Los OVNIs de la CIA

 

 

 


Cuando todo el mundo conmemoraba el 50 aniversario del fenómeno OVNI, la CIA sorprendía a todos con un informe que desvelaba su relación con el fenómeno de los no identificados. En el informe, los servicios secretos americanos confesaban haber manipulado el fenómeno con fines gubernamentales. ¿Contaron toda la verdad?

El 50 aniversario de la era moderna del fenómeno OVNI estaba aún reciente. Ufólogos de todo el mundo se "reponían" de la ridícula explicación propuesta por el gobierno estadounidense para esclarecer el caso Roswell. Y de nuevo, a principios de agosto de 1997, el tema OVNI salta a la prensa y a la opinión pública internacional: la CIA revela que había ocultado experimentos militares bajo supuestos avistamientos OVNI. Para los medios de comunicación el fenómeno de los no identificados quedaba resuelto definitivamente.

El informe, que apareció en la red Internet a través de una página web vinculada a la propia Agencia Central de Inteligencia (http://www.odci.gov/csi/studies/97unclass/ufo.html), llevaba la rúbrica de Gerald K. Haines, historiador (teóricamente objetivo) del servicio secreto. Dicho estudio -de tan sólo 20 páginas-, titulado El papel de la CIA en el estudio de los OVNIS, 1947-90, pretendía demostrar que una gran mayoría de los avistamientos OVNIs eran tan sólo prototipos militares secretos. Según el mismo informe, la Agencia Central de Inteligencia habría manipulado las investigaciones oficiales sobre OVNIs para ocultar a la opinión pública la existencia de tales ingenios militares.

No deja de resultar sospechoso que justo en el 50 aniversario del primer avistamiento OVNI, el gobierno USA pretendiera zanjar el affaire Roswell mediante la ya famosa explicación de los muñecos arrojados en paracaídas, y poco después, la CIA revelase que un tanto por cierto elevado de casos OVNI quedaban explicados por pruebas experimentales de aviones U-2 y SR-71. Pero vayamos por partes. ¿Qué contenía exactamente el polémico informe?

La CIA se confiesa
El breve estudio comienza haciendo mención al impacto sociológico del fenómeno en la sociedad americana: "... el 95 % de los americanos ha leído o escuchado algo acerca de los OVNIs, y el 57% cree que son reales. Los antiguos presidentes Reagan y Carter aseguran haber visto un ovni". A partir de ahí, el texto de Haines inicia un recorrido histórico en el que se muestra el interés que el ejército y los servicios de inteligencia han mostrado por los OVNIs hasta nuestros días. Acababa de iniciarse la Guerra Fría, y al gobierno le preocupaba que esos platillos volantes que sobrevolaban cielo estadounidense pudieran ser ingenios aeronáuticos soviéticos. Tras descartar esa posibilidad, la CIA comenzó a buscar aplicaciones prácticas al misterioso fenómeno.

Según explica Haines, los proyectos SIGN, GRUDGE, Libro Azul o el Panel Robertson fueron monitorizados muy de cerca por la Agencia Central de Inteligencia. Tras relatar una auténtica historia de espías en la que la CIA habría intentado ocultar su papel en el estudio de los OVNIs, el informe "descubría" lo que algunos ufólogos venían manteniendo desde hace años:

"En noviembre de 1954, la CIA había entrado en el mundo de la alta tecnología con su U-2 a la cabeza de un proyecto de reconocimiento. A mediados de los 50, el U-2 ya era capaz de volar a 60.000 pies de altura, mientras los aviones comerciales oscilaban entre los 10.000 y 20.000 pies de techo." Según explica el informe, desde que el U-2 comenzara sus vuelos experimentales en agosto de 1955, los informes de pilotos y controladores de vuelo que aseguraban haber visto OVNIs se dispararon. Esto se debería, según la agencia secreta, a confusiones ocasionadas por los prototipos, sobre todo en horas cercanas a la salida o la puesta del sol.

Por si fuera poco, militares vinculados a la CIA y encargados de investigaciones OVNI -como algunos responsables del Proyecto Libro Azul- se habrían ocupado de dar explicaciones convencionales para justificar dichos casos, determinando que en realidad se trataban de inversiones de temperatura o reflejos de sol en cristales de hielo existentes en altas capas de la atmósfera. Como apuntaba Manuel Carballal en un artículo sobre el particular (ver MÁS ALLÁ nº103), la historia resulta muy familiar para los ufólogos españoles: militares inventando explicaciones absurdas para explicar importantes episodios OVNI.

¿Prototipos militares o auténticos OVNIs?
En el informe, la CIA confiesa haber usado el fenómeno OVNI como pantalla para ocultar sus pruebas militares durante las décadas de los años 50 y 60. Sin embargo, no menciona para nada las alas volantes y otros prototipos como los aviones Stealth.

