En los acontecimientos posteriores a la Il�ada se vuelve a encontrar con Menelao. Cuando Paris fue muerto por una lecha de Filoctetes, Menelao ultrajo el cad�ver. Finalmente figura entre los guerreros que se introdujeron en el caballo de madera. Cuando la toma de la ciudad se precipito hacia la casa de De�fobo, donde sab�a que estaba Helena (ya que despu�s de la muerte de Paris, ella se hab�a casado con De�fobo, Donde sab�a que estaba Helena (ya que, despu�s de la muerte de Paris, ella se hab�a casado con De�fobo). All� se desarrollo un violento combate, pero termin� dando muerte a De�fobo penetrando en la casa.
Sobre el encuentro de Menelao y Helena est�n varias versiones. Una de ellas y seg�n Virgilio, la propia Helena mando venir a su casa a Menelao y Ulises; ocult� todas las armas y abri� la puerta, asegurando de este modo la victoria a su primer marido. Pero tambi�n se dec�a que, despu�s de dar muerte a De�fobo, Menelao se hab�a precipitado al interior de la casa y cogiendo a Helena por el cabello, la arrastro hacia los barcos como prisionera. Los griegos se la concedieron como su parte del bot�n sin proceder a un sorteo, como ocurr�a con las dem�s cautivas, dej�ndola en sus manos para que la ejecutase. Pero intervino Ulises, y Helena se salvo.
Otra versi�n, m�s dram�tica todav�a, afirma que Helena se hab�a refugiado junto al altar dom�stico, y Menelao se hab�a arrojado sobre ella, con la espada en alto. Pero al ver su seno,  que, con el desorden de su vestido aparec�a descubierto, sinti� renacer su antiguo amor e hizo las paces con su mujer.

Despu�s de la victoria, Menelao se apresur� a regresar, mientras su hermano se quedaba en Troya el tiempo necesario para ofrecer un sacrificio a Atenea, cuya c�lera tem�a -a causa del episodio de Casandra-. Hizo escala en T�ndeos, luego en Lesbos y, cruzando el mar hasta Eubea, puso proa al cabo Sunio. All� muri� su piloto Frontis, Menelao retrocedi� para dedicarle honras f�nebres, mientras N�stor y Diomedes, que lo hab�an acompa�ado, prosegu�an su viaje. Cuando Menelao reanudo el viaje a la altura del cabo Malea una tempestad lo arrastro hasta Creta, donde varios de sus barcos zozobraron. El sigui� hasta Egipto, donde, - seg�n la Odisea-, permaneci� cinco a�os, adquiriendo cuantiosas riquezas.
Al abandonar Egipto, Menelao qued� detenido en la isla de Faros, en la desembocadura de Nilo, por una calma que le impidi� continuar la ruta. Esta situaci�n se prolong� durante veinte d�as, al t�rmino de los cuales el hambre se hizo amenazadora.
Entonces se le apareci� la divinidad marina Id�tea hija del dios marino Proteo, y le aconsejo que fuese a consultar a padre sobre el medio de regresar a Esparta. Proteo le orden� que volviese a Egipto y ofreciese all� sacrificios a los dioses. As� lo hizo Menelao, y al fin pudo regresar a Esparta, con Helena, ocho a�os despu�s de haber salido de Troya, por tanto, dieciocho despu�s del comienzo de la guerra.

Otra versi�n sosten�a que Menelao hab�a encontrado en Egipto a la aut�ntica Helena, guardada por Proteo �el cual es, en este caso, rey en vez de dios marino- desde el tiempo en que con Paris, hab�a abordado en el pa�s. Paris no se hab�a llevado a Troya mas que un fantasma, una Helena formada por nubes. As�, Helena no era culpable. Solo por la posesi�n de una  nube que se hab�a desarrollado toda la guerra de Troya y vertido tanta sangre. Pero Zeus hab�a querido esta guerra para exaltar la raza de los �semidioses�, de los h�roes nacidos de diosas y hombres o de dioses y mujeres mortales: Helena, su propia hija; Paris, tambi�n de su raza; Aquiles, hijo de Tetis, etc.
