El Mundo de los Espíritus I

IDENTIFICACIÓN DE LOS ESPÍRITUS MALIGNOS

Uno de los desarrollos más asombrosos de nuestra época, tan culto en otros sentidos, ha sido el resurgimiento en el interés de las actividades del ocultismo. La brujería las sesiones espiritistas, la magia, la adivinación, durante muchos años estaban limitadas principalmente en áreas que predominaba la ignorancia y la superstición. Hoy, en cambio las revistas seculares respetadas que presentan artículos de personas prominentes que pretenden haber recibido mensajes de los espíritus de los muertos. Hay otros, que han dicho que pueden predecir el futuro y sus declaraciones también son objeto de redoblado interés por parte del público. Las comunicaciones con el mundo invisible han llegado a ser un gran negocio, que estimula la imaginación de miles y que pasa como una ocupación respetada.

Los cristianos bien informados no se sorprenden por este interés en lo invisible. Conocen muchos de los misterios del mundo de Dios que el científico no puede analizar y que los más inteligentes no pueden explicar. También comprenden, por sus conocimientos de la Biblia, que hay innumerables espíritus invisibles que están en pie de guerra contra Dios y su pueblo y que a veces obran por medio de agentes humanos. En realidad la Biblia advierte a los creyentes que están en medio de una intensa lucha espiritual contra un ejército bien organizado de criaturas espirituales sobrenaturales e inteligentes.

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne sino contra principados, contra potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. (Efesios 6:12)

Estos espíritus malignos ejercitan su control tiránico sobre el mundo. Se oponen a Dios, procuran derrotar a los cristianos y manipulan a los hombres no regenerados para que muestren más hostilidad al Evangelio. Es siempre ventajoso conocer algo sobre un enemigo y deberíamos escudriñar las Escrituras en busca de información respecto a la identidad, naturaleza y actividad de los espíritus malos.

LA CAÍDA DE SATÁN

La hueste organizada de seres malignos invisibles en orden de batalla contra Dios y su pueblo opera bajo el caudillaje de un director supremo llamado Satán, o sea, el demonio. Era originalmente una criatura angélica de alto rango, pero ya antes de la creación del hombre se rebeló contra Dios y fue echado del Cielo. La Biblia presenta pocos detalles respecto a las actividades de Satán antes de su rebelión, porque sólo en 2 pasajes se retrata de modo indirecto su caída de la inocencia.

El relato de la Escritura

Isaías está hablando del rey de Babilonia, el precursor o tipo del anticristo del Apocalipsis y dice:

“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo del alba! Cortado fuiste por tierra, tú que abatías a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; por encima de las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte de la Reunión me sentaré en él, sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.” (Isaías 14:12-14)

Evidentemente, el impacto total de esta profecía no puede limitarse a un rey terreno. Si bien las palabras indican a un hombre mortal, se refieren también a Satán, el poder detrás del malvado rey de Babilonia e invisible cabeza del mal del sistema mundial en contra de Dios. Lucifer, la estrella del alba, pasó a ser Satán, el adversario de Dios y el calumniador de sus seguidores, cuando trató de entremeterse en la autoridad de Dios. Fue echado del cielo, y ya no se le permite permanecer con los santos ángeles delante del Trono de Dios.

La segunda referencia indirecta que alude a la caída de Satán se halla en Ezequiel 28:12-15. El mensaje iba dirigido al rey de Tiro, pero de nuevo, es aparente que el significado de estas palabras no se agota con la referencia a un rey terrenal. El último sujeto de las palabras de Ezequiel no era el rey de Tiro sino Satán. Antes de su caída, Satán era un príncipe poderoso y exaltado, en un mundo muy diferente de nuestra tierra presente. Cuando se rebeló contra Dios, perdió su elevada posición y fue echado a la tierra.

Los seguidores de Satán

La Biblia indica que muchos ángeles e unieron a Satán en su rebelión contra Dios. No hay ninguna descripción precisa de lo que tuvo lugar, pero se da a entender el hecho de que muchos de los ángeles transgredieron, sin que quepa duda de ello. La Biblia habla de los “ángeles que pecaron,” (2 Pedro 2:4) “ángeles que no guardaron su dignidad”. (Judas 1:6)

La Biblia menciona también ciertos demonios que han de ser soltados del abismo durante el periodo de la Tribulación. Se describen en Apocalipsis 9:1-11 y sirven a un rey cuyo nombre significa “destruidor”. Al parecer es un orden de espíritus malignos, especialmente crueles y llenos de odio, y hacen desgraciados a aquellos a quienes atacan. De nuevo, la Palabra de Dios no da detalles respecto a la causa por la que estos demonios están en el abismo. Quizá sean los espíritus malos que han entrado en seres humanos en posesión demoníaca y que fueron echados por Jesús y sus seguidores. Se nos da una indicación de esto en Lucas 8:31. Los demonios que habitaban el hombre endemoniado de Gadara, pidieron que si Jesús los expulsaba no les mandara entrar en “lo profundo”. (una traducción de la misma palabra griega se traduce por “abismo” en Apocalipsis)

