
LA QUE OYE EL LLANTO DEL MUNDO.
Sin duda alguna, Kuan Yin es la m�s amada de las deidades del mundo chino. Su figura ha trascendido las categor�as religiosas. El atributo particular de Kuan Yin es su misericordia, que la hace accesible a todos. Se cree que rescatar� a cualquiera que acuda a ella en momentos de crisis. Su forma y atributos son ya un llamado al coraz�n de los que la ven para que despierten en ellos sus cualidades.
Especial poder se le atribuye ante los peligros producidos por el agua, los demonios, el fuego o las armas. Comprende la naturaleza del temor y la angustia y responde a ellos con compasi�n. Diosa Madre al fin, oye las oraciones de aquellos que desean tener descendencia. Ella es todo amor y la encarnaci�n de la gracia y la belleza. Nacida con un rosario de cristal blanco en su mano derecha y un loto en su izquierda. A trav�s de todo oriente, hay altares dedicados a esta Madre misericordiosa, as� como templos, grutas, grandes monumentos y estatuas.
Su llama arde incesantemente en los labios de sus devotos; ellos buscan su gu�a y apoyo en todas las �reas de la vida. No en vano su nombre significa: "Qui�n contempla el (suplicante) sonido del mundo". Otra f�rmula un poco m�s larga del nombre es, y as� quiere decir: "Aquella quien quiere, observa y oye el sonido del mundo".
En la mitolog�a de China, Kuan Yin es una Diosa del tipo Madre/Protectora. Cuando el Budismo lleg� a China, el Bodhisattva Avalokithesvara pas� a identificarse con Kuan Yin. Pero, esencialmente, la Diosa, es preexistente al Budismo y �ste lo que hizo fue "sincretizarla" como una entidad de eminente contenido Budista. Su origen se remontar�a muchos siglos atr�s, vincul�ndose luego al Budismo, al Taoismo y el Shintoismo.
El primer monje Budista y traductor que se refiri� en femenino a Kuan Yin fue Kumarajiva, en su traducci�n al Chino del Sutra del Loto en el a�o 406 de nuestra era. De las treinta y tres (el n�mero que se relaciona con ella) apariciones del bodhisattva en la traducci�n, siete son en g�nero femenino. Sin embargo, hasta el siglo X, se sigui� representando a Kuan Yin en aspecto masculino. Con la introducci�n del Budismo T�ntrico en China, en el Siglo VIII durante la dinast�a T'ang, la imagen del bodhisattva como una hermosa Diosa vestida de blanco era predominante y creciendo en popularidad. Para el siglo IX hab�a una estatua de la Diosa en cada monasterio Budista de China.
En el Budismo de la "Tierra Pura", Kuan Yin forma parte de una riada que suele estar representada plasticamente en los templos y es un tema habitual del arte Budista. En el centro aparece el Buda de la Luz Infinita, Amitabha (en Chino, A-mi-t'o Fo; en Japon�s, Amida). A la derecha est� el bodhisattva de la fuerza o el poder, Mahasthamaprapta, y a su izquierda est� Kuan Yin, personificando la misericordia sin fin. A su vez, Kuan Yin cuenta en algunas im�genes con dos asistentes: a la derecha Shan-Ts'ai Tung-Tsi (el joven de excelentes capacidades) y a la izquierda Lung-Wang Nu, (la hija del Rey Drag�n).
En la teolog�a Budista Kuan Yin es a veces presentada como el capit�n de el "Barco de la Salvaci�n", guiando almas al Para�so del Oeste de Amitabha, o la Tierra Pura, la tierra de bendici�n donde las almas pueden renacer para continuar recibiendo instrucci�n hasta llegar a la iluminaci�n y la perfecci�n. El viaje se representa a menudo en grabados de madera, mostrando botes llenos de seguidores de Amitabha bajo la capitan�a de Kuan Yin, "la compasiva salvadora del este".
