| Teseo |
| VI. La amistad con Pir�too.
En la madurez de Teseo se sit�an varios episodios cuyo car�cter com�n es ser consecuencia de su amistad con Pir�too, el h�roe lapita. Ya es sabido c�mo naci� esta amistad y como Pir�too, seducido por las haza�as y la reputaci�n de Teseo, hab�a querido ponerlo a prueba. Pero en el momento de acometer al h�roe, fue presa de una gran admiraci�n por el, que renuncio a la lucha y se declaro vencido. Teseo, picado en su amor propio, le otorgo su amistad. Junto con Pir�too, Teseo participo en el combate de los lapitas contra los centauros. Un d�a decidieron los dos amigos no casarse m�s que con las hijas de Zeus, dado que uno y otro eran hijos de los dioses m�s ilustres: Teseo de Poseid�n, y Pir�too, de Zeus. Teseo decidi� conquistar la mano de Helena, y Pir�too, la de Pers�fone. Los dos amigos empezaron por raptar a Helena. Teseo contaba entonces cincuenta a�os, no siendo Helena todav�a p�ber. Extra�ados ante esta desproporci�n de edad, ciertos mit�grafos aseguraron que no fue Teseo el autor del rapto, sino Idas y Linceo, quienes la confiaron al h�roe; o bien que el padre de Helena, Tind�reo, la puso bajo su custodia, por miedo a uno de los hijos de Hipocoonte que quer�a raptarla. Pero la versi�n m�s difundida y, seg�n se cree m�s veros�mil, es la siguiente. |
| Teseo y Pir�too se trasladaron juntos a Esparta robando a Helena mientras esta estaba practicando una danza ritual en el templo de �rtemis Ortia; luego huyeron. Fueron perseguidos, pero los perseguidores se detuvieron en Tegea. Una vez en seguridad, los dos compa�eros decidieron echar suerte sobre Helena, comprometi�ndose el que saliese favorecido a ayudar al otro a conseguir a Pers�fone. La suerte dio Helena Teseo. Pero como la ni�a no estaba aun en edad de casarse, la llevo secretamente a Afidna, dej�ndola al cuidado de su madre Etra. Luego parti� a la conquista de Pers�fone. Durante su usencia, los hermanos de Helena, C�stor y P�lux, invadieron �tica a la cabeza de un ej�rcito de arcadios y lacedemonios. Empezaron a reclamando pac�ficamente a su hermana al pueblo ateniense. Pero cuando este confeso que no ten�a a la joven ni sabia su paradero, C�stor y P�lux adoptaron una actitud belicosa. Entonces, un tal Academo, que se hab�a enterado del paradero de la joven, les revelo el secreto. Por esto, en el curso de las numerosas invasiones del �tica por los lacedemonios en la �poca hist�rica, sus ej�rcitos respetaron siempre la Academia, que era el jard�n funerario del h�roe Academo. Los Dioscuros, al saber que Helena estaba oculta en Afidna, tomaron la ciudad y recuperaron a su hermana, llev�ndose tambi�n cautiva a Etra. Mas tarde, instalaron en el trono de Atenas a un biznieto de Erecteo, llamado Menesteo, que agrupo a su alrededor a los descontentos, especialmente a los nobles, irritados por las reformas de Teseo. Mientras tanto, Teseo y Pir�too estaban en los Infiernos, victimas de su temeridad. Hades simulo recibirlos favorablemente invit�ndolos a sentarse a su mesa, a la vez que les ofrec�a un banquete. Pero, clavados en sus asientos, no pudieron levantarse, quedando as� prisioneros. Cuando Heracles descendi� a los infiernos, quiso liberarlos, pero solo Teseo fue autorizado por los dioses a volver a la tierra. Pir�too hubo de quedarse eternamente sentado en la Silla del Olvido. |
| VII. Muerte de Teseo.
Cuando Teseo rescatado de su cautiverio por Heracles volvi� a Atenas, encontr� la cuidad en una situaci�n verdaderamente critica: las l�neas se repart�an el poder , siendo el rey tan solo por �l nombre. Al fin, desesperado en afirmarse en el trono, envi� en secreto a sus hijos a Eubea, a Elefenor, hijo de Calcodonte, y �l se desterr� maldiciendo a Atenas. Se contaba, que hab�a tratado de refugiarse en Creta, junto con su cu�ado Deucali�n, pero una tempestad lo arrojo a la costa de Esciros, en otra versi�n se dice que, hab�a ido deliberadamente a Esciros en busca del rey Licomedes, con quien le un�a lazos de parentesco. Adem�s pose�a en la isla dominios familiares. El rey Licomedes simulo acogerlo con benevolencia, pero, con pretexto de mostrarle el panorama de la isla, lo llevo a la cima de un monte, precipit�ndolo a traici�n desde lo alto de una roca y lo mato. Otros autores aseguran que Licomedes no hab�a intervenido en absoluto, sino que Teseo se mat� accidentalmente cuando una noche, despu�s de cenar, paseaba por la monta�a. Sea como sea, su muerte paso inadvertida de momento. Menesteo contin�o reinando en Atenas, como hab�a sido el deseo de los Dioscuros, participando los hijos de Teseo en la guerra de Troya, como simples guerreros. A la muerte de Menesteo, regresaron y recuperaron Atenas. Cuando se desarroll� la batalla de Marat�n contra los persas, los soldados atenienses vieron combatir al fuente de ellos un h�roe de talla prodigiosa, comprendiendo que no pod�a ser otro sino Teseo. Despu�s de las guerras m�dicas, el or�culo de Delfos mando a los de Atenas que recogiesen las cenizas de Teseo y les diesen sepultura honrosa en la ciudad. Cim�n cumpli� la orden de Pitia. Conquisto la isla de Esciros viendo en ella un �guila que, posada en un cerro, escarbaba la tierra con sus garras. Cim�n, inspirado por el cielo, comprendi� el significado del prodigio. Excavando la loma, encontr� un ata�d que encerraba a un h�roe de extremada talla, con una espada y una lanza de bronce. Cim�n se llevo estas reliquias en su trirreme, recibiendo los atenienses los restos de su h�roe con magnificas fiestas. D�ndole as�, digna sepultura cerca del lugar donde as tarde se levantar�a el gimnasio de Ptolomeo. Esta tumba paso a ser el asilo de los esclavos fugitivos y los pobres perseguidos por los ricos, ya que en vida, Teseo hab�a sido el campe�n de la democracia. |