El �stige es un r�o de los infiernos. En la Teogon�a de Hes�odo, �stige es el de mas edad de los v�stagos del Oc�ano y Tetis. Pero la genealog�a que Higinio pone a la cabeza de sus f�bulas lo presenta como uno de los hijos de la Noche y del �rebo (en las tinieblas). figura entre las compa�eras de juego de P�rsefone, pero existe tambien otra tradici�n, citada por  Apolodoro, seg�n la cual es la madre de P�rsefone, en lugar de Dem�ter.

Se daba el nombre de �stige a una fuente que se encontraba en Arcadia no lejos del pueblo de Nonacris. Esta fuente brotaba de una roca elevada y luego se perd�a bajo tierra. Se atribu�a a sus aguas propiedades perniciosas: eran un veneno para los hombres y el ganado; quebraba el hierro y los metales, as� como la alfarer�a que se sumerg�a en ellas. Sin embargo el casco de un caballo resistia a esta agua.

Pausanias, alude  a una leyenda seg�n la cual Alejandro hab�a sido envenenado por el liquido de esta fuente.

El agua del ri� infernal -ya no de la fuente, que se cre�a que aflu�a a aquel- pasaba tambien por tener propiedades m�gicas. En este r�o Tet�s habia sumergid� a Aquiles para hacerlo invulnerable. Pero sobre todo el agua  del �stige servia a los dioses para pronunciar un  juramento solemne.

Cuando un dios quer�a comprometerse por juramento, Zeus enviaba a Iris a llenar un jarro con el agua de esta fuente, y volv�a con el al Olimpo para que fuese <<testigo>> del juramento. Si luego el dios comet�a perjurio, le esperaba un castigo terrible. Permanec�a un a�o entero privado de la respiraci�n, y no llegaba a sus labios ni ambrosia ni n�ctar. Al cabo de un a�o, se le impon�a otra prueba. Durante nueve a�os quedaba al margen de los dioses, que gozaban de vida perenne, sin participar en sus consejos ni sus festines. Tan solo al cabo de diez a�os recuperaba sus prerrogativas .

Esta descripci�n de los efectos del perjurio, contenida en un pasaje de la Teogon�a, da, adem�s, detalles sobre la naturaleza de esta fuente de aguas fatales. Consiste en un brazo del Oc�ano, exactamente la d�cima parte del ri� inicial, mientras las otras nueve son las espiras con que el r�o rodea el disco de la Tierra. Esta descripci�n de nueve espiras se vuelve a encontrar en la descripci�n virgiliana del �stige infernal, que rodea con sus meandros el reino de los infiernos.
(v. Aqueronte).
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