LA IGLESIA
DESPUES DEL
CONCILIO


Fraternidad Sacerdotal
San Pío X


CONFERENCIA PRONUNCIADA
POR S.E. MONS.
MARCEL LEFEBVRE

EN ROMA.
EL 6 DE JULIO DE 1977

 

 

 

 

 

 

      

 

LA IGLECIA DESPUES DEL CONCILIO

LO QUE ANTES ESTABA BIEN,
NO PUEDO ESTAR MAL AHORA

¿QUE PASO CON EL CONCILIO?

CAMBIO DE LA DEFINICION DE IGLESIA

CAMBIO DE LOS SACRAMENTOS

CAMBIO DE RELIGION

PARA QUE FORMO SACERDOTES

BABEL DE RELIGIONES

SUPRESION
DE LOS ESTADOS CATOLICOS

CLAUDICACION
FRENTE AL COMUNISMO

LA ENTREVISTA CON EL PAPA

PEDIMOS LA FE,
PARA TENER LA VIDA ETERNA

   

 

 

LA IGLESIA DESPUES DEL CONCILIO


-Lo primero que quiero decir es que si he venido y aceptado la invitación de la princesa Pallavicini y de sus amigos, no es para hacer, para provocar un desafío al Santo Padre en los confines de la Santa Sede, ni por un espíritu contestatario o agresivo. Al contrario, vine porque me honro de estar entre aquellos que guardan el mayor respeto por la Santa sede, por el Sucesor de Pedro, por Roma, por aquello que Roma representa para nosotros, los católicos. No tenemos –no podemos tener- ninguna intención de presentar una actitud violenta contra lo que es tan querido, demasiado querido a nuestros corazones. Precisamente elevamos nuestra voz porque amamos al Sucesor de Pero, porque amamos a Romas, a la verdadera Roma católica. Y la elevamos precisamente por la gloria de la Iglesia Romana, La grandeza de la Iglesia Romana. Por todo lo que hizo su verdadera grandeza, su verdadera nobleza.

   Pienso sinceramente que es la Providencia quien dirigen todas las cosas, pues sin haberlo querido, sin haber tenido nisiquiera tal deseo, me encuentro hoy entre vosotros, en esta ciudad de Roma, y estoy convencido de que el buen Dios lo ha querido por el bien de la Iglesia, por la continuidad de la Iglesia Católica, a fin de que la Iglesia Católica persevere y continúen.

LO QUE ANTES ESTABA BIEN,
NO PUEDO ESTAR MAL AHORA

-No se puede concebir la Iglesia Católica sino como continuidad, como tradición, como heredera de su pasado. No se puede comprender una Iglesia que rompa con su pasado, con su tradición, y es precisamente por la imposibilidad de concebir una cosa semejante que me encuentro en una situación un poco extraña: la de un Obispo suspendido por haber fundado un seminario en Suiza, seminario erguido legalmente, canónicamente, seminario que recibe muchas vocaciones. A ocho años de su fundación, tenemos numerosas en los Estados Unidos, en Candada, en Inglaterra, en Francia, Suiza, Alemania, y también en Italia, aquí en Albano. ¿Cómo puede ser que haciendo lo mismo que hice durante cincuenta años de mi vida, con las congratulaciones, el aliento de los Papas, en particular de Pío XII, quien me honraba con su amista, me encuentre hoy siendo tenido casi por enemigo de la Iglesia? ¿Cómo es posible esto, cómo se puede creer? Tuve ocasión de decírselo al Papa en la última audiencia que tuve, el 11de Septiembre. Le dije: No alcanzo a entender por qué motivo, imprevistamente, después de haber formado seminaristas durante toda mi vida tal como los formo hoy, mientras antes del Concilio recibí todos los honores, excluido el Cardenalato, ahora, después del Concilio, haciendo lo mismo, me encuentro suspendido “a divinis”, considerado casi como un cismático, casi para ser excomulgado como enemigo de la Iglesia. No creo que algo semejante sea posible o concebible.

¿QUE PASO CON EL CONCILIO?

-No quiero volver a los orígenes lejanos de este cambio y mutación de nuestra religión, por que tendría que reseñar la historia toda del liberalismo del siglo XIX y de todas las condenas que los Papas han pronunciado contra él, en particular Gregorio XVI, Pío IX, León XIII, San Pío X. En aquella época algo sucedió en la Iglesia. ¿Qué cosa? Es imposible conocer los hechos a fondo; personalmente no los conozco, pero estos cambios los hemos percibido desde 1958, después del con clave que eligió a Juan XXIII.El Cardenal Rocalli, Patriarca de Venecia al partir para el Cónclave, cuando aun no estaba electo, escribió al Obispo de Bérgamo (1): “El Papa que sea electo, sea de Bérgamo o no, deberá cambiar mucho en la Iglesia. Deberá haber un nuevo Pentecostés”. En toda su carta se siente el deseo de cambair profundamente la Iglesia, y pienso que a él se le ocurrió llamar al Concilio, el Concilio del “aggiornamento” (2). “Aggiornamento”: es una palabra muy peligrosa, que puede ser usada en buen sentido, pero puede también llevar a consecuencias imprevisibles. “Aggiornamento”, ¿hasta qué punto, en qué campos?.

