de plantear sus puntos de vista frente a la evaluación externa. La respuesta institucional al informe de pares no sólo aporta nuevos elementos a la decisión, sino que se constituye en una evaluación de la tarea realizada por los evaluadores externos.

 

·          El trabajo institucional para corregir las debilidades señaladas en el proceso de acreditación y para asegurar la renovación de la misma (cuando ya se ha logrado para un período de tiempo dado) o para obtenerla (luego de un intento fallido de alcanzarla) contribuyen a mejorar cualitativamente los programas y las instituciones.

 

·          La definición de estímulos para programas e instituciones acreditados que ya se ha iniciado debe continuar precisando el modo como la acreditación será tenida en cuenta en los procesos de asignación de recursos para la investigación, en los créditos educativos, en el apoyo a estudiantes de bajos recursos y en la capacitación docente, entre otros aspectos.

 

Quizás la ganancia más importante en el largo plazo es la construcción y consolidación de una cultura de la evaluación y de la calidad de la educación superior en el país. La comprensión de que esta evaluación no es un mecanismo destinado a agotarse en premios o castigos externos sino que principalmente es una mirada crítica, que por su naturaleza le corresponde hacer a la academia, lleva aparejada además del mejoramiento de lo que se evalúa, la reflexión sobre los procesos pedagógicos y de la dinámica misma del trabajo académico.

 

 

Avances en la construcción de una política integral de calidad: la Acreditación Institucional

 

 

El grado de desarrollo de la acreditación de programas por un lado, y la necesidad de desarrollar una evaluación que asuma las instituciones como un todo y permita a la sociedad reconocer y diferenciar sus fortalezas, su naturaleza y su misión, por otro, ha permitido poner en marcha la acreditación institucional. La discusión de este tipo de acreditación se ha renovado y ampliado en el último año y ya existe, de parte de las autoridades educativas, una disposición clara para darle curso sin debilitar la acreditación de programas. El Consejo Nacional de Acreditación lanzó en el año 2001 los Lineamientos para la Acreditación Institucional y, a la fecha, un grupo importante de universidades ha manifestado su deseo de acreditarse institucionalmente y ha iniciado los procesos de autoevaluación necesarios para el efecto.

 

La acreditación institucional y la acreditación de programas, concebidas como complementarias en un sistema global de aseguramiento de la calidad, pueden jugar un papel estratégico en la búsqueda de un ejercicio responsable de la autonomía universitaria. Dada la relación entre el número de instituciones y el número de programas, y la diversidad en las modalidades, misiones y niveles de calidad entre las instituciones del país, el impacto de la acreditación institucional en el sistema global de la educación superior puede llegar a ser muy significativo.

 


 

2.         Marco Legal

 

 

La Constitución Política de Colombia de 1991 establece que la educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social, y consagra las libertades de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra. De igual manera, garantiza la autonomía universitaria, ordena al Estado fortalecer la investigación científica en las universidades oficiales y privadas y ofrecer condiciones especiales para su desarrollo; y le asigna, así mismo, la obligación de facilitar mecanismos financieros que hagan posible el acceso de todas las personas aptas a la educación superior.

 

La Ley 30 de 1992, al desarrollar los deberes y derechos consagrados en la Constitución, precisa, como principio orientador de la acción del Estado, el interés de propiciar el fomento de la calidad del servicio educativo; define la autonomía de las instituciones según su naturaleza y los campos de acción de que se ocupan; reafirma la naturaleza de servicio público de la educación y, por lo mismo, la necesidad de que el Estado la fomente, la inspeccione y la vigile, con el fin de garantizar a la sociedad que dicho servicio se presta en la cantidad y calidad necesarias. Así mismo, define la naturaleza jurídica de las universidades estatales y les otorga un régimen especial, precisa sus modos de organización y de elección de sus directivas y establece los regímenes docente, administrativo, financiero, de contratación y de control fiscal. La Ley ordena la organización de las instituciones del Estado como un sistema. Precisa la normatividad aplicable a las instituciones de educación superior de carácter privado. Crea el Sistema Nacional de Acreditación para garantizar que las instituciones que voluntariamente hacen parte de él cumplen los más altos requisitos de calidad y realizan sus propósitos y objetivos. Instituye el Consejo Nacional de Educación Superior como organismo de planificación y coordinación de la educación superior, al cual compete, entre otras funciones, la puesta en marcha del Sistema Nacional de Acreditación y la definición de funciones y forma de integración del Consejo Nacional de Acreditación, organismo también previsto en esta Ley.

 

El Decreto 2904 de 1994 define la acreditación, indica quiénes forman parte del Sistema Nacional de Acreditación y señala las etapas y los agentes del proceso de acreditación.

 

El Consejo Nacional de Educación Superior, mediante el Acuerdo 04 de 1995, expide el reglamento que determina las funciones e integración del Consejo Nacional de Acreditación. Éste fue subrogado posteriormente por el Acuerdo 01 de 2000, que complementó la reglamentación del Consejo Nacional de Acreditación. Por último, el Consejo Nacional de Educación Superior fija las políticas que deben seguirse en materia de acreditación mediante el Acuerdo 06 de 1995. En esta norma se enuncian los fundamentos del proceso de Acreditación, se enumeran características de los procesos de autoevaluación y de acreditación, se precisa quiénes son los agentes de la acreditación y se detallan las etapas de ese proceso; así mismo se reitera el papel del Consejo Nacional de Acreditación dentro del Sistema. Finalmente, hace explícito que la acreditación es "un proceso diferente al de inspección y vigilancia que debe ejercer el Estado, y que, por tanto, la acreditación no reemplaza".


3                   LA ACREDITACION DE ALTA CALIDAD Y LA EVALUACIÓN DE ESTÁNDARES BÁSICOS, COMO PARTE DEL SISTEMA INTEGRADO DE ASEGURAMIENTO DE LA CALIDAD

 

 

Una sólida cultura de la autoevaluación ha de ser la base de un sistema de aseguramiento de la calidad en Colombia. Dicha cultura se ha venido consolidando paulatinamente, lo cual se evidencia en las 85 instituciones y más de 450 programas que se han presentado al Consejo Nacional de Acreditación para acogerse a la acreditación voluntaria. De otro lado, de acuerdo con los recientes decretos que establecen estándares de calidad para programas de pregrado, las instituciones que no acrediten voluntariamente sus programas tendrán que someterse a la verificación académica de los estándares allí establecidos. Esto significa que hemos comenzado a completar el círculo de la calidad: estándares básicos como referente necesario para la creación y funcionamiento de programas, y características de alta calidad para los programas que quieren ser reconocidos por su excelencia en un proceso de acreditación.

 

 

3.1      Estándares de calidad:

 

 

El proyecto de evaluación de estándares de calidad para la creación y funcionamiento de programas universitarios ha sido promovido por las comunidades académicas y por la subdirección de Fomento y Desarrollo del ICFES. Los estándares mínimos descritos en este proyecto se han presentado como parte del sistema de inspección, vigilancia y control de la calidad de la educación superior. Esto último resulta polémico dado el carácter académico de los estándares.

 

A pesar de sus diferencias con la acreditación, debemos hacer énfasis en que el proceso de verificación de estándares básicos debe hacer parte de un sistema integrado de aseguramiento de la calidad. La acreditación y la verificación de estándares, entendidos como procesos de evaluación académica sobre distintos niveles de calidad, no se oponen sino que, por el contrario, se complementan.

 

Un estándar de calidad puede ser entendido como un patrón, una medida esperada o un indicador de desempeño que debe ser alcanzado para legitimar un programa académico. El cumplimiento del estándar es la base para garantizar a la sociedad que un determinado programa tiene los requisitos y condiciones que la comunidad académica, profesional y disciplinar, han establecido como propios de la naturaleza de dicho programa.  Es decir, que su ofrecimiento a la sociedad está exento de distorsiones, ofertas engañosas y falta de transparencia. El cumplimiento de los estándares garantiza que, sin ser necesariamente un modelo de alta calidad, un programa corresponde a su naturaleza y que puede ser tenido por otros como referente.

 

De acuerdo con lo anterior, el enunciado de los estándares no se orienta a evaluar los resultados científicos, sociales y profesionales de un programa, sino sus condiciones académicas, los recursos físicos y humanos de que dispone, y su pertinencia social y profesional.  Su adecuada evaluación es un ejercicio de defensa de los intereses de la sociedad.

 

Si se quiere que el proceso de verificación de estándares haga parte de un sistema integrado de aseguramiento de la calidad y adquiera plena legitimidad frente a las instituciones y comunidades académicas, es necesario depositar el peso de los juicios derivados de la verificación en pares académicos designados por un organismo que goce de autonomía académica y de legítimo reconocimiento en la comunidad universitaria.

 

 

3.2      Acreditación de Alta Calidad

 

 

Por otro lado, al hablar de características de calidad en el proceso de acreditación no nos referimos a unas condiciones previas ni a requisitos básicos de desempeño; nos referimos fundamentalmente, como se ha dicho antes, a cómo una institución y sus programas se orientan a un deber ser, hacia un ideal de excelencia, y pueden mostrar resultados específicos, tradición consolidada, impacto y reconocimiento social, entre otros.

 

Las características de calidad desde la perspectiva de la acreditación son referentes por los cuales un programa académico orienta su acción y el grado de su cabal realización es evaluable académicamente. Esta evaluación versa, por ejemplo, sobre el desempeño de los egresados en el medio, sobre la producción intelectual de sus profesores, sobre el reconocimiento que hace la sociedad, sobre el impacto obtenido en el medio, la calidad de procesos pedagógicos, la eficiencia en el manejo de recursos, etc.

 

Es importante enfatizar de nuevo en que estas características no pueden ser leídas y juzgadas de manera abstracta; deben ser leídas desde las misiones y la realidad contextual en la cual pretenden ser evaluadas.  De este modo, el juicio de la calidad que emiten los pares académicos no está referido solamente a una dimensión universal, sino a cómo esa característica se hace realidad en un contexto específico.

 

La evaluación de la calidad en el campo de la acreditación en Colombia implica un ejercicio complejo que, a pesar de apoyarse en indicadores cuantitativos y objetivos, no puede renunciar a su carácter cualitativo y hermenéutico. El par académico es de alguna manera un hermeneuta que pretende interpretar el sentido y la validez que tiene un enunciado universal en un contexto e institución específicos.

 

Al ser adoptado por el Estado y la sociedad, el juicio de los pares académicos se constituye en un reconocimiento público sobre una institución o programa que está cumpliendo con su misión y puede seguir haciéndolo con altos niveles de calidad.

 

 

 

 

 

 

3.3             Convergencia entre Acreditación de Alta Calidad y Evaluación de Estándares Básicos

 

 

De acuerdo con lo expuesto, tanto los Estándares Básicos como la Acreditación de Alta Calidad apuntan al mismo objetivo: la garantía, el reconocimiento y el aseguramiento de la calidad. No obstante, las perspectivas son diferentes. En primer lugar, la evaluación de estándares, conducente a lo que se denomina “registro calificado de programas”, es una evaluación ex-ante, que hace énfasis en los insumos y recursos, aunque puede tener en cuenta los procesos. La acreditación, en cambio, asume de manera integral y cualitativa los insumos, procesos y productos y, aunque es el resultado de una evaluación externa, utiliza la autoevaluación como su principal herramienta.

 

Mientras que los estándares son condiciones previas, y se constituyen en un primer escalón para ofrecer un servicio de calidad, conforme a los intereses sociales, la acreditación se encuentra en el escalón siguiente puesto que supera las características mínimas de calidad y posee una dinámica orientada hacia la excelencia académica. La diferencia sustancial entre ambas prácticas es el nivel en que se encuentran con relación a la excelencia, así como el foco de la evaluación y el abordaje metodológico. Otros aspectos pueden ser considerados como similitudes o rasgos comunes en ambos procesos. Por ejemplo, la evaluación por pares académicos y el carácter interpretativo que tienen los juicios de calidad en la acreditación deben ser logrados del mismo modo para los estándares. Es decir, el registro calificado y la acreditación pueden hacer parte de un mismo continuo: son momentos diferentes, que usan mecanismos distintos, dentro de un mismo proceso global de aseguramiento social de la calidad.

 


 

4.         El concepto de calidad

 

 

El conjunto de las normas mencionadas en el punto anterior evidencia el interés del Estado colombiano por el mejoramiento de la calidad del servicio educativo. Este interés coincide con la toma de conciencia de las instituciones de educación superior acerca de la importancia de rendir cuentas ante los usuarios y la sociedad sobre el grado en que ellas se aproximan al nivel de desempeño esperable que corresponde a su naturaleza. El logro y preservación de la calidad es entonces un reto en materia de educación superior; él anima la acción del Estado y convoca la voluntad de las instituciones.

