DE TAL MANERA AMO DIOS AL MUNDO

 

Un mundo de pecado

Desde la creación el mundo ha sido trastornado por crímenes, guerras. Asesinatos y asaltos. Cada día parece mas violento. Si no hemos experimentado estos males personalmente, los vemos en las noticias todos los días. Los políticos intentan resolver los problemas que enfrenta la sociedad. Pero por más sinceros que sean, no son capaces de hallar una solución. Esto es porque la raíz de los problemas no esta en los sistemas políticos

La causa del problema es el hombre mismo. Cada cual tiende a hacer lo que mas le agrada, sin importarle las consecuencias para los otros. Un ejemplo de esto es el narcotráfico. Los que venden y consumen las drogas solo se preocupan por el dinero o el placer efímero y no les importa el tremendo daño que resulta de sus acciones. El estado del mundo actual testifica cuan graves son las consecuencias de la maldad humana, es decir, del pecado.

Nuestra necesidad

Así como el mundo esta trastornado por el pecado, así también ocurrirá con cada uno de nosotros si el pecado nos domina. Si somos llevadas por el odio, la envidia, el enojo y demás emociones destructivas, nuestra vida será una pesadilla. Así leemos en Isaías:

"Pero los limpios son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los limpios." (Isaías 57:20, 21)

Acaso se ha sentido Ud. deprimido algunas veces por las cosas malas que ha hecho en su vida? No siente Ud. de vez en cuando angustia por su propia forma de vida? Todo el mundo esta cargado de pecado y las amargas consecuencias de el. Aun el apóstol Pablo dijo:

 

"Miserable de mi! ;,Quien me librara de este cuerpo de muerte?"

(Romanos 7:24)

Ni el mismo Pablo podía vencer el pecado, aunque era apóstol de Dios. El necesitaba ayuda tanto como nosotros la necesitamos.

El comienzo de la agonía

Cuando Dios creo la tierra, no había pecado ni sufrimiento. El hombre disfrutaba de una estrecha relación con Dios. Pero esta relación fue rota cuando Adán y Eva desobedecieron a su Creador. Dios los echo del paraíso y los sentencio a morir, advirtiéndoles que su vida ya no seria fácil; tendrían que luchar y sufrir. Supieron cuan amargo era el pecado cuando su primogénito Caín mato a su hermano Abel (Génesis 4). Entonces comprendieron la verdad de lo que Dios había dicho:

"Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tornado; pues polvo eres y al polvo volverás." (Génesis 3:19)

Adán y Eva anhelaban volver a la tranquilidad del paraíso de Dios pero ya no era posible. Por su desobediencia, ellos y sus descendientes adquirieron una naturaleza maligna que les inclinaba a pecar. Habiéndose hecho pecadores, tenían que sufrir las consecuencias del pecado.

No hay solución humana

Desde que Adán y Eva fueron expulsados del paraíso, los hombres han buscado afanosamente la paz que sus primeros padres perdieron por pecar. Las personas han experimentado con la meditación, disciplina estricta, ayunos, dietas especiales y soledad, pensando encontrar la paz por medio de estas cosas. Pero estos métodos han fracasado porque no resuelven el verdadero problema, el pecado que esta arraigado en el corazón humano.

Los que han luchado contra el pecado siempre han sido vencidos. Esto es porque la tendencia a pecar que llevamos dentro de nosotros es muy fuerte. El pecado sigue dominando a los hombres, causando mucho sufrimiento y la muerte de todos:

"Como el pecado entro en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte paso a todos los hombres, por cuanto todos pecaron." (Romanes 5:12)

¿Corno podemos librarnos del pecado?

Estamos destinados a sufrir mientras seguimos en el pecado. Y no podemos librarnos de el por nuestros propios esfuerzos. Puesto que "la paga del pecado es muerte" (Romanes 6:23), tampoco podemos evitar la muerte.

La buena noticia (el evangelio) es que si existe una solución al problema. Aunque nosotros no podemos salvarnos, Dios si puede. Envió a su Hijo al mundo para este mismo propósito:

"Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3:16)

Aunque somos pecadores, Dios perdonara nuestros pecados si creemos en Jesucristo y le servimos. El es la solución divina al problema del pecado y sufrimiento. El Señor Jesucristo puede librarnos de la muerte eterna y darnos descanso en la vida actual. El mismo dijo:

"Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." (Mateo 11:28)

Lo más maravilloso de Jesucristo fue la vida perfecta que llevo. El nunca peco aunque fue tentado en todo como nosotros lo somos (Hebreos 4:15). Por medio de su sacrificio en la cruz, Dios perdona los pecados de los que lo reconocen como Señor y se bautizan en su nombre. Setecientos anos antes de Cristo, el profeta Isaías escribió acerca de esta salvación que Jesús lograría para la humanidad:

"Mas el herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre el, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se aparto por su camino; mas Jehová cargo en el pecado de todos nosotros." (Isaías 53:5, 6)

El amor de Dios

Por buenos que seamos en términos humanos, la única paga que merecemos es la muerte. La vida eterna es una diva de Dios, no algo que se gana por ser justo. A pesar de que los seres humanos siempre nos hemos rebelado contra Dios, El nos ha mostrado su misericordia enviando a su unigénito Hijo para salvarnos:

"Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros." (Romanos 5:8)

"En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por el. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que el nos amo a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados." (1 Juan 4:9, 10)

Ningún padre humano estaría dispuesto a sacrificar a su único hijo para ayudar a personas malas. Pero esto fue lo que Dios hizo cuando el envió a Jesucristo al mundo a fin de que nosotros pudiéramos tener la esperanza de vida eterna. Al meditar en lo que Dios ha hecho por nosotros, empezamos a comprender lo que significa la Escritura que dice: "Dios es amor"(1 Juan 4:8).

Nuestra responsabilidad

Dios nos ha mostrado su amor no solo para que lo recibamos sino también para que lo reflejemos a nuestros vecinos, amigos, familiares y aun a nuestros enemigos. El apóstol Juan explica nuestra responsabilidad:

"Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también amarnos unos a otros." (1 Juan 4:11)

Es amar a los otros? No es solo afirmar "yo quiero a todo el mundo." Tenemos que reflejar el amor de Dios amando como Dios ama, por nuestras acciones:

"Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra el su corazón, como mora el amor de Dios en el? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad." (1 Juan 3:17, 18)

Dios ha mostrado su amor para con nosotros enviando a su unigénito Hijo al mundo para que tengamos la esperanza de ser salvos. Si respondemos a su amor solo con palabras y no con nuestros corazones y acciones, no debemos contar con recibir la gracia de Dios. Más bien tendremos que rendir cuentas a Jesucristo en el día del juicio por haber estado dispuestos a recibir el amor de Dios sin manifestarlo a los otros.

En su primera carta a los corintios, el apóstol Pablo describe en forma inolvidable este amor divino que debemos manifestar:

"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta." (1 Corintios 13:4-7)

 

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