LOS MISTERIOS DE LA ANTIGUA TROYA
CONTINUAN
Los mitos y leyendas de la Antigüedad greco-latina son inmortales
Y es que nos hablan de una historia riquísima e inigualable
No fue hasta 1873, gracias al talento de Heinrich Schliemann, un hombre de negocios y arqueólogo aficionado alemán, que la leyenda de la antigua Troya, contada por Homero en su inmortal Ilíada, comenzó a ser investigada sobre bases científicas serias. Schliemann era un ferviente creyente de la epopeya homérica, según la cual Troya fue destruida por la osadía de Paris, hijo del rey Príamo, que había secuestrado a Elena, esposa del rey de Esparta, y la había llevado consigo a Troya. El ultrajado monarca respondió enviando un ejército bajo las órdenes de su hermano Agamenón, rey de Micenas, quien cruzó el mar Egeo y puso cerco a la ciudad, cuya defensa fue conducida por Héctor, el aguerrido hermano de Paris.
Schliemann nunca pudo probar la veracidad de lo narrado en la Ilíada, pero en 1873 presentó, gracias a las excavaciones arqueológicas, evidencia acerca de la existencia de la antigua Troya, estableciendo bases científicas mínimas para el estudio de este tema. Schliemann había descubierto los contornos de una ciudad allí donde se supone que había estado Troya, así como un tesoro perteneciente, según supuso, a Príamo el rey de la ciudad homérica. Aunque más tarde se estableció que el tesoro correspondía a una época anterior, los contornos de la ciudad descubierta indicaban que la existencia de la antigua Troya era incuestionable. Pero persistían muchas interrogantes; las ruinas descubiertas por Schliermann eran demasiado insignificantes para pertenecer a una ciudad de esplendor y la grandeza de Troya. Y la pregunta que a todos asaltaba era: ¿Quedarían nuevas ruinas por descubrir? DESENTERRANDO EL PASADO Dar respuesta a estas y otras interrogantes era el objetivo de un grupo de arqueólogos y científicos internacionales que en el año 1994 reemprendió los trabajos iniciados por Schliemann el siglo pasado. Un hallazgo realizado en el verano de 1992, tras cuatro años de dura labor, podría esclarecer algunas de las incógnitas que Schliemann nunca pudo despejar. Los científicos descubrieron restos de una muralla que al perecer rodeaba una ciudad mucho más grande que la descubierta por Schliemann. Y, curiosamente, esa muralla corresponde a una ciudad de la edad de bronce, de aproximadamente el siglo XIII A.C. que es precisamente la época que tuvieron lugar los eventos de Homero – cinco siglos después – narró en la Odisea y la Iliada. Estos descubrimientos, por otra parte, han avivado el viejo y encendido debate en torno a Troya. En medio de la polémica hay, sin embargo, una cosa cierta, que el Dr. Manfred Korfmann, arqueólogo y profesor de historia antigua de la Universidad de Tubingen, Alemania, ha destacado: “Existe definitivamente una pared enterrada debajo de las capas del período romano, al sur de las fortalezas excavadas por Schliemann”. Las pruebas geomagnéticas realizadas han detectado signos de una gruesa pared de arcilla a unos 1300 pies al sur de los límites de la ciudad conocida (en los que Schliemann trabajó). Las investigaciones realizadas prueban igualmente que existió un asentamiento en la edad de bronce en el área que se encuentra entre esa fortaleza central y la muralla exterior recientemente descubierta. Es decir, era un área habitada. Como afirma el Dr. Korfmann, esto sugiere que lo que Schliemann descubrió no era más que la acrópolis de Troya, una ciudadela ubicada en la montaña donde se encontraban el palacio, el templo y otras edificaciones pertenecientes a la élite. La muralla protegía probablemente la parte habitada por la población en general de la ciudad, incluyendo artesanos, marineros y mercaderes. EL TESORO PERDIDO DE TROYA ESTA EN RUSIA El Tesoro del rey Príamo, perteneciente a la antigua ciudad de Troya y que desapareció en Berlín en 1945 al caer esta ciudad en manos de las tropas soviéticas, está en Rusia y será exhibido en una exposición. El tesoro, que consiste en joyas, copas de oro y otros utensilios, fue descubierto en el siglo pasado en las ruinas de Troya, por el arqueólogo Heinrich Schliemann, quien lo donó a un museo de Berlín. Durante la II Guerra Mundial, el Tesoro estuvo oculto en un bunker de esa ciudad, pero desapareció durante la ocupación soviética. Fue el 26 de Agosto de 1992 cuando por fin se comprobó lo que siempre se había sospechado: Que el Tesoro de Príamo había sido secuestrado por los soviéticos y llevado secretamente a Rusia, según lo confirmaron oficialmente los funcionarios de es e país. “Hemos recibido la orden de preparar el Tesoro de Príamo