| Jiddu Krishnamurti |
| ARTICULO |
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| El Mesias que Renuncio al Cargo |
| No acept� ser tratado como un Maestro ni como una autoridad, y renunci� a aceptar otra acci�n que no fuera la transformaci�n espiritual de cada persona. Esta actitud marca, tal vez, su sello mas caracteristico. |
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| Krishnamurti, es indudablemente una de las grandes luces espirituales de este siglo. Al sumergirnos en su vida, surge la tentaci�n de pensar que este rechazo a la autoridad y a los caminos establecidos est� determinado por su propia historia personal. Pero �Qui�n se atrever� a asegurar que sea as�, y no la verdadera condici�n para un crecimiento espiritual real?. Krishnamurti pudo haber tenido la vida normal de un joven indio de familia pobre, pero el "azar" lo puso en el camino de la sociedad Teos�fica, la que declar� al mundo que �l era el mes�as esperado para esta nueva era. Sin embargo, luego de algunos a�os de cumplir con tal "investimiento", vive un proceso de despertar espiritual que lo lleva a desvincularse de la institucionalidad Teos�fica. Inici� as� un nuevo camino que lo llev� a un liderazgo espiritual de proyecci�n mundial, libre de cualquier atadura, y con la convicci�n de que el camino espiritual es tambi�n la v�a hacia la libertad. .................................................................................................................................................. �Qu� pensar de un joven que a sus 18 a�os decide comenzar a escribir su autobiograf�a, y llamarla Cincuenta a�os de mi vida, argumentando que 32 a�os despu�s ser�, sin duda, alguien digno para publicarla?. Pues eso hizo Krishnamurti en 1913. El plazo de 50 a�os se cumpl�a en 1945, coincidiendo llamativamente con el final de la Segunda Guerra Mundial. �Qu� circunstancias hab�an marcado la vida de este joven indio para que su proyecto literario no se tratara s�lo de un simple acto de megaloman�a juvenil? Recorramos sus primeros a�os de vida para intentar encontrar una respuesta. El nombre del dios pastor Un 12 de mayo de 1895 nace Jiddu Krishnamurti, en Madnapalle, al sur de la India. Su condici�n de octavo hijo, tal como lo fue Krishna, el dios pastor, sustenta su nombre. Su padre �Jiddu Naraniah� un funcionario p�blico de jerarqu�a menor, devel� su vocaci�n de espiritual al incorporarse en 1882 a la Sociedad Teos�fica. Su madre �Sanjeevamma� era considerada ps�quica, y aseguraba que experimentaba visiones y ve�a los colores del aura en las personas. Ella se entreg� con gran dedicaci�n a su hijo �marcado por una d�bil salud, y con frecuentes ataques de malaria�; Pasaba tardes enteras ley�ndole escrituras sagradas hind�es, y habl�ndole de Krishna, del Karma y de la reencarnaci�n. En algunas ocasiones, ella aseguraba que ve�a en el jard�n a una hija que hab�a muerto, y le preguntaba si �l la ve�a. Quiz� esta relaci�n cotidiana con el m�s all� ayud� a este muchacho a enfrentar el terrible dolor que le produjo la muerte de su madre, poco despu�s de haber cumplido diez a�os, en 1905. En el colegio, Krishnamurti desarrollo una falta de inter�s en los estudios y una actitud de permanente "mirar las nubes", que lleva a sus profesores a pensar que tenia un retardo mental. Poco despu�s, la familia debi� enfrentar la jubilaci�n del padre, quien qued� con una pensi�n que no alcanzaba para mantener a sus hijos. En ese momento, como un llamado del destino, decidi� solicitar trabajo en una sede de la Sociedad Teos�fica, ubicada en Adyar. Annie Besant, cabeza de la entidad, accedi� ante su incansable insistencia. La Sociedad hab�a sido fundada por madame Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891), una rusa que vivi� en el T�bet, en contacto con los Maestros de la Hermandad Oculta. Tras conocer m�s tarde al coronel Henry Steel Olcott, un investigador ps�quico de los EE.UU., fundan esta organizaci�n y le definen