 

Manejar a cabalidad el concepto de calidad no es fácil, en virtud de la complejidad que la comprensión del concepto encierra y del sinnúmero de determinantes que la afectan; unos, dependientes de las condiciones internas de las instituciones; otros, relacionados estrechamente con el contexto global en que ellas se encuentran.

 

Al estudiar la literatura y al observar las experiencias de otros países en materia de evaluación de la calidad, se advierte que, en muchos casos, se utilizan modelos basados en uno solo de los aspectos que la constituyen. Así, por ejemplo, se juzga que existe calidad en una institución por su reputación, o se asume que la hay cuando ella dispone de los recursos académicos o financieros adecuados, o porque ha obtenido determinados resultados en alguna de sus funciones sustantivas, o por el valor intrínseco de los contenidos académicos de sus programas de formación, o por la apreciación del valor agregado de la educación que imparte, es decir, por lo que el estudiante aprende durante su permanencia en la institución. En otros casos, se identifica la calidad con la mayor o menor satisfacción de estándares fijados por asociaciones profesionales o por agencias de acreditación, o por la satisfacción manifiesta de los empleadores. Con base en tales preferencias, se eligen las estrategias y las metodologías de evaluación de la calidad, lo que condiciona la amplitud del concepto mismo de calidad y los alcances de los resultados de su evaluación.

 

En contraposición a dichos enfoques parciales, el Consejo Nacional de Acreditación ha adoptado una aproximación integral al desarrollar su modelo. El Consejo ha procurado tener presentes todos los factores que inciden en ella y la manera como en la configuración de esos factores pesan los recursos institucionales, los procesos internos y los resultados de la gestión académica.

 

Para abordar con mayor claridad el tema de la calidad, nos proponemos tratarlo primero desde una perspectiva general, luego referido al ámbito de la educación superior y, finalmente, en el contexto del Sistema Nacional de Acreditación.

 

 

 

 

 

 

4.1      Aproximación al concepto de calidad

 

 

La calidad, en un primer sentido, se entiende como aquello que determina la naturaleza de algo, como aquello que hace de algo lo que ese algo es. La calidad expresa, en este primer sentido, la identidad de algo como síntesis de las propiedades que lo constituyen. Lo que algo es, la calidad que lo distingue, es el resultado de un proceso histórico. Así, se habla, por ejemplo, de la calidad de hombre libre que una sociedad reconoce a sus miembros o de la calidad de Rector que alguien ostenta en un momento de su vida.

 

En un segundo sentido, la calidad de algo es la medida en que ese algo se aproxima al prototipo ideal definido históricamente como realización óptima de lo que le es propio según el género al que pertenece. En este segundo sentido se habla, por ejemplo, de una institución o de un programa académico de alta calidad.

 

De lo anterior se desprende que la calidad se refiere tanto a la posibilidad de distinguir algo como perteneciente a un determinado género como a la posibilidad de distinguir entre los distintos miembros de un género y entre ellos y el prototipo ideal definido para ese género.

 

 

4.2      El concepto de calidad en la Educación Superior

 

 

El concepto de calidad aplicado al servicio público de la educación superior hace referencia a la síntesis de características que permiten reconocer un programa académico específico o una institución de determinado tipo y hacer un juicio sobre la distancia relativa entre el modo como en esa institución o en ese programa académico se presta dicho servicio y el óptimo que corresponde a su naturaleza.

 

Para aproximarse a ese óptimo, el Consejo Nacional de Acreditación ha definido un conjunto de características generales de calidad. Con respecto a ellas se emiten los juicios sobre la calidad de instituciones y programas académicos, pero la determinación más específica y el peso relativo de esas características estarán, en buena parte, condicionados a la naturaleza de la institución y a la del programa académico en cuestión.

 

Aunque se parte de referentes universales, es la lectura diferenciada de estas características lo que permite evaluar la calidad de instituciones y programas académicos de educación superior de la más diversa índole. Esta diferenciación estará determinada por los referentes correspondientes a lo que en el momento histórico presente y en la sociedad concreta se reconoce como propio del género al cual la institución o el programa académico pertenecen (la normatividad existente, las orientaciones básicas del sector educativo) y por los elementos propios correspondientes a lo que la institución singularmente considerada define como su especificidad o su vocación primera (la misión de la institución) y al modo como dicha misión se expresa en los programas académicos.

 

En este contexto, un programa académico tiene calidad en la medida en que haga efectivo su concepto, en la medida en que se aproxime al ideal que le corresponde tanto en relación con sus aspectos universales como en lo que toca a los que corresponden al tipo de institución a que pertenece y al proyecto específico en que se enmarca y del cual constituye una realización.

 

Por otra parte, para que la calidad se haga efectiva, las instituciones y programas académicos de educación superior deben, además de asegurar la posibilidad de apropiación por parte del estudiante del saber y el saber-hacer correspondientes a la comunidad de la cual será miembro gracias a un proceso de formación, asumir la tarea fundamental de mantenerse como espacios de formación en los valores generales de la cultura académica; valores que son propios de todas las instituciones de educación superior.

 

Naturalmente, para que la calidad se logre, se requiere también un clima institucional propicio y condiciones adecuadas de organización, administración y gestión.

 

La calidad de la educación superior es la razón de ser del Sistema Nacional de Acreditación; reconocerla, velar por su incremento y fomentar su desarrollo otorga sentido a la acción del Consejo Nacional de Acreditación. La calidad, así entendida, supone el esfuerzo continuo de las instituciones por cumplir en forma responsable con las exigencias propias de cada una de sus funciones. Estas funciones que, en última instancia, pueden reducirse a docencia, investigación y extensión o proyección social, reciben diferentes énfasis en las distintas instituciones, lo que da lugar a especificidades adicionales.

 

 

4.3             La evaluación de la calidad en el Sistema Nacional de Acreditación y su reconocimiento

 

 

En el proceso de Acreditación se distinguen dos aspectos: el primero es la evaluación de la calidad realizada por la institución misma, por agentes externos que pueden penetrar en la naturaleza de lo que se evalúa y por el Consejo Nacional de Acreditación; el segundo es el reconocimiento público de la calidad.

 

Los tres componentes de la evaluación enunciados se traducen, respectivamente, en tres etapas dentro del proceso de Acreditación. Son ellas:

 

     La Autoevaluación, que consiste en el estudio que llevan a cabo las instituciones o programas académicos, sobre la base de los criterios, características, variables e indicadores definidos por el Consejo Nacional de Acreditación. La institución debe asumir el liderazgo de este proceso y propiciar la participación amplia de la comunidad académica en él.

     La Evaluación Externa o Evaluación por Pares, que utiliza como punto de partida la autoevaluación, verifica sus resultados, identifica las condiciones internas de operación de la institución o de los programas y concluye en un juicio sobre la calidad de una u otros.

     La Evaluación Final que realiza el Consejo Nacional de Acreditación a partir de los resultados de la autoevaluación y de la evaluación externa.

 

El reconocimiento público de la calidad se hace a través del acto de acreditación que el Ministro de Educación emite con base en el concepto técnico del Consejo Nacional de Acreditación.

 

Cada uno de los momentos mencionados posee un valor propio; ellos se complementan y refuerzan mutuamente; todos son importantes y todos, aunados, le otorgan integralidad al conjunto.

 

De lo anterior se infiere que los agentes principales del proceso de Acreditación son: las instituciones, los pares académicos y el Consejo Nacional de Acreditación, en lo que concierne a la evaluación de la calidad, y el Ministro de Educación Nacional en lo que corresponde a su reconocimiento público.

 

En el caso colombiano, la riqueza y diversidad de los perfiles institucionales y su grado de consolidación y desarrollo obligan a tener en cuenta diversas estrategias de evaluación de la calidad de los programas académicos y de las instituciones. De esta manera, el modelo propuesto acentúa en la autoevaluación el compromiso de cada institución con la calidad, compromiso derivado de la autonomía que la Constitución y la ley le otorgan; pone de relieve, en la evaluación externa o por pares, el papel que juegan las comunidades académicas, como referente reconocido y legítimo para apreciar la calidad de instituciones y de programas en un campo específico, y, luego de la evaluación final, realizada por el Consejo Nacional de Acreditación, subraya el papel del Estado como garante de la fe pública depositada en las instituciones que prestan el servicio educativo.

 

La acreditación, según la Ley, está orientada en última instancia hacia las instituciones como un todo. Sin embargo, por razones técnicas y prácticas, y de acuerdo con las políticas trazadas por el Consejo Nacional de Educación Superior, CESU, la puesta en marcha del Sistema Nacional de Acreditación se inició por programas académicos conducentes a título de pregrado. Una institución solamente podrá utilizar el calificativo de «acreditada» en relación con los programas académicos que tenga acreditados, a menos que haya culminado satisfactoriamente el proceso de acreditación institucional. La acreditación de programas académicos no conduce automáticamente a la acreditación institucional; ésta se concibe como un acto separado y autónomo que, no obstante, supone la acreditación de programas y se apoya en ella. En el futuro se iniciará la acreditación de programas académicos de especialización, maestría y doctorado. En cuanto a estos últimos, se tendrán en cuenta las políticas que adopte el CESU a partir de los criterios que recomiende la Comisión Nacional de Maestrías y Doctorados, según lo dispuesto en el artículo 5, 1b, del Decreto 2791 de 1994.

 

Conviene reiterar que la acreditación previa a que están sujetos los programas de Educación en virtud de la ley 115 de 1994 y su Decreto reglamentario 272 de 1998, así como la evaluación de estándares de calidad, también obligatoria, son de naturaleza deferente a la acreditación de que trata este documento.

 

4.4      Pares Académicos

 

 

El Consejo Nacional de Acreditación considera que los pares encargados de la Evaluación Externa deben conformar un equipo capaz de emitir un juicio sobre la calidad, basado en el análisis, tanto de las dimensiones más universales, como de las dimensiones específicas de la misma.[1]

 

Este juicio sobre la calidad implica la capacidad del grupo de pares para reconocer distintos aspectos que deben ser tenidos en cuenta. Por ello, en la medida en que sea pertinente, el equipo de «pares académicos» encargado de la evaluación externa incluirá especialistas en aspectos relevantes que exceden los límites del saber específico del área correspondiente, o profesionales de áreas afines. Puesto que la calidad de un programa o de una institución depende, entre otras cosas, de aspectos como la gestión institucional y la disposición y el manejo de los recursos, que no necesariamente constituyen temas de la competencia de los especialistas de áreas alejadas de la economía o la administración, puede ser útil que el equipo de «pares» encargado de la evaluación externa incluya también personas que posean la competencia necesaria en áreas relacionadas con la administración y la dirección universitaria.

 

Por ello, aunque en sentido estricto sólo los miembros de la comunidad académica correspondiente a la disciplina, la profesión, la ocupación o el oficio de que se trate son pares académicos, puesto que está definido que la evaluación externa es realizada por los pares académicos, la noción de «pares académicos» se amplía aquí para garantizar una visión informada y competente sobre distintos aspectos del programa académico (o la institución) que se somete a evaluación.

 

 

4.4.1  El par como paradigma y como conocedor del “paradigma”

 

 

«Par» significa igual o semejante totalmente.[2] En sentido estricto, el par es semejante por cuanto puede ser reconocido por los miembros de la comunidad como uno de los suyos. Pero, en el proceso de acreditación, el «par» está encargado de emitir un juicio sobre la calidad, así que debe ser reconocido por la comunidad que lo identifica profesionalmente como alguien que posee la autoridad que le permite emitir ese juicio. Esa autoridad está ligada a una diferencia: el par juzga y su juicio es respetado en la medida en que ese par se destaca, en que se lo reconoce como ejemplo paradigmático del deber ser de la comunidad. En el caso de la Acreditación, «par» alude entonces a un miembro de la comunidad que está investido de la autoridad para juzgar sobre la calidad. En ese sentido no es igual a los demás miembros de la comunidad. La semejanza del par se convierte, en este caso, en semejanza con un ideal: el paradigma de la comunidad; el “par” es, entonces, un ejemplo paradigmático de ella.

 

No obstante lo anterior, el par no es alguien que cumple estrictamente con el ideal de la comunidad. Posiblemente ningún miembro de la comunidad lo cumple. Pero es una persona (o un grupo de personas) en quien se reconoce de modo suficiente ese ideal, alguien en quien la comunidad reconoce el proyecto que le da identidad. El par es, en este sentido, «primus inter pares».