   Debo contaros un pequeño incidente acaecido en 1962, cuando fui miembro de la Comisión Central Preparatoria del Concilio. Teníamos nuestras reuniones en el Vaticano, pero la última fue dramática. En los fascículos dados a la comisión Central había dos sobre el mismo tema: uno venía del Cardenal Bea, presidente de la Comisión para la Unidad (3) y el otro del Cardenal Ottaviani, presidente de la Comisión Teológica. Cuando los leímos, cuando yo mismo leí estos esquemas, dije: “Es muy extraño, son dos puntos de vista sobre el mismo tema, completamente distintos, sobre la libertad religiosa y la actitud de la Iglesia frente a las otras religiones”. La del Cardenal Bea se titulaba “De libértate religiosa”; la del Cardenal Ottaviani, “De tolerantia religiosa”. Ved la diferencia.

   Fue la última sesión de la Comisión Central y pudimos advertir claramente, proyectarse ante nosotros, en la víspera del Concilio, toda la lucha que se desarrolló durante el Concilio. Quiero decir que estas cosas ya estaban preparadas antes del Concilio. El Cardenal Bea no hizo, ciertamente, su esquema “De libertate religiosa” sin ponerse antes de acuerdo con otros Cardenales. Esto es muy importante y muy grave por se infiere que el Concilio del “aggiornamento” fue preparado de antemano. Y es por esto que todos los esquemas del Concilio, ya redactados, fueron reescritos, las comisionones reorganizadas y se objeto la lista de los miembros de las comisiones preparatorias del Concilio que, sin imponerlas, proponía el Cardenal Ottaviani. Así nos encontramos en el Concilio en una situación penosa y comprendimos que aquellos que eran conservadores, que permanecían fieles a los principios de siempre a la Tradición de siempre no eran ya escuchados, no eran ya sostenidos por la autoridad, sobre todo cuando, después de la elección de Pablo VI, fueron nombrados los cuatro moderadores del Concilio: los Cardenales Döpfner, Suenes, Lercaro y Agagianian. Esta nómina indicaba claramente que el viento sopaba a favor de los Cardenales liberales.

   Un grupo, el “Coetus Internationalis Ptrum”, del cual formé parte, decidió resistir, y de acuerdo con cierto número de Cardenales Romanos (los Cardenales fieles a la doctrina romana de la Iglesia Católica), defenderse…pero –debo decirlo- no fuimos escuchados. Ya en tiempos del Papa Juan XXIII, a estos Cardenales, los Cardenales de la Curia Romana, se le rogó no intervenir más en el Concilio, y esto es muy, pero muy grave.

   ¿Qué representan los Cardenales de la Curia Romana? Son la Iglesia de Roma, son los Párrocos de Roma, son el clero romano. Son los que ayudan al Papa, que es Obispo de Roma y es Papa porque es Obispo de Roma. Son ellos los que ayudan al Papa en el gobierno de la Iglesia Universal y en la atención de los asuntos, tanto de su diócesis como de la Iglesia Universal. Pues Roma es maestra, “magistra et mater omnium ecclesiarum, magistra veriatatis” (4). Si se ha dicho que todo el clero de Roma no puede caer en la herejía, es porque Roma representa realmente el corazón mismo de la Iglesia, el corazón de la Cristiandad. Hacer callar oficialmente a los Cardenales romanos diciéndoles “no habléis más, no repliquéis más, dejad hablar a las personas que vienen de fuera, del extranjero, que vienen de lejos”, representó un considerable desastre para el Concilio.


CAMBIO DE LA DEFINICION DE IGLESIA

-En definitiva, ¿cuál fue uno de los resultados más graves del Concilio? A mi parecer, el haber cambiado la definición de Iglesia. Fue modificada la definición de Iglesia. La Iglesia no es más una sociedad divina, visible, jerárquica, fundada por Nuestro Señor Jesucristo para la salvación de las almas. No, desde ahora la Iglesia es una “comunión”.

