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Mensaje de Amor
Que el
SAGRADO CORAZÓN DE JESUS
da al mundo por
medio de
Sor Consolata Betrone
(1903-1946)
“JESUS, MARIA OS AMO, SALVAD ALMAS”
300 días de
indulgencia
Turín, 1 de octubre
de 1949 + M. Card. Fossati
Arz.
Hágase
este acto de amor lo más frecuente posible para todas las necesidades
Dijo Nuestro Señor a Sor Consolata: “No
pierdas tiempo. Recuerda que un
Acto de Amor decide la salvación eterna de una
alma y vale como reparación de mil
blasfemias. Solo en el Cielo conocerás su valor y su fecundidad para
salvar almas”.
Nuestro Señor se ha valido de Sor Consolata Betrone para
darnos a conocer el camino que conduce a esta renovación, y que se conoce
con el nombre de:
PEQUEÑISIMO
CAMINO DE AMOR
¿En qué consiste? Como siempre en unirse a Jesús.
¿Cómo? Por el amor.
Es pequeñísimo, por que
para andarlo sólo ay que dar un paso: AMAR.
Atiende alguna de las palabras de Jesús a Sor Consolata.
El mismo Señor le enseñó la fórmula del acto de amor que más le agradaba:
“¡JESUS,
MARIA, OS AMO, SALVAD ALMAS”! y pedía con insistencia la renovación frecuente e incesante
de este acto de amor.
“sígueme con el acto de amor día por día, hora
por hora, minuto por minuto.” (21 de mayo de 1936).
“Piensa en Mí y
en las almas. En Mí, para amarme; en las almas para
salvarlas”. (22 de agosto de 1934).
“Por ningún motivo
apartes tu mirada de Jesús, así bogarás más de prisa
hacia la ribera eterna”. (8 de agosto de 1935.)
“Consolata, di a las
almas que prefiero un acto de amor a cualquier otro
don que puedan ofrecerme…Tengo sed de amor”. (16 de diciembre de 1935).
¿MISERICORIDIA O JUSTICIA?
Jesús lo ha repetido muchas veces en estos últimos años. No quiere usar de su tremenda
justicia, y de su mano justiciera, nos ofrece su amoroso Corazón. Nos
pide amor. Escogió a Sor Consolata y le
impuso la misión de narrar al mundo la Misericordia Infinita de su Divino Corazón.
“jamás olvides que
soy y gusto de ser exclusivamente bueno y misericordioso
con mis criaturas”. “…No los he creado para el infierno,
sino para el Paraíso. No para ir a hacer compañía a
los demonios, sino para gozar de mi amor eternamente”.
“…al infierno va el que quiere… Piensa cuán necio
es vuestro temor de condenaros, después que para salvar
vuestra alma he derramado mi sangre…”
PERO… ES NECESARIO SABER QUE:
Este amor que Jesús pide a todas las almas no es un amor de
palabreas. El “Jesús, María, os amo, salvad almas”, tiene que ser
efectivo, salido del corazón. Por esto, el Pequeñísimo Camino de Amor
que conduce a la renovación espiritual del mundo se resume en estos tres
puntos, que constituyen el fundamento de las enseñanzas de Jesús a Sor Consolata:
*Un acto incesante de amor (hecho
con el corazón)
* *Un “si” a todos: con la sonrisa, viendo y tratando a Jesús en
todos.
* * *Un “si” a todo (cuanto Dios
nos pida) con el agradecimiento.
Se trata, pues,
de un verdadero programa de vida espiritual.
Un “JESUS, MARIA, OS AMO,
SALVAD ALMAS”, pronunciado al levantarse, nos hará sonreír durante el
día; nos ayudará a cumplir mejor nuestros deberes en el hogar, en la
oficina, en el campo, en la cocina, en la calle, en el mercado, en la
esuela, etc. Se recita con facilidad, si distraerse, con agrado.
Un “JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD ALMAS”, santifica nuestros
esfuerzos suaviza las penas. Convierte la tristeza en alegría, Conforta
en las luchas de la vida. Fortalece en las tentaciones. Hace agradable
nuestro trabajo. Consuela en las enfermedades.
Y trae bendiciones a nuestras labores y a nuestras familias.
Dios merece ser amado por ser nuestro Sumo Bien.
Esta jaculatoria es un dulce
cántico para Jesús y María
¡Qué grato es repetirlo frecuentemente!
¡Cuán agradable es avivar el fuego de amor a Dios!
Cuando tengas tiempo libre,
ocúpalo enriqueciéndote espiritualmente: toma tu rosario en tus manos y
cada cuenta repite;
“JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD
ALMAS”… ¡en cinco minutos habrás
salvado 44 almas de pecadores; habrás reparado por 55.000 blasfemias!...