la misi�n de estudiar la antigua sabidur�a y la exploraci�n de los misterios de la naturaleza y los poderes latentes del hombre. El momento de aparici�n de la Sociedad coincide con un periodo en el que hab�a adquirido gran fuerza, en c�rculos vinculados con las tradiciones esot�ricas, el planteamiento de la venida de un nuevo mes�as o instructor del mundo. Mme. Blavatsky postul� entonces para la Sociedad el prop�sito de preparar su advenimiento. En 1907, despu�s de la muerte del coronel Olcott, Annie Besant se convirti� en la presidenta de la Sociedad. Su decisi�n de reincorporar a un cargo de responsabilidad a Charles Webster Leadbeater (1847-1934), un ex cl�rigo anglicano con reputados poderes de clarividencia, resultar�a trascendente para la vida de Krishnamurti. El mismo declarar� despu�s que "llevaba la existencia usual de un joven indio corriente, hasta que llegu� a Adyar en 1908". Mientras su padre trabajaba para la Sociedad, �l asist�a a un colegio distante, y por las tardes jugaba con sus hermanos junto a un r�o, cerca de la sede. All�, Leadbeater lo "descubri�", y comenz� a sostener que el joven ten�a un "aura singular que no conten�a ego�smo alguno", entre otros atributos, declarando que ser�a un gran maestro espiritual y un excelente orador. Bajo este precepto solicit� al padre de Krishnamurti que accediera a que el muchacho y su hermano menor, Nitya, dejaran de asistir al colegio para ser instruidos por �l. Leadbeater asegur� tambi�n que las encarnaciones anteriores del muchacho revelan una "ordenaci�n luminosa en sus vidas pasadas, de la que se desprend�a que hab�a sido disc�pulo del Buda". Mrs. Besant se hizo eco en plenitud de las convicciones de Leadbeater, y fue a�n m�s all�, asegurando que el Instructor del Mundo, el Bodhisattva Maitreya, se iba a manifestar a trav�s del cuerpo de Krishnamurti. Con el respaldo de Mrs. Besant, Leadbeater logr� sacar a los hermanos de la casa paterna, y llevarlos a vivir en la elegante sede de la Sociedad Teos�fica. Inmediatamente comenzaron a construir un muro protector alrededor del joven futuro mes�as, para cuidarlo e instruirlo. As� fue integr�ndose a las practicas espirituales que all� se realizaban, y muy pronto otorg� a Mrs. Besant el t�tulo de madre. Sin embargo, comenz� a surgir una fuerte critica que atribu�a a la Sociedad "hacer negocio del mes�as". Para comprender esto se debe tener en cuenta que el financiamiento de la Sociedad depend�a de aportes y donaciones de sus miembros y simpatizantes, reclutados muchas veces en c�rculos de la alta sociedad de pa�ses europeos y de Norteam�rica, con los que se sosten�an las actividades y compraban propiedades para el desarrollo de la misi�n institucional. Junto a estos rumores, muchos de sus propios miembros tambi�n se rebelaron ante la adoraci�n que se hab�a comenzado a rendir al peque�o hind�. Por si no bastara, hab�a surgido un fuerte rumor que atribu�a inclinaciones homosexuales a Leadbeater. Cuando en 1911 Mrs. Besant decide llevar por primera vez a Krishnamurti a Inglaterra, su padre, receloso de los rumores, entabl� un juicio para recuperar a sus hijos, el que finalmente perdi�. As�, en medio de este poco edificante clima espiritual, el futuro mes�as inici� su peregrinaje por el gran mundo. El mes�as en sociedad Quiz� no estaba en los planes de nadie que este primer viaje se convirtiera en una estad�a de diez a�os, prolong�ndose hasta 1921. Podemos imaginar a este joven muchacho indio, consignado como el nuevo mes�as, deambulando como hu�sped en las casas de adherentes y socios ricos de la Sociedad Teos�fica. Lejos de su tierra, su familia y sus costumbres, enfrentado a la deslumbrante realidad del imperio brit�nico. Asist�a a las galas de sociedad, al teatro, y era el centro de la atenci�n. A poco andar comenz� a comprar ropas caras, desarroll� gusto por los autos, y parec�a haber olvidado completamente su destino espiritual. Se consigna que cuando le preguntaron en