   ¿Qué significa esto? ¿Qué quiere decir “Iglesia-comunión”? ¿Comunión con todas las religiones? Comunión que acogerá en el seno de la Iglesia diversos grupos religiosos totalmente distintos de la Iglesia Católica. Y se llegará no sólo a aceptar a las religiones cristianas no católicas, sino también a las religiones no cristianas y aun a los no creyentes. Habrá una Comisión para las religiones no cristianas y una Comisión para los no creyentes, para los ateos, en el seno de la Iglesia Católica. Esto queda claro en un acta del Secretariado para los no cristianos, con fecha 14 de Abril de 1972: “El fin de esta sesión: las religiones tradicionales no cristianas, caracterizándose en su objeto, entran en la finalidad general de este Secretariado, que son el desarrollo en el citerior de la Iglesia de los puntos de vista objetivos del diálogo encuentro de las diversas religiones, el descubrimiento de recíproco conocimiento y estima para trabajar juntos”. ¿Trabajar juntos en que? ¿Cómo se puede “trabajar juntos” con los ateos? “En la liberación histórica del hombre y en su auténtica inserción en el sentido último de la vida y de la historia humana”. ¿Qué quiere decir? ¿Dónde está la salvación, donde la gracia, dónde Nuestro Señor Jesucristo? Allí nada hay de todo esto. Y agrega: “estas religiones pueden formar parte del patrimonio de la humanidad puede contribuir a la construcción del hombre, a la unidad entre los hombres, indefinitiva, a un encuentro total con Cristo”. ¡Un encuentro total con Cristo en las religiones, por los “no cristianos”! Y esto es un documento auténtico del Vaticano.

   Para llegar a ésta unión, a esta comunión con las religiones no católicas, no cristianas, con los no creyentes hace falta (como ya he escrito) “satelizar” la Iglesia. No debe existir más esta unión centralizada de la iglesia, deben crearse satélites que serán las Conferencias Episcopales nacionales. Son los satélites que gravitan al rededor de la Iglesia, y podrá haber otros satélites: los anglicanos, los ortodoxos, también algunas secciones musulmanas, budistas, todas secciones de la Iglesia, una “comunión”. Por esto se cambió la definición de la Iglesia, con todas sus consecuencias. La reforma se hizo en el sentido de la “comunión”, toda la reforma litúrgica tiene éste sentido.

CAMBIO DE LA MISA

    En la Santa Misa se substituyó el Sacrificio por la Cena. Así en vez del Sacrificio de la cruz se insistirá sobre la Cena, sobre la comunión y la participación de los fieles. Tradición de la Iglesia, a la Fe de la Iglesia.

   Lo que es importante en nuestra Misa es el sacrificio. El sacrificio de la Misa no sólo una cena, no es la cena evangélica, es un verdadero sacrificio. Porque también si el sacerdote ofrece él solo, el Sacrificio de la Misa, este sacrificio vale igual como si mil personas estuviesen con él, como si una multitud estuviera en la Iglesia Ahora, por el contrario, parece que la Misa es sobre todo una asamblea, y que el sacerdote es el presidente de la asamblea. Presidente y no sacrificador. Es una noción nueva de la misa Como veis, es un cambio radical, muy grave.

   No digo que la nueva Misa sea herética, no lo dije jamás; no he dicho tampoco que esta Misa no sea de suyo válida, pero remarco que cada vez hay más Misas inválidas, porque se cambian las bases mismas de la Misa. Pienso realmente que esta misa es una Misa equívoca, porque puede ser dicha tanto por los protestantes como por los católicos. Los protestantes aceptan decir esta Misa. Tengo aquí un documento que lo prueba, un documento de los protestantes de Alsacia que se han reunido, documento de la “Confesión de Augsburgo de Alsacia-Lorena”. El documento dice: “Vistas las formas actuales de la celebración eucarística en la Iglesia católica, vistas las convergencias teológicas actuales, muchos obstáculos que podían impedir a un protestante participar en la celebración eucarística católica están desapareciendo. Parece, en consecuencia, que hoy puede ser posible a que a un protestante reconocer en la celebración eucarística católica la Cena instituida por el Señor”. Luego ellos no tienen más dificultad en aceptar la nueva Misa por que se asemeja cada vez más a una cena eucarística protestante.

   Un hecho más, extremadamente grave y enseñado claramente por la nueva catequesis. Debería poder leer numerosos pasajes de esta catequesis oficial de Francia, del Centro Jean Bart, que es el centro oficial de la catequesis en Francia. He aquí lo que dice: “¿La Misa no es acaso la cena de Nuestro Señor?” Del mismo modo: “en el corazón de la Misa, que es un relato…”, y también esto es muy grave, por que ahora no se habla más de la acción que se realiza durante el Sacrificio de la Misa, “infra actionem”. Se dice así en nuestro Canon, “infla actionem”, durante la acción. Indica que la acción se hace, la acción del Sacrificio que se realiza en la Consagración, una verdadera acción -no simplemente un relato, como es ahora desafortunadamente presentada la idea en la mayor parte de los documentos oficiales.

   Por otra parte, podéis notar que es con este espíritu que se hicieron todas las reformas, como la comunión en la mano. Si es un sacrificio, la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo es necesaria, por que en un sacrifico tiene que existir una victima. ¿Quién es la víctima? Nuestro Señor Jesucristo mismo que, en consecuencia, debe estar realmente presente. Si es una cena no es necesaria la presencia real, basta una presencia espiritual; el pan partido, el pan de la amistad, el pan de la unión a Nuestro Señor Jesucristo, con el relato d la Institución de la Cena. Ved ahora que si la Misa se volvió una simple cena. Se comprende muy bien la comunión en la mano. Igualmente, si se trata de una comida, la actitud del sacerdote, de frente a los fieles, es normal. El presidente de un banquete no da la espalda a sus convidados. Si, por el contrario, se trata de un Sacrificio, entonces en ese sacrificio es ofrecido hacia Dios, hacia la Cruz, que es el signo del sacrificio que ser realiza en el altar –y no hacia los fieles-.

