Inmediatamente Hera obtuvo de su hija Ilit�a, diosa de los alumbramientos, que el nacimiento de Heracles se retrasase, para adelantar el de su primo Euristeo, hijo de Est�nelo (v.            ).
Euristeo
Los Tesp�adas-a quien se le atribuye generalmente la muerte del le�n de M�gara (v.            ). Finalmente, una leyenda  local de la isla de Lesbos dec�a que tambi�n all� Heracles hab�a matado un le�n.
Heracles
M�gara: Ter�maco, Deiconte, Creot�ades.
Ast�oque: Ter�maco, T�salo.
Part�nope: Everes.
Epicaste:T�stalo
Auge: T�lefo
�nfale: Aqueles, (o Agelao), Tirseno
Calc�ope: T�salo, (a veces atrivu�do a Ast�oque)
Deyanira: Hilo,Ctesipo, Gleno, Onites (o Hodites), Macaria
Astidamia: Ctesipo
Aut�noe: Palem�n
Hebe: Alexiares, Aniceto
Meda (hija de Filante): Ant�oco
Heracles / Hercules
Heracles a quien los latinos llaman H�rcules (v.              ), es el h�roe mas celebre y popular de toda la mitograf�a cl�sica. Les leyendas en las cuales figura constituyen un ciclo completo, en constante evoluci�n desde la �poca prehel�nica hasta el fin de la antig�edad. Por esto resulta bastante dif�cil exponer los distintos episodios siguiendo un orden cronol�gico y racional. De estas dificultades se dieron cuenta los mit�grafos antiguos.
Por lo tanto adoptare una clasificaci�n artificial, distinguiendo tres grandes categor�as en las leyendas de Heracles.
Uno ser� el ciclo de los Doce trabajos.
El otro ser� las haza�as independientes del ciclo, que comprenden las expediciones realizadas por el h�roe al frente de los ej�rcitos (mientras que Trabajos son efectuados generalmente por Heracles solo o con ayuda de su sobrino Yolao). As� como las aventuras secundarias, que han acontecido durante la realizaci�n de los Trabajos.
Empezare  con la leyenda relativa a la infancia y educaci�n de h�roe.  Estos son, junto con los episodios referentes a su apoteosis, los �nicos elementos del ciclo Heracleo susceptibles de ser integrados dentro de una cronolog�a primitiva.
Nombre, or�genes e infancia del h�roe.
Ni siquiera el nombre �dicen los mit�grafos- es el mismo que llevo en un principio el h�roe: Heracles es un nombre m�stico que le fue impuesto por Apolo, ya directamente, ya por mediaci�n de Pitia, en el momento en que paso a ser servidor de Hera y se vio sometido a los Trabajos que esta le ordeno se le impusieran.
En sus or�genes, el hijo de Anfitrion y Alcmena se llama Alcides �patron�mico derivado del nombre de su abuelo    (v.               ), o incluso, Alceo, el nombre mismo de su abuelo.
En griego esta palabra evoca la idea de la fuerza f�sica. Cuando, tras haber dado muerte  a los hijos que hab�a tenido con Megara, el h�roe fue a pedir su�penitencia� a la Pitia, esta le ordeno que entre otras cosas, tomase en adelante el nombre de Heracles, que significa  �la gloria de Hera� sin duda porque los trabajos que iba a emprender deb�an  redundar en la glorificaci�n de la diosa. Con este nombre aparece designado siempre tanto por parte de los autores como de los monumentos.
Por su padre �mortal� Anfitri�n y por su madre Alcmena pertenece a la raza de los Perseidas. Sus abuelos paterno y materno, Alceo y Electri�n, eran ambos hijos de Perseo y Andr�meda. Es por tanto, de raza argiva, tan solo y accidentalmente naci� en Tebas; no obstante, siempre considerara el Peloponeso, y en especial, la Arg�lide, como su verdadera patria. Siempre tratara de volver a ella pese a que Euristeo. En la Arg�lide iran a establecerse sus descendientes.
