Casandra
Regresa a Paris
Hija de Pr�amo y H�cuba; su hermano gemelo es H�leno.
En su nombre se mezcla la desgracia de ver el futuro y de no ser cre�da, adem�s del doble infortunio de ser amada y castigada por un dios, y ser amada y conducida a la muerte por un h�roe, lo que la inclino a la tragedia por la doble v�a de las venganzas divinas y las crueldades humanas.
Cuando naci�, sus padres dieron una fiesta en el tempo de Apolo Timbreo, situado fuera de las puertas de Troya. Al anochecer se marcharon olvid�ndose a sus hijos, estos pasaron la noche en el santuario. A la ma�ana siguiente, cuando fueron a recogerlos, los encontraron dormidos, mientras dos serpientes les pasaban la lengua por los �rganos de los sentidos, para �purificarlos�. Ante los gritos  que profer�an los padres asustados los animales se retiraron hacia la oscuridad del jard�n. Mas tarde los ni�os poseyeron el don prof�tico, que les hab�a transmitido durante la �purificaci�n� las serpientes.
Otra leyenda cuenta que Casandra hab�a recibido este don del propio Apolo.
Infortunados si los hay, el destino de Casandra es el de esas mujeres a las que nunca les est� dado decidir: pero la �nica vez que puede hacerlo elige la actitud equivocada. Para ella esa ocasi�n determino su desgracia; al enamorarla el apuesto Apolo y otorgarle en prenda de su pasi�n el don de la profec�a, ella lo rechazo de manera violenta, entonces el dios, conocido violador, en vez de despojarla de la cualidad otorgada, la condeno a augurar cosas verdaderas sin que nadie, jam�s, le creyera, lo que resulto al final un castigo peor al infligido por las deidades de la Gracia arcaica a quien ca�a en su desgracia, ya que, cuando quer�a hundir a los hombres, comenzaba por cegarlos para que en su ofuscaci�n encontraran su perdici�n.
De esta ceguera hemos sido v�ctimas todos alguna vez. Es la forma com�n en la que incurre la gente para optar por lo peor.
Generalmente se considera a Casandra como una profetisa �inspirada�, igual que la Pitia o la Sibila. El dios toma posesi�n de ella, y, en pleno delirio, ella formulaba los or�culos. En cambio, H�leno interpretaba el porvenir examinando las aves y los signos exteriores.
Se mencionan vaticinios de Casandra en cada uno de los momentos cruciales de la historia de Troya: cuando la llegada de Paris, predice que el joven (que no era conocido aun por su autentica personalidad) traer�a la ruina a la ciudad. Este est� a punto de ser condenado a muerte cuando Casandra reconoce en �l a un hijo de Pr�amo, con lo cual se salva. Mas tarde, cuando Paris regresa a Troya con Helena, predice que el rapto provocar�a la perdida  de la capital, pero como de costumbre, nadie le presta cr�dito. Despu�s de la muerte de H�ctor y de la embajada de Pr�amo a  Aquiles, es la primera en saber que Pr�amo vuelve con el cuerpo de su hijo. Se opone con todas sus fuerzas, apoyada por el adivino Laocoonte, al proyecto de introducir en la plaza el caballo de madera, que al simular retirarse, los griegos abandonaron en la playa. Casandra dice que este caballo est� lleno de guerreros armados. Pero Apolo env�a serpientes que devoran a Laocoonte y a sus hijos, y los troyanos no hacen caso de la advertencia. Se le atribuyen numerosas profec�as acerca de las mujeres troyanas hechas prisioneras con la ca�da de la ciudad y de la futura suerte de la raza de Eneas.
Frente a Clitemnestra (esposa de Agamen�n, su rival y asesina, encarna el modelo de mujer que, desde su nacimiento, vive sujeta a los caprichos de los dem�s cualquier iniciativa propia se revierte en su contra.
Durante el saqueo de Troya se refugia en el templo de Atenea, y hasta all� llega en su persecuci�n �yax el Locrio; Casandra se abraza a la estatua de la diosa, de donde la arranca �yax, hasta el punto que la estatua se tambalea. Brutales como eran los griegos con los vencidos, �yax la  saco arrastras, con lo que mancillo el recinto sagrado. Para expiar el sacrilegio al Palado, los griegos fueron obligados por los sacerdotes a enviar dos doncellas a Troya durante mil a�os para servir como esclavas a la ofendida Atenea, con la advertencia de que, de ser capturadas por los habitantes antes de llegar al templo, deb�an ser ejecutadas en se�al de castigo
En el reparto del bot�n, Casandra es entregada a Agamen�n, que se enamora de ella con un amor violento. Casandra que se hab�a mantenido virgen hasta el momento, aunque fue solicitada por gran cantidad de pretendientes, entre ellos Otrioneo, el cual hab�a ofrecido a Pr�amo liberarlo de los griegos si le otorgaba despu�s de la victoria a su hija. Pero Otrioneo cay� luchando contra Idomeneo.
Al parecer, Casandra dio a Agamen�n dos gemelos: Teledamo y Pen�lope. Pero, a su regreso a Micenas, Agamen�n fue asesinado por su esposa Clitemestra, que mat� al mismo tiempo a Casandra, por celos. En ciertas versiones sobre la muerte de Agamen�n, la �nica raz�n es su amor por Casandra.
Casandra es a veces llamada Alejandra, con este nombre Licofr�n ha hecho de ella el personaje central de un poema prof�tico escrito en el momento  en que los romanos empezaban a intervenir directamente en los asuntos de Grecia. Licofr�n imagina que Pr�amo, descontento por las dotes prof�ticas de su hija y temiendo las bulas de los Troyanos la encierra, bajo la custodia de un vigilante encargado de transmitir sus palabras. Se pretende que este poema reproduce las profec�as de la muchacha.
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