Esta versi�n parece remontarse a Estes�coro, fue adoptada, con algunas modificaciones, por Eur�pides en su tragedia Helena. En ella, Hera enga�a a Paris d�ndole una falsa Helena. La Helena verdadera es raptada por Hermes, obedeciendo �rdenes de Zeus, y conducida a Egipto, junto a Proteo, al que se encarga de su custodia. Cuando Menelao llego a Egipto con la falsa Helena, �sta se desvaneci� en los aires, entonces �l encontr� a su verdadera esposa.

Al t�rmino de su vida, despu�s de largos a�os pasados con Helena, Menelao fue transportado, sin llegar a morir, a los Campos El�seos, el honor se lo concedi� Zeus por haber sido su yerno.
Menelao
Men�alo es el hermano de Agamen�n y esposo de Helena. Seg�n la versi�n mas difundida (la que sigue a la Il�ada), Menelao es hijo del rey de Micenas, Atreo, y pertenece a la raza de P�lope. Su madre es la cretense A�rope, hija de Catreo llevada a Micenas por Nauplio despu�s de haberla expulsado su padre por haberse entregado a un esclavo.
Una tradici�n mas reciente pretend�a que el padre de Agamen�n  y Menelao, en vez de Atreo, era Pl�stenes, un hijo de Atreo. Pero incluso los autores que le asigna a Pl�stenes como padre concuerdan en decir que este muri� joven y los dos hermanos fueron educados por Atreo.
En su juventud, Agamen�n y Menelao fueron enviados por Atreo en busca de Tiestres. Lo encontraron en Delfos y lo condujeron a Micenas. Atreo lo encarcel� y quiso hacerlo matar por Egisto, pero �ste reconoci� a tiempo a su padre y dio muerte a Atreo.
Entonces Agamen�n y Menelao tuvieron que abandonar Micenas, de donde los expulso Egisto, estos se refugiar�an en Esparta junto a  Tind�reo. All� se casaron con las dos hijas de �ste: Agamen�n, con Clitemestra, y Menelao, con Helena.
Sobre las circunstancias se que se llev� a cabo este casamiento (v.            ). De entre todos los pretendientes fue elegido Menelao, ya por Tind�reo, ya por la propia Helena. Todos los pretendientes se hab�an comprometido de antemano, y bajo juramento a acudir en ayuda del que resultase elegido en caso que otro le disputase la posesi�n de Helena. Finalmente, Tind�reo despu�s de la muerte de los Dioscuros, lego su reino a Menelao. Esto explica que en el momento de estallar la guerra de Troya, Menelao reinase en Esparta, donde fue Paris a raptar a Helena.
Del matrimonio de Helena y Menelao nacieron Herm�one (�nica que reconocen la
Il�ada y la Odisea) y un hijo, Nic�strato.
Los autores tard�os citan otros hijos: Etiolao,Tronio, Morrafio, Plistenes el joven, y una hija, M�lite. De todos estos, Nic�strato y Etiolao eran objeto de culto en Laconia en �poca hist�rica. Durante la ausencia de Helena, Menelao, con una esclava, tuvo un hijo llamado Megapentes, al cual llamo as� debido a su �gran pesar� por haber sido abandonado por su esposa. Finalmente, de otra esclava llamada Cnosia, -sin duda, una cretense cuyo nombre recordaba su ciudad de origen, Cnosos-,tuvo otro hijo, Jenodamo. Algunos autores no consideran a Nic�strato como hijo de Helena, sino como bastardo, lo mismo que Megapentes y Jenodamo. Probablemente en esta tradici�n se basa la leyenda del destierro de Helena por Nic�strato y Megapentes despu�s de la muerte de Menelao.
Durante varios a�os -nueve por lo menos, pues seg�n se dice, Herm�one tenia nueve a�os cuando se produjo en rapto de Helena-, Menlao y Helena vivieron tranquilos en Esparta, entre las riquezas de una corte hospitalaria. Esta felicidad qued� destruida a la llegada de Paris, cuando Menelao se encontraba en Creta para asistir a los funerales de su suegro Catreo. Seg�n una tradici�n, el propio Menelao llevo la desgracia a su casa. En efecto, una epidemia y un per�odo de esterilidad azotaba a Esparta y Menelao, por consejo del or�culo, hab�a ido a Troya a ofrecer un sacrificio sobre las tumbas de los dos hijos de Prometeo, Lico y Quimero.