   Así, todo el significado del Sacrificio de la Misa es el que cambia, y todo esto es de una importancia capital, porque es también todo el significado de la espiritualidad católica que desaparece, la espiritualidad católica es el signo de la Cruz, es el Sacrificio. Vivimos bajo el signo de la Cruz, vivimos del Sacrifico, de la Sangre de Nuestro Señor, estamos bautizados en la Sangre de Nuestro Señor. Somos pecadores, tenemos necesidad de la Cruz, tenemos necesidad del Sacrificio, de la Sangre de Nuestro Señor, de unirnos a Nuestro Señor en Su sacrificio.

Si no hay más sacrificio, si no hay más Cruz, si no hay más presencia real, no existe más la espiritualidad católica. Nuestra vida no tiene sentido si no existe la Cruz, si no existe la Sangre de nuestro Señor. Sino estamos unidos a Nuestro Señor Jesucristo por Su sangre que es la gracia, la gracia sobrenatural, nuestras acciones no son meritorias, no merecemos el Cielo, no merecemos la salvación eterna. Naturalmente puede haber buenas acciones en otras religiones, en la naturaleza humana. Podemos hacer buenas acciones, pero no meritorias, no salvíficas, si no tienen la impronta de la Sangre de Nuestro señor Jesucristo.

El mismo Señor dijo: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos”. Es necesario estar unido a la vid, a la raíz de la vid, si queremos dar frutos. Nuestro Señor es la puerta del redil; si no entramos por la puerta del redil; si no entramos por la puerta del redil, a través de Nuestro Señor, no entraremos en el Reino de los Cielos. “No podéis nada sin Mí”, dijo Nuestro Señor. “Nihil”, nada. Nada. Es muy grave. Se sigue que tenemos que estar unidos a Nuestro Señor, al Sacrificio de la Misa, a la Cruz, a Su sangre.

CAMBIO DE LOS SACRAMENTOS

   Ahora bien, todos los sacramentos fueron modificados en el sentido de una comunión humana, solamente humana –no más una comunión sobrenatural-, una especie de colectivización. Han colectivizado los sacramentos.

   El Bautismo llegó a ser sólo la iniciación en una comunidad religiosa; no es más la destrucción del pecado original, para ser purificados en la Sangre de Jesucristo, para resucitar en la Sangre de Jesucristo, alejarse del pecado y de Satanás por medio de los exorcismos que hacían en el bautismo. Si es sólo una iniciación a la comunidad religiosa, el bautismo puede servir para todos, también a los no cristianos.
   El mismo concepto se encuentra en la Comunión. La comunión es ahora, como decía, una asamblea, una especie de colectividad que se comunica, que comparte el pan de la colectividad. Tenemos también la absolución colectiva, la penitencia colectiva; de ahí se sigue que el sacerdote no es más el santificador marcado por el carácter sacerdotal para ofrecer el santo Sacrificio de la Misa; se convierte en el presidente de la asamblea. Y si el sacerdote es sólo el presidente, se lo puede elegir de entre los fieles. En consecuencia, ya nos es necesario que el sacerdote sea célibe; puede, perfectamente, estar casado.

   Todo esto deriva del nuevo concepto de iglesia. Se llega ahora a dar colectivamente la Extremaunción. En Lourdes, en la ciudad mariana, han invitado a reunirse a todos los que tenían más de 65 años para recibir, todos, colectivamente, la extremaunción. Eso es grave, muy grave, por que así el sacramento ya no es válido. El sujeto de la extremaunción debe ser un enfermo. Y hasta ahora no había oído que después de los 65 años que todos fuéremos enfermos. No es por tener 65 años que estamos enfermos. “Si quis infirmatur”, dice Santiago, “si alguno está enfermo, venga el sacerdote y le administre…” pero si no está enfermo, no puede ser sujeto de la extremaunción. Esto es grave por que denota toda una orientación.

CAMBIO DE LOS RITOS Y ORACIONES

   Debo insistir en por qué todo deriva la nueva definición de la Iglesia, de haber cambiado el concepto de la Iglesia. Y lo han cambiado para llegar a la comunión con todas las religiones. Era necesario cambiar el culto, no se podía dejar intacta la liturgia. Nuestra liturgia era demasiada católica, manifestaba demasiado claramente la victoria de Nuestro Señor Jesucristo, con la Cruz, sobre el pecado, el mundo, sobre la muerte… Todo fue modificado.