 

La noción de par implica la de «paradigma» en al menos dos sentidos. Por una parte, el par debe ser un paradigma para su comunidad; un paradigma, en este primer sentido, es un caso ejemplar, alguien que expresa el ideal, el deber-ser de los demás miembros de esa comunidad. Por otra parte, el par debe conocer y compartir lo que podría llamarse el «paradigma» de la comunidad. En este segundo sentido, por “paradigma” de una comunidad entendemos aquí el conjunto de saberes y pautas de acción propios de esa comunidad, es decir, el lenguaje, los métodos de trabajo, los valores, los conocimientos, las estrategias de prueba o de refutación y, en general, los modos de producir y aplicar el conocimiento que caracterizan el trabajo de la comunidad.[3]  Tal como se entiende en el modelo del Consejo Nacional de Acreditación, existen paradigmas tanto en las disciplinas y profesiones como en las ocupaciones y oficios.

La noción de «paradigma» que utilizamos, en este segundo sentido del término, no pretende acomodarse rigurosamente al uso que se le ha dado en el caso de las disciplinas científicas; si así fuera, su aplicación en el caso de las profesiones, ocupaciones y oficios podría resultar problemática. En el contexto en que aquí se utiliza el término, se trata del saber y del saber-hacer (conocimientos, criterios y pautas de acción) que comparten las personas que se reconocen como colegas en el trabajo de una disciplina, profesión, ocupación u oficio.

 

Así pues, el «par académico» debe ser alguien reconocido por su comunidad como poseedor del saber y del saber-hacer que constituye el paradigma de la comunidad, debe ser alguien que reconozca y respete los valores académicos en general y los de su comunidad en particular. Alguien, en síntesis, que comparte el «paradigma» de la comunidad (en el segundo sentido que hemos venido explicitando) y que es, en sí mismo, un paradigma (en el primer sentido, es decir, un caso ejemplar de la comunidad). Compartir los conocimientos y valores básicos de la comunidad y destacarse en ella es lo que le da al par legitimidad como competente para reconocer ese conocimiento y esos valores.

 

Como se ha dicho antes, las cualidades que permiten hacer un juicio de calidad suficientemente completo pueden implicar la suma de competencias en un equipo de pares. Puede darse el caso de que el paradigma de la disciplina o profesión esté definido de tal manera que no sea necesario, en el equipo de pares, el concurso de especialistas distintos de los del área que se quiere evaluar. Pero, incluso dentro de un área determinada, el enfoque escogido por la institución o el programa académico puede exigir la participación de profesionales de otras áreas para juzgar la bondad y el rigor de la formación. Por ejemplo, el análisis de la formación del antropólogo, si ésta se realiza con énfasis en sociología, puede requerir la participación de sociólogos, además de los antropólogos, dentro del grupo de los pares académicos.

 

En el caso de programas académicos que utilizan enfoques originales, la dificultad de encontrar interlocutores (o pares) puede ser resuelta precisamente a través de la constitución de este «par» colectivo.

 

Dentro de los equipos de pares académicos podrá darse una división del trabajo, pero es importante que se establezca entre ellos una estrategia que permita llegar a acuerdos y sintetizar las distintas contribuciones. Una condición fundamental de la labor de los pares es su capacidad de formar equipo sobre la base del respeto de las distintas competencias y del esfuerzo de constituir un lenguaje que haga posible la comunicación y el acuerdo.

 

También puede ocurrir que distintos enfoques en una profesión correspondan en realidad a paradigmas diferentes. Podría citarse como ejemplo el caso conocido de la Psicología: un psicólogo del comportamiento desconfía de los métodos y de las teorías de un psicoanalista tanto como este último desconfía de los métodos y las teorías del psicólogo del comportamiento. Los dos paradigmas no son sólo distantes, pueden llegar a oponerse porque no comparten los criterios básicos de verificabilidad ni admiten las mismas fuentes de conocimiento. Pero aunque quienes se inscriben en un paradigma no reconozcan la validez de otro con el cual están en conflicto, lo cierto es que cada uno de los paradigmas contiene principios y estrategias que permiten juzgar sobre la calidad de la formación que se imparte dentro de él. En casos extremos como éstos, en los cuales un mismo título corresponde a prácticas completamente diferentes, no basta que los profesionales del equipo de pares tengan el mismo título que los oponentes en el conflicto entre paradigmas; es importante que en ese equipo haya alguien que conozca internamente el paradigma bajo cuyos lineamientos opera el programa académico por evaluar.

 

Lo anterior no significa que el grupo de pares académicos tenga necesariamente que conocer de antemano todos los elementos del saber reunido por los miembros de la comunidad académica de un programa; en condiciones reales esto no es posible. Pero ello no quiere decir que no puedan evaluar el programa, ya que conocen los elementos básicos que deben reunirse para lograr la calidad. No es posible siempre llegar a una correspondencia completa entre los propósitos de la formación y las competencias del grupo de pares. Los miembros de una comunidad académica se respetan mutuamente cuando reconocen que cumplen con las notas esenciales del paradigma, aunque se ocupen de problemas muy diferentes. Distintas especialidades médicas, por ejemplo, pueden reconocer en un internista un par idóneo para emitir juicios sobre buena parte del componente de la formación médica que tiene que ver con esas especialidades.

 

El paradigma no comprende sólo saberes y habilidades; una parte importante del mismo corresponde a las actitudes propias de la comunidad. Se ha señalado que la utilización del término “paradigma” (en el segundo sentido, como se lo usa en la sociología de la ciencia) tiene peligros, particularmente por la tendencia a identificarlo con su significado en las ciencias, pero evidentemente no se trata de homogeneizar prácticas de distinta naturaleza sino de bautizar con ese nombre aquello que comparten los miembros de una comunidad disciplinaria o profesional o los practicantes de una ocupación o un oficio. «Paradigma» no designa aquí solamente el conjunto de conceptos y principios metodológicos que el filósofo deriva del análisis del quehacer de los científicos, sino también los saberes y prácticas propios del trabajo de las comunidades en los diferentes campos. Estos saberes y prácticas cambian con el tiempo, así que también lo hacen los “paradigmas” en el sentido que hemos dado al término.

 

La aclaración anterior permite atenuar otra preocupación: la del desconocimiento del carácter dinámico de los saberes y prácticas de los que se ocupa la educación superior. Aunque en la historia de las ciencias se hayan examinado los grandes cambios científicos como conflicto entre paradigmas y pueda pensarse entonces que los paradigmas no evolucionan sino que se enfrentan y se sustituyen unos a otros, es necesario insistir en que la noción que utilizamos aquí se refiere a lo que saben y hacen las comunidades que producen y aplican los conocimientos en los diferentes terrenos definidos por disciplinas, profesiones, ocupaciones y oficios y no a cuerpos estáticos de saberes. El paradigma, definido como aquí se ha hecho, está condicionado históricamente y se transforma gracias a la investigación, al desarrollo de la técnica y a las modificaciones que ocurren en los campos de trabajo. Esto no quiere decir que no puedan reconocerse los saberes y prácticas que lo configuran en un momento histórico determinado.

 

 

4.4.2    Paradigmas en disciplinas, profesiones, ocupaciones y oficios

 

 

En el caso de las disciplinas, los paradigmas son bastante explícitos y están suficientemente consolidados en un momento histórico determinado. Pero ello no significa que para las demás comunidades que componen el conjunto de la educación superior no existan paradigmas.

 

En el caso de las profesiones no hay duda de que existen ciertos saberes básicos sin los cuales no es posible responder a las expectativas sociales con calidad y responsabilidad. Esos saberes incluyen conocimientos, habilidades y técnicas indispensables para el ejercicio profesional. El paradigma, tal como aquí se viene entendiendo, incluye además una ética ligada a los efectos sociales de la acción y un conjunto de normas implícitas y explícitas que se espera guíen el comportamiento general del profesional. En el caso de las disciplinas, por ejemplo, la ética subraya los valores de la honestidad intelectual, la crítica y el diálogo intenso con la tradición escrita del campo. Los distintos programas académicos pueden poner el énfasis en valores diferentes, pero, claro está, los profesionales de las distintas áreas no pueden eximirse de compartir los valores de la ética de las disciplinas; tampoco los científicos pueden eximirse de la responsabilidad social de su trabajo.

 

Las ocupaciones y oficios comparten elementos fundamentales con las profesiones y disciplinas. Los paradigmas de las ocupaciones y de los oficios incluyen los conocimientos pertinentes para el ejercicio correspondiente, la apropiación de determinadas técnicas y reglas de trabajo y un conjunto de normas éticas. Sin duda, los aspectos técnicos tendrán un peso en las ocupaciones y oficios mayor que el que tienen en las disciplinas y profesiones; habrá un énfasis mayor sobre las habilidades prácticas que sobre los análisis teóricos, pero estos análisis no pueden estar ausentes. Parte importante de la odiosa discriminación social a la que, en distintos casos, se ven sometidos ocupaciones y oficios se origina precisamente en la ausencia de espacios de formación y discusión sobre los principios teóricos y sobre los efectos sociales de las acciones ligadas a ellos.

 

Las instituciones dedicadas a la formación en ocupaciones y oficios deben ser conscientes de la necesidad de intensificar la reflexión sobre la importancia social de la formación que imparten y sobre cómo inculcar creatividad, sentido crítico y búsqueda permanente de actualización a los profesionales que egresan de sus aulas y talleres. Filósofos, historiadores y sociólogos se han venido ocupando de reconocer la importancia social de la formación técnica. Aún más, se ha caracterizado la sociedad contemporánea como una sociedad que no sólo se soporta materialmente en la técnica, sino que sigue en su ordenamiento y en la formulación de sus proyectos históricos la lógica de la técnica (predicción y control de fenómenos, encadenamiento de procesos, enfoque analítico de los problemas).

 

La reflexión sistemática que adelanten las comunidades correspondientes a las disciplinas, las profesiones, las ocupaciones y los oficios sobre sus principios y sus prácticas debe conducir a una precisión sobre los límites y perspectivas de dichas prácticas, sobre las «reglas de juego» que son propias de cada una de ellas y sobre las exigencias éticas que implican.


 

5.         OBJETIVOS DE LA ACREDITACION DE PROGRAMAS

 

 

El proceso de acreditación de programas tiene los siguientes objetivos:

 

a)      Ser un mecanismo para que las instituciones de educación superior rindan cuentas ante la sociedad y el Estado sobre el servicio educativo que prestan.

 

b)      Ser un instrumento mediante el cual el Estado da fe pública de la calidad de los programas de educación superior.

 

c)      Brindar información confiable a los usuarios del servicio educativo del nivel superior y alimentar el Sistema Nacional de Información creado por la Ley.

 

d)      Propiciar el mejoramiento de la calidad de la Educación Superior.

 

e)      Propiciar la idoneidad y la solidez de programas académicos de educación superior.

 

f)        Señalar un paradigma de calidad a los programas de educación superior colombianos.

 

g)      Ser un incentivo para los académicos, en la medida en que permita objetivar el sentido y la credibilidad de su trabajo y propiciar el reconocimiento de sus realizaciones.

 

h)      Promover en las instituciones la verificación del cumplimiento de su misión, sus propósitos y sus objetivos en el marco de la Constitución y la Ley, y de acuerdo con sus propios estatutos.

 

i)        Propiciar el autoexamen permanente de instituciones y programas académicos en el contexto de una cultura de la evaluación.


 

6.         ASPECTOS INSTITUCIONALES EN LA ACREDITACIÓN DE PROGRAMAS

 

 

Una institución se reconoce, en principio, a través de tres elementos:

 

·          Las características de su comunidad académica en relación con el campo de acción en que opera (Art. 7 de la Ley 30 de 1992), campo que está referido al tipo de conocimiento que cultiva.

 

·          Las disciplinas, las profesiones, las ocupaciones, o los oficios para los cuales forma.

 

·          La relación que guarda con el medio externo.

 

La calidad se hace manifiesta a través de las características que poseen los programas y las instituciones sometidos al proceso de acreditación. Tales características se valoran a la luz de criterios que se formulan más adelante, refiriéndolas a cada uno de los factores estructurales que, en la práctica, articulan la misión, los propósitos, las metas y los objetivos de una institución, con cada una de las funciones sustantivas: docencia, investigación y extensión o proyección social.

 

Se considera la institución como un todo cuyo rostro explicita la interacción entre los elementos que la conforman. Dicho todo comprende una estructura, una disposición u ordenamiento de sus partes, cuyo sentido viene determinado por la misión que se da a sí misma. Esta misión ilumina propósitos, metas y objetivos de la institución, sin desmedro del criterio de universalidad, y otorga especificidad a cada uno de los programas académicos. Este todo opera en un contexto físico, económico, social, político y cultural, que condiciona todas y cada una de las acciones de la institución. La dinámica de las interacciones entre la institución y su contexto es un escenario fundamental para la acreditación.