una velada como sobrellevaba su misi�n de ser la encarnaci�n de la deidad, �l habr�a contestado riendo: "Yo dir�a que es una dura carga; lo que m�s me preocupa en estos momentos es qui�n va a ganar Wimbledon". En definitiva, el devoto meditador y visionario de Adyar mostraba una actitud ir�nica bordeando en lo c�nico, lejos de la elevaci�n espiritual que se habr�a esperado de su rol. Pero nadie conoce los caminos del destino, porque en 1922 le deparaba un gran vuelco. Ese a�o viaja junto a su hermano Nitya a Estados Unidos, hasta una propiedad de la organizaci�n ubicada cerca de Santa B�rbara, California. All� "Krishnamurti iba a sumergirse en el intenso despertar espiritual que cambi� el curso de su vida". Este despertar espiritual es presenciado y testimoniado por Nitya, quien describe que su hermano padec�a fuertes dolores, se desmayaba, llamaba en lengua nativa a su madre, ped�a que lo llevaran al bosque de la India y hablaba de la presencia de seres poderosos. Nitya afirma que era evidente un vaciado de la conciencia de Krishnamurti, junto a momentos en que sent�a una gran presencia. "El 17 de agosto sent� un dolor agudo en la base de la nuca y tuve que reducir mi meditaci�n a quince minutos. El dolor, en vez de mejorar como hab�a esperado, empeor�. El cl�max fue alcanzado el d�a 19. Yo no pod�a pensar, no era capaz de hacer nada, y mis amigos me obligaron a permanecer en cama. Luego qued� casi inconsciente, aunque me daba cuenta muy bien de lo que suced�a a mi alrededor. Volv�a en m� diariamente cerca del mediod�a. Ese primer d�a, mientras estaba en tal estado y m�s consciente de las cosas que me rodeaban, tuve la primera y m�s extraordinaria experiencia. Hab�a un hombre reparando la carretera; ese hombre era yo mismo, yo era el pico que �l sosten�a, la piedra misma que �l estaba rompiendo era parte de m�, la tierna hoja de hierba era mi propio ser y el �rbol junto al hombre era yo. Casi pod�a sentir y pensar como el hombre que reparaba la carretera, pod�a sentir el viento pasando a trav�s del �rbol, y la peque�a hormiga sobre la hojita de pasto. Los p�jaros, el polvo, y el mismo ruido eran parte de m�. Justo en ese momento pasaba un auto a cierta distancia; yo era el conductor, la maquina y las llantas. Conforme el auto se alejaba, yo tambi�n me alejaba de m� mismo. Yo estaba en todas las cosas o, m�s bien, todas las cosas estaban en m�, las inanimadas como las animadas, las monta�as, el gusano y toda cosa viviente", describir� Krishnamurti m�s tarde. Hacia el fin de sus terribles dolores, sostiene haber tenido visiones del Buda, de Maitreya y de otros maestros de la jerarqu�a oculta, seg�n aseguraba Nitya en una carta a Annie Besant. "El proceso de Krishna ha dado ahora un definitivo paso adelante. La otra noche (...) todos sentimos un gran embate de poder en la casa, (...) Krishna vio al Se�or y al Maestro; pienso que tambi�n vio la Estrella brillando afuera esa noche, porque todos nosotros experimentamos una intensa sensaci�n de reverente temor (...). Despu�s Krishnamurti me dijo que la corriente comenz� como de costumbre en la base de su espina dorsal y alcanz� la base posterior de su cuello, luego una parte pas� al lado izquierdo y la otra al lado derecho de la cabeza, y por fin se encontraron ambas en la frente; Cuando se encontraron, desde su frente surgi� una llama. Ese es el desnudo resumen de lo que ocurri�; ninguno de nosotros sabe lo que ello significa, pero el poder era tan inmenso esa noche, que parece se�alar una etapa definitiva. Presumo que debe significar la apertura del tercer ojo." Como futuro instructor del mundo manten�a una agenda de viajes a diferentes pa�ses, particularmente vinculada con convenciones de la Sociedad Teos�fica. En estas actividades, se hacia acompa�ar por su hermano. Sin embargo, el destino no quer�a darle paz; el 13 de noviembre de 1925, en medio de una tempestad, sobrevino la muerte de Nitya. Krishnamurti qued� destrozado; sollozaba, gem�a