   Si tuviera más tiempo – pero no quiero. Abusar de vuestra paciencia- os hablaría de un trabajo que ha hecho uno de nuestros sacerdotes sobre las modificaciones de las oraciones. Es un estudio extraordinario para ver el espíritu con el cual han hecho la reforma litúrgica han sido modificadas en un sentido pacifista: no hay más herejes, no hay más enemigos de la Iglesia, no hay más pecado original, ya no hace falta el combate, no más luchas espirituales.
El Canónigo Rose, belga, miembro de la Comisión litúrgica, que renunció indignado por cuanto sucedía, ha hecho una trabajo sobre la liturgia d los difuntos en el cual demuestra que se han suprimido los dogmas: en la liturgia de difuntos fue suprimido la palabra “alma”. ¿Por qué? Porque no hay más distinción entre el cuerpo y el alma, no se habla más del Purgatorio. Es increíble.

Todo esto para hacerle el gusto a los no católicos, para poder estar con todos aquellos que no creen en lo que nosotros creemos, que no creen en la distinción entre el alma ye el cuerpo. Mas nosotros debemos permanecer católicos, no podemos volvernos imprevistamente miembros de todas las religiones, cambiar toda nuestra liturgia para hacerles el gusto.

   Un cambio capital es el cambio de la Fiesta de Cristo Rey No se quiere más el Reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. La Fiesta de Cristo Rey fue puesta al final del año litúrgico, porque El vendrá en la Parsía, en el fin del mundo. Aquí sobre la tierra ya no debe reinar, o sólo sobre los individuos, estrictamente en privado, en las familias, pero ya no públicamente, no más sobre la sociedad civil. En el himno de Cristo Rey se han suprimido las dos estrofas que proclamaban a Nuestro Señor como Rey de la familia, del Estado, del la Ciudad. Está claro qué han sido suprimidas. He aquí una estofa que fue suprimida: “Te nationum praesides honore tollant publico, colant magistir, judices, leges et arte exprimant” (5). Es el Reinado de Nuestro Señor sobre los pueblos, los juristas, los jueces, las leyes y las artes, que deben honrar a Nuestro Señor Jesucristo. Son cosas graves.

CAMBIO DE RELIGION

   Se cambia nuestra religión, esto es cierto. No es posible callarlo. Yo quería decir que esto no es verdad, pero no es posible. Una cosa que ya no se quiere afimar, es que la Iglesia Católica es la única religión religión verdadera. ¿Pero es esto cierto, o no? Si no creemos que la Iglesia Católica es la verdadera religión, ¿para qué estamos aquí? Es esto lo que decía a la prensa que me preguntaba: “¿Por qué no es usted pluralista?”. Yo no creo en el pluralismo, en el pluralismo ideológico, en el pluralismo de la verdad. No hay sino una sola Vedad. Esto no varía con el tiempo. ¿Para qué hacer una secta más, que podría ser la número seiscientos? Quizás haya más de de mil grupos religiosos en el mundo, ¿para qué hacer otra secta más? Podríamos formar parte de los Testigos de Jehová, d los pentecostales, de los mormones. ¿para qué tener una religión que es más difícil que las otras, más exigente, más dura, si existe el pluralismo de la verdad? ¿Para qué ir en misión, si todas las personas se salvan, si todas están listas para ir al Cielo? Con el pluralismo de la verdad han destruido el espíritu misionero, las congregaciones misioneras están vacías, no hay más novicios misioneros. Las misiones son esenciales para la Iglesia Católica, pero sólo si creemos que hay una sola verdad. Sí. Creemos que hay una sola Verdad, la única religión verdadera es la de la Iglesia Católica, pues fue fundada por Dios mismo. Creemos que Jesucristo es Dios y Jesucristo fundó la Iglesia Católica. “Credo in unum Deum, in unum Dominum JesuChristu, credo in unum baptista”, no en dos, sino en Uno, Uno y uno.

PARA QUE FORMO SACERDOTES

   Ahora bien, ¿tenemos la fe o no? Si tenemos la fe católica. Creemos que la única religión verdadera es la católica, porque fue fundada por el mismo Dios. El mismo que ha dado el Sacrificio de la cruz, el Sacrificio de la Misa. Mis seminaristas están convencidos de esta vedad: que lo más hermoso en la tierra es el Sacrificio de la Misa. No es una comida protestante, no es una comida, no. Para un sacerdote joven, poder pronunciar las palabras de la Consagración es lo más hermoso de su vida. Durante sus años de seminario piensa: "¡Cuándo podré subir al altar y pronunciar las palabras de la Consagración, hacer esta acción sacrificial, hacer descender a Nuestro Señor mismo!". Piensa que él mismo tendrá el poder de hacer descender a Dios, del Cielo al altar, como la Virgen María, con su "fiat", hizo descender el Verbo de Dios en su seno. El sacerdote, al pronunciarlas palabras de la Consagración, hace descender a Nuestro Señor a la hostia. Es algo maravilloso, divino, algo misterioso, incomprensible, inaudito. Esto es el sacerdote.    No es un animador de la comunidad, un animador social, el presidente. Tiene el carácter sacerdotal impreso en su alma para ser sacrificador. Vosotros necesitáis estos sacerdotes, los fieles piden estos sacerdotes, quieren la Santa Misa. La comunión no es lo principal: en la Santa Misa, lo esencial es el Sacrificio. El sacramento de la Eucaristía es el fruto del sacrificio: y nosotros participamos en la Víctima que ha sido ofrecida.

