TACAÑO
 
“A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna”. 
1 Timoteo 6:17-19
 
Hay quienes hacen lo que sea para ahorrar dinero. Como aquel tío mezquino del que leí una vez que invitó a sus sobrinos a buscar puntas de flecha en el campo que hay detrás de su casa. Sin embargo, antes de empezar la búsqueda dijo a los emocionados muchachos que tenían que quitar todas las piedras el campo y limpiar la maleza. Para cuando terminaron, era demasiado tarde para buscar puntas de flecha. 
 
Luego se enteraron de que nunca se había encontrado ninguna en su propiedad. Cuando se quejaron con su padre, él dijo: "Mi mezquino hermano los timó para sacarles un día de trabajo." A  esos muchachos les tomará tiempo olvidar cómo se aprovecharon de ellos.
 
No hay nada malo en ser económico. Es cuestión de buena mayordomía. Pero sí es malo ser tan ahorrativo que no se le pague a un muchacho un día de trabajo.
 
La mezquindad a costa de la humillación o el dolor de otra persona no es lo que nuestro Señor desea. En 1 Timoteo 6:18 aprendemos que hemos de "hacer bien" y ser "generosos" y "prontos para compartir". Hemos de ser personas justas, dadivosas y generosas.
 
Dios es el dador máximo. Dio a su Hijo, haciendo un sacrificio increíble, para ofrecernos nueva vida (Juan 3:16). Imitemos su ejemplo de amor y generosidad. Así no nos acusarán de ser tacaños. 
 
Puesto que Dios nos da todo lo que necesitamos, demos a los demás cuando lo necesiten.
 

D.E.

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