y lloraba a gritos por su hermano. Con su madre muerta, exiliado de su padre y dem�s hermanos a quienes no hab�a vuelto a ver, su peque�o Nitya hab�a sido su �nica familia y su querido compa�ero. Pero no era s�lo esa la fuente de su desesperaci�n. Tambi�n hab�a puesto la vida de su hermano en manos de los grandes maestros espirituales Maitreya y el Buda, ante quienes consideraba tener acceso directo a trav�s de practicas esot�ricas junto a Mrs. Besant y Mr. Leadbeater. M�s a�n, ellos mismos, que tambi�n afirmaban tener acceso a esos planos del esp�ritu, hab�an asignado a Nitya a un papel de acompa�ante en el trayecto del futuro mes�as. Todo esto hace desmoronar como un castillo de naipes sus creencias de acceso a las predicciones de sucesos futuros, y sobre el propio destino mesi�nico que le hab�a asignado la Sociedad Teos�fica. Su fe en los maestros y en la jerarqu�a oculta experimenta en ese momento una revoluci�n total. La ruptura con la Sociedad Teos�fica A partir de ese momento, Krishnamurti inici� un proceso de distanciamiento con la Sociedad, expresado en una actitud de independencia frente a sus jerarqu�as, y la adopci�n de un discurso y un mensaje m�s centrados en s� mismo. En las convenciones, aunque Annie Besant estuviera presente, tomaba la iniciativa en las pl�ticas entregando su nueva comprensi�n. Comenz� entonces, imperceptiblemente, a expresar una desbordante alegr�a, y un sentimiento de unidad con el universo. Su nueva actitud molest� a la jerarqu�a de la Sociedad, la que comenz� a difundir que no era el Se�or Maitreya quien estaba hablando a trav�s de Krishnamurti, sino esp�ritus malignos. Para sus m�s cercanos, se estaba manifestando un proceso de larga gestaci�n, a trav�s del cual su mente hab�a ido dejando caer las capas superficiales que hab�a aceptado del ritual y la jerarqu�a Teos�fica, para emerger libre, anclada en un desarrollo y una experiencia espiritual propia. Refiri�ndose a�os m�s tarde a la meditaci�n que realizaba con la jerarqu�a de la Sociedad, Krishnamurti se�alo que "la hacia porque me hab�an dicho que la hiciera. Formaba parte de la creencia Teos�fica, pero para m� no significaba nada. Todo eso lo hacia autom�ticamente". En una convenci�n realizada el Ommen, el 1927, comenz� a hablar en un lenguaje por completo opuesto a las ense�anzas Teos�fica: "Por muchas vidas y por toda esta vida, especialmente en los �ltimos meses, he luchado para liberarme de mis amigos, de mis libros, de todos mis v�nculos. Deben ustedes luchar por la misma libertad. En lo interno tiene que haber un constante torbellino." Una enorme asamblea de m�s de tres mil personas lo oyeron hablar sobre la necesidad de abandonar todas las fuentes de autoridad, y en particular aquella que lo signaba como el Instructor de Mundo. Por el contrario, se�alaba, cada cual debe vivir s�lo de su propia luz interior. "Deseo que aquellos que buscan comprenderme sean libres, que no me sigan, que no hagan de m� una jaula que se tornar� en una religi�n, una secta. M�s bien deber�an librarse de todos los temores; del temor a la religi�n, del temor de la salvaci�n, del temor de la espiritualidad, del temor del amor, del temor de la muerte, del temor de la vida misma..." "...Ustedes est�n acostumbrados a la autoridad, o a la atm�sfera de autoridad que piensan va a conducirlos a la espiritualidad. Creen y esperan que otro, por sus extraordinarios poderes �por un milagro� podr� transportarlos a ese reino de libertad eterna que es la felicidad..." "...Me han estado escuchando durante a�os sin que ning�n cambio se operara en ustedes, salvo en algunos pocos. Ahora analicen lo que estoy diciendo, sean cr�ticos para que puedan alcanzar una comprensi�n profunda, fundamental. Cuando buscan una autoridad que los conduzca a la espiritualidad, se obligan ustedes autom�ticamente a crear una organizaci�n alrededor de esa autoridad. Por la creaci�n misma de la organizaci�n,... quedan atrapados en una