Heracles, hijo de Alcmena y Anfitri�n, pero su verdadero padre es, en realidad, Zeus, quien aprovech�ndose de la ausencia de Anfitri�n, que hab�a salido para una expedici�n contra los telebeos, tomo su forma y aspecto para enga�ar a Alcmena engendrando as� al h�roe en el curso de una larga noche, prolongada por orden suya.
Genealog�a
Hercules
Cuando a la ma�ana siguiente Anfitri�n regreso, se dio a conocer engendrando un segundo hijo, Ificles (v.           ), hermano gemelo de Heracles, siendo tan solo, una noche mas �joven� que �l.
Ifliques
A Heracles se le impart�a la educaci�n propia de los ni�os griegos de la �poca cl�sica, parecida tambi�n a la que hab�a recibido Aquiles (v.           ) el centauro Quir�n.
Seg�n parece, su primer maestro fue el m�sico Lino, el cual le ense�o los rudimentos de las letras de m�sica. Segu�a sus lecciones junto a Iflicles; pero mientras este se mostraba como un alumno d�cil y aplicado, Heracles se mostraba muy indisciplinado, por lo cual Lino lo reprend�a, incluso un d�a trato de castigarlo. Pero Heracles en vez de ceder, mont� en c�lera, y agarrando un taburete, dio con �l un golpe tan fuerte a su maestro que le caus� la muerte.
Acusado por este hecho, Heracles compadeci� ante el tribunal, pero sali� del apuro citando una sentencia de Radamantis, seg�n la cual exist�a el derecho de matar al adversario en caso de leg�tima defensa, as� pues, fue absuelto.  Pero Anfitri�n, inquieto y temiendo que su hijo adoptivo fuese presa de nuevos accesos de c�lera se apresuro a enviarlo al campo, poni�ndolo al frente de sus reba�os. Seg�n otra tradici�n, all� un boyero escita llamado T�utaro contin�o su educaci�n, adiestr�ndolo en el arte del manejo con arco.
Aquiles
El rey de Tebas, Creonte, para agradecer dignamente a Heracles el servicio que le hab�a prestado a la ciudad, le dio en matrimonio a su hija mayor M�gara, a la vez que casaba a la menor con Ificles (v.           ).
Ifliques
Sin embargo, se admit�a m�s generalmente que en su formaci�n intervinieron otros maestros: el propio Anfitri�n le ense�o como conducir un carro de guerra. �urito (v.          )lo inicio en el arco.
�urito
Seg�n otra variante se considera  que, esta �ltima  instrucci�n se deb�a a Radamantis, que como cretense, era un h�bil arquero. El manejo de las armas, le fue ensa�ado por C�stor � que debe identificarse, ya con uno de los Dioscuros, ya con un refugiado de Argos, hijo de H�palo-.
Despu�s de Lino, su infortunado maestro, recibi� lecciones de m�sica de Eumolpo, hijo este de Filem�n y sobrino de Aut�lico, quien lo perfecciono en la m�sica.
Mientras Heracles crec�a y alzaba una extraordinaria talla. A los diez y ocho a�os realizo su primera haza�a al matar al le�n Citer�n. Este le�n, era de un tama�o y ferocidad tales que produc�a devastaciones en los reba�os de Anfitri�n y del rey Tespio (reinante del pa�s vecino, Tebas), sin que ning�n cazador se atreviera a acometerle. Heracles decidi� liberar de semejante monstruo a estas tierras, para lo cual se instalo en casa del rey Tespio; pasaba el d�a entero cazando, yendo por la noche a dormir a palacio. Cuando al cabo de cincuenta d�as consigui� dar muerte al le�n, pero durante este tiempo, Tespio, que hab�a tenido cincuenta hijas con su esposa Megamede, hija de Arneo, deseoso de tener nietos que fuesen hijos del h�roe, se las arreglaba para introducir cada noche en su cama a cada una de las muchachas. Heracles en la oscuridad, consum� la union con todas, tan cansado estaba de su jornada de cacer�a, que cre�a unirse cada noche con la misma. De este modo tuvo cincuenta hijo Ciertos autores sit�an esta primera caza del le�n, no en las laderas del Citer�n, sino en Helic�n, o bien en las cercan�as de Temeso. Incluso Pausanias ha recogido una leyenda seg�n la cual el le�n de Cicer�n no fue muerto por Heracles, sino por Alc�too.