 

 

6.1      Misión

 

 

Toda institución humana requiere educar la mirada sobre sí misma, de modo que se propicie en ella la construcción de un sentido para la acción y una cierta conciencia de su pasado y de su futuro. En ese sentido y en esa conciencia se expresa la visión específica de la institución. Esta visión es una especie de construcción mental de la institución, en la cual se integran los fines, la estructura y los procesos que le dan forma. Allí se recogen, para el caso de las instituciones de educación superior, las características de la población objeto de atención, el perfil propio de sus funciones (docencia, investigación y extensión o proyección social), el tipo de servicios que pretende ofrecer, la estructura de su gobierno y la manera de relacionarse con su entorno educativo y social.

 

La misión es una explicitación de la visión; un enunciado que expresa la identidad de la institución, su razón de ser. En ella se manifiesta de manera sintética lo que la institución debe hacer, lo que espera realizar en adelante y el campo y estilo de acción que ha venido asumiendo a lo largo de su historia. Específicamente, en la formulación de esta misión se incorpora la manera propia como la institución asume su visión en cada una de las dimensiones básicas de su acción. Por ello, tal misión ha de ser de dominio público y debe brindar claridad y seguridad a quienes se relacionan con la institución; ella debe ser distinguible, movilizadora y controvertible. Debe, en fin, propiciar el compromiso de los miembros de la comunidad académica con su institución.

 

 

6.2      Propósitos, metas y objetivos

 

 

Con miras a la realización de la misión, es necesario expresarla en grandes propósitos, de los cuales puedan derivarse alternativas de acción que se formulan en términos de metas y objetivos. De esta manera, la secuencia de acciones que se elija, inspirada en la misión y los propósitos, otorga coherencia a la institución y contribuye al uso racional de los recursos.

 

La organización de las acciones en términos de metas y objetivos es tarea central de la planeación de la institución.

 

Propósitos, metas y objetivos adquieren sentido en la medida en la cual no se consideren de manera mecánica y abstracta sino como hitos de un único proceso que estimula la generación de una tensión entre lo que se desea y el estadio de desarrollo alcanzado. Tal tensión creativa favorece el aprendizaje continuo de la institución.

 

 

6.3      Proyecto Institucional

 

 

La misión se concreta, se materializa, se realiza en la práctica a través del proyecto institucional. El proyecto institucional expone de modo diferenciado los grandes propósitos y los fines contenidos en la misión y desarrolla las estrategias generales que han de seguirse para garantizar su cumplimiento. En el proyecto institucional se explicitan las metas y objetivos que han de cumplirse para la realización de la misión institucional y de los fines formativos que se derivan de ella. El proyecto institucional determina el plan de trabajo que la institución se da a sí misma para el mediano y largo plazo; en este sentido, este proyecto puede estar expresado en un plan de  desarrollo institucional.

Un proyecto institucional bien formulado permite pensar la institución en su dinámica y en su historia, prefigura cuidadosamente su posible futuro y explicita claramente su tarea social.

 


 

7.         CRITERIOS

 

 

A continuación se enuncian los criterios sobre los cuales opera el Sistema Nacional de Acreditación. Ellos son elementos valorativos que inspiran la apreciación de las condiciones iniciales de la institución y la evaluación de las características de la calidad del programa académico objeto de análisis. Estos criterios son considerados como una totalidad. No hay entre ellos jerarquía alguna ni se establece predilección de uno sobre otro; ellos se complementan y potencian entre sí en cuanto principios que sirven de base al juicio sobre la calidad, preocupación primera del Consejo Nacional de Acreditación.

 

 

7.1      Universalidad

 

 

Hace referencia, de una parte, a la dimensión más intrínseca del quehacer de una institución que brinda un servicio educativo de nivel superior; esto es, al conocimiento humano que, a través de los campos de acción señalados en la ley, le sirven como base de su identidad. En cualquier tipo de institución, el trabajo académico descansa sobre uno o varios saberes, ya sea que se produzcan a través de la investigación, se reproduzcan a través de la docencia, o se recreen, contextualicen y difundan a través de múltiples formas. En todos los casos, el conocimiento posee una dimensión universal que lo hace válido intersubjetivamente; su validez no está condicionada al contexto geográfico de su producción. En consecuencia, el saber, al institucionalizarse, no pierde su exigencia de universalidad; por el contrario, él nutre el quehacer académico de la educación superior, cualquiera que sea su tipo, configurando una cultura propia de la academia. De otra parte, la universalidad hace también referencia, desde un punto de vista más externo, a la multiplicidad y extensión de los ámbitos en que se despliega el quehacer de la institución, y su sentido puede ampliarse para aludir al ámbito geográfico sobre el cual ejerce influencia y a los grupos sociales sobre los cuales extiende su acción, entre otros aspectos.

 

 

7.2      Integridad

 

 

Es un criterio que hace referencia a la probidad como preocupación constante de una institución y su programa en el cumplimiento de sus tareas. Implica, a su vez, una preocupación por el respeto por los valores y referentes universales que configuran el ethos académico, y por el acatamiento de los valores universalmente aceptados como inspiradores del servicio educativo del nivel superior.

 

 

 

 

 

7.3      Equidad

 

 

Es la disposición de ánimo que moviliza a la institución y su programa a dar a cada quien lo que merece. Expresa de manera directa el sentido de la justicia con que se opera; hacia dentro de la institución, por ejemplo, en el proceso de toma de decisiones, en los sistemas de evaluación y en las formas de reconocimiento del mérito académico; en un contexto más general, en la atención continua a las exigencias de principio que se desprenden de la naturaleza de servicio público que tiene la educación, por ejemplo, la no discriminación en todos los órdenes, el reconocimiento de las diferencias y la aceptación de las diversas culturas y de sus múltiples manifestaciones.

 

 

7.4      Idoneidad

 

 

Es la capacidad que tiene la institución y su programa de cumplir a cabalidad con las tareas específicas que se desprenden de la misión, de sus propósitos y de su naturaleza, todo ello articulado coherentemente en el proyecto institucional.

 

 

7.5      Responsabilidad

 

 

Es la capacidad existente en la institución y su programa para reconocer y afrontar las consecuencias que se derivan de sus acciones. Tal capacidad se desprende de la conciencia previa que se tiene de los efectos posibles del curso de acciones que se decide emprender. Se trata de un criterio íntimamente relacionado con la autonomía aceptada como tarea y como reto y no simplemente disfrutada como un derecho.

 

 

7.6      Coherencia

 

 

Es el grado de correspondencia entre las partes de la institución y entre éstas y la institución como un todo. Es también la adecuación de las políticas y de los medios de que se dispone, a los propósitos. Así mismo, alude al grado de correlación existente entre lo que la institución y su el programa dicen que son y lo que efectivamente realizan.

 

 

7.7      Transparencia

 

 

Es la capacidad de la institución y su programa para explicitar sin subterfugio alguno sus condiciones internas de operación y los resultados de ella. La transparencia es hija de la probidad y es, a su vez, uno de sus ingredientes fundamentales.

 

7.8      Pertinencia

 

 

Es la capacidad de la institución y su programa para responder a necesidades del medio. Necesidades a las que la institución o programa no responde de manera pasiva, sino proactiva. Proactividad entendida como la preocupación por transformar el contexto en que se opera, en el marco de los valores que inspiran a la institución y la definen.

 

 

7.9      Eficacia

 

 

Es el grado de correspondencia entre los propósitos formulados y los logros obtenidos por la institución y su el programa.

 

 

7.10    Eficiencia

 

 

Es la medida de cuán adecuada es la utilización de los medios de que disponen la institución y su el programa para el logro de sus propósitos.

 

 

 

Los criterios que se acaban de enunciar son una expresión de la postura ética del Consejo Nacional de Acreditación frente al tema de la acreditación y, en una perspectiva más amplia, en relación con el cumplimiento de la función social de la educación superior y con el logro de altos niveles de calidad por parte de instituciones y programas académicos de ese nivel. Por otra parte, el Consejo Nacional de Acreditación, al desarrollar y aplicar su modelo, se inspira en los enunciados de corte axiológico contenidos en el Preámbulo y en el Título I de la Constitución Política de Colombia, y se compromete con los mandatos de la Carta en materia del derecho a la educación y a la cultura y con los grandes objetivos de la Educación Superior formulados en la Ley 30 de 1992. En particular, el Consejo pone de relieve el ser la educación superior un espacio de búsqueda y transmisión del conocimiento que debe desenvolverse en un ambiente de convivencia, de paz y de libertad y dentro de un marco democrático, participativo y pluralista y destaca el papel de la educación superior en el logro de la unidad nacional, en afianzar entre los ciudadanos el respeto a la dignidad humana y la vigencia plena de los derechos humanos, en construir una actitud consciente para la preservación del medio ambiente y en ser factor esencial para el desarrollo integral de los colombianos.


 

8.         EL MODELO DE ACREDITACIÓN DE PROGRAMAS

 

 

A partir de los fundamentos conceptuales y del marco legal que gobierna al Sistema Nacional de Acreditación, se presentan en detalle los elementos que han de tenerse en cuenta en los procesos de autoevaluación, de evaluación externa y de evaluación final que constituyen la esencia de la acreditación. Estos elementos se han organizado de manera que instituciones y programas académicos de educación superior, no importa su índole, y los equipos de pares académicos que se conformen en cada caso, encuentren derroteros comunes para conducir los procesos que respectivamente les corresponde dentro de la acreditación: las autoevaluaciones y las evaluaciones externas.

 

Con el propósito de contribuir a que las instituciones que opten por la acreditación de alguno de sus programas inicien las correspondientes autoevaluaciones una vez tengan una visión objetiva sobre su propia realidad institucional, el Consejo Nacional de Acreditación da comienzo al proceso con una apreciación de las condiciones iniciales de la institución considerada como un todo. Esta apreciación, que no constituye una evaluación exhaustiva de la institución o de sus programas, se da en el marco de la función que le compete al Consejo Nacional de Acreditación de orientar a las instituciones en sus procesos de autoevaluación. Se pretende con esta apreciación hacer consciente a la institución de si reúne o no las condiciones que le permitan adelantar, con posibilidades de éxito, procesos de acreditación.

 

Para la evaluación propiamente dicha que ha de conducir eventualmente a la acreditación, el Consejo ha optado por que el examen de la calidad de programas se haga con base en características de calidad, agrupadas en grandes factores. Estos factores, dentro de un enfoque sistémico, expresan, por un lado, los elementos con que cuenta la institución y sus programas para el conjunto del quehacer académico, por otro, la manera como se desenvuelven los procesos académicos y, finalmente, el impacto que instituciones o programas ejercen sobre su entorno.


 

9.         CONDICIONES INICIALES PARA INGRESAR AL SISTEMA NACIONAL DE ACREDITACIÓN

 

 

Para adelantar con posibilidades de éxito la acreditación de un programa académico es necesario que la institución cumpla con las siguientes condiciones iniciales:

 

1)      Estar debidamente autorizada para operar como una institución de educación superior y para otorgar títulos en el programa que se propone acreditar.

 

2)      Cumplir con las normas legales establecidas para la educación superior y, en particular, las que corresponden a las instituciones de su tipo.

 

3)      Tener una misión claramente formulada, que sea coherente con su naturaleza y su definición institucional y que sea de conocimiento público. Como la misión debe reflejarse en las actividades académicas de la institución, sus logros deben ser susceptibles de evaluación.

 

4)      Haber formulado un proyecto institucional que le sirva como referencia fundamental en los procesos de toma de decisiones.

 

5)      Contar con un núcleo profesoral que sea apropiado, en cantidad, calidad y dedicación, a la naturaleza de la institución y del programa que se aspira a acreditar.

 

6)      Contar con estatutos y reglamentos de profesores y estudiantes, que incluyan políticas claras de selección y vinculación de profesores y de admisión de estudiantes. Estas normas deben definir los deberes y derechos de unos y otros y el régimen de su participación en los órganos directivos de la institución.

 

7)      Tener una tradición en el programa que se espera acreditar, reflejada en su incidencia efectiva en el medio y en la existencia de varias promociones de egresados, de cuyo desempeño profesional haya posibilidades de seguimiento.

 

8)      Contar con una estructura organizacional y con sistemas de administración y gestión que correspondan a la naturaleza, tamaño y complejidad de la institución y del programa.

 

9)      Disponer de una infraestructura locativa y logística que satisfaga las necesidades de la institución y las del programa.

 

10)  Mantener una comprobada estabilidad financiera y utilizar adecuadamente los recursos de que dispone, en correspondencia con su naturaleza, su misión y sus objetivos.

 

11)  Contar con un ambiente institucional apropiado y con políticas e instalaciones orientadas a mantener el bienestar de todos sus miembros.