Y si lo repites varias veces al
día podrás salvar centenares y miles de almas… y esto sin ser misionero
entre paganos, ni predicador…
¡Cuánto
consuelo cuando tu alma expire en Dios y cuanta gloria tendrás en el
Cielo!
“Quién salva un alma, asegura su propia salvación” (San Agustín).
Y tú, hermano tienes a tu alcance, desde este momento, un medio tan fácil
tan sencillo para salvar a un sinnúmero de almas, realizando tu diaria actividad, o sin
salir de casa.
¡Cómo te lo premiarán Jesús y María cuando dejes esta vida
terrenal y tu morada eterna se con los escogidos de Dios!
Las almas que salvemos. Con
este Acto de Amor, serán nuestra corona de gloria en el Cielo.
Cuando uno está ocupado en su trabajo manual o intelectualmente,
se puede repetir este Acto de Amor, con la mente, y tiene el mismo valor,
como lo reveló un día Nuestro Señor Jesucristo a Sor Consolata.
Pronunciemos frecuentemente este Acto de Amor y así acumularemos
tesoros “preciosos para nuestra vida eterna:
“JESUS, MARIA, OS
AMO, SALVAD ALMAS”,
Repitámoslo incesantemente al día:
Por la Iglesia y por el Papa;
Por las necesidades de la Patria;
Por el pleno acierto de sus
Gobernares;
Por las santificación de los
sacerdotes;
Por las almas del Purgatorio;
Por los agonizantes;
Por los que comulgan
sacrílegamente;
Por los misioneros;
Por los enfermos (o alguno en
particular);
Por la conversión de los pecadores;
Por la mayor santificación de las
almas fieles;
En las dudas, en las tentaciones;
En las dificultades de la vida;
Por alguna intención particular.
Hagamos que lo conozcan también
nuestros amigos y parientes; que lo reciten; que lo propaguen. Gran
alivio será para el moribundo si se lo insinúa.
Al levantarnos, fijemos en él nuestro pensamiento.
Al acostarnos, sea nuestra última
oración:
“JESUS, MARIA OS AMO, SALVAD ALMAS”
Todas las demás oraciones que rezan durante el día, no tienen la seguridad de salvar una sola
alma: el Acto de Amor sí la tiene, por haberlo revelado el mismo Jesús.
Perfecciona este Ideal en tu vida cristiana viviendo el siguiente
Acto de Consagración:
Corazón santísimo de Jesús, que tanto as amado a los hombres, a
quienes no les pides si no amor.
Yo…, deseoso de satisfacer el
ardiente deseoso de tu Corazón divino, por manos de María Inmaculada, me
consagro a Ti (en el pequeñismo camino de amor) obligándome a darte el
incesante Acto de Amor, el “si” a todos con la sonrisa y el “si” a todo
con el agradecimiento.
Acepta, ¡oh Jesús Bueno!, este mi Acto de Consagración,
sumérgelo en tu preciosísima Sangre, Valóralo con tu gracia omnipotente,
a fin de que sea fiel comenzando en la tierra pueda eternizarse en el
cielo. Corazón de Jesús sediento de amor y de almas, hazme tu
pequeña victima de amor para cooperar contigo y con vuestra Santísima
Madre y Madre nuestra en la salvación de las almas. Así sea. (Esta
consagración no obliga al alma bajo pecado).
O R A C I O N
¡Oh Jesús, que te dignaste elegir a sor Consolata Betrone para que,
cual ardiente apóstol de tu Divino
Corazón, difundiese por el mundo la doctrina del incesante acto de
amor, estableciendo así en la
Iglesia el pequeñísimo camino de amor! Te rogamos que, como creemos has
glorificado ya a tus Sierva en el Cielo, la quieras glorificar en la
tierra, para así demostrar al mundo la eficacia salvadora del nuevo
camino espiritual. A este fin Te pedimos nos concedas por su intersección
la gracia que deseamos, seguros de que seremos escuchados si ello ha de
redundar en bien de nuestras almas ¡JESUS
MARIA, OS AMO SALVAD ALMAS!
(Récese esta oración durante
un triduo o novena comulgando alguna vez.)
(cuanto se
contiene en esta hojita es resumen de la obra “El Corazón de Jesús al
mundo”, escrita por el padre Lorenzo Sales y publicada en Buenos Aires,
con el Gil Obstat del P. Ángel M. Cosan, S. S. P., y el
Imprimátur de Mons. Dr. Canónigo Ramón Novoa, Pro-Vicario, el 2 de agosto
de 1952.)
Querido hermano: recuerda siempre las Divinas Exigencias: Reza
muchas veces al día el Incesante Acto
de Amor: “JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD ALMAS”.
+ (CON LAS DEBIDAS
LICENCIAS.)
Difundido
por:
Asociación Chilena Eucarístico-Mariana de Laicos de San Iguel Arcángel. “ACHEMSAMI”
Avda. Ejército 647
Santiago – Chile
¡Sea
para gloria de Dios!
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