| |
¡O amabilísimo
Jesús yo miserable pecador saludo y adoro la sagrada llaga
de Vuestro Hombro donde habéis cargado la pesada cruz. En
esta sagrada llaga, vuestra carne fue tan desgarrada que hasta el
mismo hueso quedo expuesto a la vista; y esto en turno Os a causado
una angustia profundísima. Esta aflicción fue mas
aguda que todas las demás heridas en Vuestro Benditísimo
Cuerpo. ¡O mi afligido Jesús! Os alabo; Os glorifico
y Os doy gracias por esta Sagrada y muy Dolorosa Herida. Por medio
de ese agudísimo dolor, y por el aplastante peso de la ponderosa
cruz, Os suplico que tengas misericordia de mi, que soy un pobre
pecador, perdonarme todos mis pecados, los mortales y los veniales
guiadme en el estrecho camino al Cielo por estrecho sendero de Vuestra
Sagrada Cruz Amén. Imprimatur: Thomas D. Beven
Obispo de Springfield
En los anales del monasterio de Clairvaux, se a narrado que
en cierta ocasión, San Bernardo hizo una pregunta a Nuestro
Señor. El Santo deseaba saber cual había sido el
mayor tormento de Jesús, durante la Pasión; y que
todavía permanecía desconocido. Nuestro Señor,
le respondió, así: “Mientras yo cargaba mi
cruz por la vía dolorosa, Sostuve en el hombro una herida
muy lastimosa. Esta fue la mas penosa de todas las demás.
”Esta Herida no esta registrada en los documentos históricos
para el conocimiento de la humanidad. Ea, pues honrar esta Herida
con devoción. Yo He de conceder todo cuanto se me pidiere
por medio de esta devoción. A los que veneran esta Herida
de Mi Hombro les perdonare todos sus pecados veniales además
ya no me acordare de sus pecados Mortales.
|
|