 

12)  No haber sido objeto, en los últimos cinco años, de alguna de las sanciones establecidas en los numerales b)  c)  d)  e)  f)  ó  g)  del artículo 48 de la Ley 30 de 1992[4], ni estar intervenida en el momento en que se hace la solicitud.

 

Si en algún momento después de iniciado el proceso de acreditación, la institución fuere objeto de alguna de las sanciones definidas en el párrafo anterior, o fuere intervenida, el proceso será suspendido.

 

Así mismo, si en algún momento después de iniciado el proceso de acreditación, hubiere cambios sustanciales en las condiciones iniciales de la institución, el Rector deberá informar sobre dichos cambios al Consejo Nacional de Acreditación. Este Consejo determinará el alcance de dichos cambios para efectos de proseguir o no el proceso de acreditación.


 

10.      FACTORES

 

 

Para el proceso de acreditación de programas, los factores que el Consejo Nacional de Acreditación ha identificado como centrales en el servicio educativo de educación superior son:

 

1)      Misión y Proyecto Institucional

 

2)      Estudiantes

 

3)      Profesores

 

4)      Procesos académicos

 

5)      Bienestar institucional

 

6)      Organización, administración y gestión

 

7)      Egresados e impacto sobre el medio

 

8)      Recursos físicos y financieros

 

 

El análisis de estos factores permite apreciar las condiciones de desarrollo de las funciones sustantivas de cada programa académico: docencia, investigación y extensión o proyección social.


 

11.      CARACTERÍSTICAS DE CALIDAD

 

 

Como se señaló anteriormente, la calidad alude a un conjunto de características universales y particulares de algo, que se manifiestan en mayor o menor grado, en un momento dado. En su conjunto, tales características no son predicados estáticos. Por el contrario, expresan en su nivel propio el esfuerzo de una institución o programa por mejorar de manera continua y por llevar a la práctica las exigencias que dimanan de su misión y de su proyecto educativo.

 

Las características de calidad a que hacemos referencia son propias del servicio público de educación superior. Ellas pueden diferenciarse entre sí, y agruparse en conjuntos determinados por los factores a que se ha hecho referencia atrás, en tanto son susceptibles de predicarse principalmente de uno de dichos factores. Como tales características manifiestan los referentes universales y los particulares de la calidad, pueden ser aplicables a todo tipo de institución o de programa académico. Sin embargo, su lectura podrá ser diferenciada para dar cuenta de la diversidad de programas y de las especificidades que surgen de la existencia de diferentes tipos de institución y de la individualidad de misiones y proyectos institucionales.

 

Para ayudarse en la evaluación de las características de calidad es útil hacer uso de variables, susceptibles de recibir un valor numérico o no numérico, que expresen atributos de dichas características.

 

En esta misma dirección y con el ánimo de hacer perceptible, hasta donde sea posible, el grado de calidad alcanzado, se ha procedido a construir indicadores o referentes empíricos de las variables. A través de los indicadores las distintas variables que configuran las características de calidad se hacen patentes y valorables.  Al igual que en el caso de las variables, estos indicadores son cuantitativos o cualitativos.

 

Para el proceso de autoevaluación, los programas construirán las variables y los indicadores correspondientes. Con el ánimo de orientar esta tarea, el Consejo Nacional de Acreditación sugiere algunos aspectos generales que pueden ser considerados en la construcción de dichas variables e indicadores.

 

Como puede apreciarse, el modelo propuesto se ha elaborado mediante procedimientos que permiten pasar de los fundamentos conceptuales, incluidos los criterios, a la formulación de características y variables e indicadores, estos dos últimos construidos por la institución. Sin embargo, en la utilización del modelo será posible proceder de manera contraria; es decir, partir de los indicadores y lo que ellos representan, para valorar con sentido de diagnóstico las variables y emitir juicios sobre el cumplimiento de las características de calidad, así como para establecer las posibles alternativas de acción que permitan  avanzar en el logro de una mayor calidad.

 

Para facilitar la aplicación del modelo de acreditación de programas en situaciones específicas, el Consejo Nacional de Acreditación ha elaborado, y continuará haciéndolo, guías de procedimiento para el examen de los distintos elementos que se han de evaluar.

 

Debe entenderse que las instituciones que ingresan al Sistema Nacional de Acreditación están en libertad de utilizar sus propios instrumentos para la recolección de información, de diseñar indicadores, de formular variables y aun de definir nuevas características o de darles a las aquí enumeradas lecturas diferenciadas, para efectos de conducir más apropiadamente sus procesos de autoevaluación y de reflejar mejor la especificidad propia y la de sus programas, sin menoscabo de dar consideración obligada a los criterios, a los factores y a las características de calidad propuestos en el modelo del Consejo Nacional de Acreditación para acreditación de programas y de atender a los mandatos que gobiernan el Sistema Nacional de Acreditación.

 

Dentro del modelo del Consejo Nacional de Acreditación, los juicios finales que se han de emitir sobre la calidad de un programa académico son el resultado de una consideración integrada de los ocho factores que lo conforman. A su vez, cada factor es valorado con base en una consideración integrada de las distintas características de calidad que lo constituyen. El grado de cumplimiento de cada característica de calidad debe ser establecido mediante la valoración integral de las variables que le corresponden. Finalmente, éstas son susceptibles de ser evaluadas a través de conjuntos de indicadores empíricos aplicados a ellas.

 

De acuerdo con este modelo de acreditación de programas, las decisiones finales están basadas en síntesis sucesivas de juicios sobre conjuntos de elementos de complejidad creciente (indicadores, variables, características, factores y programas). Dentro de este enfoque integral, los juicios sobre conjuntos no resultan de la suma de juicios sobre elementos individualmente considerados; los miembros de un conjunto no se adicionan linealmente para dar cuenta de la valoración total del conjunto al que pertenecen, ni el conjunto de elementos que se conforma en cada etapa sucesiva de juicio agota el universo de lo valorable en cada una de esas etapas o elimina las posibles redundancias.

 

En la construcción del modelo del Consejo Nacional de Acreditación para acreditación de programas no se ha pretendido que cada uno de los elementos que forman los conjuntos que han de ser materia de valoración aporten por igual al juicio correspondiente. De hecho, ello sería prácticamente imposible, dado el tipo de problemas que se manejan, y poco útil, en vista de la necesidad de hacer ajustes periódicos al modelo, modificando el número o las definiciones de los elementos, y la conveniencia de propiciar sus lecturas diferenciadas según el tipo de instituciones y programas académicos.

 

Las variables y los indicadores que construye la institución y con los que se quiere establecer el cumplimiento de cada una de las características han de apuntar, unos, a aspectos centrales de la característica, otros, a aspectos complementarios. Así mismo, en el caso de cada factor, las características que los constituyen hacen referencia de manera muy desigual a los aspectos medulares del cumplimiento de las funciones básicas de la educación superior. Finalmente, aun los factores, todos importantes desde el punto de vista institucional, repercuten de manera visiblemente desigual sobre el desarrollo de la institución y, en particular, sobre sus programas. La desigualdad que se advierte en todos los niveles de juicio, hace alusión simultánea a los referentes universales de la educación superior, a los que se derivan de la clase de institución o de programa académico de que se trate y a los que surgen de las especificidades propias de la misión y del proyecto institucional. Es entonces necesario ponderar cada uno de los elementos que forman un conjunto, es decir, atribuirle un peso relativo dentro del conjunto, que podrá ser, a menudo, diferente.

 

Estas estrategias se pueden combinar con la identificación de elementos o de grupos de elementos como de importancia tan decisiva que el no satisfacerlos apropiadamente sea indicativo de que los logros son insuficientes dentro del conjunto que se está evaluando, y, en el límite, de que no se han alcanzado altos niveles de calidad.

 

No se puede pretender que la misma ponderación sea válida para todo tipo de programas académicos. La ponderación apunta a reconocer la importancia relativa de los elementos que se sintetizan, pero no puede convertir lo cualitativo en una operación de cantidades. La ponderación es un mecanismo de diferenciación de especificidades y es además una guía de lectura de las interpretaciones que se hacen de la información recogida. En el otro extremo, tampoco resulta razonable que las ponderaciones se hagan para cada situación, sin justificaciones adecuadas.

 

A continuación aparecen las características de calidad, agrupadas por factores. Se las define y se hace una descripción que pretende aclarar aún más el significado y el alcance de cada una. Tal como se anotó antes, a propósito de cada característica se enuncian algunos aspectos que se pueden considerar en la construcción de las correspondientes variables e indicadores.

 

Cabe anotar que las características que forman parte de un factor pueden aludir a aspectos de calidad de otros factores y que las características de calidad de determinado factor no lo agotan. Tal es el caso del factor Bienestar Institucional que no queda completamente cubierto por las características que se han incluído en él; al fin y al cabo, el Bienestar es una dimensión de la vida institucional que está presente en todos los factores.

 


 

FACTOR No. 1

 

 

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS A LA MISION Y AL PROYECTO INSTITUCIONAL

 

 

CARACTERÍSTICA  1

 

Misión institucional

 

La institución tiene una misión claramente formulada; ésta corresponde a la naturaleza de la institución y es de dominio público.  Dicha misión se expresa en los objetivos, en los procesos académicos y administrativos y en los logros de cada programa.  En ella se explicita el compromiso institucional con la calidad y con los referentes universales de la educación superior.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Misión, según naturaleza de la Institución.

b)      Estrategias institucionales para la discusión y difusión de la misión entre la comunidad académica.

c)      Correspondencia entre la misión y los principios y objetivos establecidos por la ley para la educación superior.

d)      Mecanismos para evaluar la correspondencia entre el contenido de la misión, y los logros institucionales y los objetivos del programa académico.

e)      Contribución del programa académico al cumplimiento de los propósitos de la misión.

f)        Identificación de directivos, profesores, personal administrativo y estudiantes con la misión institucional. 

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA  2

 

Proyecto Institucional

 

El proyecto institucional orienta el proceso educativo, la administración y la gestión de los programas y sirve como referencia fundamental en los procesos de toma de decisiones sobre los contenidos y sobre la organización y la gestión de los planes de estudio, de la investigación, de la proyección social y del bienestar institucional.

 

 

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Orientaciones del proyecto institucional para desarrollar en el programa académico los campos de docencia, investigación, extensión o proyección social y bienestar de la comunidad institucional.

b)      Criterios en el proyecto institucional para la toma de decisiones en materia de administración de recursos y gestión académica del programa.

c)      Criterios del proyecto institucional para la toma de decisiones sobre asignación de cargos, responsabilidades y procedimientos en los diferentes programas que ofrece la institución.

d)      Criterios y orientaciones en el proyecto institucional para adelantar los procesos de autoevaluación y autorregulación de los programas académicos.

e)      Criterios en el proyecto institucional para la evaluación de estudiantes, profesores y personal administrativo.

f)        Criterios y orientaciones en el proyecto institucional para la toma de decisiones en el campo de la internacionalización de la educación y de la cooperación interinstitucional.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA  3

 

Proyecto educativo del programa

 

El programa ha definido un proyecto educativo que es de dominio público, coherente con el proyecto institucional, en el que se señalan los objetivos, los lineamientos básicos del plan de estudios y de las actividades académicas, las metas de desarrollo, las estrategias y políticas de planeación y evaluación y el sistema de aseguramiento de la calidad.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Congruencia del proyecto educativo del programa con la misión y el proyecto institucional y con los campos de acción profesional o disciplinario.

b)      Mecanismos para la difusión, discusión y actualización del proyecto educativo del programa académico en la comunidad institucional.

c)      Orientaciones del proyecto educativo del programa para desarrollar los campos de la docencia, la investigación, la proyección social y la internacionalización.

d)      Criterios del proyecto pedagógico del programa en relación con la definición de sus objetivos, lineamientos básicos del plan de estudios, créditos académicos y actividades curriculares, metas de desarrollo, políticas y estrategias de planeación y compromiso con el mejoramiento de la calidad.

 

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 4

 

Pertinencia del programa

 

El programa responde a las necesidades locales, regionales y nacionales y su actualización es el resultado de estudios previos adelantados por la institución.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Relación del plan curricular del programa con los estudios adelantados por la institución para atender necesidades locales, regionales o nacionales.

b)      Originalidad, novedad o redundancia del programa respecto de otros programas ya existentes.

c)      Políticas académicas de la institución y orientaciones del programa en relación con las necesidades del entorno.

d)      Correspondencia entre el título, la formación otorgada por programa y el desempeño laboral del egresado.

e)      Reconocimiento social de los egresados del programa.