jaula..." Todo ello trajo consigo una verdadera revoluci�n en la organizaci�n de la Sociedad Teos�fica; se liquidaron los diversos fideicomisos y los fondos, las grandes propiedades y terrenos volvieron a sus donadores originales, y se estableci� una peque�a oficina para emprender la publicaci�n de sus practicas. Comenz� entonces a ser considerado un filosofo hostil a todas las creencias religiosas. Krishnamurti renuncio a la Sociedad Teos�fica en 1930. Muy poco despu�s, el 20 de septiembre de 1933, mor�a Annie Besant, madre de su destino como Instructor del Mundo. El retiro del mundo La propiedad cerca de Santa B�rbara, California, en la localidad de Ojai, se convirti� en hogar permanente y centro de practicas. Aunque entre 1933 y 1939 viaj� varias veces a la India para ofrecer ante masivos auditorios, el mundo y los medios de prensa hab�an perdido inter�s en este "Instructor del Mundo". La Segunda Guerra Mundial lo encontr� en Ojai, donde vivi� durante casi ocho a�os en un relativo aislamiento. Como extranjero, se le prohibi� ofrecer conferencias, y deb�a presentarse regularmente ante la polic�a. No obstante, su calidad espiritual motivaba permanentemente la presencia de ilustres visitantes. Aldous Huxley, quien se hab�a establecido en California y estaba perdiendo la vista, sol�a pasear con �l durante largas horas. Tambi�n realizaba paseos y picnics con un grupo de amigos que integraban, entre otros Greta Garbo, Charlie Chaplin y Bertrand Russell. Rememorando su relaci�n con Huxley y Gerald Heard, Krishnamurti dir�a despu�s: "Yo era terriblemente t�mido, y ellos eran tan intelectuales. Yo los escuchaba, intercalando uno o dos comentarios." En 1945, al final de la guerra, cay� muy enfermo. Padec�a dificultades urinarias, tenia fiebre alta y permanec�a inconsciente durante largos periodos. Los m�dicos lo examinaron, pero parec�an incapaces de diagnosticar su enfermedad, y no pudieron prescribirle medicina alguna. La salud le retorn� luego sin raz�n explicable para los m�dicos, aunque �l atribuy� a su propio ejercitamiento espiritual. Maestro en una India independiente El 15 de agosto de 1947, la India se declar� independiente, tras una larga lucha de car�cter no violento, que hab�a sido conducida, desde los primeros a�os del siglo XX, por Mahatma Gandhi. La llegada de Krishnamurti a su tierra natal, dos meses despu�s de la independencia, no pudo haberse dado en un momento m�s propicio. Muchos j�venes, hombres y mujeres, se reunieron en torno de �l en Bombay. Algunos hab�an participado en la lucha por la libertad, eran h�roes pol�ticos, pero estaban llenos de horror por los acontecimientos que siguieron a la divisi�n India. Uno de esos j�venes era Achyut, quien estuvo muy cerca de Gandhi, a quien fue a visitar a fines de 1947 para decirle que por unos cuantos meses iba a dejar la pol�tica porque iba a pasar un tiempo con Krishnamurti. Gandhi se mostr� muy feliz, y le confes� que tras los terribles acontecimientos ocasionados por la partici�n India, estaba pasando por una gran oscuridad, y que no vislumbraba ninguna luz. Krishnamurti recib�a a la gente que se acercaba a �l y escuchaba sus preguntas. Su postura de negaci�n de la autoridad espiritual o gur� como centro de conductor de la b�squeda religiosa y como intermediario entre el buscador de la verdad y la realidad misma, lanzaba toda la responsabilidad sobre el propio buscador. Sol�a decirles a quienes lo visitaban: "Lo real est� cerca, uno no tiene que buscarlo. La verdad est� en �lo que es� y esa es su belleza." No promet�a tampoco �xtasis o explosiones de luz, ni visiones, ni poderes extrasensoriales para sustentar una b�squeda, sino m�s bien los desalentaba. Contaba que cuando era ni�o �l tenia muchos poderes extrasensorios �la capacidad de leer el pensamiento o lo que estaba escrito en una carta sin abrir�, y que tambi�n pod�a materializar objetos, tener visiones, predecir el futuro e, incluso, el don de curar. Pero