LAS DENOMINACIONES
EN EL PERÚ
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INTRODUCCIÓN:
Para analizar las DENOMINACIONES, se recurre a tipologías que ordenen la diversidad sobre la base de indicadores, como el dogma central de cada confesión, su postura ante el fin del mundo, el núcleo de su espiritualidad, etcétera. Combinando los criterios, presento a continuación cuatro tipos de Iglesias evangélicas en el Perú. 1. Iglesias Transplantadas Llamo así a las Iglesias evangélicas que proceden de la reforma protestante europea y que no se han formado por proselitismo, sino por la emigración. En el siglo XVI estalló la reforma protestante, que quería mejorar la situación de la Iglesia y acabó creando otras, nacen dos iglesias.
En el Perú, a diferencia de otros países, como Argentina no hay casi iglesias transplantadas, porque la emigración de protestantes europeos a la república fue muy pequeña. Con todo, en 1849 se establece un centro de culto para los anglicanos ingleses (Kessler 1987: 79), pero no hizo proselitismo. 2. Iglesias Evangélicas en el Perú Los evangélicos se establecen en el Perú en 1888, cuando llega al Callao Francisco E. Penzotti y organiza una agencia de la Sociedad Bíblica Americana. El era un italiano que, siendo niño, emigró al Uruguay, donde se hizo metodista, la denominación fundada en Inglaterra en 1729 por John Wesley. Penzotti fundó la primera congregación metodista en el Callao, en 1890 (Kessler 1987: 90), pero fue hostilizado y estuvo ocho meses preso. Aunque fue liberado, "su caso" influyó en la enmienda constitucional de 1915 sobre la libertad de cultos. En 1922 se organiza la Iglesia Evangélica Peruana, que no es filial de ninguna iglesia extranjera, sino fruto del trabajo de varios misioneros, como Penzotti y otro agente de la Sociedad Bíblica Americana, el presbiteriano escocés John Ritchie. El evangelismo como movimiento religioso tiene su origen tanto en la reforma protestante del siglo XVI como en las variadas formas del despertar evangélico entre los siglos XVII y XIX. Abarca, por tanto, los diversos cuerpos eclesiales que surgieron de estas importantísimas conmociones espirituales. Las Iglesias que brotaron directamente de la reforma protestante constituyen cuatro ramas características: luterana, reformada, anglicana y anabaptista. La reforma luterana produjo estas importantes confesiones de fe: la Confesión de Augsburgo, los Artículos de Smalkalda, Pequeño catecismo de Lutero y la Fórmula de concordia. Del movimiento reformado tenemos el Catecismo de Ginebra, el Catecismo de Heildelberg, la primera y segunda Confesiones helvéticas, la Confesión belga, la Confesión escocesa, los Cánones de Dort y la Confesión de Westminster. La Iglesia anglicana adoptó las Treinta y nueve artículos, que reflejan hasta cierto punto la teología de la reforma calvinista. El protestantismo evangélico sólo puede entenderse plenamente en el marco de los movimientos de purificación espiritual posteriores a la reforma: pietismo, puritanismo y el evangelismo asociado a Wesley y Whitefield. Estos movimientos buscaban completar la reforma exigiendo una reforma en la vida así, como en la doctrina. Era evidente una inclinación iconoclasta entre los puritanos, que presionaban por una sencillez en el culto. Fue a partir de este espíritu de renacimiento cuando el protestantismo experimentó un más notable aumento de interés y actividad por las misiones extranjeras. Aunque su propósito era reformar las Iglesias desde dentro, los movimientos de renovación, sin darse cuenta, contribuyeron a la aparición de nuevas denominaciones. Grupos eclesiales que remontan sus orígenes al puritanismo separatista incluyen a los baptistas, congregacionalistas, y los hermanos de Plymouth. El pietismo dio origen a la iglesia morava, la Iglesia de los hermanos, los Hermanos evangélicos unidos (ahora parte de la Iglesia metodista), las Iglesias de Dios de Norteamérica, la Iglesia de la alianza evangélica y la Iglesia evangélica libre (estos dos últimos grupos, originados en Suecia). De los esfuerzos restauradores de Wesley Whitefield en el siglo XVIII británico nacieron las Iglesias metodistas, y más tarde el movimiento de Santidad, que exigía el retorno a las raíces de Wesley. Entre las Iglesias que muestran el impacto de la teología de Santidad están: la Alianza cristiana y misionera, el Ejército de salvación, la Iglesia del Nazareno, la Iglesia metodista libre, la Iglesia de Wesley, la Iglesia de Santidad peregrina, la Iglesia misionera unida, la Iglesia de Dios (Anderson, Indiana) y la Iglesia congregacional evangélica. Las Iglesias provenientes del movimiento de restauración del siglo XIX que mantuvieron el modelo neotestamentario de la Iglesia incluyen a los Discípulos de Cristo y a las Iglesias de Cristo. El movimiento más significativo de renovación espiritual de los últimos años es el pentecostalismo, que tiene su origen en reactivaciones de males del siglo XIX y principios del XX. Originado principalmente dentro de la familia de las Iglesias de Santidad, el pentecostalismo se distingue por su énfasis en los dones carismáticos -especialmente profecía, curación y don de lenguas-. También comparte con la mayoría de los grupos evangélicos un sentido de la urgencia de la evangelización. Las Iglesias que pertenecen a esta última corriente de conciencia religiosa comprenden las Asambleas de Dios, la Iglesia de Dios (Cleveland, Tenn.), la Iglesia de Dios en Cristo, la Iglesia común de la Biblia abierta y la Iglesia internacional del evangelio de las cuatro esquinas, todas afincadas en América; las Asambleas pentecostales y las Iglesias evangélicas de Pentecostés, en Canadá; la Iglesia apostólica y la Iglesia Elim, en Gran Bretaña; la Comunidad de asambleas cristianas y la Asociación Mülheim de comunidades cristianas, en Alemania; la Iglesia pentecostal cristiana en Yugoslavia; la Iglesia apostólica, en Nigeria; la Misión de fe apostólica y la Iglesia de Dios del evangelio pleno, en Sudáfrica; la Iglesia pentecostal evangélica, la Congregación de Cristo y las Asambleas de Dios, en Brasil; la Iglesia pentecostal metodista, en Chile, y la Iglesia pentecostal, la Iglesia de Betel del evangelio pleno y la Iglesia de Jesucristo, en Indonesia. A causa de su extraordinaria expansión por los países del tercer mundo, los pentecostales constituyen en la actualidad la familia individual de Iglesias más grande dentro del protestantismo. Debido a la multitud de Iglesias diferentes, la teología evangélica muestra una notable diversidad; existen, no obstante, puntos comunes que reflejan el impacto de la corriente principal de la reforma protestante. Entre los temas a los que se da especial prominencia en la teología evangélica están la soberanía de Dios, la autoridad y primacía de la Sagrada Escritura, la invasión radical del pecado, la expiación sustitutiva, la salvación por la gracia (sola gratia), la justificación por la fe (sola fide), la experiencia de la conversión, la llamada a la santidad personal, el sacerdocio de todos los creyentes, la urgencia de la misión y el fin cercano del mundo. Además de las notas clásicas de la Iglesia -unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad-,los evangélicos de la tradición de la reforma valoran estas dos notas prácticas de la Iglesia: la predicación de la palabra y la recta administración de los sacramentos. Bajo el impacto del pietismo y del puritanismo, muchos evangélicos mantienen también la disciplina eclesial, el compromiso en la misión y la comunión de amor (la koinonia) como auténticos signos de la Iglesia en su plenitud. Entre los teólogos que han llevado a cabo una contribución significativa a la vida y pensamiento evangélicos se cuentan Martín Lutero, Juan Calvino, Ulrico Zuinglio, Felipe Melanchton, Martin Chemnitz, John Wesley, Jonathan Edwards, Abraham Kuyper, Charles Hodge, y en el siglo XX, P.T. Forsyth, Karl Barth, Emil Brunner, Anders Nygren, G. C. Berkouwer, Dietrich BonhZiffer y C.S. Lewis. Indudablemente, los tres pensadores más influyentes han sido Calvino, Lutero y Wesley. La obra de Calvino Instituciones de la religión cristiana ha alcanzado una amplia difusión no sólo en los círculos reformados y presbiterianos, sino también entre los congregacionalistas, anglicanos de la Iglesia baja, baptistas, Hermanos de Plymouth, Iglesias evangélicas libres e Iglesias de la Biblia independientes. Los puntos teológicos destacadas por Wesley han sido cruciales no sólo para el metodismo, sino también para las ramas de Santidad y pentecostal del cristianismo. De vez en cuando, los teólogos evangélicos se han inspirado en la herencia teológica de la Iglesia romano-católica, aunque con discernimiento. Entre los pensadores católicos tenidos en gran estima por los evangélicos están Atanasio, Ireneo, Agustín, Bernardo de Claraval y Pascal. Tomás de Aquino también ha sido recomendado por el énfasis dado a la prioridad de la gracia y su firme confianza en la autoridad bíblica, aunque su teología natural ha sido criticada por los evangélicos de inclinación neo-ortodoxa. No es esta la ocasión conveniente para hacer toda la historia de las Iglesias evangélicas en el Perú. Cabe mencionar, solamente, que además de la Metodista y de la Evangélica Peruana, aparecen la Iglesia Evangélica Presbiteriana, la Convención Evangélica Bautista del Perú, la Alianza Cristiana y Misionera, etcétera. A pesar de sus diferencias, suponen la sola FIDE y sola Scriptura, predican la necesidad de la conversión personal, viven en congregaciones que se reúnen a menudo, celebran el bautismo y la cena, tienen una ética puritana, pagan el diezmo y hacen proselitismo. 