Alcatoo
Cuando regresaba de cazar el le�n de Citer�n, Heracles se encontr� cerca de Tebas, con los emisarios del rey de Orc�meno Ergino, que se dirig�a a reclamar el tributo que los tebanos pagaban a los habitantes de Orc�meno.
Heracles los ultrajo, cort�ndoles la nariz y las orejas, que enhebro en un cordel, colg�ndoselo a cada uno de ellos en el cuello; despu�s les dijo que llevasen este tributo a su se�or. Erginio, indignado, marcho contra Tebas, pero fue derrotado por Heracles, el cual impuso a los minias de Orc�meno un tributo doble del que ellos hab�an impuesto a los Tebanos. Anfitri�n fue muerto en batalla, luchando valerosamente al lado de su hijo.
Seg�n otra tradici�n, anfitri�n no cay� hasta m�s tarde, despu�s de haber realizado con �xito, junto a Heracles, la expedici�n contra el rey de Eubea, Calcodonte y de haber presenciado la matanza de sus nietos.
Heracles hab�a combatido solo contra Ergino, con armas que Atenea en persona le dio. Sobre las dem�s variantes de esta leyenda.
M�gara tuvo varios hijos del h�roe: ocho, seg�n P�ndaro; tres, seg�n Apolodoro, quien cita sus nombres: Tir�maco, Creont�ades y Deicoonte. Otras tradiciones reconocen cinco: Ant�maco, Cl�meno, Gleno; Ter�maco y Creoant�ades o bien cuatro.
Pero muy pronto Heracles dio muerte a sus hijos y a dos que hab�a tenido Ificles. Este crimen es relatado por los autores de forma diversa, suministrando a Eur�spides y S�neca tema para sendas tragedias.
Seg�n otros �esta parece ser la tradici�n m�s antigua-, Heracles arrojo a sus hijos al fuego. Seg�n otros, y especialmente Eur�spide, los mato a flechazos; incluso llego a atacar a su padre Anfitri�n, estaba a punto de matarlo, cuando Atenea, golpe�ndolo en el pecho con una piedra, lo sumi� en un profundo sue�o. Esta serie de asesinatos es explicada generalmente por una fase temporal de locura que le envi� Hera.
Seg�n ciertas tradiciones la diosa quer�a obligarlo a ponerse al servicio de Euristeo, ya sea produci�ndole una mancha que le exigiera someterse a una expiaci�n, ya porque, a pesar del or�culo de Zeus, Heracles no se decid�a a trasladarse a Argos reconociendo as� a Euristeo como su se�or. Era una advertencia que le enviaba la diosa.
Recobrada la lucidez, Heracles no quiso seguir viviendo con M�gara y la entrego a su sobrino Yolao (pese a la diferencia de edad entre ambos, pues, seg�n los c�lculos de los mit�grafos antiguos, ella ten�a treinta tres a�os, mientras el no pasaba de los diez y seis).
Eur�pides ha enlazado la leyenda del asesinato de los hijos de M�gara con la de un usurpador llegado a Eubea, Lico, que da muerte al rey Creonte y se apodera del trono de Tebas durante la ausencia de Heracles, que ha descendido a los infiernos.