argumentaba que todos esos fen�menos deb�an observarse y desecharse a medida que iban surgiendo. S�lo el despertar de una percepci�n viviente; ver y escuchar lo real tal como se revelaba en los pensamientos y sentimientos que eran el verdadero contenido de la mente. Muchas personas acud�an a �l en busca de curaci�n f�sica, pero Krishnamurti les dec�a: "En un tiempo practicaba curaciones; pero descubr� que es mucho m�s importante curar la mente, el estado interno del ser. Concentrase en la cura f�sica puede contribuir a la popularidad, a arrastrar grandes multitudes, pero no conduce al hombre a la felicidad". Tambi�n le dec�a a sus seguidores que hab�an abrazado la causa de la independencia de la India, que la acci�n pol�tica y social jam�s podr�a cambiar al mundo en sus ra�ces, y que el individuo mismo era quien deb�a transformarse radicalmente. "Los sistemas nunca podr�n transformar al hombre, es el hombre que transforma siempre al sistema", dec�a. Una vez un joven le pregunt� qu� entend�a por "pensar creativo", frente a lo cual se levant� de un salto, se sent� junto a �l e inclin�ndose hacia delante le pregunt�: " �Quiere usted investigarlo, se�or, y ver si puede experimentar el estado de pensar creativo ahora?" A partir de esta experiencia, a las conversaciones comenz� a a�adir un trabajo practico transformador. Junto a estas conversaciones con sus seguidores, Krishnamurti comenz� a ser invitado y escuchado por grandes lideres pol�ticos. En tanto la independencia fue liderada por Gandhi, no resulta extra�o que las autoridades que asumieron el gobierno de la India independiente tuvieran gran inter�s por lo espiritual. Jawaharlal Nehru, como primer ministro de la India, se reun�a con �l para intercambiar ideas sobre el destino de su pa�s. M�s estrecha a�n fue la relaci�n con Indira Gandhi. La profundidad espiritual de esta dirigenta pol�tica de la India queda muy bien expresada en una de sus cartas, donde pregunta: " �Ha llegado el mundo a un punto muerto? M�s y m�s gente se est� dando cuenta de lo que anda mal y de lo que podr�a hacerse. Sin embargo, la corriente nos arrastra en la direcci�n opuesta. Un pu�ado de personas tiene el poder de influir sobre la vida de millones que habitan esta tierra. Los pocos est�n demasiado envueltos en s� mismos y en lo que ellos consideran que son sus intereses inmediatos en t�rminos de tiempo y lugar, y los muchos que desean ser empujados y mantenidos en la ilusi�n de que son libres y que conducen sus propias vidas. El mundo necesita de ese esp�ritu de compasi�n suyo, todos tendr�an que mirar dentro de s� mismos y poseer el coraje de actuar en consecuencia". Los acontecimientos pol�ticos acercaban a Indira al a�o de su destino "Si de cualquier manera, �de cualquier manera� ello pudiera servirle de ayuda, ir� a Delhi", le escribi� Krishnamurti, quien la ver�a por ultima vez en una visita que le hizo la noche del 13 de febrero de 1984. Pupul Jayakar, su amiga, disc�pula y bi�grafa, cuenta que para el 3 de noviembre de 1984, Indira tenia programado almorzar en su casa con Krishnamurti y el Dalai Lama, quienes iban a ofrecer una platica p�blica juntos el 4 de noviembre. Pero la cena nunca se realiz�. Ella fue asesinada el 31 de octubre de 1984. "Krishnaji se sent� durante todo el d�a en mi sala de estar contemplando el jard�n; estuvo observando los arboles y los p�jaros, casi no habl� y comi� muy poco. A las cuatro de la tarde �l hab�a percibido la presencia de Indira, e hizo un comentario sobre la necesidad de silencio dentro de la mente para permitir que ella estuviera en paz. Yo pude ver que se sent�a profundamente conmovido. Tarde en la noche siguiente, me dijo: no conserve recuerdos de Indira en la mente, eso la retiene en la tierra. D�jela irse. Su mano hizo un gesto hacia el espacio y la eternidad", testimonia Pupul Jayakar. Final del viaje En esa �poca tambi�n volvieron para Krishnamurti sus padecimientos f�sicos, Jayakar relata, luego de una