3. Iglesias Pentecostales El pentecostalismo nace entre evangélicos de varias denominaciones de los Estados Unidos hacia 1900 (Hollenweger 1976) y se extiende a muchas iglesias. En la Iglesia Católica es aceptado después del Vaticano II como Renovación Carismática. Al Perú llegan, desde Estados Unidos, la Iglesia de los Peregrinos, la Iglesia del Nazareno, las Asambleas de Dios, la Iglesia de Dios de la Profecía, etcétera. Otras nacen acá, debido a los cismas endémicos sin cambios doctrinales del movimiento pentecostal, como el Centro de Avivamiento, la Iglesia Autónoma Pentecostal del Perú, La iglesia pentecostal de Jesucristo que se desprende de la asamblea de Dios, etcétera. Las iglesias pentecostales comparten casi todo lo que dije de las evangélicas; pero, además, creen en un Pentecostés continuo y en un Espíritu Santo que sana y se manifiesta en la persona. Los frecuentes cismas en las iglesias pentecostales por el liderazgo de los pastores no quiebran la comunión de las mismas, aunque hay excepciones como la de la Iglesia Dios es Amor (Hernández 1994), porque hace proselitismo entre los mismos evangélicos. 4. Iglesias Escatológicas Incluyo en este grupo a los Adventistas del Séptimo Día, a la Iglesia de los Santos de los Últimos Días (Mormones) y a los Testigos de Jehová, que comparten la inminencia del fin del mundo. Los primeros nacen por eso, si bien hoy hablan menos de ello; los segundos viven en "los últimos días"; y los terceros dicen que 1914 es "el principio del fin". A pesar de su inspiración cristiana y de su culto a Cristo, las confesiones cristianas (católicos, evangélicos y pentecostales) no los consideran tales porque no aceptan la divinidad de Jesús en sentido estricto. Los adventistas fueron fundados por William Miller, un bautista de los Estados Unidos que, basándose en textos bíblicos, anunció el fin del mundo para 1834 y luego para 1844. A pesar del fracaso, sus seguidores fundan en 1863 una iglesia de corte evangélico, bajo E. G. White, cuyos rasgos típicos son la escatología y la celebración del sábado, en vez del domingo. En el Perú se establecen en 1906 en la, costa sur, aunque su mayor éxito lo consiguen en Platería (Puno) entre los aymaras del Titicaca, donde logran muchas conversiones y hacen una importante obra educativa. Tienen hoy su propia universidad en Ñaña (Lima) (Kessler 1987:). Los mormones son fundados en 1830 por Joseph Smith, un presbiteriano de los Estados Unidos, que halló en varias "visiones" la misión de restaurar la iglesia verdadera de Jesucristo y una nueva Biblia, el Libro del Mormón. Su sede se encuentra en el estado de Utah, donde tienen un notable poder económico que usan para el proselitismo. El estilo religioso de los mormones es similar al evangélico (participación frecuente, culto de la santa cena, diezmo, ética puritana, etcétera), aunque tengan rasgos propios como el bautismo por los muertos, el servicio "misional" obligatorio, la aceptación de otros libros sagrados además de la Biblia (el Libro del Mormón, Doctrinas y Convenios, y la Perla del Gran Precio). Los mormones llegan al Perú en 1950; y tienen hoy no solamente muchas iglesias, sino un gran templo, necesario para celebrar ciertos ritos. Finalmente, los testigos son fundados por Charles Taze Russell en 1872 en un grupo de "Escrutadores de la Biblia". A pesar de su ubicación como iglesia escatológica, sus rasgos más propios son el proselitismo y la ética estricta, que prohíbe asuntos muy peculiares (las transfusiones de sangre y el servicio militar). Tienen una buena organización, que hace posible la distribución de libros doctrinales, comenzando por una traducción propia de la Biblia, y las revistas La Atalaya y Despertad, de las que se editan varios millones en muchas lenguas. Aunque celebran el bautismo y, una vez al año, la cena, el núcleo de sus cuatro reuniones semanales es estudiar la Biblia y aprender técnicas para su difusión. Llegan al Perú hacia 1945.
