DAR Y RECIBIR
|
Un peruano que vive en el extranjero y que está organizando con un grupo de peruanos expatriados como él una ONG para apoyar proyectos específicos de desarrollo social en el Perú, me dijo que había examinado el financiamiento de las entidades privadas que ejecutan este tipo de proyectos y que había podido constatar que el dinero peruano en todas ellas brilla por su ausencia. Los peruanos, fue su conclusión, somos terriblemente tacaños con los peruanos. Eso se aplica, me temo yo, también a los creyentes.
La Organización Católica CARITAS, recibe una importante ayuda de entidades extranjeras, sobre todo alemanas. OFASA la Organización de ayuda adventista, que realiza también una importante obra social, recibe sumas apreciables de afuera. Hay varias entidades de ayuda evangélicas en nuestro país que hacen una obra callada pero significativa. Todas trabajan exclusivamente con dinero extranjero. No reciben casi un sol peruano. Si somos tan avaros con nuestros propios compatriotas ¿Podemos quejarnos que no prosperamos como Nación? Estamos atados a la pobreza por nuestra tacañería. Los cristianos en el Perú tampoco han sido enseñados a cumplir con el mandato evangélico de “Dar y se os dará”. (Lucas 6:38) Eso no se refiere al diezmo, que es otra cosa. Nótese que las colectas que Pablo organizó en sus viajes y que tanto esfuerzo y tiempo le demandaron, no eran para el sostenimiento de los ministros de la Iglesia de Jerusalén, sino eran para el sostenimiento de los pobres de esa Iglesia que eran la mayoría de sus miembros. Quien quiera comprobarlo lea el inicio del Cáp. 8 de la 2 Corintios y, en especial, el versículo 4 en que indica quiénes son los destinatarios: “…para los santos (Los fieles de la iglesia) y compárese con Romanos 15:26 en donde habla de los mismo: “…una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que hay en Jerusalén”. Véase también 2 Corintios 8:13-15 y el pasaje del Salmo 112 que cita Pablo en 2 Corintios 9:9 para animar a sus lectores a la generosidad: “Repartió, dio a los pobres. Su justicia permanece para siempre”. Véase por último el versículo 11 del mismo Capítulo:”para que estéis enriquecidos para toda liberalidad. (Generosidad) ¿Quieres enriquecerte? Sé generoso con el pobre. Los peruanos, desgraciadamente, hemos sido educados con la mentalidad del limosnero y por ello vivimos sojuzgados por la pobreza. Creemos que Jesús dijo: “Más bienaventurado es recibir que dar” y así piensa la mayoría de nuestro pueblo que siempre está dispuesto a extender la mano para recibir pero cierra el puño cuando se trata de dar. Pero Jesús dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir”. (Hechos 20:35) (1) Hay quienes creen que porque existe esa mentalidad limosnera no se debe dar limosna porque la fomenta. Están equivocados. Eso es sólo un pretexto para cerrar el corazón. (1 Juan 1:37) Las necesidades son reales. No suplirlas es pecar por omisión. La palabra “limosna” viene del griego “elemosúne”, que viene a su vez de “éleos”, “misericordia”. Dar limosna es mostrar misericordia: “Bienaventurados los misericordiosos…” (Mateo 5:7) Si quieres ser enriquecido espiritual y materialmente –y esto lo digo por experiencia, no porque tenga algo de qué jactarme sino porque creo que debo dar testimonio de la fidelidad de su Palabra- hazte cargo de la alimentación de una persona en extrema pobreza que por alguna limitación física o sicológica no puede valerse por sí misma; o de los medicamentos de un enfermo crónico indigente y verás como Dios te lo paga con creces: “Al Señor presta el que da al pobre y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar”. (Proverbios 19:17)
J. Belaúnde (1) Las naciones ricas son generosas. Pero no son generosas porque sean ricas, sino al revés, son ricas porque son generosas.
|