All� hab�a sido hu�sped de Paris. Despu�s, a consecuencia de un homicidio involuntario, Paris tuvo que salir de la corte de Menelao. Este lo purifico y correspondi� a su anterior hospitalidad durante la ausencia del rey, Paris huyo con Helena.
Menelao fue advertido por Iris de su desgracia y se apresuro a abandonar Creta y a volver a Esparta, donde se convoc� a todos los jefes que hab�an prestado el juramento de Tind�rero. Pidi� auxilio a su hermano y a N�stor, a Palamedes y a Ulises (para las lo referente a las condiciones en que �ste otorg� su apoyo). Fueron en busca de Aquiles, al que Diomedes y Ulises descubrieron en el har�n del rey Licomedes, en Esciros. Despu�s Menelao y Ulises se trasladaron a Delfos para consultar el or�culo acerca de la oportunidad de emprender una expedici�n contra Troya. El or�culo les orden� que ante todo ofreciesen a Atenea Pronoia un collar que en otro tiempo Afrodita hab�a regalado a Helena: luego Hera se puso del lado de Menelao y no ahorro ning�n esfuerzo para reunir  a todos los griegos contra Paris su enemigo personal.
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Menelao participo en la expedici�n con sesenta naves. Sin embargo, no fue nombrado jefe supremo. Este honor recay� en su hermano. Menelao era t�mido, menos amigo de honores que Agamen�n; aun siendo un valiente guerrero, capaz de resistir los mas rudos embates, queda siempre en segundo plano. Tambi�n es menos violeto que algunos de los h�roes reunidos contra Troya, y sus enemigos se complacen en burlarse de �l, reproch�ndole que lleve su blandura hasta los l�mites de la apat�a. Esa blandura de Menelao se manifestara en el perd�n que le otorga  finalmente a Helena, despu�s de haber querido matarla. Su amor por ella pudo m�s; al verla, tras tantos a�os de ausencia, no supo resistir a su encanto.
Inmediatamente despu�s del desembarco de los griegos, o, seg�n otras tradiciones, cuando hicieron escala en T�nedos, Menelao y Ulises entraron como embajadores en la ciudad de Troya para reclamar a Helena y los tesoros que se hab�a llevado Paris, tratando de zanjar el pleito por la v�a pac�fica. Fueron recibidos por Antenor, quien los presento ante la asamblea del pueblo troyano. Mas Paris y sus partidarios lograron que se rechazase todo proyecto de compromiso; Ant�maco, uno de los amigos de Paris y sobornado por �ste, lleg� incluso a excitar al pueblo para que asesinara a Menelao. Sin embargo, Antenor pudo salvarlo y sacarlo de la ciudad; pero la guerra era ya inevitable.
Desde el principio de la Il�ada surge un desafi� entre Paris y Menealo. Ese hiere a su rival, hasta el punto que, para salvar a Paris, Afrodita lo envuelve en una nube y lo transporta a su casa. Agamen�n hace observar
a los troyanos que ha presenciado el combate, que la victoria pertenece evidentemente a su hermano y les pide que cumplan las condiciones estipuladas antes del desafi�, seg�n las cuales Helena deb�a ser propiedad del vencedor. Pero como los troyanos vacilan, P�ndaro dispara una flecha  contra Menelao, y lo hieren levemente. La batalla se extiende entonces. Menelao no tarda en abatir a Escamandrio y mide sus fuerzas con Eneas, pero sin resultado.
Al anochecer H�ctor desaf�a a luchar con �l a uno cualquiera de los griegos; Menelao se adelanta y se dispone a aceptar, pero es retenido por Agamen�n y los dem�s jefes.
Durante la lucha en torno a las naves, Men�alo hiere a H�leno y mata a Pisandro, luego a Hiperenor, a D�lope y finalmente, a Toante. Despu�s de la muerte de Patroclo, Menelao acude primero a luchar por la posesi�n del cad�ver. Mata all� a Euforbo y a Podes. Env�a a Antiloco a comunicar a Aquiles la noticia de la muerte de su amigo y arrastra el cuerpo de Patroclo lejos del campo de batalla.
En los �ltimos cantos de la
Iliada apenas interviene; solo lo vemos participar en los juegos f�nebres celebrados en honor a Patroclo, compitiendo en la carrera de carros.
Helena
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