Amitabha, una amada figura a los ojos de los Budistas que desean renacer en el Para�so del Oeste y obtener la libertad de la rueda de renacimientos, es tenido, en el sentido m�stico o espiritual como el padre de Kuan Yin. Algunas leyendas de la Escuela Mahayana narran que Avalokitesvara era "nacido" de un rayo de luz blanco que Amitabha emiti� de su ojo derecho cuando estaba en �xtasis. Por eso Avalokitesvara (Kuan Yin) es apreciada como el "reflejo" de Amitabha - una emanaci�n ulterior de la encarnaci�n de "mahakaruna", (la gran compasi�n), la cualidad que Amitabha encarna en su m�s alto sentido.
Muchas figuras de Kuan Yin, se pueden identificar por la presencia de una peque�a imagen de Amitabha en su corona. Se considera que la misericordiosa redentora Kuan Yin expresa la compasi�n de Amitabha de un modo directo y personal, y las oraciones a ella son respondidas m�s r�pidamente. Como dicen sus devotos: "oraciones en mil lugares, reciben respuesta en mil lugares".
Esto que puede parecer una contradicci�n, no es tal dentro de la visi�n Budista, ya que un bodhisattva no es masculino ni femenino (en este aspecto, algo similar a los �ngeles del cristianismo) y puede manifestarse tanto como hombre como mujer, ni�o, ni�a, animal, etc., dependiendo del ser al que quieren socorrer.
Como dice el Sutra del Loto sobre Kuan Yin: "recurre a varios recursos o medios, viajes por el mundo, llevando los seres a la salvaci�n. Apareciendo frecuentemente en el cielo o sobre las olas, para salvar a los que la llaman en situaciones de peligro, o al lado de personas enfermas, sobre las que roc�a unas gotas de su agua y �curaci�n milagrosa!".
En muchas im�genes se la representa llevando las perlas de la iluminaci�n, o la Cintamani: La Joya que colma todos los deseos. Tambi�n aparece a menudo portando una corriente de agua sanadora, el "Agua de la Vida", que derrama de un peque�o envase. Con esa agua, los devotos y todas las cosas vivientes, son bendecidas con paz f�sica y espiritual. Cuando se la representa llevando una gavilla de arroz maduro o una taza con granos de arroz, es como s�mbolo de su capacidad de generar fertilidad y sustento. Las representaciones de Kuan Yin, a menudo van vinculadas a las del Drag�n, poderoso s�mbolo de espiritualidad, sabidur�a, fuerza y poderes divinos de transformaci�n. Las im�genes portando un loto blanco hacen referencia a su pureza.
Algunos s�mbolos se asocian caracter�sticamente con Kuan Yin: una rama de Sauce, con el que ella roc�a el n�ctar de la vida divina. El Sauce es un antiguo s�mbolo cham�nico para la cultura China que lo vincula a la facultad de comunicar con los mundos espirituales y tambi�n como s�mbolo de la femineidad; una preciosa vasija simbolizando el n�ctar de la compasi�n y la sabidur�a que son distintivos de los bodhisattvas; una paloma, signo de fecundidad; un libro o pergamino de oraciones en su mano, representando el dharma (ense�anza) de Budha o el Sutra (texto Budista) el cual se dice, Miao Shan tiene que recitar constantemente; y un rosario adornando su cuello con el cual ella invoca a los Budhas por su socorro.
Tambi�n hay representaciones de Kuan Yin curiosas como la de 1000 brazos y mil ojos o la de once cabezas. En sus manos porta diferentes s�mbolos o adopta posiciones espec�ficas de �ndole ritual llamados Mudras. En las representaciones de Kuan Yin con 1000 brazos, se dice que cada mano representa un mudra diferente que simboliza diferentes medios para salvar a los seres dolidos.
Sus manos en posici�n ahuecada ofrece a veces la forma del Yoni Mudra, simbolizando la matriz como la puerta de entrada a este mundo a trav�s del principio universal femenino. Al igual que Artemisa que tambi�n es una Diosa vinculada a los parajes silvestres como Kuan Yin, o Mar�a, es una Diosa virgen que protege a las mujeres siendo propicia tanto a las que optan por una vida religiosa retirada como a aquellas que desean matrimonio y descendencia, tal y como se�alamos antes.