El h�roe pasado un tiempo, vuelve y mata a Lico; pero cuando se dispone a ofrecer un sacrificio en acci�n de gracias en el altar de Zeus, Hera le env�a la racha de locura, que se apodera de �l.
Cree que sus hijos son los de Euristeo(v.             ) y es cuando les da muerte; toma a su propio padre por el Euristeo, Est�neo, est� a punto de matarlo cuando Atenea, golpe�ndole en el pecho, lo deja dormido. Al despertar se da cuenta de sus cr�menes y quiere suicidarse; pero Teseo,  que llega en ese momento, le hace desistir de tal prop�sito y se lo lleva a Atenas.
Euristeo
Como podemos ver, Eurispides ha alterado la cronolog�a tradicional del episodio, situ�ndolo despu�s del descenso a los infiernos, es decir, intercal�ndolo entre los trabajos, en vez de convertirlo en el primer acto del la vida de h�roe. Adem�s hace intervenir a Teseo, el h�roe �filosofo� por excedencia, s�mbolo de la prudencia y la mesura �ticas frente a la violencia doria.
Se contaba que para hacerse conocer por Alcmena y quitarle a esta todo asomo de duda, Zeus le hab�a enviado como regalo una copa de oro que hab�a pertenecido a Pterelao, rey de los telebeos. Adem�s, le conto verdaderas haza�as realizadas durante la expedici�n por el verdadero Anfitri�n. Cuando este regreso. Zeus intervino para reconciliar a los esposos, resign�ndose Anfitri�n, a no ser m�s que el padre putativo del ni�o divino.
Incluso antes del nacimiento de Heracles, empieza a manifestarse la c�lera de Hera, celosa de Alcmena. Zeus hab�a afirmado, imprudentemente que el ni�o que iba a nacer del linaje de Perseo reinar�a Argos.
De este modo, Euristeo naci� sietemesino, en tanto que Heracles permaneci� diez meses en el seno de su madre.
Existen varias leyendas que narran como Heracles, siendo aun un tierno ni�o, se amamanto en el seno de Hera, su peor enemiga. Era la condici�n necesaria para que el h�roe pudiera gozar de la inmortalidad, pero para poder lograrlo se necesito de una artima�a. Seg�n ciertas tradiciones, Hermes acerco el ni�o al pecho de la diosa dormida. Cuando esta despert�, lo arrojo lejos de s�, pero ya era demasiado tarde. La leche que fluyo en aquel instante de su pecho dejo en el cielo una estela: la V�a L�ctea.
Otra tradici�n cuenta el episodio de diferente forma: Alcmena, teniendo celos de Hera, hab�a puesto el peque�o Heracles, reci�n nacido, en los alrededores de Argos � no en Tebas, como la verosimilitud parece exigir si esta leyenda estuviese integrada en el ciclo del h�roe-, en un lugar que en lo sucesivo llevo el nombre de �Llanura de Heracles�. Atenea y Hera acertaron pasar. Atenea admirada por el vigor y belleza del reci�n nacido, pidi� a Hera que le diese el pecho. As� lo Hizo Hera, pero Heracles chupo con tanta violencia, que hiri� a la diosa; esta entonces, lo rechazo con celeridad. Atenea lo recogi�, lo entreg� a Alcmena y le dijo que criase sin temor a su hijo.
Cuando Heracles tuvo ocho meses �otros dicen que diez-, Hera intento perderlo. Un atardecer Alcmena hab�a acostado a los dos gemelos, Heracles y Ificles, en su cuna, y se durmi�. Hacia media noche, la diosa introdujo en la habitaci�n dos enormes serpientes, que se enroscaron en los cuerpos de los ni�os. Ificles se puso a llorar, pero Heracles, agarrando cada uno de los reptiles con sus manos, los ahogo.
Oyendo le llanto de uno de sus hijos Anfitri�n acudi�, espada en mano, pero no tuvo necesidad de intervenir, en este momento, se dio cuenta que Heracles era hijo de un dios.
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