Penélope
Penélope es esposa de Ulises. La leyenda y la literatura clásica la han dado celebridad por su fidelidad hacia su esposo, a quien espero veinte años mientras él se encontraba en la guerra de Troya. En efecto, entre las mujeres de los héroes que participaron en la toma de esta ciudad, es la única que no sucumbió a los demonios de la ausencia.
Su leyenda es narrada sobre todo en la en la Odisea, aunque existe cierto número de tradiciones locales, o posteriores, que difieren notablemente de la vulgata homérica.
Penélope es hija de Icario (v.        )y, por lo tanto, nieta de Tindáreo, Leucipio y Afareo. Tiene por madre a una náyade, Peribea. Por su padre, Penélope es originaria de Esparta, o bien de Amiclas. Pero Icario, expulsado por su hermanastro Hipocoonte, se había refugiado en Etiopia, al lado del rey Testio. Allí caso con Períbea, de la cual tuvo varios hijos, entre ellos Penélope.
De las circunstancias del matrimonio de Ulises y Penélope existe entre los mitógrafos dos versiones principales.
Según unos, Icario, por mediación de Tindareo, deseoso de recompensar a Ulises por un buen consejo, consiente en entregar a su hija al héroe; según otros, Penélope es el premio de una carrera en la que Ulises resultó vencedor.
Finalmente una tradición oscura, conocida tan solo por la alusión de Aristóteles, nos dice que el padre de Penélope  no fue Icaro, si no un hombre
de Corfú llamado Icadio, confundido erróneamente con el primero. Se trataba, en este caso, de una tradición local, refutada por el hecho de que Ulises poseía en Esparta un santuario que se había erigido en recuerdo del origen espartano de su esposa –es sabido que, en la época clásica, Esparta era considerada como el país por excedencia de las mujeres virtuosas-. Se contaba también que, ante la insistencia de su padre para que se quedase en Esparta en vez de marcharse a Ítaca con su marido, Penélope había optado por éste, dando asi, por primera vez, prueba de su amor conyugal  (v.         ).
En cuanto a su madre, si bien la tradición más difundida la llama Peribea, a veces se dan los nombres de Doródoque o Asteroida. También varían de forma contundente el nombre de sus hermanos y hermanas.
Se sabe que cuando Menelao visito distintas ciudades en Grecia para recodar a los ex-pretendientes de Helena el juramento que les comprometía a vengarlo, Ulises trato de fingirse loco. Lo que le hacía vacilar en tomar parte en la guerra contra Troya no era por falta de valor, si no el amor que sentía por su esposa, la cual acababa de darle un hijo. Telémaco. Sin embargo, Ulises partió, obligado por la astucia de Pelamedes, confiando su casa y su esposa a su viejo amigo Mentor (v.          ).
Era la única dueña de los bienes de Ulises. La anciana madre de este, Anticlea, murió pronto de pesar al saber la marcha de su hijo, con lo que Laertes se retiró al campo. Pronto Penélope fue objeto de solicitaciones cada vez más apremiantes: todos los jóvenes de las cercanías pedían su mano, como ella rehusaba, se instalaron en el palacio de Ulises. Se dieron una vida esplendida tratando de vencer la resistencia arruinándola ante sus ojos. Penélope les dirigió severas censuras, pero de nada sirvieron. Entonces acudió a una estratagema. Le dijo que elegiría a uno entre ellos cuando hubiera terminado de tejer la mortaja de Laertes. El trabajo que efectuaba durante el día lo deshacía durante la noche. Finalmente -al cabo de tres años-, fue traicionada por una de sus criadas, y los aplazamientos que hasta el momento había conseguido no continuaron.
Cuando Ulises regreso, no se da a conocer, por el momento, a su esposa, .Durante el combate de Ulises (v Ulises) con los pretendientes, Penélope permanece en su aposento, profundamente dormida. Solo después Ulises revela su identidad. Ella vacila, pero finalmente lo reconoce. La diosa Atenea cuido de prolongar la noche siguiente, para que ambos esposos tuvieran tiempo de relatarse mutuamente sus aventuras.
Era la única dueña de los bienes de Ulises. La anciana madre de este, Anticlea, murió pronto de pesar al saber la marcha de su hijo, con lo que Laertes se retiró al campo. Pronto Penélope fue objeto de solicitaciones cada vez más apremiantes: todos los jóvenes de las cercanías pedían su mano, como ella rehusaba, se instalaron en el palacio de Ulises. Se dieron una vida esplendida tratando de vencer la resistencia arruinándola ante sus ojos. Penélope les dirigió severas censuras, pero de nada sirvieron.
Entonces acudió a una estratagema. Le dijo que elegiría a uno entre ellos cuando hubiera terminado de tejer la mortaja de Laertes. El trabajo que efectuaba durante el día lo deshacía durante la noche. Finalmente -al cabo de tres años-, fue traicionada por una de sus criadas, y los aplazamientos que hasta el momento había conseguido no continuaron.
Cuando Ulises regreso, no se da a conocer, por el momento, a su esposa, .Durante el combate de Ulises (v Ulises) con los pretendientes, Penélope permanece en su aposento, profundamente dormida. Solo después Ulises revela su identidad. Ella vacila, pero finalmente lo reconoce. La diosa Atenea cuido de prolongar la noche siguiente, para que ambos esposos tuvieran tiempo de relatarse mutuamente sus aventuras.
Se contaba –aunque el episodio no es odiseico- que Nauplio, para vengar la muerte de Palamedes, había difundido el rumor de que Ulises había muerto ante Troya. Entonces se había suicidado Anticlea. En cuanto a Penélope, se había arrojado al mar, pero la habían salvado unos pájaros (¿gaviotas?), que la habían sostenido y devuelto sana y salva a tierra.
Al mismo ciclo posthomerico pertenecen las tradiciones que hacen referencia a los amores adúlteros de Penélope y a sus aventuras posteriores al regreso de Ulises. Entre las primeras, figura especialmente la leyenda según la cual Penélope había cedido sucesivamente a los ciento veintinueve pretendientes, y que de estos amores había concebido al dios Pan. O bien Ulises, a su regreso la desterró, al haberse  dado cuenta de que su esposa le había sido infiel. Penélope se había retirado entonces a Esparta, de allí habría pasado a Mantinea, donde había muerto. En este lugar se levantaba su sepultura. O bien Ulises le había dado muerte para castigarla por sus amores adúlteros con Anfínomo, uno de los pretendientes.
Entre los episodios subsiguientes al regreso de Ulises, se contaba que este había tenido de Penélope un segundo hijo, Ptoliportes. Más tarde se había marchado al país de los tesprotos. A su regreso había sido asesinado por su propio hijo, Telégono, que no lo conocía (v.            ). Entonces Telégono llevo a Penélope a la mansión ce Circe, su madre, donde casó con la que había sido primera esposa de su padre. Circe los transporto a los dos al reino de los bienaventurados.
Ébalo o Perieres
Gorgófone
Tindáreo
Leda
Timandra
Cástor
Polúx
Clitemestra
Helena
Filónoe
Peribea
Icario
Toante
Damasipo
Imeusimo
Aletes
Perileo
Penélope
Afarero
Arene
Linceo
Piso
Idas
Marpesa
Cleopatra Alcíone
Filódice
Hilaíra
Cástor
Febe
Pólux
Arsíone
Apolo
Asclepio
Leucipo
Icario
Mentor
Icario
Telégono
Hosted by www.Geocities.ws

1