La posici�n de Kuan Yin es �nica en las Jerarqu�as Celestiales, est� libre de orgullo o deseo de venganza, poco dispuesta a castigar, a�n a aquellos que lo tienen bien merecido. Aquellos que pueden sufrir horribles destinos k�rmicos en otros sistemas, pueden obtener renovaci�n y purificaci�n simplemente por implorar su gracia con total y absoluta sinceridad. Se dice que incluso aquel que est� arrodillado ante la espada del verdugo, puede implorando con llanto sentido a la Diosa, hacer que ella destroce la espada en pedazos.
Dentro del Budismo Kuan Yin es uno de los cuatro grandes bodhisattvas (P'u-sa en Chino) junto a Samantabhadra, Kshitigarbha (Di-cang) y Manjushri (Wen-shu) y en su aspecto masculino se identifica con el bodhisattva Avalokiteshvara, a quien en Tibetano se llama Chenresi: "Quien oye llorar al mundo". Recibe tambi�n los nombres de Quan Yin Guanyin o Koon Yum (en Chino), Quan'Am o Quan-Te Am Botat (en Vietnamita), Kuan-Te Am Bosa, Kwanseum Bosal o Kwan Um (en Coreano), Kannon o Shokakanzeon Bosatsu (en Japon�s) y Kanin (en Balines), todas estas denominaciones femeninas.
Kuan Yin ha hecho voto de permanecer en este plano (terrenal) y no entrar en los reinos celestiales hasta que todas las dem�s entidades vivientes hayan completado su proceso de iluminaci�n y se liberen del ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento (samsara). Hay muchas leyendas que dan cuenta de los milagros realizados por ella para socorrer a aquellos que buscan su ayuda. Tales historias siempre realzan su compasi�n para con todos los seres, su santidad, su iluminaci�n, su amor incondicional y su accesibilidad. Esa accesibilidad se manifiesta tambi�n en su adoraci�n y en la meditaci�n sobre ella, casi exenta de dogma o ritual. No es una deidad distante. Ese estandar de simplicidad, amor y bondad es el que ha de impulsar a sus devotos a ser m�s compasivos y amorosos. Un profundo sentido de servicio a los seres dolientes seguir� naturalmente a cualquier devoci�n a la Kuan Yin. De esta forma de pensar y actuar deber� devenir inevitablemente un mundo mejor.
De acuerdo con una creencia popular de China, Kuan Yin vive en la isla de Pu-tuo-shan (El mundo de Lapislazuli) donde est� el palacio sagrado de la diosa.
Kuan Yin es la manifestaci�n del principio femenino, la Madre o matriz C�smica, similar a otras figuras de culturas y religiones de profundo arraigo hist�rico, como Mar�a en el Cristianismo, Isis en el Egipto antiguo, Tara en el Budismo Tibetano, Shakti, Parvati, Sita o Radha en el Hinduismo, etc.
Cuando Kuan Yin es representada como "La honorable del ropaje blanco", parece una virgen cristiana. Tambi�n la Tara tibetana es llamada "Pandaravasini": vestida de blanco. No nos deber�a extra�ar que tanto orientales como occidentales manifestasen de manera similar los principios de misericordia, amor incondicional y santidad.

1. Ella es la personificaci�n de un aspecto de la "mente de Clara Luz", el de la Compasi�n.
La mente de Clara Luz posee tres aspectos principales: Sabidur�a, Compasi�n y Medios h�biles.
En realidad, la mente iluminada es indivisible, y todo ser realizado posee la plena expresi�n de las tres cualidades de la naturaleza de la mente.
A un nivel m�s esencial, estos tres aspectos de la mente son la ejemplificaci�n en el plano relativo de las caracter�sticas de la naturaleza de la mente en s� misma: vacuidad, luminosidad y dinamismo inobstructible.
