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26-06-2003 - "FINITO" GHERMANN: CIUDADANO ILUSTRE DE POSADAS.

Artículo aparecido en www.misionesports.com


Ernesto “Finito” Gehrmann: "El básquetbol fue mi vida; los amigos, el mejor tesoro"
Es el basquetbolista misionero más importante de toda la historia y hay muchos que lo sitúan en el más alto pedestal de los deportistas de la tierra colorada. Jugó torneos argentinos, sudamericanos, panamericanos y mundiales. Muchas de sus marcas siguen aún vigentes. Ernesto "Finito" Gehrmann, recibirá el reconocimiento del Concejo Deliberante de Posadas como Ciudadano Ilustre. El acto se realizará a las 10:00 en un cuarto intermedio de la habitual sesión de los jueves del cuerpo legislativo posadeño.

"Se está poniendo un poco de moda el recibir reconocimientos en vida. Es lo mejor que le puede pasar a un ex deportista", comenzó diciéndolo a Formula Tuerca y todos los Deportes que se emite por Radio A.

"Esto es lo más valioso. Me preguntan qué me dio el básquetbol. Les respondo que el básquetbol fue mi vida y el tesoro que tengo son mis amigos".

"Le tengo que agradecer al básquetbol. Me vi obligado a hacer este deporte por mi físico. Cuando fui a La Plata, mi meta era estudiar ingeniería. A veces me arrepiento de no haber aceptado algunas propuestas para llegar mas alto. La liga Universitaria de Estados Unidos y también Europa,, me vinieron a buscas dos veces y desistí"

"En el Argentino del 62, teníamos un entrenador de Capital Federal. Yo colaboraba en los entrenamientos. A ultimo momento se lesionó un jugador y me invitaron a participar del torneo que se jugó en Posadas. Un poco me asusté y no aparecí. Una anécdota que siempre recuerda Orcasitas de El Gráfico y elogiaba a lo que llegue después de aquello"

"En 1965, Misiones se comenzaba a erigir en buen equipo. Recuerdo el partido frente a San Juan en el argentino de esa provincia. Tengo fotos con mi ídolo Guillermo Riofrío. Fue muy interesante para mí ese torneo. Misiones nunca contó con doce hombres parejos, por eso empezábamos muy bien los partidos pero no los podíamos terminar ganando".

"Con Raimundo Damasceno Lopes, cumplimos en Jujuy y Paraná, una sobresaliente actuación. Los cuatro titulares, estábamos jugando en La Plata. Con Carlos Rattier, Pichón Sfeir, Cachito Vera, Tupi Varela y yo, conformábamos un quinteto poderoso. Es lo que pasa con la selección argentina ahora. Los jugadores están en Europa y Estados Unidos y puede equipararse a las grandes potencias. A Tupi hay que hacerle un reconocimiento, por todo lo que fue, lo que está pasando y sigue haciendo por el básquetbol. Lo quiero mucho y reconozco todo lo que esta haciendo".

"Cuando debuté en Mendoza en 1963, con todo lo alto y delgado que era, casi los 2,11 metros de altura que tengo ahora, gritó un chango santiagueño que estaba en la tribuna para que lo traen al lungo éste, es el "Plumero de las Cataratas". Después fue el "Plumero de América, cuando me destacaba internacionalmente. También el "mapa de Chile", por lo fino y largo".

"Más o menos estoy en los 45.000 puntos. Jugué muchos partidos extras. Todos los torneos que había, participaba como refuerzo, casi cuatro partidos por semana".

"Todas las navidades jugábamos el torneo del Real Madrid, donde nos regalaban relojes. Casualmente le regalé hace poco uno a un amigo para el Día del Padre, que siempre me lo pedía. Son lindas anécdotas".