 

 


 

FACTOR No. 2

 

 

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS A LOS ESTUDIANTES

 

 

CARACTERÍSTICA  5

 

Mecanismos de ingreso

 

Teniendo en cuenta las especificidades y exigencias  del programa académico, la institución aplica mecanismos universales y equitativos de ingreso de estudiantes, que son conocidos por los aspirantes y que se basan en la selección por méritos y capacidades intelectuales, en el marco del proyecto institucional.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Reglamento de admisiones. Mecanismos para su difusión.

b)      Requerimientos especiales para el ingreso a programas que así lo ameriten.

c)      Mecanismos excepcionales de admisión que sean de conocimiento público.

d)      Perfil de los admitidos por mecanismos de excepción.

e)      Sistemas y mecanismos de evaluación de los procesos de preelección y admisión. Aplicación de los resultados de dicha evaluación.

f)        Admitidos en cada uno de los procesos de admisión de los dos últimos años, bien mediante la aplicación de reglas generales, o bien mediante la aplicación de mecanismos de excepción.

g)      Seguimiento y tutoría especial para facilitar el desempeño de admitidos por vía de excepción, que provengan de grupos en desventaja física, cultural, social o económica.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 6

 

Número de estudiantes admitidos

 

El número de estudiantes que ingresa al programa es compatible con las capacidades que tienen la institución y el programa para asegurar a los admitidos las condiciones de calidad necesarias para adelantar sus estudios hasta su culminación.

 

 

 

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Políticas institucionales para la definición del número de estudiantes que habrán de ser admitidos al programa.

b)      Concordancia entre el número de estudiantes admitidos al programa, y el profesorado y los recursos académicos disponibles.

c)      Correspondencia entre las exigencias para la admisión al programa y la naturaleza del mismo.

d)      Población de estudiantes del programa desde el primero hasta el último semestre.

e)      Puntaje promedio en las pruebas de Estado (exámenes del ICFES) de los admitidos en los últimos cuatro procesos de admisión al programa.

f)        Puntaje promedio estandarizado en pruebas de admisión diferentes a las anteriores que hayan sido utilizadas en los cuatro últimos procesos de admisión al programa.

g)      Puntaje mínimo aceptable para ingreso al programa y para inscripción con miras a ese ingreso, según el caso, en los cuatro últimos procesos de admisión al programa.

h)      Puntaje obtenido por el estudiante que ingresó al programa con el menor puntaje en los cuatro últimos procesos de admisión.

i)        Capacidad de selección y absorción de estudiantes. Relación entre inscritos y admitidos. Relación entre inscritos y matriculados.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 7

 

Permanencia y deserción estudiantil

 

El programa ha definido sistemas de evaluación y seguimiento de la deserción y mecanismos para su control. El tiempo promedio de permanencia de los estudiantes en el programa es conciliable con la calidad que se propone alcanzar y con la eficacia y eficiencia institucionales. 

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Sistemas de registro de estudiantes matriculados por periodos académicos.

b)      Concordancia entre la duración del programa, de acuerdo con el plan de estudios, y la que realmente tiene lugar.

c)      Estudios para determinar causas de deserción

d)      Estrategias orientadas a evitar la deserción y mantener la calidad del programa.

 

 

 

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 8

 

Participación en actividades de formación integral

 

El programa promueve la participación de los estudiantes en proyectos de investigación, en grupos o centros de estudio y en actividades artísticas y deportivas, en un ambiente académico propicio para la formación integral.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Políticas institucionales en materia de formación integral

b)      Espacios para la participación de los estudiantes, de acuerdo con la naturaleza y orientación del programa, en proyectos de investigación, grupos o centros de estudio y actividades artísticas y deportivas en un ambiente académico propicio para la formación integral.

c)      Actividades académicas y culturales distintas de la docencia a las cuales tienen acceso los estudiantes del programa.

d)      Calidad de las actividades académicas, culturales, artísticas y deportivas distintas de la docencia y contribución de éstas a la formación integral.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 9

 

Competencias

 

El programa, en concordancia con su proyecto educativo, promueve y desarrolla en sus estudiantes competencias para la comunicación y competencias en el saber y en el saber-hacer de la profesión o disciplina en la cual se está formando.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Definición de las competencia cognitivas, socio afectivas y comunicativas propias del ejercicio y de la cultura de la profesión o la disciplina en la que se forma el estudiante.

b)      Mecanismos de seguimiento de evaluación del desarrollo de las competencias definidas por el programa académico.

 

 

 

 

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 10

 

Reglamento estudiantil

 

La institución cuenta con un reglamento estudiantil, oficialmente aprobado y suficientemente divulgado, en el que se definen, entre otros aspectos, los deberes y derechos, el régimen disciplinario, el régimen de participación en los organismos de dirección y las condiciones y exigencias académicas de permanencia y grado en el programa. 

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Reglamento estudiantil en conformidad con las normas vigentes y con definiciones claras sobre deberes y derechos de los estudiantes.

b)      Participación del estudiantado en los órganos de dirección de la institución y del programa.

c)      Régimen disciplinario y sobre estímulos académicos para los estudiantes.

d)      Reglamentaciones especificas para el caso de programas académicos que por su naturaleza las requieran.

e)      Condiciones y exigencias académicas de permanencia y graduación en el programa.

f)        Estudiantes que han actuado como representantes en los órganos de dirección de la institución y del programa durante los dos últimos años.

g)      Difusión y conocimiento del reglamento en la comunidad estudiantil.

h)      Condiciones y exigencias académicas de permanencia y graduación en el programa. Correspondencia entre las condiciones y exigencias académicas de permanencia y graduación en el programa y la naturaleza del mismo.

 

 

 

CARACTERÍSTICA 11

 

Evaluación de estudiantes

 

El programa sigue políticas y reglas claras, universales y equitativas de evaluación de los estudiantes y las aplica teniendo en cuenta la naturaleza de las distintas actividades académicas.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Políticas institucionales en materia de evaluación académica de los estudiantes.

b)      Reglas claras de evaluación que correspondan a la naturaleza del programa y a los métodos pedagógicos utilizados en las diferentes actividades académicas.

c)      Transparencia y equidad con que se aplica el sistema de evaluación.

d)      Correspondencia entre las formas de evaluación de los estudiantes y la naturaleza del programa y los métodos pedagógicos empleados para desarrollarlo.


 

 

FACTOR No. 3

 

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS A LOS PROFESORES

 

 

CARACTERÍSTICA 12

 

Selección de profesores

 

La institución ha definido criterios académicos claros para la selección de profesores, que toman en cuenta la naturaleza académica del programa, y los aplica de forma transparente.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Políticas institucionales para la vinculación del profesorado de planta y de cátedra a la institución, fundamentadas académicamente.

b)      Reglamentos sobre vinculación del profesorado por parte de la institución.

c)      Procesos de vinculación de profesores al programa, en los últimos cuatro años.

d)      Profesores que ingresaron en los últimos cinco años al programa en desarrollo de los procedimientos prescritos en los reglamentos, en los últimos cuatro años.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 13

 

Estatuto profesoral

 

La institución ha expedido y aplica un estatuto profesoral inspirado en una cultura académica universalmente reconocida, que contiene entre otros, los siguientes aspectos: régimen de vinculación, promoción, escalafón docente, retiro y demás situaciones administrativas; derechos, deberes, régimen de participación en los organismos de dirección, distinciones y estímulos; sistemas de evaluación de desempeño y régimen disciplinario.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Estatuto o reglamento profesoral con claras definiciones sobre deberes y derechos.

b)      Políticas institucionales sobre la participación de profesores en los órganos de dirección de la institución y del programa.

c)      Reglamentaciones específicas para el caso de programas académicos que, por su naturaleza, las requieran.

d)      Políticas institucionales sobre carrera docente (escalafón).

e)      Políticas institucionales y su aplicación en materia de ubicación, permanencia y ascenso en las categorías del escalafón.

f)        Disposiciones que señalan las responsabilidades inherentes a cada categoría académica.

g)      Políticas institucionales y del programa en materia de evaluación integral del profesorado.

h)      Mecanismos y componentes del proceso de evaluación de los profesores, según los objetivo del programa.

i)        Profesores incorporados en los últimos cinco años al escalafón docente y proporción de los que fueron vinculados siguiendo las reglas vigentes.

j)        Profesores por categorías académicas.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 14

 

Número, dedicación y nivel de formación de los profesores

 

En conformidad con la estructura organizativa de la institución y las especificidades del programa, éste cuenta con el número de profesores con la dedicación y con los niveles de formación requeridos para el desarrollo de las actividades de docencia, investigación y extensión o proyección social y con la capacidad para atender adecuadamente a los estudiantes.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Cantidad, dedicación y nivel de formación del profesorado según necesidades  y exigencias del programa.

b)      Calidad académica del profesorado al servicio del programa.

c)      Profesores del programa dedicados a la docencia, la investigación, la extensión o proyección social, y a la asesoría a estudiantes.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 15

 

Desarrollo profesoral

 

En conformidad con los objetivos de la educación superior, de la institución y del programa, existen políticas y programas de desarrollo profesoral adecuadas a las necesidades y objetivos del programa, y en los que efectivamente participan los profesores del mismo.

 

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Políticas institucionales orientadas al desarrollo profesoral.

b)      Programas de desarrollo profesoral promovidos por la institución y por el propio programa académico.

c)      Participación del profesorado en programas de desarrollo profesoral y actividades de capacitación y actualización profesional, pedagógica y docente.

d)      Profesores del programa que ha participado en los últimos tres años en programas de desarrollo profesoral o que ha recibido apoyo a la capacitación y actualización permanente, como resultado de las políticas institucionales.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 16

 

Interacción con las comunidades académicas

 

Los profesores mantienen interacción con comunidades académicas del orden nacional e internacional. Estas interacciones son coherentes con los objetivos y necesidades del programa.

 

 

 
ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Relaciones del profesorado del programa con comunidades  académicas nacionales e internacionales.

b)      Vínculos de académicos del programa con otras unidades de la misma institución y de otras instituciones de reconocido prestigio nacional e internacional.

c)      Coherencia entre los vínculos académicos de los profesores, y los intereses, objetivos y necesidades del programa.

d)      Profesores del programa que pertenecen a asociaciones nacionales e internacionales de orden académico y profesional.

e)      Profesores al servicio del programa que ha participado en los últimos dos años en congresos, seminarios, simposios y talleres nacionales e internacionales de orden académico.

f)        Profesores visitantes en las actividades del programa, en los últimos dos años.

g)      Profesores del programa que en los últimos dos años han sido profesores visitantes o pares académicos en otros programas o instituciones de educación superior.

h)      Profesores del programa que utilizan activamente redes internacionales de información.

 

 

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 17

 

Estímulos a la docencia, investigación y extensión o proyección social

 

La institución ha definido y aplica en el programa, con criterios académicos, un régimen de estímulos que reconoce efectivamente el ejercicio calificado de las funciones de investigación, docencia y extensión o proyección social. 

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Políticas institucionales que promueven y reconocen el ejercicio calificado de la investigación, de la docencia y de la extensión o proyección social.

b)      Sistemas e instrumentos de evaluación del ejercicio calificado de los profesores del programa en la docencia, la investigación y la extensión o proyección social.

c)      Reconocimientos hechos por la institución a profesores del programa en los últimos cinco años, por el ejercicio calificado de la docencia, la investigación y la extensión o proyección social.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 18

 

Producción de material docente

 

Los profesores al servicio del programa producen materiales para el desarrollo de las diversas actividades docentes, los cuales se evalúan periódicamente con base en criterios y mecanismos académicos previamente definidos.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Materiales elaborados por los profesores del programa, que se utilizan como apoyo para la labor docente.

b)      Estrategias utilizadas por el programa para promover y divulgar la producción de material de apoyo a la labor docente.

c)      Sistemas e instrumentos de evaluación del material docente producido por los profesores.

d)      Mecanismos que permiten el reconocimiento de estos materiales como producción intelectual.

 

 

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 19

 

Remuneración por méritos

 

La remuneración que reciben los profesores está de acuerdo con sus méritos profesionales y académicos y se ajusta a las políticas institucionales y a las disposiciones legales.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Políticas institucionales en materia de remuneración del profesorado, que contemplen los méritos profesionales y académicos.

b)      Políticas de estímulo a la producción académica debidamente evaluada.

c)      Correspondencia entre la remuneración de los profesores, establecida en las normas legales, y la que reciben por sus servicios al programa.