Todo cuanto es sucede en la mente original, cuyo fundamento es (a) vac�o de autoexistencia, (b) di�fano y por ello perceptible, y (c) continuamente productivo y cambiante. Estas tres caracter�sticas forman una unidad inseparable, y corresponden as� mismo con los tres cuerpos (kayas) de un ser iluminado, es decir, sus tres planos de manifestaci�n: DharmaKaya o conciencia absoluta de vacuidad; SambogaKaya o proyecci�n luminosa y expansiva de la naturaleza primordial; y NirmanaKaya o creaci�n en el dominio del nombre/forma y de la realidad psicosensorial.
Kuan Yin es un bodisatva SambogaKaya fundamental (junto con Manjusri y Vajrapani, que personifican la Sabidur�a y los Medios respectivamente), es decir, el Arquetipo de la Compasi�n que forma parte inseparable de la "mente de Clara Luz".
Su DharmaKaya es el Buda Amitabha, el se�or de la Luz Infinita, que es el Adi-Buda o Buda primordial. Y sus NirmanaKayas o emanaciones son incontables. Las m�s elevadas son las 21 Taras, las cuales a su vez contienen en s� mismas la unidad de los tres kayas y por lo tanto pueden proyectarse en innumerables formas, personalidades y seres. Pero tambi�n podemos hallar emanaciones de Kuan Yin entre seres humanos, animales e incluso fen�menos perceptibles de la naturaleza o del cosmos.
2. Kuan Yin es un Yidam o "deidad que mora en el coraz�n".
De acuerdo a la espiritualidad budista (y tambi�n la hinduista), cada ser humano est� inmemorialmente vinculado a una divinidad, la cual reside en su propio coraz�n. Esta deidad tutelar es su gu�a y maestro interior, pues no es sino la traslaci�n al plano metaf�sico de su propia naturaleza personal. En otras palabras, como seres humanos estamos evolucionando hacia la realizaci�n de nuestros tres cuerpos de perfecci�n, los tres kayas de un ser iluminado.
De momento poseemos una manifestaci�n f�sica sujeta a la descomposici�n, cuyo potencial es sin embargo el de un NirmanaKaya o cuerpo liberado de toda obstrucci�n, es decir, inmortal y radiante, resultado del descenso del Poder de la mente de Clara Luz a las mol�culas materiales por medio de los Yogas de Completaci�n.
Nuestra mente est� notablemente agarrada a emociones de apego y aversi�n, y a conceptos intelectuales limitadores, en lugar de consistir en la expandida percepci�n y claridad de un SambogaKaya, su potencial en cuanto se vaya abriendo a su verdadera naturaleza, por medio de la pr�ctica del amor y el cultivo de la visi�n no-dual.
Y en tercer lugar, nuestro ser original nos es desconocido, porque esa trascendente identidad no puede ser categorizada por los sentidos ni por el intelecto, es decir, el despertar a la naturaleza absoluta de la mente, o DharmaKaya, sigue siendo un potencial por actualizar con el vivir consciente y natural, libre de sobreelaboraciones, que es el camino del Atiyoga o del Mahamudra.
Como tenemos el potencial de la completa realizaci�n, nuestro cuerpo, intelecto y ser individual son ahora el esbozo de los tres kayas de un ser iluminado. Dadas las caracteristicas de esos tres kayas potencialmente nuestros, existe un arquetipo de la "mente de Clara Luz" en el plano suprasutil (SambogaKaya) que corresponde fundamentalmente con nuestra naturaleza y con nuestra alma en evoluci�n.
Desde el origen sin principio pertenecemos, como identidad trascendental (DharmaKaya), a una de las cinco Familias de Budas Dhyani, los que son fuente de todos los dem�s arquetipos de la conciencia iluminada o Yidams del SambogaKaya. Estos cinco Dhyani Budas son DharmaKayas a un nivel de primera diferenciaci�n derivada del Buda Primordial -que es el DharmaKaya en s� mismo y sin diferencias (Amitabha, Vajradhara o Samantabhadra, seg�n las escuelas budistas). Kuan yin, al tener a Amitabha como DharmaKaya, pertenece a su Familia del Loto.