IGLESIA DE DIOS DEL PERU JUAN FONSECA El período precursor (1945 - 1953) Hacia 1945, gracias a una información del misionero Arturo Erickson, el entonces Superintendente para América Latina de la Church of God (Cleveland), Vessie D. Hargrave, de paso por Lima en un viaje a la Argentina, se contacta con Hipólito Astete, Pastor de las Asambleas de Dios del Perú. Astete hizo conocer a Hargrave su congregación y a los alumnos del Instituto Bíblico de su denominación entre los que se encontraba Carlos Landeo. A este último, Hargrave le encarga el trabajo de distribuir la revista «El Evangelio» en el país. Dos años después, en 1947, Vessie D. Hargrave regresó al Perú y se contacto con Antonio Gálvez, pastor de la Iglesia Pentecostal del Perú (conocida como «La Avanzada « y que después tomará el nombre de Iglesia Evangélica Pentecostal Misionera) en Lince. Puesto que esta denominación acababa de formarse el año anterior de una escisión de las Asambleas de Dios (A.D.), el ostracismo que sufrían por parte de las otras denominaciones del país hizo que personas como Gálvez se mostraran interesadas en establecer nexos con una organización mundial como la Iglesia de Dios que buscaba también expandirse. Ese año, Hipólito Astete y Eliseo Muñoz, de las Asambleas de Dios, quedaron como los primeros miembros de la Iglesia de Dios del Perú (IDP) (1). En su tercer viaje, Hargrave, el año siguiente, recibió a las primeras congregaciones de la IDP. Antonio Gálvez, luego de retirarse con parte de la congregación de Lince de la Iglesia Evangélica Pentecostal Misionera (IEPM), formó la primera iglesia de la IDP en el mismo distrito limeño. Simultáneamente en Huánuco (Chaglla), Roberto Fuster, pastor de unas congregaciones independientes, también se afilió a la IDP. Gálvez quedó como representante de la IDP administrando las entregas de literatura de la denominación y de los subsidios económicos que se enviaban. Sin embargo, la prematura muerte de Fuster hizo que se perdieran todos los contactos con las iglesias huanuqueñas y que Gálvez se queda casi sólo (2). Ante esa situación precaria, la misión americana decide enviar al misionero canadiense Arturo Erickson. Este, desde 1921 había sido miembro de las AD, sin embargo, por desavenencias con algunos líderes de la misión en el Perú, en 1944 se retiró y se unió a la Church of God (Cleveland). Su amplia experiencia misionera en el Perú le facilitó su designación como el primer Supervisor de la Iglesia de Dios del Perú (en formación). CONCLUSIÓN: Dentro de la Biblia no encontramos las denominaciones esto es producto de los hombres que de acuerdo a su teología formaron según sus propios criterios dando lugar a las diferentes denominaciones. Pero en la Biblia si podemos encontrar que unas personas se identificaban con un personaje dentro de la Biblia diciendo yo soy de pablo, yo soy de Apolos, y otros yo soy de cristo, 1 Corintios 1:12. Las denominaciones no salvan pero es necesario conocer sus posturas y respetarlas.
EMLA 2003
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