visita que realizaran a Nehru: "Cuando llegamos a la casa fue a su habitaci�n, y nos pidi� a Nandini y a m� que entr�ramos. Cerr� la puerta y despu�s nos dijo que, cualquier cosa que ocurriera, no nos asust�ramos, y que de ning�n modo llam�ramos a un medico. Nos pidi� a ambas que nos sent�ramos tranquilamente y que lo vigil�ramos. No ten�a que haber temor. No deb�amos hablarle ni reanimarlo, pero s� cerrarle la boca si se desmayaba. Bajo ninguna circunstancia deb�amos dejar el cuerpo solo. Krishnamurti parec�a sufrir much�simo. Se quejaba de un severo dolor de muelas y de un intenso dolor en la nuca, en la coronilla y en la espina dorsal. En medio de sus padecimientos dec�a: "Est�n limpiando mi cerebro completamente, lo est�n vaciando". Otras veces se quejaba de un gran calor, y su cuerpo transpiraba profusamente. La intensidad del dolor variaba seg�n el �rea donde se concentraba. A veces se localizaba en la cabeza, en los dientes, en la nuca o en la columna vertebral. En otras oportunidades, �l gem�a y se agarraba el estomago. Nada aliviaba el dolor; este ven�a y se iba a voluntad. Cuando el proceso operaba, el cuerpo que yac�a en la cama era como una mascara; s�lo parec�a hallarse presente una conciencia del cuerpo. En este estado la voz era d�bil como la de un ni�o. S�bitamente el cuerpo fue ocupado por una elevada presencia. Krishnaji se incorporo, sent�ndose con las piernas cruzadas y los ojos cerrados; el fr�gil cuerpo parec�a crecer y llenar la habitaci�n; hab�a un silencio palpable, palpitante, y una fuerza inmensa se derramaba en el lugar y nos envolv�a. En este estado, la voz tenia un gran volumen y profundidad". A pesar de estos padecimientos, que vinculaban el dolor f�sico con el crecimiento espiritual, Krishnamurti no ces� nunca sus actividades de difusi�n de su ense�anza, ni transform� su mensaje, que postulaba el crecimiento espiritual basado en el conocimiento que emana del interior de cada ser humano y no de creencias y dogmas externos. Si bien ya nunca m�s tuvo la plataforma de sus primeros tiempos a trav�s de la Sociedad Teos�fica, y muy atr�s hab�a quedado la �poca en que fue presentado como el nuevo mes�as, hab�a adquirido por s� mismo una celebridad e importancia de primer nivel. En sus numerosas actividades como expositor sol�a recibir invitaciones oficiales de distintos pa�ses. En plena actividad, cumpli� sus 90 a�os, viajando y dando conferencias. Pero la muerte ya estaba cerca. En enero de 1986 dict� sus ultimas charlas en la India, y se despidi� de sus disc�pulos. El 10 de enero quiso volver a pasear por la playa de Adyar, donde 75 a�os atr�s hab�a sido "descubierto" como Instructor del Mundo. Despu�s de todos estos rituales de despedida regreso a Ojai, y poco m�s de un mes despu�s, el 17 de febrero de 1986, abrazo la muerte, afectado por un c�ncer al p�ncreas. Sus cenizas fueron llevadas a Delhi. En 1980, Krishnamurti le hab�a dicho a Pupul Jayakar que cuando dejara de hablar, su cuerpo morir�a. "El cuerpo tiene un solo prop�sito �le dijo�, revelar la ense�anza." Verdad y sufrimiento En breve voy a explicar que la verdad puede ser entendida instant�neamente. No es cuesti�n de tiempo; no es cuesti�n de desarrollo ni de habito. La verdad s�lo puede comprenderse directamente de inmediato, ahora, en el presente, no en el futuro; y ella puede ser comprendida, sentida, realizada, cuando existe la capacidad de escuchar directamente, de un modo abierto y con el coraz�n abierto. Hay sufrimiento: pol�tico, social, religioso. Todo nuestro ser psicol�gico esta confuso, y todos los dirigentes, pol�ticos, religiosos, nos han fallado. Todos los libros han perdido su significaci�n. Pod�is consultar el Bhagavad Gita o la Biblia, o el �ltimo tratado sobre pol�tica o psicolog�a, y encontrar�is que ellos han perdido ese sonido t�pico, esa cualidad de la verdad; se han vuelto meras palabras. Vosotros mismos, sois los repetidores de esas palabras, est�is confusos e inciertos, la