LA UTOPIA ES POSIBLE
En 1992, en la "Declaración Liminar del Movimiento para la Democracia Social", Raúl
Alfonsín decía:
"...la Nación se encamina a ritmo crecientemente acelerado hacia la constitución de
una sociedad dual, injusta e insolidaria; hacia una concentración del poder económico
como no había conocido antes el país; hacia el desmantelamiento del Estado y el
debilitamiento progresivo del poder político; hacia una versión desnaturalizada de una
democracia formal cada vez más limitada y condicionada y hacia la deformación de
la actividad política, peligrosamente amenazada por la frivolidad, la insustancialidad
y la estrechez de miras, y degradada por la manipulación, la inescrupulosidad, la
corrupción y la delincuencia."
Hoy es una realidad la situación a la cual, hace unos pocos años, Alfonsín preveía
que se encaminaba la Nación. Hoy gobierna el país la alianza más fuerte que se
haya conformado desde que existe el sufragio universal, y quienes la integran están
dispuestos a hacerla perdurar a cualquier costo, porque de su mantenimiento depende
nada más y nada menos que el goce del poder.
Esa alianza, mediante una hábil estrategia política, ha logrado alterar el funcionamiento
del régimen republicano, tergiversando la reforma del Estado, produciendo una concentración
de poder político nunca vista, erosionando la fe en la eficacia de las acciones colectivas y
convirtiendo al tejido social en un conjunto de individuos atomizados y atemorizados ante
una falsa opción: "nosotros o el caos".
Los tiempos han cambiado, pero los valores que siempre encarnó la Unión Cívica Radical
no son una camiseta que se tiñe o que se saca y se pone. Es nuestro deber lograr que
esos valores se expresen cabalmente en estos tiempos.
Frente a quienes se aferran a situaciones y esquemas del pasado que ya no dan
respuesta a las necesidades actuales, y a quienes, escudándose en una globalización
indefinida, proyectan estructuras y políticas de un Estado desertor que conducen a la
profundización de las desigualdades, asumimos el desafío de construir una propuesta
para concretar nuestros valores.
Es necesario que el radicalismo tenga la fuerza suficiente para plantear un proyecto de
futuro: una alternativa clara, inscripta en una democracia participativa y una
ética de la solidaridad, que concilie la equidad social, el perfeccionamiento de la
democracia y el desarrollo acelerado de la capacidad productiva del país.
Esta alternativa debe incluir propuestas acerca del rol del Estado, las políticas públicas
en los distintos aspectos de la vida social, la organización del partido, su relación con
los representantes y candidatos, y la forma de expresar esas propuestas de una manera
próxima a los intereses del Pueblo.
Hoy, quizás más que nunca, es el momento de encarar, seria y responsablemente,
la lucha de la Causa contra el Régimen.
Sabemos que somos muchos los radicales que queremos que la UCR sea una bisagra
en la historia y no una continuidad prolija y honesta de la actual política.
Los convocamos a emprender juntos un camino que será largo y difícil. Los necesitamos
a todos; la única limitación es la convicción democrática, la conducta ética, la lucha por
la justicia social:
Los convocamos a construir la respuesta que los argentinos reclaman.
TRANSFORMACION RADICAL
Buenos Aires, 28 de octubre de 1996