para una exposición”, dijo la subdirectora del museo Pushkin de Bellas Artes, Irina Danilova, siguiendo instrucciones del Ministro de Cultura de Rusia. “He tenido en mis manos estas vasijas de oro opaco. Tienen un aspecto modesto, pero la sensación de calidez y energía de muchos milenios, es algo que quita el aliento”. Durante muchos años la Republica Federal Alemana y la extinta Unión Soviética se acusaron mutuamente de haber cometido saqueos durante la guerra, y de haber robado el tesoro de Príamo. Al conocer por fin el paradero del Tesoro, se ha vuelto a poner sobre el tapete las reclamaciones de Turquía y Grecia. Turquía alega que Troya se hallaba situada en su actual territorio y Grecia aduce derechos culturales e históricos. LA LEYENDA DE HOMERO: ¿MITO O REALIDAD? El objetivo principal de estas excavaciones no es confirmar la heroica narración homérica o la existencia del legendario Aquiles, la bella Elena o el valiente Héctor. Es estudiar la crucial región que sirvió de puente y límite entre Asia y Europa y entender su rica historia cultural. Los estudiosos de Homero saldrán beneficiados, pues estas excavaciones arrojan nueva luz sobre diversos puntos que pueden ser útiles para sus investigaciones. “Si existe una muralla de esta magnitud, quizá en el siglo VIII A.C. Homero o sus informantes vieron los restos de la misma”, conjetura el Dr. Korfmann; “Esto puede haber inspirado el escenario recreado de la Iliada, pero eso no significa que no hubo una guerra en Troya en el siglo XIII A.C.”. Las excavaciones que se están llevando a cabo podrían esclarecer este último aspecto, pues la presencia de puntas de lanza y otros artefactos militares en la muralla respondería la vieja pregunta de si Troya fue destruida en una guerra o por un violento terremoto, como muchos sugieren. Según el Dr. Stephen G. Miller, profesor de estudios clásicos de la Universidad de California en Berkeley, USA, la existencia de restos griegos en las afueras de la ciudad (en el lugar donde se supone que acamparon las tropas de Agamenón) sería una sólida evidencia a favor de la tesis que sostiene la idea de la guerra. Una de las mayores dificultades que se presentan a la hora de estudiar el área se refiere a las sucesivas reencarnaciones de Troya bajo los griegos y los romanos. Excavaciones realizadas con anterioridad por un grupo de arqueólogos de la Universidad de Cincinnati, USA, que dirige el Dr. Brian Rose, han arrojado la sorprendente presencia de no menos de nueve capas diferentes de ruinas, lo cual indica que este territorio fue ocupado intensamente en épocas sucesivas durante los últimos 5000 años. Algunas de las excavaciones realizadas sugieren igualmente que una restauración mayor de la ciudad fue llevada a cabo por los romanos durante el siglo I A.C. Los resultados obtenidos por este grupo de arqueólogos, alemanes y estadounidenses, se hicieron públicos en el Instituto Smithsonian en Washington, D.C. USA, bajo los auspicios de la Sociedad Turco-Americana y el Colegio Universitario Robert de Estambul, Turquía. Pero todos se muestran escépticos acerca de las conclusiones que puedan sacar los estudios homéricos a partir de estos descubrimientos. “Yo no creo dice el Dr. Miller, que haya nadie hoy en día que pueda leer a Homero con la credulidad bíblica con que Schliemann lo hizo”. Los historiadores opinan que, en acaso de que hubiera existido Elena y la mencionada fuga con Paris, es muy poco probable que los conflictivos reyes griegos unieran sus fuerzas sólo para rescatar a una mujer en aprietos; lo que pudo haberlos tentado realmente era el rico botín que Troya ofrecía a quien lo capturara, pues la ciudad, dada su privilegiada ubicación geográfica, controlaba el activo movimiento comercial entre el mar Egeo y el mar Negro. Lo que los recientes descubrimientos podrían responder, en caso de que se confirme la existencia y la datación de la muralla exterior, es una de las interrogantes que preocuparon a Schliemann hace más de un siglo. En 1880 el ilustre arqueólogo alemán se preguntaba si la pequeña ciudadela descubierta por él sería la gran ciudad descrita por Homero, que soportó durante 10 largos años el sitio que a la misma impusieron más de 100000 soldados griegos. Los nuevos hallazgos no prueban en modo alguno la existencia de ninguno de los héroes de Homero, pero al menos indican que Troya fue en verdad una gran ciudad, mucho mayor de la que Schliemann pudo establecer. Y cómo esa gran ciudad si pudo realizar las hazañas que narrara Homero, la vieja incógnita respecto a la antigua Troya queda planteada una vez más: ¿Mito o realidad? ……………………………………….
|
|
Alejandro de la Fuente
|