BABEL DE RELIGIONES

   Pero esto no podemos adoptar todas las transformaciones que usan estos hombres de la Iglesia; éstos usan un falso ecumenismo que se difunde cada vez más. Hace quince días, 150 sacerdotes de la diócesis de Rothenburg (Alemania), han firmado un documento publico diciendo que estaban convencidos de que no hay más diferencia entre el Catolicismo y el protestantismo, que la Cena es la misma… luego, no hay que hacer más diferencia entre protestantes y católicos.
Y este movimiento continúa. Ahora se ha lanzado la idea –en Francia, Alemania, Holanda, Bélgica- de que deben darse lugares de culto a los musulmanes. Los Obispos se preocupan más de dar lugares de culto a los musulmanes, que de dar iglesias a los fieles católicos. Monseñor Ducad- Bourguet, aquí presente, sabe algo de esto. Hace poco, el Obispo de Alsaci, mons. Elchinger, firmó un documento con pastores protestantes para pedir que los sacerdotes estudiaran cómo podrían hacer utilizar su iglesias por la comunidad musulmana. Mons. Etchegaray, Obispo de Marsella, quería hacer lo mismo con Notre-Dama de la Grade. Quería poner una capilla musulmana en este hermoso santuario, pero los marselleses se opusieron, no quisieron que Notre-Dame de la Grade se convirtiese en un templo musulmán.

   Habría tantas cosas que decir. He aquí la fotocopia de la “Semana Diocesana” de Marsella, de abril de 1976. El Obispo presenta una larga consideración sobre la posibilidad de que los sacerdotes bendigan con una pequeña ceremonia religiosa a los novios que quieren usar del matrimonio, sin recibir todavía el Sacramento. Es tal como lo digo, os lo aseguro. Parece que si los futuros esposos estiman que no están todavía dispuestos a celebrar el Sacramento del matrimonio, el Arzobispo dice que es posible dar una bendición; así podrán usar del matrimonio, luego celebrarán el matrimonio, cuando estén dispuestos. ¿Es éste un Obispo todavía católico? Es inaudito. Y no fue suspendido “a divindis”.

SUPRESION
DE LOS ESTADOS CATOLICOS


   Una consecuencia extremadamente grave de esta igualación de todas las religiones la supresión de todos los Estados católicos, querida por la Santa sede.

Tengo el ejemplo de Colbia, donde me encontraba cuando se llegó a la supresión del artículo 1º de la Constitución. El secretario de la Conferencia Episcopal me dijo que trabajó durante dos años, estimulando por el Nucio, para obtener del Presidente dicha supresión. El artículo decía: “La única religión pública del Estado es la religión católica”. Y lo mismo pasa en Suiza. Suiza es una confederación de cantones, cada uno con su Constitución. El cantón del Valais y el cantón Ticino tenían en sus constituciones, como artículo 1º: “La religión católica es la única religión reconocida por el Estado”. Y bien, el Nucio de Berna me dijo, personalmente, que escribió una carta al Obispo para que propugnase un referéndum a fin de suprimir este artículo. Lo mismo en España.

   Jesucristo ahora ya no debe reinar sobre la sociedad. Es el principio del liberalismo, el esquema de la Declaración sobre la Libertad religiosa. El esquema dice que ninguna autoridad humana puede limitar el ejercicio público de las opiniones religiosas. Así cada uno tiene el derecho de poseer sus escuelas, sus diarios, hacer propaganda para difundir las falsas religiones. Lo que es grave es que no sólo se da libertad a la doctrina de estas religiones, sino que se da también libertad para la moral de las distintas religiones. Por ejemplo, a los que son musulmanes las leyes deben ahora reconocerles el derecho a la poligamia.

   Piénsese que el Cardenal Colomo, de Milán, hizo recientemente una declaración inverosímil, reproducida por “L’Osservatore Romano”; “En el desarrollo histórico actual de la sociedad, un Estado confesional es inadmisible”

   Para esto se quiere substituir el Decálogo por la declaración de los Derechos del Hombre. ¡De qué modo están contra esta Declaración los Papas del pasado! ¿De qué modo esta se pronunció Pío VI contra esta Declaración de los Derechos del Hombre? Para el cristiano, ¿Cuál es el límite de sus derechos, de sus deberes? Nacemos con deberes, y porque tenemos deberes, tenemos derechos: esa es la doctrina de la Iglesia. Nuestros deberes son la regla de nuestros derechos, y no tenemos derechos sin deberes. Ahora cada uno hace lo que quiere, si limites, y se arroga todos los derechos que quiere. El primer deber del hombre no existía. Al nacer recibió un alma espiritual. El primer deber de esa alma es entonces, adorar a Dios. Cuando Jesús estuvo en el seno de la Bienaventurada Virgen María su primer acto como hombre fue la adoración del Padre del Padre, pues El era perfectamente consciente en el seno de la Virgen Bienaventurada.