 

 


 

FACTOR No. 4

 

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS A LOS PROCESOS ACADÉMICOS

 

 

 

CARACTERÍSTICA 20

 

Integralidad del currículo

 

El currículo contribuye a la formación en valores, conocimientos, métodos y principios de acción básicos, de acuerdo con el estado del arte de la disciplina, profesión, ocupación u oficio, y busca la formación integral del estudiante, en coherencia con la misión institucional y los objetivos del programa.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Políticas institucionales en materia de formación integral.

b)      Coherencia del plan de estudios con los objetivos de formación integral.

c)      Actividades que contempla el programa para la formación o desarrollo de habilidades para el análisis de las dimensiones ética, estética, económica, políticas y social de problemas ligados al programa,

d)      Actividades académicas y culturales distintas de la docencia y la investigación, a las cuales tienen acceso los estudiantes.

e)      Diseño académico del programa, expresado en créditos académicos.

f)        Créditos académicos asignados a materias electivas y cursos libres orientados a ampliar la formación.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 21

 

Flexibilidad del currículo

 

El currículo es lo suficientemente flexible para mantenerse actualizado y pertinente y para optimizar el tránsito de los estudiantes por el programa y por la institución.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Políticas institucionales en materia de flexibilidad.

b)      Organización y jerarquización de los contenidos y métodos del currículo.

c)      Flexibilidad del currículo para la elección y aplicación de distintas estrategias pedagógicas.

d)      Sistemas de reconocimiento académico de actividades no contenidas en el plan de estudios o realizadas en otras instituciones.

e)      Mecanismos eficaces para la actualización permanente del currículo.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 22

 

Interdisciplinariedad

 

El programa reconoce y promueve la interdisciplinariedad y estimula la interacción con estudiantes de distintos programas y con profesionales de otras áreas de conocimiento.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Espacios académicos para el tratamiento interdisciplinario de problemas ligados al programa.

b)      Participación en el cuerpo docente de especialistas de diversas áreas.

c)      Temas y propuestas en el programa para el trabajo académico y el tratamiento interdisciplinario de problemas ligados al ejercicio laboral.

d)      Actividades curriculares que tienen un carácter explícitamente interdisciplinario.

e)      Participación de distintas unidades académicas en el tratamiento interdisciplinario de problemas pertinentes al programa.

f)        Tratamientos de problemas del contexto a través de esquemas de orientación interdisciplinaria por parte de profesores y estudiantes.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 23

 

Relaciones nacionales e internacionales del programa

 

Para la organización de su plan de estudios, el programa toma como referencia las tendencias, el estado del arte de la disciplina y los indicadores de calidad reconocidos por la comunidad académica nacional e internacional; estimula el contacto con miembros distinguidos de esas comunidades y promueve la cooperación con instituciones y programas acreditados en el país y en el exterior.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Políticas institucionales para la revisión y actualización del plan de estudios, en las que se tienen en cuenta los avances de programas reconocidos nacional e internacionalmente como de alta calidad.

b)      Concordancia del plan de estudios con los paradigmas internacionales de la disciplina o del área del conocimiento del programa.

c)      Actividades de cooperación académica en las que participan estudiantes y profesores del programa y miembros de instituciones de reconocido liderazgo nacional e internacional.

d)      Participación de profesores y estudiantes en actividades de cooperación académica con miembros de comunidades nacionales e internacionales de reconocido liderazgo en el campo del programa.

e)      Participación encuentros académicos tales como foros, seminarios, simposios y diplomados de alta calidad, en instituciones acreditadas internacionalmente, en los que la participación de profesores y estudiantes haya tenido un impacto favorable sobre el programa.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 24

 

Metodologías de enseñanza

 

Las metodologías de enseñanza empleadas para el desarrollo de los contenidos del plan de estudios son coherentes con la naturaleza de los saberes, con las necesidades y objetivos del programa y con el número de estudiantes que participan en cada actividad docente.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Correspondencia entre el desarrollo de los contenidos del plan de estudios y las metodologías de enseñanza propuestas.

b)      Correspondencia entre el número de alumnos por curso y por actividad académica y las metodologías empleadas.

c)      Estrategias para el seguimiento del trabajo realizado por los alumnos en las distintas actividades académicas, según metodologías empleadas.

d)      Orientaciones para el trabajo que los estudiantes realizan dentro y fuera del aula.

e)      Estrategias para el fomento de la creatividad y de la formación de pensamiento autónomo en los estudiantes.

 

 

 

CARACTERÍSTICA 25

 

Trabajos de los estudiantes

 

Los trabajos realizados por los estudiantes en las diferentes etapas del plan de estudios favorecen el logro de los objetivos del programa, de acuerdo con su naturaleza, y son coherentes con las exigencias de calidad que reconoce la correspondiente comunidad académica.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Correspondencia entre la calidad de los trabajos realizados por los estudiantes en las diferentes etapas del plan de estudios y los objetivos de logro definidos para el mismo.

b)      Correspondencia entre los objetivos de logro del programa y las exigencias de calidad propias de ese tipo de programas, reconocidas en el ámbito nacional e internacional.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 26

 

Evaluación y autorregulación del Programa

 

Existen criterios y mecanismos claros de evaluación periódica de los objetivos, orientaciones y logros del programa. En dichas evaluaciones se cuenta con la participación de profesores y estudiantes.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Mecanismos claros para el seguimiento y la evaluación periódica de las orientaciones y los logros del programa.

b)      Participación de los profesores y los estudiantes en la definición de las metas y objetivos del programa, y en la evaluación de éste. 

c)      Participación de los profesores y estudiantes en la definición de políticas en materia de docencia, investigación y extensión o proyección social, y en las decisiones ligadas al programa.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 27

 

Investigación formativa

 

El programa promueve la capacidad de indagación y búsqueda y la formación de un espíritu investigativo que favorece en el estudiante una aproximación crítica y permanente al estado del arte en el área de conocimiento del programa y a potenciar un pensamiento autónomo que le permita la formulación de problemas y de alternativas de solución.

 

 

 

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Estrategias que promueven la capacidad de indagación y búsqueda, y la formación de un espíritu investigativo en el estudiante.

b)      Aproximaciones críticas y permanentes del estudiante al estado del arte en el área de conocimiento del programa.

c)      Mecanismos para potenciar el pensamiento autónomo que permita al estudiante la formulación de problemas y de alternativas de solución.

d)      Actividades académicas dentro del programa en las que se analizan las diferentes tendencias internacionales de la investigación en sentido estricto.

e)      Incidencia de la investigación formativa, expresado como porcentaje del total de créditos académicos del plan de estudios del programa.

f)        Monitores o de auxiliares de cátedra, de investigación y de extensión o proyección social.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 28

 

Compromiso con la investigación

 

De acuerdo con el compromiso con la investigación definido en el proyecto institucional, el programa cuenta con un núcleo de profesores que dedica tiempo significativo a la participación en proyectos de investigación relacionados con el ámbito y con los objetivos del programa y dicha investigación se articula con la docencia y la extensión o proyección social.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Correspondencia entre el número y nivel de formación de los profesores del programa que desarrollan investigación y la naturaleza, necesidades y objetivos del programa.

b)      Correspondencia entre el tiempo que el profesorado al servicio del programa dedica a la investigación y la naturaleza de la institución y del programa.

c)      Publicaciones en revistas indexadas y especializadas, innovaciones, creación artística, patentes obtenidas por profesores del programa, entre otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 29

 

Extensión o proyección social

 

El programa ha definido mecanismos para enfrentar académicamente problemas del contexto, promueve el vínculo con los distintos sectores de la sociedad e incorpora en el plan de estudios el resultado de estas experiencias.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Respuesta del programa a problemas de la comunidad, en el ámbito nacional, regional o local, para la que utiliza herramientas de tipo académico.

b)      Políticas de estímulos a las actividades de extensión o proyección social.

c)      Estrategias y actividades de extensión o proyección social de los participantes del programa hacia la comunidad.

d)      Experiencias del programa relativas al análisis y propuestas de solución a los problemas del contexto.

e)      Cambios realizados en el entorno, a partir de propuestas resultantes del trabajo académico del programa.

f)        Cambios en el plan de estudios, resultantes de experiencias relativas al análisis y propuestas de solución a los problemas del entorno.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 30

 

Recursos bibliográficos

 

El programa cuenta con recursos bibliográficos adecuados y suficientes en cantidad y calidad, actualizados y accesibles a los miembros de la comunidad académica, y promueve el contacto del estudiante con los textos y materiales fundamentales y con aquellos que recogen los desarrollos más recientes relacionados con el área de conocimiento del programa.  

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Estrategias y mecanismos orientados a incentivar en el estudiante la consulta y el uso de material bibliográfico.

b)      Material bibliográfico suficiente, adecuado y actualizado para apoyar el desarrollo de las distintas actividades académicas del programa.

c)      Política de adquisiciones de material bibliográfico.

d)      Disponibilidad y calidad de los servicios bibliotecarios de préstamo y de consulta bibliográfica para estudiantes y profesores.

e)      Correspondencia de la bibliografía del programa y los recursos bibliográficos disponibles.

f)        Libros y suscripciones a publicaciones periódicas relacionados con el programa académico, disponibles para profesores y estudiantes.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 31

 

Recursos informáticos y de comunicación

 

En los procesos académicos, los profesores y los estudiantes disponen de recursos informáticos y de comunicación, los cuales son suficientes, actualizados y adecuados según la naturaleza del programa y el número de usuarios.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Estrategias y mecanismos orientados a incentivar el uso de recursos informáticos y de comunicación, por parte de profesores y estudiantes.

b)      Recursos informáticos tales como computadores, software, conexiones a redes y multimedia, en cantidades suficientes y en versiones actualizadas.

c)      Asesoría a estudiantes y profesores para la utilización de los recursos informáticos institucionales.

d)      Estrategias institucionales sobre adquisición y actualización de recursos informáticos.

e)      Acceso efectivo y oportuno de estudiantes y profesores a los recursos informáticos institucionales.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 32

 

Recursos de apoyo didáctico

 

El programa, de acuerdo con su naturaleza y con el número de estudiantes, cuenta con recursos de apoyo para el desarrollo curricular tales como talleres, laboratorios y equipos, medios audiovisuales y campos de práctica, los cuales son suficientes, actualizados y adecuados.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Laboratorios y talleres suficientemente dotados con equipos y materiales adecuados y actualizados, según la naturaleza y exigencias del programa.

b)      Campos de práctica suficientemente equipados según las exigencias propias del programa.

c)      Medios audiovisuales indispensables para la actividad docente del programa.

d)      Mantenimiento y seguridad de equipos de laboratorios, talleres y demás espacios.

e)      Convenios docente-asistenciales con instituciones certificadas por el Ministerio de Salud, en el caso de programas de área de ciencias de la salud.

f)        Acatamiento de normas sobre bioseguridad, tratamiento de desechos tóxicos y prevención de accidentes.

g)      Acatamiento de la legislación nacional e internacional en materia de prácticas con animales. 

 

 


 

 

FACTOR No. 5

 

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS AL BIENESTAR INSTITUCIONAL

 

 

CARACTERÍSTICA 33

 

Políticas, programas y servicios de bienestar universitario

 

Los servicios de bienestar universitario son suficientes, adecuados y accesibles, son utilizados por profesores, estudiantes y personal administrativo del programa y responden a una política integral de bienestar universitario definida por la institución.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Políticas sobre bienestar institucional suficientemente conocidas que propician el desarrollo integral de las personas y de los grupos que conforman la comunidad institucional y que orientan la prestación de los servicios de bienestar.

b)      Participación de los miembros del programa académico en los programas y actividades de bienestar que promueve la institución.

c)      Clima institucional que favorece la calidad de las funciones de docencia, investigación y proyección social.

d)      Servicios de bienestar institucional para el desarrollo personal de los miembros de la comunidad vinculados al programa.