Resumiendo sobre lo que dice la Biblia sobre la identidad de los espíritus malos, podemos afirmar con absoluta certeza que Satán capitanea un gran reino de espíritus malos. Si es que hay una distinción entre los ángeles caídos y los demonios, o, por qué razón algunos parecen tener menos libertad que otros, es algo que tiene poca importancia. Dios ha dado amplia revelación para advertirnos que no hemos de emprender una campaña de guerra basados en la fuerza de nuestra carne, porque nuestros enemigos son mucho más grandes y poderosos que nosotros. Hemos de dividir en dependencia constante con el Señor y en comunión permanente con Él.

Descripción de los demonios

La descripción bíblica de los espíritus malignos se distingue por su cautela extrema. Al revés de la literatura apócrifa y rabínica, la Biblia presenta a los espíritus malos, evitando lo grotesco y lo estrafalario. Pero, se nos da bastante información para luchar de modo efectivo contra ellos. Los malos espíritus poseen conocimiento sobrenatural, pero no infinito. Reconocen a Cristo, (Marcos 5:7) pero no pueden tener comunión con Jesús, porque cuando lo encontraron, exclamaron:

“Al ver a Jesús lanzó un grito, cayó ante él, y dijo a grandes voces: ¿Qué tengo que ver yo contigo, Jesús Hijo de Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes”. (Lucas 8:28)

Se dan cuenta también de su derrota final futura, que ha sido predicha: “Los demonios creen y tiemblan”. (Santiago 2:19) Los espíritus que siguieron a Satán en su rebelión contra Dios, no sólo están moralmente corrompidos, sino completamente confirmados en su maldad. Aunque “creen y tiemblan” (Santiago 2:19) nunca se van a arrepentir, nunca van a buscar perdón ni a orar pidiendo santidad y pureza. Aunque reconocieron que Jesús era le Cristo y en Marcos 3:11 se les presenta como inclinándose ante Él en reconocimiento de su deidad, nunca le adoraron. Reconocieron a Cristo sólo como Alguien que tenía más poder que ellos, pero lo aborrecían y estaban resentidos de su autoridad sobre ellos. El término “inmundo” se les aplica en la Palabra de Dios, indicando su corrupción moral. (Mateo 10:11; Marcos 1:27; Lucas 4:36; Hechos 8:7; Apocalipsis 16:13) Debido a su naturaleza inmunda se deleitan en llevar a los hombres y a las mujeres a la inmoralidad.

Los espíritus malignos no poseen cuerpos materiales humanos, como lo indica el hecho de que se le llama repetidamente “espíritus”. Por ejemplo, Mateo afirma:

“Y caída al tarde, le presentaron muchos endemoniados; y con su palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos...” (“echó fuera a los espíritus”, en el original) (Mateo 8:16)

La Biblia dice que Dios es Espíritu (Juan 4:24) lo cual significa que no es un ser material. El Señor Jesús declaró que “un espíritu no tiene carne ni huesos”. (Lucas 24:39) Como los ángeles y los demonios son espíritus, su carácter no es material.

Pablo indicó la naturaleza incorpórea de Satán cuando declaró que “no tenemos lucha contar sangre y carne, sino contra principados, contar potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. (Efesios 6:12) Las huestes de Satán son seres espirituales, en contraste con los enemigos menos peligrosos de “carne y sangre” que encontramos en la vida cotidiana.

Aunque Satán y los demonios son invisibles, en modo alguno indica esto que no son personales o poderosos. Cuando entraban en los cuerpos de los individuos, les causaban ceguera, (Marcos 12:22) locura (Lucas 8:26-35) y muchas otras enfermedades. (Lucas 13:11-17) Aunque no son materiales, son inteligentes, malvados y poderosos. No debemos tener en poco su poder. No tenemos que desesperar, sin embargo, porque Dios nos ha dado los medios para ponerlos en fuga. Tenemos la Biblia, el revestimiento del Espíritu Santo, un Salvador vivo y el privilegio de la oración y la comunión con Dios. Santiago nos da la fórmula que podemos seguir para derrotar a Satán y a sus huestes. Dice: “Someteos pues a Dios. Resistid al diablo, y huirá de vosotros”. (Santiago 4:7)

Igualmente el apóstol Juan nos asegura: “Mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo”. (1 Juan 4:4)

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Richard W. De Haan.

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