DESTURCCIONON DE LA
ENSEÑANZA RELIGIOSA

   Y porque tenemos el deber de adorar a Dios, tenemos el derecho de tener nuestras iglesias, nuestras escuelas católicas. Lo mismo vale para la familia. Porque tenemos el deber de fundar una familia cristiana, tenemos el derecho de tener cuanto sirve para defender la familia cristiana. De ahí el Decálogo. No tendremos divorcio ni contracepción ni aborto. Debemos volver a nuestro Catecismo del Concilio de Trento, de San Pío X, de San Carlos Borromeo. He aquí la base de nuestra civilización cristiana, la base de nuestra Fe: el Credo, el Decálogo, el Santo Sacrificio de la Misa, los Sacramentos y el “Pater noster”, la oración de Nuestro Señor. Mas nuestro catecismo actuales no sirven para nada. Llevé al Cardenal Wright los catecismos canadiense, e inmediatamente él mismo me dijo: “Estos catecismos no son católicos”.

   En la reunión que tuve con tres Cardenales –los Cardenales Wright, Garrone y Tabera- dije aquél: “Eminencia, me atacáis por el seminaria de Econe, pero yo os ataco por todos los catecismos. Después del Papa, sois el responsable de los catecismos de todo el mundo”. El Cardenal me dijo que escribió una carta para la catequesis, pero no le obedecían. El catecismo de París es abominable, modernista, totalmente acatólico, decididamente herético. Mandé el folleto con la catequesis de París al Cardenal Seper. He aquí su respuesta: “Roma, 23 de febrero de 1974. Recibí su carta del 2 de enero con el material anexo. Muchas gracias. Haré estudiar todo. Lo que me manifiesta Ud. es sorprendente, abominable, ¿qué queda del catolicismo?”

   La situación de la Iglesia es realmente trágica. En Huston, en Estados Unidos, par confirmar a los niños, el Obispo exige que los padres y los niños vayan durante quince días al pastor protestante y al rabino para recibir lecciones de ecumenismo; sólo después pueden recibir la confirmación.

CLAUDICACION
FRENTE AL COMUNISMO

   Es oportuno hablar también del comunismo, que es una cosa tremenda. Yo mismo, durante el Concilio, llevé una petición con la firma de 450 Padres Conciliares para pedir la condena del comunismo, pero me dijeron que el Concilio era pastoral y no quería condenar a nadie. ¿Concilio pastoral? ¿Qué significa “pastoral”? El deber de poner en guardia a la grey contra el peligro contra el mal más terrible de nuestro tiempo si entretanto pensamos en lo que han dicho y sufrido los Cardenales Mindszenty, Slipyj, Beran y Wyszinki… Estos heroicos cardenales de la Iglesia fueron perseguidos, encarcelados por muchos, muchos años, por haber condenado al comunismo en sus países. Fui a hablar, pero me dijeron que ere inútil hacer esta petición porque “arriba”no querían condenar. Sólo después comprendí que nuestras 450 firmas fueron dejadas de lado porque existía un acuerdo entre la Santa Sede y Moscú. Los representantes de la iglesia ortodoxa no hubieran venido al Concilio de no haber tenido la seguridad de que no habría condena del comunismo. Esa fue la condición puesta y no vinieron los primeros tres años; sólo cuando supieron que una petición que solicitaba la condena del comunismo era dejada de lado, dijeron que odian venir, seguros de que el comunismo no sería condenado. Leed el libro “Moscú y el Vaticano” del P. UlisseFloridi s.j., y otro libro interesante, escrito por un polaco, Josef Mckievich, “El Vaticano bajo la sombra de la Estrella Roja” (7). Cuando se leen estos libros, se comprende que nada se podía hacer.

 

LA ENTREVISTA CON EL PAPA

   Quisiera concluir con un ejemplo. El 11 de Septiembre estuve con el Papa. Hablé con el Santo Padre; la conversación fue cordial, no fue dura. El Santo Padre; me hizo algunas observaciones, me reconvino, luego me dijo que debía hablar. “Santo Padre –dije-, no soy el jefe de los tradicionalistas, como Vos dijisteis en el Consistorio en el mes de mayo. Nunca quise formar un grupo, una asociación. Mi única meta y deseo es formar buenos y santos sacerdote, nada más. No tengo otra meta. Querría estar siempre en Econe, con mis seminaristas. Soy uno de los tradicionalistas, uno de los millones que hay en el mundo. Son millones los que dicen que si no se termina con este “aggiornamento”, este cambio continuo, la religión católica se acabará. La gente se va de las parroquias, todos los Obispos lo confiesan. En Alemania, hace poco, en un artículo se decía que hay cuatro millones de fieles menos en las parroquias. También en París, Mons. Marty dijo que los fieles diluyeron a la mitad… la mitad de los fieles no va más a las iglesia. Es la apostasía, la apostasía general. Quizá sea igual en Italia, no lo sé. Yo hago un solo pedido: dejadnos hacer el experimento de la Tradición”.