Y ya no puedo dar m�s detalle respecto a las caracter�sticas del NirmanaKaya en que podamos manifestarnos en el futuro, puesto que aquel puede adoptar cualquier forma, pero en todo caso siempre cumplir� una funci�n catalizadora de la realizaci�n de los seres con quienes interact�a.
En este sentido, conocer nuestro Yidam significa conocer algo de nuestra naturaleza de realizaci�n, y al practicar (la identificaci�n con) nuestro Yidam, estamos actualizando los potenciales verdaderos de nuestra conciencia individual y trascendental.
Kuan yin es un Yidam o deidad de meditaci�n para sus practicantes, y especialmente para aquellos que sienten un especial sentimiento de devoci�n hacia Ella, indicando as� que constituye la esencia de su coraz�n o el arquetipo fundamental de su esp�ritu.
Existen muchos Yidams en el espacio de la conciencia luminosa de la realidad, no solamente vinculados a las tradiciones budistas, sino a muchas otras por todo el planeta. Este es el significado de la religi�n: reunirnos con la divinidad, con aquella forma que es af�n a nuestra naturaleza, para realizar entonces la Totalidad absoluta que comprende en su interior, y sus virtualidades espec�ficas en tanto uno de sus infinitos aspectos sobre el plano relativo.
Kuan yin es una entre las miriadas de Yidams, pero una que es ampliamente reverenciada en todo el budismo Mahayana del extremo Oriente (Korea, Vietnam, Thailandia, China, Taiwan, Hong-Kong...). Ella no es distinta de Avalokiteshvara (India) o Chenresi (Tibet) o Kwannon, Kanzeon o Kanjizai (Jap�n). Como bodisatva o proyecci�n luminosa del absoluto que personifica la Compasi�n, est� libre de condicionamientos para adoptar cualesquiera formas y nombres.
Kuan yin es un poder supremo, dada su calidad de arquetipo de la mente de absoluta realizaci�n, y Ella se manifiesta de infinitas maneras entre los seres sensibles, para auxiliarles y orientarles hacia la Luz. Pues al hablar de Yidams, es importante distinguirlos de otras deidades menores a las que se puede tener cierta confianza, pero que al no representar la naturaleza perfectamente actualizada del ser, est�n sujetas a limitaciones en todos sus planos de aparici�n.
Como todos los seres tenemos el potencial de la realizaci�n absoluta, existe un Yidam en nuestro coraz�n en este mismo momento, el que nos corresponde por naturaleza y cualidad del alma. Lo mejor es dirig�rsele y pedirle que se nos revele, si a�n no lo hemos encontrado entre la variedad de formas de lo Divino que la humanidad ha reconocido.
Es perfectamente posible que hallemos nuestro Yidam bien cerca, en Mar�a, la madre de Jes�s, o en Jes�s mismo, quien es tambi�n un NirmanaKaya de la Madre de Compasi�n -como lo fueron el Buda Sakyamuni y Padmasambhava (de la anterior forma, masculina, de Kuan yin: Avalokiteshvara).
SALVADORA KUAN YIN
Kuan yin es una bodisatva, es decir, un ser que ha trascendido la existencia fenom�nica y que sin embargo continua accesible a los seres para conducirles a la Libertad.
Ella encarna la Compasi�n y la Sabidur�a en perfecta uni�n, y se manifiesta como la actividad salvadora y protectora. Verdaderamente, se encuentra reflejada como en un espejo en religiones de todo el mundo; como Mar�a en la Cristiandad y Tara en el Vajrayana. Como Kuan yin preside la ense�anza suprema del Buda Sakyamuni: "el coraz�n de la sabidur�a esencial" (la "Praj�aparamita Hridayam"), la doctrina Mahayana de la vacuidad.
En China y otros paises de Extremo Oriente, es fervientemente venerada porque sus favores son siempre generosamente dispensados y Ella socorre continuamente de cualquier peligro a quien la recuerda.