"Me sorprendió esta distinción. Es la primera vez que me toca, que gente de la política me haga este homenaje. Me va emocionar mucho y voy a estar eternamente agradecido"


Artículo aparecido en www.masdeportivo.com

“Yo le debo mi vida al básquet” 
Dijo Ernesto “Finito”Gehrmann en una charla en la que no escapó a ningún tema y se explayó sobre lo que más le gusta: el básquetbol. Hoy a las 10, en el Concejo Deliberante será declarado Ciudadano Ilustre de Posadas

 

Posadas. "Yo le debo mi vida al básquet”, con esa frase se puede sintetizar lo que fue Ernesto “Finito” Gehrmann y se le podría agregar que el básquet también le debe mucho a Finito.
Fue el máximo deportista misionero. Ninguno se destacó tanto como él. Hace unos años comenzó a recibir homenajes y fue declarado Deportista Misionero del Siglo. 
Hoy a las 10, el Concejo Deliberante lo declarará Ciudadano Ilustre de Posadas (ver aparte), cerrando así una vieja deuda que tiene la capital misionera con uno de sus hijos adoptivos más sobresalientes.

Llegó de Oberá con quince años y tenía un gran complejo por su altura. Por entonces ya medía 1,83 metro. Algunos amigos lo llevaron al Tokio y comenzó el romance con el básquet, que lo tuvo como uno de los más sobresalientes de la historia. 

La selección argentina lo contó en su plantel por 14 años e igual cantidad de años jugó para la selección misionera.
En 1984, cuando se retiró (aunque nunca dijo adiós) se fue una gran parte de la historia misionera del baloncesto. Pero un día volvió, y se calzó el traje de dirigente para volver a sacar adelante al básquet posadeño.

¿Cómo le cayó la nominación de Ciudadano Ilustre?
Fue una grata sorpresa. Para mí, es una alegría y un gran orgullo. Me siento vigente. Pienso que es el máximo reconocimiento para un deportista.

¿Cómo empezó su carrera?
Empecé por un amigo mío, cuando yo vine a Posadas. Él me llevó al Tokio. Los dirigentes de Tokio de esa época me vieron lunguito y me ayudaron para empezar a jugar. Yo tenía un complejo por mi altura, con trece años tenía 1,83 metro. Me mimaban tanto que yo me pasaba todo el día en el club. Ahí empecé a olvidar mi complejo y me fui superando personal y deportivamente.
Después empezaron las competencias y los viajes con el club y con el colegio. Todo me fue superando y ya con quince años estaba en primera. Tanto es así que cuando se hizo el Argentino acá en Misiones, que se inauguró el Anfiteatro, yo tuve miedo de participar. No competí, no por que no me llamaron, sino por que yo tuve miedo.

¿Cómo fue el primer día, le temblaron un poco las piernas?
Y siempre uno se pone un poco nervioso. Siempre le pasa a un deportista. En la víspera de una final a todos nos pasa que no se puede dormir, y piensa en su actuación individual y en que no se puede perder. Pero es un temor que siente el deportista, pienso que es raro, también es muy lindo. 

¿Cuánto le marcó la selección nacional?
Yo con 19 años estuve en la selección argentina. Pasaron catorce años en la selección, prácticamente estuve en todas las giras, torneos y mundiales con la selección. Fue una experiencia muy grata y tuve mucho reconocimiento.

¿Cómo nació el apodo de Finito? 
En mis inicios se me apodó así por mi figura. Yo siempre fui muy delgado y salió uno a decir “Fino, Fino” y pegó ese apodo y se hizo popular.

¿Tokio es el club de sus amores?
Un poco sí, porque fue el club donde me inicié y donde terminé mi carrera. También porque es un club vecino y tengo muchos amigos que pasaron por el Tokio, y soy un poco hincha de Tokio. 
Pero es lógico que los tiempos pasan. Antes los clubes eran más familieros, se compartían muchas más cosas y eso es lo que habría que retomar. 
La creación de la Asociación (de Básquetbol) lo que busca es reactivar la actividad de los clubes y volver a formar la familia del básquet que era antes.
En otras ciudades se vive mucho más intensa la actividad de los clubes que acá en Posadas. No sé si es por el clima o por qué factor, pero es muy difícil tenerlos a los chicos en un club. 
Y los clubes también están un poco caídos porque no tienen recursos para darle mucho al socio.

¿Falta apoyo del Estado?
Lógicamente, pero pedir apoyo es muy difícil. Yo creo que eso tiene que nacer de cada institución. 