Precisamente, en los últimos años los avistamientos de objetos triangulares se han multiplicado considerablemente. La gran mayoría de los ufólogos sospechan que tras un gran número de estos incidentes ovni se ocultan en realidad pruebas de aviones experimentales. Pruebas a las que no se alude para nada en el informe de Haines.

Pocos meses antes de que el informe saliera a la luz, en marzo de 1997, la ciudad de Phoenix (Arizona) fue protagonista de multitudinarios avistamientos de objetos triangulares de gran tamaño. Decenas de testigos observaron y filmaron las evoluciones de los objetos durante varias semanas. Muchos de estos testigos creyeron fervientemente haber observado naves no humanas, sin embargo determinados investigadores apuntaron desde un principio la posibilidad de que en realidad se tratara de armas secretas. Sospechosamente, pocas millas al oeste de Phoenix se encuentra la Base de Aérea de Luke. ¿Casualidad?

El avistamiento de Phoenix coincidió con la oleada que durante más de dos años sufrió el territorio británico. Allí los informes de avistamientos de objetos triangulares se venían sucediendo con cierta asiduidad. Los defensores de la hipótesis militar proponen que estos avistamientos podrían estar causados por vuelos de cazabombarderos de la saga Stealth o proyectos militares ultra secretos, como el Aurora o el Manta.

Estos avistamientos no se limitan a territorio americano o británico. En España, desde el inicio -a finales de 1995- de la oleada gallega, los investigadores recogieron más de 200 casos OVNI. Muchos de ellos hacía alusión a objetos de forma triangular. Curiosamente, los ufólogos gallegos descubrieron que una gran parte de dichos avistamientos tenían lugar en una zona geográfica de Galicia en la que existe una zona de sombra en el radar. Este indicio llevó a los investigadores a pensar que estos incidentes estaban causados por vuelos experimentales que se ocultaron con el señuelo de los OVNIs.

Una poderosa arma psicológica
Pero la cosa no queda sólo en el uso del avistamientos ovni como señuelos para ocultar pruebas militares. El informe asegura que uno de las mayores preocupaciones de la agencia en los primeros años era "que los ovnis estuviesen siendo utilizados por los soviéticos para provocar la histeria de la población y el pánico en los EEUU". La CIA reconocía también que durante los años 50-60, y ante la insistencia de investigadores como el mayor Donald Keyhoe y agrupaciones como el NICAP, intentó ocultar a toda costa su papel en el estudio de los OVNIs. Y lo que es más importante, ocultó su interés en las posibilidades que ofrecían los avistamientos como posible arma psicológica.

A este respecto Haines asegura que en 1956 Keyhoe y el NICAP presionaron para que se publicaran los resultados íntegros del Panel Robertson. Entonces la CIA preparó una versión "light" del informe en la que desaparecía cualquier mención a su interés por el potencial del fenómeno en el terreno de la guerra psicológica, así como su patrocinio al Panel.

Con estas sensacionales revelaciones, la CIA aparentaba estar dando a conocer todos sus secretos en torno al fenómeno OVNI. Pero, ¿era esta toda la verdad o los servicios secretos sabían más de lo que contaban?.

Medias verdades
Como apuntábamos al inicio del artículo, resulta más que sospechoso el afán del gobierno por aparentar transparencia justo en el aniversario de los 50 años de OVNIs. Más que acto de buena fe, los investigadores ven en el informe de la CIA un nuevo intento de desinformación, cuya finalidad sería ocultar información OVNI trascendente, a la vez que se daba un nuevo mazazo a la credibilidad del fenómeno.

Estas sospechas se acrecientan al consultar la bibliografía ofrecida por Haines, en la que aparece repetidas veces el nombre de Philip Klass, conocido negativista del fenómeno ovni en los Estados Unidos.

El origen de los OVNIs parece quedar zanjado para la CIA mediante la explicación de las pruebas de prototipos experimentales. Sin embargo, estas pruebas explicarían el 50% de los incidentes durante los años 50-60. ¿Qué ocurre con el otro 50% y los avistamientos ocurridos en los años siguientes? Además, el informe parece ignorar la existencia de casos de encuentros cercanos -algunos de ellos estudiados en el Proyecto Libro Azul-, aterrizajes y otras facetas del fenómeno que aportan evidencias físicas. Ante tales sucesos la CIA responde con el silencio...

Al final de su trabajo, Haines lamenta que la opinión pública y los ufólogos sigan creyendo que existe una conspiración estatal para ocultar la verdad OVNI. Paradójicamente, el historiador parece olvidar que el propio informe es una prueba de que la CIA ha mentido, ocultado y manipulado información vital en torno a los no identificados durante los últimos 50 años.

Actualmente, y gracias a la Ley de Libertad de Información (FOIA), los documentos de la CIA relativos al fenómeno OVNI pueden ser consultados por cualquier persona a través de Internet. Estos documentos están compuestos por centenares de páginas tachadas y censuradas que hacen palidecer al penoso proceso de desclasificación español, mostrando la auténtica transparencia del gobierno norteamericano.

 

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