EL CULTO AL SEÑOR DE LOS MILAGROS
Y LA SIMBIOSIS RELIGIOSA LATINOAMAERICANA
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Todos los años, los días 18 y 19 de Octubre Se produce en la capital peruana uno de los acontecimientos religiosos más extraordinarios de la América Latina, la procesión del Señor de los Milagros. Pero esta expresión del catolicismo tiene, como otras, su origen en una simbiosis en la que intervienen ancestrales cultos indígenas precolombinos y los de los esclavos negros bajo la colonia.
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Una minuciosa investigación de la prestigiosa historiadora María Rostorowski, explica cómo se inició este culto, que actualmente congrega a millones de fieles católicos en Lima y es también motivo de procesiones similares en diversas ciudades del Perú e incluso en lugares tan distantes como Miami o Nueva York, en Estados Unidos y de otros países.
El fervoroso homenaje a la imagen de Cristo crucificado, pintada originalmente en una pared de adobe (barro cocido al sol) se inició cuando el terremoto del 13 de Noviembre de 1655 destruyó casi totalmente Lima, pero el muro con la imagen quedó en pie, aunque el techo del local se desplomó. La calle donde estaba situada se llamaba Pachamamilla, un diminutivo de Pachacámac, debido a que los terrenos pertenecían al español que poseía las tierras en ese lugar, a 30 Km. al sur de Lima, donde reencuentran las ruinas de un importante santuario indígena, anterior a la época de los incas. Allí naturalmente vivían muchos nativos de Pachacámac e, indica Rostorowski, rendían pleitesía a su dios Pachacámac. Incluso tenían pintada en la pared una imagen del ídolo. Posteriormente, hacia 1650, esclavos negros del mismo señor, procedentes de Angola, formaron una cofradía, supuestamente católica, como una manera de reunirse y celebrar sin que las autoridades españolas los molestasen. Unos de ellos, cuyo nombre no se recuerda porque los esclavos eran en esa época meros objetos, pintó, sobre la pintura indígena de Pachacámac, la de Cristo en la cruz. Para los indígenas, el que la pared se mantuviese en pie pese al sismo, era lógico, el Señor de Pachacámac era conocido como protector de los nativos contra los terremotos. Y en el local de Pachacamilla se reunían indios y negros. Las autoridades españolas, aunque desconfiaban de esas reuniones, que consideraban orgiásticas, las toleraban por su tinte religioso. Así se produjo, en torno al Señor de Pachacamilla una simbiosis entre los cultos indígenas a Pachacámac y el de los negros angoleños. A lo que se agregó pocos años después del terremoto, el culto católico a través de un español llamado Antonio León, que empezó a acudir al lugar a orar. Según relata Rostorowski, se dice que León padecía un tumor y por sus oraciones quedó curado. El milagro originó que la gente del barrio de Pachacamilla empezara a reunirse los Viernes en la noche para celebrara lo cánticos del milagro. Las celebraciones no era aprobadas por la iglesia. Y el párroco de San Marcelo, iglesia situada a corta distancia, en Setiembre de 1671 obtuvo que prohibiesen las reuniones de Pachacamilla por “indecencia”. Las autoridades ordenaron borrar la imagen del Cristo Moreno. Entre el 6 o el 12 de ese mes, autoridades eclesiásticas y judiciales, apoyadas con soldados del virrey para evitar reacciones populares, acudieron entonces a la ermita para cumplir la orden. La tradición dice que dos trabajadores que subieron a una escalera para borrar la imagen sufrieron parálisis y cayeron. Luego se desató una torrencial lluvia y todos tuvieron que retirarse, según relata el alférez Sebastián de Antuñano, que se convirtió en propagandista del que empezó a llamarse Señor de los Milagros. El mismo Antuñano se esforzó en mejorar el lugar, situado en medio de un basural y logró que en 1695 se instale contiguo a la ermita un convento de monjas nazarenas, cuyo hábito de color morado fue adoptado por los seguidores del Cristo de Pachacamilla. Después de otro terremoto, el 20 de Octubre de 1687, Antuñano que había hecho reproducir en un lienzo la imagen, organizó una procesión que recorrió parte de la ciudad. Fue la primera procesión del Señor de los Milagros. Desde 1776 una asociación laica, la Hermandad del Señor de los Milagros, se encarga de organizar y dirigir las procesiones.
J. Liévano Nota: Esta es la historia de un pueblo pero no necesariamente la de un Cristo Todopoderoso encontrado en las Escrituras. Dios no tolera la simbiosis de elementos paganos dentro de su ser porque el es tres veces santo y no hay ninguna oscuridad dentro de él. Que pueda haber elementos de sanidad y de revelaciones extraterrenales, si, de acuerdo, pero Dios tampoco necesita de hacer de esto para que le crean que Él existe. El demonio también cree en Dios y tiembla. Parte pues, de la ignorancia y la superstición, del sincretismo religioso que aún en este milenio continúa existiendo. "No debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres". (Hechos 17:29)
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