simple repetici�n de palabras nada sugiere. Las palabras y los libros, por consiguiente, han perdido su valor. Es decir si cit�is la Biblia, o a Marx, o el Bhagavad Gita, vuestra repetici�n se convierte en una mentira porque vosotros mismos est�is inciertos, confusos. El conocimiento propio no puede realizarse mientras no haya meditaci�n. Porque la meditaci�n es un proceso de constante revelaci�n de todo pensamiento y todo sentimiento; no es la fijaci�n en determinada imagen o idea, sino una constante percepci�n, una constante comprensi�n, de todo pensamiento y sentimiento a medida que surge. (...) Mientras no haya conocimiento propio, la multiplicaci�n y reproducci�n de nuestros problemas continuar�. Por eso es que el individuo tiene enorme significaci�n. Porque �l es el �nico transformador; s�lo �l puede revolucionar su vida de relaci�n, y por consiguiente causar una revoluci�n en el mundo, en el mundo de su relaci�n. A continuaci�n, palabras de Krishnamurti que acompa�an el texto de la nota: Inteligencia y dignidad Puede que se�is capaces de leer las piezas de Bernard Shaw, de citar a Shakespeare, a Voltaire o alg�n nuevo filosofo. Pero si vosotras mismas no sois inteligentes, si no sois creadoras, �para qu� sirve la educaci�n? �No resulta importante, pues, que tanto los maestros como vosotros, estudiantes, averig�en, descubran, c�mo se es inteligente? Es obvio que la inteligencia os viene cuando no est�is atemorizados, cuando en vosotros no hay miedo. �Sab�is que es el miedo? El miedo surge cuando pens�is en lo que la gente pueda decir de vosotros, o en lo que puedan decir vuestros padres; cuando os critican, cuando se os castiga, cuando fracas�is en un examen, cuando no ten�is popularidad en vuestro medio. Gradualmente el miedo os invade, �verdad? Es obvio, pues que el miedo es una de las barreras para la inteligencia, �no es cierto? �Y no es la esencia de la educaci�n el libertar al estudiante �es decir, a vosotros y a m� del miedo, y hacer que �l se d� cuenta de las causas del miedo para que pueda vivir libre de temor? �No es acaso uno de los fines esenciales de la educaci�n, desde la infancia hasta que os lanz�is al mundo, el de ayudarnos a ser libres para que pod�is comprender el miedo y las causas del miedo? Si uno tiene miedo carece de iniciativa. �Sab�is que es la iniciativa? �Resulta tan dif�cil describirlo? Tener iniciativa es hacer algo original de un modo espontaneo, natural, sin que a uno lo gu�en, lo fuercen, lo controlen; hacer algo que am�is (...) Bien veis que si ten�is miedo, todo eso queda excluido, desaparece de vuestra vida. Si ten�is miedo, habr�is por fuerza de seguir la tradici�n, a alguna persona, a alg�n "gur�" (gu�a espiritual). Cuando segu�s la tradici�n, cuando segu�s al marido o la esposa, vosotros �como individuos, como seres humanos� perd�is vuestra dignidad. El miedo Vivir es encontrar por s� mismo lo que es verdad, y usted puede hacerlo s�lo cuando hay libertad, cuando hay una continua revoluci�n dentro de usted mismo... S�lo cuando usted est� constantemente preguntando, constantemente observando aprendiendo es que se encuentra la verdad, Dios o el amor; y usted no puede preguntarse, observar, aprender; no puede estar profundamente atento si tiene miedo. As� es que la funci�n de la educaci�n, ciertamente es erradicar interior y exteriormente ese miedo que destruye el pensamiento humano, la relaci�n humana y el amor. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Informaci�n La revista Uno Mismo se publica en Argentina, Am�rica del Sur, y constituye un verdadero cl�sico en temas de autoconocimiento. En sus largos a�os de vida, nos fue regalando aqui y all� con notas verdaderamente antol�gicas sobre trabajo interno y temas relacionados. El art�culo publicado aqu�, pertenece a una serie sobre l�deres espirituales, demostrando en este ejemplo una excelente idea editorial, y un nivel equivalente en el investigador que escribe la nota. |