LOS HIJOS DE ISRAEL

Y EL PLAN DE DIOS: 2

 

Dios visita a su pueblo

 

Cuatrocientos anos habían pasado desde que Dios hablo a su pueblo por medio de Malaquías, el ultimo profeta del Antiguo Testamento. Este profetizo acerca del mensajero del Señor que vendría antes del Mesías:

 

"He aquí, yo envió mi mensajero, el cual preparara el camino delante de mi; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis..." (Malaquías 3:1)

 

El mensajero acerca del cual profetizo Malaquias fue Juan el Bautista. Juan preparo el camino para Jesús, predicándole a la gente que se arrepintiera, porque el Señor ya venia:

 

"Viene tras mi el que es mas poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado." (Marcos 1:7)

 

El pueblo respondió a la predicación de Juan, arrepintiéndose de sus pecados y bautizándose:

 

"Y salía a el Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, y eran bautizados por el en el Jordán, confesando sus pecados." (Mateo 3:5, 6)

El rechazo del Salvador

 

Cuando Jesús nació, los judíos llevaban siglos de esperar al Mesías. Ahora anhelaban mas que nunca su venida porque se encontraban bajo el dominio de los romanos y esperaban que el Salvador los liberara. Sin embargo, Jesús vino para librar  de un enemigo aun mas implacable que los romanos: el pecado y la muerte.

 

Aunque los judíos no se creían perfectos, tampoco se daban cuenta de cuanto necesitaban un Salvador. A los lideres religiosos les daba rabia que Jesucristo les dijera que necesitaban arrepentirse. Como no quisieron escuchar, Jesús denuncio sus maldades públicamente. Reconociendo que Jesús representaba una amenaza a sus practicas corruptas, ellos conspiraron contra El para matarlo:

 

"Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo." (Mateo 26:3-5)

 

Los conspiradores lograron incitar al pueblo en contra de Jesús. El gobernador romano Pilato intento librarlo, pero la muchedumbre clamo "¡crucifícale! ; ¡crucificare!" Pilato no quería tener parte en la muerte de un hombre inocente, pero los judíos respondieron:

"Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos." (Mateo

27:25)

 

Los judíos no comprendieron la severidad del castigo que les sobrevendría por haber dado muerte al Hijo de Dios. Cuarenta afios despues de la crucifixión de Jesús se rebelaron contra el imperio romano, pero la rebelión fue aplastada en la forma mas sangrienta. Miles de judíos murieron cuando Jerusalén fue tomada. Los romanos, queriendo eliminar para siempre la posibilidad de otra sublevación semejante, destruyeron la ciudad y llevaron cautivos a muchos judíos a los diferentes países del imperio para venderlos como esclavos.

 

¿Desecho Dios a su pueblo?

 

La crucifixión del Hijo de Dios fue un crimen tan grave que algunos arguyen que por esta causa Dios desecho definitivamente a su pueblo. La destrucción de Jerusalén y la dispersión de los judíos parecerían apoyar esta idea. Sin embargo, el apóstol Pablo la negó enfáticamente:

 

"Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció...Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios." (Romanos 11:1, 2, 28, 29)

 

Siglos antes, Jeremias había proclamado la misma enseñanza:

 

"Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mi, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltara para no ser nación delante de mi eternamente. Así ha dicho Jehová: Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desechare toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehová." (Jeremias 31:35-37)

 

Los judíos siguen siendo el pueblo de Dios en forma incondicional e irrevocable, a pesar de sus rebeliones y desobediencia.

 

Un pueblo sin hogar

 

Dios había advertido a los judíos que si le desobedecían, serian esparcidos

por todo el mundo:

 

"Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley...Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extreme de la tierra hasta otro extremo...Y ni aun entre estas naciones descansaras...y tendrás tu vida como algo que pende delante de ti, y estarás temeroso de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida." (Deuteronomio 28:58-66)

 

A partir de la toma de Jerusalén en el ano 70 de nuestra era, Israel no volvió a tener tierra propia sino hasta el ano 1948. Sobrevivió casi 1900 anos en el exilio! Los judíos han sido perseguidos constantemente a través de la historia en casi todos los países adonde llegaron. Fueron desterrados de España en 1492, y durante los últimos dos siglos han sufrido mucha persecución en Europa.

 

Esta persecución llego a su colmo durante la segunda guerra mundial, cuando Hitler intento borrar a los judíos de la faz de la tierra. Seis millones de ellos fueron asesinados en los campos de concentración. Esto demuestra la verdad de la profecía de Deuteronomio, ya citada, acerca de las bendiciones y maldiciones.

 

El regreso a Israel

 

Después del horror que vivieron durante la guerra, muchos judíos comenzaron a volver a su tierra. Aunque hubo posición de parte de las naciones árabes a su alrededor, la nación moderna de Israel se estableció el 14 de mayo de 1948. Esto sucedió de acuerdo con la profecía bíblica:

 

 

 

"Porque yo estoy contigo para salvarte, dice Jehová, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigare con justicia; de ninguna manera te dejare sin castigo." (Jeremias 30:11)

 

"Yo os tomare de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país." (Ezequiel 36:24)

 

El regreso de los judíos a su tierra después de tanto tiempo y a pesar de tantos esfuerzos para destruirlos demuestra conclusivamente que siguen siendo el pueblo escogido y que la palabra de Dios es confiable.

 

El futuro de Israel

 

Desde la proclamación del estado de Israel en 1948, ha habido cuatro guerras y muchos otros conflictos menores entre Israel y las naciones árabes. Los árabes hablan públicamente de su deseo de aniquilar al estado judío. Sin embargo, Dios no ha dejado que su pueblo sea destruido. Esta conspiración fue profetizada en la Biblia:

 

"Han dicho: Venid y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya mas memoria del nombre de Israel." (Salmos 83:4)

 

La Biblia nos avisa de que mas problemas van a estremecer a Israel antes del conflicto final, cuando Dios enviara a Jesucristo para salvar a los judios de sus enemigos:

 

"Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblaran los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel." (Joel 3:16)

 

Cuando Jesucristo vuelva para rescatar a los judíos de sus enemigos, por fin le reconocerán como su Mesías:

 

"Y miraran a mi, a quien traspasaron, y lloraran como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por el como quien se aflige por el primogénito." (Zacarías 12:10)

 

Entonces, Jerusalén será la capital del reino de Dios y los judíos serán honrados en vez de ser despreciados y perseguidos. En aquel tiempo, el mundo entero se dará cuenta de que son el pueblo escogido de Dios:

 

"Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén, y a implorar el favor de Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomaran del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios esta con vosotros." (Zacarías 8:22, 23)


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