 

 

 


 

FACTOR No. 6

 

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS A LA ORGANIZACIÓN, ADMINISTRACIÓN Y GESTIÓN

 

 

CARACTERÍSTICA 34

 

Organización, administración y gestión del programa

 

La organización, administración y gestión del programa favorecen el desarrollo y la articulación de las funciones de docencia, investigación, extensión o proyección social y cooperación internacional. Las personas encargadas de la administración del programa son suficientes en número y dedicación y poseen la formación requerida para el desempeño de sus funciones.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Correspondencia entre la organización, administración y gestión del programa y los fines de la docencia, la investigación, la extensión o proyección social, y la cooperación internacional.

b)      Instancias organizativas que favorecen la discusión de los asuntos académicos y administrativos del programa y de la institución.

c)      Idoneidad y capacidad de quienes orientan la organización, administración y gestión del programa.

d)      Recursos humanos, cantidad y dedicación para cubrir las necesidades del programa.

e)      Consejos y comités organizados para trabajar en asuntos académicos y administrativos.

f)        Capacitación de quienes tienen a cargo la gestión, la organización y la administración académica y administrativa del programa.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 35

 

Sistemas de comunicación e información

 

El programa cuenta con mecanismos eficaces de comunicación y sistemas de información claramente establecidos y accesibles a profesores y estudiantes.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Sistemas de información y mecanismos de comunicación con que cuenta el programa.

b)      Características de los sistemas de información y tamaño y complejidad de la institución y del programa.

c)      Registro y archivos académicos de los estudiantes.

d)      Archivos sobre la vida académica y profesional de los profesores.

e)      Mecanismos de comunicación horizontal y entre niveles jerárquicos.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 36

 

Dirección del programa

 

Existe orientación y liderazgo en la gestión del programa. Las reglas de juego de dicha gestión están claramente definidas y son conocidas por los usuarios.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Liderazgo y capacidad de orientación académica de los directivos del programa.

b)      Reglas de juego claras para la gestión del programa.

c)      Conocimiento de las reglas de juego de la gestión del programa por parte de los usuarios del mismo.

d)      Forma de operación de los distintos consejos y comités relacionados con la gestión del programa.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 37

 

Promoción del programa

 

La institución y el programa, al realizar sus actividades de promoción , hacen pública su oferta educativa con transparencia y veracidad y cumplen con las normas legales establecidas para tal fin.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Políticas institucionales para promocionar con veracidad las características, las actividades y las realizaciones del programa.

b)      Correspondencia entre las estrategias de promoción, y la naturaleza, realidades y realizaciones del programa.

 


 

FACTOR No. 7

 

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS A LOS EGRESADOS E IMPACTO SOBRE EL MEDIO

 

 

 

CARACTERÍSTICA 38

 

Influencia del programa en el medio

 

En el campo de acción del programa, éste ejerce una influencia positiva sobre su entorno, en desarrollo de políticas definidas y en correspondencia con su naturaleza y su situación específica; esta influencia es objeto de análisis sistemático.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Estrategias en el programa orientadas a ejercer influencia sobre el medio.

b)      Actividades y proyectos específicos tendientes a ejercer un impacto sobre el medio.

c)      Reconocimiento por parte de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales y de otras expresiones formales de la sociedad civil, sobre la influencia que el programa ejerce en el medio.

d)      Mecanismos para el análisis de las acciones que el programa ejerce sobre el medio y para la revisión periódica de las estrategias implementadas por el programa en esa materia.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 39

 

Seguimiento de los egresados

 

El programa hace seguimiento de la ubicación y de las actividades que desarrollan los egresados y se preocupa por verificar si esas actividades corresponden con los fines de la institución y del programa.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Seguimiento de egresados. Características personales de los egresados y su ubicación laboral.

b)      Procesos de discusión y análisis de la situación de los egresados.

c)      Correspondencia entre las actividades de los egresados y los fines del programa.

d)      Mecanismos efectivos de ajuste curricular que tengan en cuenta estudios sobre egresados y el juicio de los mismos sobre el programa.

e)      Compromiso de los egresados con su programa e institución.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 40

 

Impacto de los egresados en el medio social y académico

 

Los egresados del programa son reconocidos por la calidad de la formación que reciben y se destacan por su desempeño en la disciplina, profesión, ocupación u oficio correspondiente.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Ingreso de los egresados del programa al mercado laboral. Sectores de actividad social y económica en que se desempeñan.

b)      Participación de los egresados como miembros de comunidades académicas.

c)      Participación de los egresados en asociaciones científicas y profesionales.

d)      Desempeño de los egresados en evaluaciones externas (exámenes de Estado y equivalentes, y otros tipos de pruebas).

e)      Existencia de distinciones y reconocimientos recibidos por los egresados.

 

 


 

FACTOR No. 8

 

CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS A LOS RECURSOS FÍSICOS Y FINANCIEROS

 

 

CARACTERÍSTICA 41

 

Recursos físicos

 

El programa cuenta con una planta física adecuada y suficiente para el desarrollo de sus funciones sustantivas y de bienestar y ésta recibe uso y mantenimiento adecuados.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Espacios que se destinan al desarrollo de cada una de las funciones sustantivas a que se dedica el programa y de las áreas destinadas al bienestar institucional.

b)      Conservación y mantenimiento de la planta física.

c)      Controles sobre la utilización de los espacios físicos dedicados a las actividades académicas y administrativas y de los servicios de bienestar.

d)      Políticas en materia de uso de la planta física, en relación con las necesidades del programa.

e)      Plan de desarrollo de la planta física para el programa.

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 42

 

Presupuesto del programa

 

El programa dispone de recursos presupuestales suficientes para funcionamiento e inversión, de acuerdo con su proyecto educativo.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Origen de los recursos presupuestales del programa y fuentes de ingreso.

b)      Programación y ejecución del presupuesto de inversión y funcionamiento del programa.

c)      Asignación presupuestal para actividades de docencia, investigación, proyección social e internacionalización del programa.

 

 

 

 

 

CARACTERÍSTICA 43

 

Administración de recursos

 

La administración de los recursos físicos y financieros del programa es eficiente, eficaz, transparente y se ajusta a las normas legales vigentes.

 

 

ASPECTOS QUE SE PUEDEN CONSIDERAR:

 

a)      Organización para el manejo de los recursos físicos y financieros, en concordancia con el tamaño y la complejidad de la institución y del programa.

b)      Criterios y mecanismos para la asignación con equidad de los recursos físicos y financieros.

c)      Controles legales y administrativos para asegurar el manejo transparente de los recursos.

d)      Sistema de seguimiento y evaluación de las decisiones en materia financiera.

 

 


 

12.       PROCEDIMIENTO GENERAL PARA LA ACREDITACIÓN DE PROGRAMAS

 

 

La transparencia es principio rector de todas las actuaciones del Consejo Nacional de Acreditación. Ella guía las relaciones entre el Consejo y las instituciones. Los procedimientos utilizados son de dominio público. El procedimiento que se describe a continuación se refiere a la acreditación de programas académicos de pregrado conducentes a título.

 

El procedimiento que deben seguir las instituciones que aspiren a tener el reconocimiento de la calidad de sus programas por parte del Estado, es el siguiente:

 

a)      Comunicación del representante legal de la institución dirigida al Consejo Nacional de Acreditación en la que exprese: a) la voluntad de la institución de acreditar uno o varios de sus programas; b) que conoce el presente documento; c) que cumple con las condiciones iniciales señaladas en él.

 

b)      Apreciación de las condiciones iniciales de la institución mediante examen de la documentación correspondiente enviada por las instituciones y visita realizada por miembros del Consejo Nacional de Acreditación. Si este Consejo considera que la institución cumple estas condiciones iniciales, lo informará a la institución y acordará con ella el tiempo dentro del cual deberá culminar el proceso de autoevaluación de cada uno de los programas sometidos a acreditación. En caso contrario, el Consejo Nacional de Acreditación hará las recomendaciones pertinentes a la institución. Cuando la institución haya atendido las recomendaciones formuladas por el Consejo Nacional de Acreditación, podrá solicitar una nueva visita de apreciación de condiciones iniciales.

 

c)      Autoevaluación, que constituye la iniciación formal del proceso de acreditación de un programa. Esta autoevaluación se guiará por los criterios, características e instrumentos establecidos por el Consejo.

 

d)      Elaboración del informe de autoevaluación del programa académico que la institución remitirá al Consejo Nacional de Acreditación. Dicho informe debe poseer la estructura y contenido definidos por el Consejo en la Guía de Procedimiento CNA-01, Autoevaluación con fines de Acreditación de Programas de Pregrado.

 

e)      Designación, por parte del Consejo Nacional de Acreditación, de los pares académicos encargados de la evaluación externa. Para la selección de los pares el Consejo se apoyará en la comunidad académica del país o del exterior.

 

f)        Inducción a los pares académicos, por parte del Consejo Nacional de Acreditación, para familiarizarlos con los elementos del modelo que han de ser tenidos en cuenta en la evaluación externa.

g)      Visita de evaluación externa que realizan los pares académicos. La fecha y agenda de ésta la convienen los pares académicos, a través de su coordinador, con el Rector de la institución o con quien él delegue.

 

h)      Elaboración del informe de evaluación externa por parte de los pares académicos y envío del mismo al Consejo Nacional de Acreditación. El Consejo podrá pedir a los pares académicos las aclaraciones y complementos que estime convenientes, como parte del protocolo establecido para el proceso de evaluación externa. El Consejo enviará copia del informe a la institución. Esta última podrá reaccionar al informe.

 

i)        Evaluación final que realiza el Consejo Nacional de Acreditación, con base en los resultados de la autoevaluación y de la evaluación externa, y una vez oída la institución.

 

j)        Elaboración, por parte del Consejo Nacional de Acreditación del concepto académico y remisión del mismo al Ministro de Educación Nacional para la expedición del acto de Acreditación. El concepto incluirá una recomendación sobre el tiempo durante el cual estará vigente la acreditación. Esta vigencia no podrá ser inferior a tres (3) años ni superior a diez (10).

 

k)      Expedición, por parte del Ministro de Educación Nacional, del acto de Acreditación, con base en el concepto emitido por el Consejo Nacional de Acreditación.

 

l)        Si el programa no ameritare acreditación, el Consejo Nacional de Acreditación comunicará el resultado de la evaluación a la institución, junto con recomendaciones pertinentes, de manera que la institución, si así lo considera, pueda desarrollar estrategias que posibiliten la iniciación de un nuevo proceso de acreditación para dicho programa, pasados al menos dos años.

 

 

 



[1] Las dimensiones universales a que hacemos referencia consisten en conocimientos teóricos y metodológicos, habilidades y competencias de diverso tipo que corresponden al saber y al saber-hacer propios de la comunidad que se desempeña en el campo de una determinada disciplina, profesión, ocupación u oficio. Las dimensiones específicas expresan el modo como la Misión y el Proyecto Institucional se plasman en la formación de los egresados.

 

[2] Cf. Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española. XXI Edición. Madrid, 1.992

 

[3] El término “paradigma” fue introducido por Thomas S. KUHN en La Estructura de las Revoluciones Científicas ( Fondo de Cultura Económica, México, 1971). Designa en términos generales el saber y el saber-hacer que comparte una comunidad científica. Si la ciencia se concibe como una práctica humana, para desentrañar su naturaleza es necesario examinar esa práctica. (Así, a la pregunta ¿Qué es la física? se respondería: “Lo que hacen los físicos”). La noción de paradigma ha sido fundamental en la epistemología desde Kuhn, pese a la dificultad de precisarla estrictamente.  Margaret MASTERMAN señala en La naturaleza de los paradigmas, publicado en El Desarrollo del Conocimiento (Grijalbo, Barcelona, 1975) cómo Kuhn utiliza el término al menos en más de veinte modos distintos-. En su Posdata de 1969, Kuhn muestra la relación entre “paradigma” y “comunidad científica”: “Un paradigma es aquello que comparten los miembros de una comunidad científica y, a la inversa, una comunidad científica consiste en unas personas que comparten el paradigma” (Kuhn, Op. cit. p. 271). Reconoce que el uso laxo del término es problemático y propone utilizar para la significación que aquí hemos recogido el nombre de “matriz disciplinaria”. En este texto hemos decidido seguir utilizando el término “paradigma” y extenderlo a otras comunidades distintas de las científicas, es decir, a las comunidades constituidas por quienes comparten el saber y el saber-hacer de cualquier disciplina, profesión, ocupación u oficio cuyo proceso de apropiación se dé a través de la educación superior. Es importante señalar que, dado que el saber y el saber-hacer están sometidos a procesos de cambio, la noción de “paradigma” utilizada aquí no corresponde a un conjunto estático de saberes, creencias, valores, formas de representación y estrategias de validación y comunicación. El “paradigma” no se entiende entonces como un modelo rígido de comportamiento ni como la obediencia a una teoría o ideología determinadas y definitivamente establecidas. Lo que comparte una comunidad y la identifica debe ser comprendido en su dinámica de transformación y enriquecimiento permanente.

 

[4] Ley 30 de 1992, Artículo 48: “El incumplimiento de las disposiciones consagradas en la presente Ley por parte de las instituciones de educación superior, según lo previsto en el artículo siguiente, dará lugar a la iniciación de las acciones administrativas correspondientes y, previa observancia del debido proceso, a la imposición de las sanciones que a continuación se indican:

a)       Amonestación privada.

b)       Amonestación pública.

c)       Multas sucesivas hasta de cien (100) veces el salario mínimo legal mensual vigente en el país.

d)       Suspensión de programas académicos y de admisiones por el término hasta de un (1)año.

e)       Cancelación de programas académicos.

f)        Suspensión de la personería jurídica de la institución.

g)       Cancelación de la personería jurídica de la institución”.

...................................................................................................................................................................................

Hosted by www.Geocities.ws

1