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Rutas a la
Felicidad
Por Dr. Smiley
blanton
*Para mi buen amigo Jorge E.
Sueldo L.
Un conocido siquiatra demuestra la
extraordinaria sabiduría de la
Biblia, aplicada a problemas que han perturbado a la
humanidad desde los albores de la historia y que hoy nos inquietan más
que nunca.
El otro día un nuevo paciente advirtió
que yo tenía una Biblia sobre mi escritorio.
-¿La lee usted a
pesar de ser siquiatra?- me preguntó.
-No sólo la leo
la estudio- repuse- No hay manual comparable para conocer el
comportamiento humano. Si la gente lograra asimilar sus enseñanzas,
muchos siquiatras podríamos cerrar nuestro consultorio e irnos de pesca.
-¿Se refiere
usted a los Diez Mandamientos y a eso de no hacer a eso de no hacer a
otro lo que no quieras para ti?
-Ciertamente,
pero a otras cosas también. Hay en la Biblia cientos de ideas que poseen profundo valor siquiátrica.
Consideremos el caso de usted. Hace una hora que me cuenta cómo ensayó esto y aquello, y
todo en vano. Es evidente que su preocupación lo ha llevado a un estado
de gran ansiedad ¿no es así?
-Por eso estoy
aquí-repuso.
-He aquí un
consejo que San Pablo dio a los-dije tomando la Biblia-. Consta
sólo de cuatro palabras: “Apercíbanse en todo, sosténganse”. ¿Qué
significa esto? Exactamente lo que dice. Usted ha hecho cuanto podía,
¿qué más puede hacer? ¿Seguir corriendo de una parte a otra? ¿Volver a
arar el mismo pedazo de tierra? Lo que usted necesita, mucho más que
solucionar ese problema particular, es tranquilidad de espíritu. Y la
formula es la siguiente: cálmese, sosiéguese, no se esfuerce ya en vencer
esa dificultad concientemente. Deje esta tarea a las facultades del
subconsciente. Este será capaz de resolver el problema por usted no
insista más en entremeterse.
Mi paciente quedó pensativo.
-Talvez yo también deba leer la Biblia –dijo al fin.
En verdad, parece absurdo no hacer uso
de la sabiduría de 3000años contenida en la Biblia Sigilos
antes de que existiera la psiquiatría, la Biblia decía que “el
reino de Dios esta dentro de ustedes mismos”. Los siquiatras lo llamamos
el inconsciente, pero solo la palabra es nueva, no el concepto. Desde el
principio hasta el fin, la
Biblia enseña que, la Biblia enseña que la vida es un campo de
batalla donde el bien lucha contra el mal. Los siquiatras hablamos de los
impulsos de hostilidad y de agresión que en la naturaleza del hombre se
oponen a los de amor. Es lo mismo.
Lo que ha hecho la siquiatría es poner
en terminología científica las verdades que la Biblia presenta en
poesía alegoría y parábola. ¿Qué descubrieron en esencia Freud y otros científicos? Que la mente humana
funciona tanto conciente como inconscientemente; que también lo hace así
aquello que llamamos conciencia, y que muchas tensiones y perturbaciones
emocionales son ocasionadas por la acción de lo que esta oculto en ella.
Resulta en alto grado estimulante leer
la Biblia
con estos rudimentos de psiquiatría. Citaré unos pocos de mis versículos
favoritos, palabras tan llenas de penetrantes conceptos que, en mi
opinión, quien aprecie su salud mental debería aprenderlas de memoria y
pedirlas periódicamente.
· Abajo están sus eternos brazos. Durante siglos
los afligidlos han hallado consuelo en esas palabras del Libro del
Deuteronomio. Y ello no debe asombrar. Uno de los pocos temores con que
nacemos es el de caer, de modo que la idea de un par de brazos amantes,
protectores y eternos, satisface nuestro común anhelo de amparo y de seguridad. Además, una de las
formas más profundas de comunicación con el mundo exterior es tacto. Y
por ello esta imagen bíblica produce una gran sensación de paz. Quien sufra
de tensión e insomnio, repítase esa frase al acostarse. Acaso le resulte
más eficaz que las píldoras para dormir
· Ama a tu prójimo como a ti mismo. Muchas personas creen que este noble
precepto proviene del Nuevo Testamento aparece en el Levítico. Para un
siquiatra, lo que encierra de notable es el reconocimiento de que en un
hombre emocionalmente equilibrado debe existir el amor a sí mismo como el
amor al prójimo.
La ausencia de autoestima
es quizá la perturbación emocional más común de las que me toca tratar. A
menudo es la influencia del inconsciente lo que causa ese sentimiento de
indignidad. Supóngase que alguien viene a verme, por una sensación de
culpabilidad. Yo no puedo deshacer lo que él ha hecho, pero sí ayudarle a
comprender por qué lo hizo, y explicarle cómo el mecanismo de su
conciencia, actuando por debajo del nivel conciente, lo trastorna y
paraliza. Y puedo aconsejarle que lea y relea la parábola del Hijo
Pródigo. ¿Cómo podría alguien sentirse condenado o rechazado en un mundo
donde esta magnífica promesa resuena a través de los siglos: la promesa
de que el amor es más fuerte que cualquier error?