¿Cuál fue su mejor partido?
Yo recuerdo uno que me grabó. Yo jugué muchas finales de sudamericanos, donde tuve grandes actuaciones. Me acuerdo una final contra Brasil donde yo hice 25 puntos en el segundo tiempo. Con lo cual ganamos una final al clásico rival. 
Pero el que más recuerdo es uno con la selección de América contra Europa. Una selección que estaba conformada por los mejores jugadores de cada país y estaban los mejores del mundo, sacando a los de la NBA.
Tuve una actuación muy buena, ese partido se jugó en Río de Janeiro, y anoté 37 puntos. Y recuerdo porque fue en Brasil donde yo estaba jugando y que era como mi casa. Le ganamos a Europa que estaba más organizado que América.

Hoy está trabajando como dirigente, ¿cómo se hace para reactivar el básquetbol posadeño?
Yo siempre digo que entré como dirigente porque no hay otro. Nosotros formamos un grupo de ex basquetbolistas con la iniciativa de Méndez, Tupy Varela, y queremos reactivar esto porque hace más de tres años que no había Asociación en Posadas y hay muy poco básquet en Posadas. Estamos luchando, estamos trabajando. 
Tenemos, creo yo, el apoyo de todos los clubes, de la gente y pienso que va a ir adelante. El básquet es un deporte a nivel mundial y tenemos que seguir lo que hacen los países del primer mundo.

¿Qué fue el básquet para Finito?
Yo le debo mi vida al básquet. Un poco lo culpo por haberme sacado de la carrera universitaria, pero el básquet fue mi vida y el premio fueron los amigos.

¿Qué le faltó a Finito Gehrmann?
Me faltó decisión en la época en que me invitaron a jugar en Estados Unidos. No fui por razones del momento. No quise porque no me gustaba irme lejos.

Si no hubiera sido basquetbolista, ¿qué le hubiera gustado ser?
Empecé ingeniería. Es una materia pendiente. Yo empecé en el industrial y siempre me gustó esa rama. 

¿Cómo es el reconocimiento de la gente?
Para mí a veces es lindo. Pero a veces hay chicos que están en grupo y se ríen por la altura y les llama la atención una persona tan alta. Pero siempre hay alguien que te dice ‘chau Fino’ o ‘¡Grande!’. Generalmente la gente grande que me conoce me saluda y yo trato de saludarla. A veces peco un poco, porque yo por ahí no los reconozco y ellos se enojan. Todos creen que yo los tengo que conocer y es difícil recordarlos a todos. 

 

Relación entre la selección misionera y los chicos 
En otro tramo de la charla, Ernesto “Finito” Gehrmann les dejó un mensaje a los chicos de la selección misionera y a las generaciones que recién están comenzando a jugar.

¿Qué les diría a los jugadores de la selección misionera que están trabajando en Eldorado?
Yo acompañé a la selección siempre. Lógicamente que este Nacional C que están jugando los mantiene a nivel de la competencia y en ritmo al jugador. Misiones todavía no tiene jugadores TNA o de Liga Mayor, entonces los chicos tienen que tener una competencia fuerte para ir preparados al Argentino. Ojalá que formen un buen grupo. 
La única forma de formarse es jugando contra equipos más duros. A esta selección le va a faltar los jugadores que se accidentaron de Oberá Tenis Club que son nombres importantes. Pero igual hay buenos jugadores. Quizás si juegan algunos amistosos en el poco tiempo que tienen les puede ayudar para tomar roce. En el 84, nosotros hicimos eso y nos ayudó en el 70 por ciento.

¿Qué le parece Santa Cruz?
A Santa Cruz yo lo vi nacer en el básquet. Es un gran amigo. Pienso que tiene todas las condiciones, como jugador y como entrenador. Por lo que está haciendo en Eldorado está bien. Es un chico que vive a full por el básquet y hay que darle todas las oportunidades.

¿Qué le diría a los chicos?
Los chicos tienen que comprender que el básquet es perseverancia. Muchos dicen no, no puedo ser jugador porque soy gordo o muy bajo o muy flaco. El tema es la voluntad o la perseverancia y lógicamente el gusto por el deporte. Hubo mucha gente que tenía buen físico o buena técnica y por no tener perseverancia no llegó.


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