Significa "la que escucha y atiende los lamentos del mundo (de todos los seres)".
Kuan yin es una bella joven, sin embargo en otros tiempos Ella existi� como un joven var�n. El se llamaba Avalokita ("el que contempla a los seres") en India, y Chenresi en Tibet -del que se considera el patr�n y la deidad budista m�s popular. Mientras habit� en esos paises como el bodisatva celestial de la Gran Compasi�n, posey� nombre y forma masculina; pero en su emplazamiento posterior en China es cuando decidi� transformarse, seguramente para contribuir al cambio de polaridad planetario -en la nueva era que comienza- donde la mujer y los valores que representa han de pasar al primer plano y equilibrar la vida humana y terrena, tras muchos milenios de dominio del aspecto masculino sobre la conciencia colectiva.
Kuan yin m�s tarde viaj� a Jap�n, Korea, Vietnam, Thailandia, Singapur... y hoy dia a Occidente. Ya siempre ha conservado desde entonces su identidad y forma femenina, siendo conocida como Kwanon, Kwan Am y otros nombres en todos esos pa�ses del budismo Mahayana.
GRAN CONFIANZA ES REALIZACION
Kuan yin nos lleva amablemente de su mano, como criaturas en crecimiento y evoluci�n. Ella ayuda a la fertilidad de todo tipo; para concebir hijos deseados, para crear obras maravillosas, para dar a luz al ser divino que es nuestra verdadera naturaleza... Tan solo confiarse en Ella es igual a renacer en este mismo instante en la Tierra Pura de la iluminaci�n y el amor.
No hay mejores votos para agradecerle su bondad que ser amables con todos los seres, ser rayos de su Compasi�n en acci�n. Sus ritos y yogas pueden ser tan simples como recordar y cantar su nombre, invocarla con el mantra o el dharani (exhortaci�n), inclinarse ante su imagen o visualizarla como la esencia de nuestro propio coraz�n, encender una l�mpara por Ella, dedicarse a los seres en m�ltiples actividades benefactoras, meditar en el silencio original de la propia mente que es el sonido absoluto de su voz divina, comprender y respetar con ecuanimidad la diversidad de senderos espirituales y sus muchas formas divinas -como aspectos de su misma presencia y ense�anza, vivir sencillamente sabiendo que siempre hay un m�s all�... un espacio para la trascendencia... desapeg�ndonos de conceptos r�gidos y sentimientos obsesivos, ser flexibles y naturales... Este es su sencillo culto, su Dharma, su Tao.
Kuan yin salva siempre y a todos. Tan s�lo es preciso que el momento haya llegado, que nuestra conciencia est� receptiva a su melod�a inspiradora que revela el camino de la liberaci�n.
Si dirigimos nuestra mirada hacia Ella, hallaremos gu�a y orientaci�n, pues despertar� nuestra intuici�n directa de las cosas. Ella no est� fuera de nosotros, habita en nuestro coraz�n como el latido de vida que siempre trae la vida, pues su energ�a es la del amor.
Siendo criaturas de la Conciencia, al mismo tiempo Ella trasciende nuestras formas corporales y vidas fenom�nicas. Por eso la podemos llamar como a un ser que nos abarca y nos contiene. Vivimos, nos movemos y tenemos el ser en el gran oc�ano de la creaci�n, en cuyo centro se eleva la isla-monta�a del Potal�, donde reside Kuan yin como la Conciencia original.
Ella es el faro que dirige a los navegantes del gran mar de la existencia, cuya luz es visible desde cualquier costa. Ella es lo m�s peque�o y lo m�s grande, el coraz�n del coraz�n y la esfera sin per�metro de lo real. ...Dentro y fuera, sin dualidad ni diferencia, por eso no importa c�mo pensemos en Ella, si como una deidad objetivamente existente o como un poder subjetivo de la mente de Clara Luz... Tangible y sutil, Ella es ambas verdades, y por cualquier punta de su estrellado manto que tiremos de Ella, igualmente su esplendor ilimitado nos alcanzar� e iluminar�.