· No se acongojen por el día de mañana. Para emplear
una expresión más moderna podríamos decir: “NO te preocupes por el futuro”.
La preocupación causa tensión nerviosa, y ésta interrumpe el caudal de
energía creadora que emana del inconsciente. Y cuando esta energía
disminuye, los problemas se multiplican. a mayor parte de nosotros sabe
perfectamente bien que la preocupación es un sentimiento inútil. Sin embargo, muchas personas se
buscan continuamente motivos de preocupación. “Bástele a cada día su
propio afán”, dice la
Biblia. El único momento que en realidad vivimos es el
presente, así pues aprovechémoslo lo mejor posible. Confiemos en que
quien nos trajo aquí nos ayudará en las crisis, cualesquiera que sean.
“Los que tienen puesta su esperanza en el Señor”, profetizaba Isaías
“botarán nuevas fuerzas, ascenderán con alas, como las
águilas”. ¿Por qué? Porque su fe les ahorra preocupaciones.
· Como piensa el hombre en su corazón, así
es él. Esta penetrante frase de los Proverbios da a entender que
lo que creemos pensar es menos importante que lo creemos pensar es menos
importante que lo que en verdad pensamos. Todos los días veo ejemplos de
esto en mi consultorio. La semana pasada recibí a una señora que se había
casado durante la guerra de Corea. Su marido, oficial de la reserva,
había partido cuando su mujer estaba encinta. El marido murió en combate,
y ella se vio en la necesidad de educar sola a su hijo. La señora
contrajo nuevo matrimonio, pero cuando vino a verme tenía dificultades
con muchacho, ya de 15 años. Resulto evidente que lo trataba con dureza y
severidad desacostumbradas.
-¿Por qué es usted tan estricta?
–Por que no quiero que se convierta en un niño mimado- repuso.
-¿Se le ocurrió alguna vez que cuando el padre se marchó y lo mataron,
algo en usted se rebelo, algo que le hacia odiar la memoria de su esposo?
¿Y no es acaso posible que parte de ese odio inconfesado se lo hubiera
pasado al niño que él dio, si bien su inteligencia consciente tampoco
quiere admitir esto? Vuelva los ojos al interior de su corazón y busque
allí la verdad más allá de las explicaciones que la razón le aconseja.
Hasta que no lo haga así, no podemos adelantar nada.
· Donde esté tu tesoro, allí estará
también tu corazón ¡Naturalmente! ¿Qué es lo que debemos amar? He ahí
el principal problema de la existencia humana, porque tendemos a
volvernos un reflejo de lo que amamos. ¿Amamos el dinero? Entonces nos
volvemos materialistas. ¿Amamos el
poder? Entonces los insititos agresivos irán poco a poco predominando en
nosotros. ¿Amamos a Dios y al prójimo? ¡Entonces no es probable que
necesitemos de un siquiatra!
Los siquiatras prevenimos a
nuestros pacientes contra la ira y la hostilidad; sabemos que esos
conflictos que persisten sin solución en subconsciente pueden ocasionar
enfermedades físicas. ¿Qué dice a esto la Biblia?: 2No se ponga
el sol sobre vuestro enojo.” Y dice también: “El ánimo alegre hace bien,
como una medicina.” Y así es. ¡Las chispas de verdad que brotan de las
páginas de la Biblia
no tienen fin!
Si se me pidieran que eligiera
uno solo entre todos los versículos bíblicos, elegiría este: “Y conocerán
la verdad, y la verdad los hará libres.” Tales palabras, e3n tremenda
síntesis, abarcan toda la teoría y el método de la sicoterapia.
Cuando mis pacientes vienen a verme agobiados bajo el peso de una culpa
atormentados por la ansiedad exhaustos a causa
de un odio latente, en nueve casos de cada diez su conflicto procede de
que ignoran la verdad respecto a sí mismos. Es misión del siquiatra
suprimir el disfraz, el afán de engañarse a sí mismo, rebatir los
argumentos racionalistas. A él toca poner los conflictos inconscientes
bajo el dominio de la conciencia, donde la razón puede comenzar la cura,
porque la verdad en efecto, nos libera.
Nunca sabremos la verdad entera. Los grandes problemas de la
vida y de la muerte, del bien y del mal, permanecen aún sin solución, y
del mal, permanecen aún sin solución, y así seguirán, según nos lo dice
con elocuencia el libro de Job. Pero algo me parece claro: cada uno de
nosotros guarda en su subconsciente las mismas y elementales fuerzas de
amor y odio que han inspirado y obsesionado a la humanidad desde un
principio. La siquiatría se ocupa en esa zona oculta del espíritu, a
veces con éxito, otras sin él. Pero existe también un libro antiquísimo
que trata de ella, que la comprende profunda e intuitivamente; un libro
que durante 3000años ha sido, en momentos de aflicción, el apoyo de toda
persona suficientemente juiciosa para recurrir a el.
Rader´s Digest
(Dentro de la Iglesia la Biblia no
lo es todo, si no un complemento con la tradición y los sacramentos, y
para no caer en errores se debe tener un guía como un sacerdote o una
Biblia explicada, ya que la libre interpretación es algo sumamente malo.)
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