   Dije también: “tuvimos durante tantos, tantos años esta Misa, estos Sacramentos, el viejo Catecismo. Durante el Concilio dijimos la Misa de San Pío V, que es la Misa de San Gregorio Magno, la verdadera Misa romana, latina fundamento de nuestra religión. ¿Cómo es posible que en Francia existan ahora trece plegarias eucarísticas en el nuevo Canon? ¿por que no aceptar el antiguo Canon, tal como era, sin cambios? Dicen que el actual primer Canon es el antiguo Canon. Esto no es verdad, porque han cambiado las palabras de la Consagración, han cambiado los nombres de los mártires, los signos de la cruz, han suprimido las genuflexiones, han cambiado hasta los caracteres de imprenta (8), y todo esto cambia la atmósfera y termina por cambiar la Fe. El Santo Padre no me dijo que esto no era cierto, que no era posible volver atrás, no me dijo esto. Me dijo que no podía, de repente, darme una respuesta, que debía consultar con las Congregaciones, con la Curia…ved cómo andan las cosas. Así quizás con la gracia de Dios, el Santo Padre y pensé que quizás, quizás con la gracia de dios, el Santo padre diría: “bien, está bien”… Y así terminará esta inútil y dañosa división en la Iglesia.

PEDIMOS LA FE,
PARA TENER LA VIDA ETERNA

   Pero luego vio la carta del 11 de octubre, carta dura, muy dura. No hay nada que hacer. La cata dice que debo ceder el seminario a Roma. Todas nuestras casas a la diócesis, y yo ir a una ermita a rezar. No, no Es imposible.
Quizá alguno de vosotros piense: “Monseñor Lefebvre desobedece”. Pero veis como es la situación, y yo realmente pienso que la situación es trágica.

Hay en la Iglesia una orientación nueva, radical, grave que no es católica, que destruye nuestra religión. No quiero saber de quien viene, pero con certeza existe, los hechos la confirman. En todas las cartas que herecibido, siempre me han dicho: “Ud. será recibido sus consejos aceptados por la Curia y el Santo Padre, siempre que Ud. acepte todo el ordenamiento actual de la Iglesia. Si Ud no acepta el Concilio y sus reformas, todo el ordenamiento dado por Roma, la reconciliación es imposible”. Es un problema difícil y doloroso. ¿Debo obedecer a este ordenamiento, o permanecer católico, católico romano, católico de siempre? Siempre fui muy obediente a la Santa Sede, estuve siempre a disposición del Santo Padre, siempre fui a donde me mandaron, sea como Delegado Apostólico, sea a la Diócesis de tulle, luego como Superior General de los Padres del espíritu Santo… siempre fui muy obediente. Pero cuando me dicen que debo encaminar mi seminario, mis seminaristas, en este nuevo ordenamiento, yo en conciencia digo que no es posible. Hice mi elección ante Dios: no quiero morir protestante, no quiero morir fuera de la Iglesia.

   Concluyo: cuando nos llevaron a la pila bautismal, ¿qué nos preguntó la Iglesia, a través de nuestros padrinos? “Quid petisa b Ecclesia Dei?”, “¿Qué pides de la Iglesia de Dios?”. Y a la Iglesia que dialoga con este niño, los padrinos respondieron: “Fides, la Fe”. “¿Y qué consigue la Fe?. La vida eterna”. ¿Qué más podemos pedir?

Hoy pedimos, como han pedido nuestros padrinos, pedimos a la Iglesia la Fe, para tener la vida eterna.

NOTAS:

(1) El Cademal Roncalli era originario de la diócesis de Bérgamo; de allí la referencia.
(2) En italiano: “puesta al día”
(3) Luego convertido en el actual Secretariado para la Unidad de los Cristianos.
(4) En latín: “Maestra y Madre de todas las iglesias, maestra de la Verdad”.
(5) En latín: “Rindante honor público los jefes de las naciones; adórenle maestros y jueces, leyes y artes te manifiesten (Himno “Te saculorum Principem” del Oficio de la Fiesta de Cristo Rey).
(6) En su encíclica “Adeo nota”, de 23 de Abril de 1791, Pío V calificó a la reciente “Declaración” como “contrarios a la religión y a la sociedad”.
(7) FLORIDI, Ulisse, s.j “Mosca e il Vaticano” (Milano, La Matriona). MCKIEVICH, Josef. “II Vaticano all´ombra della Stella Rossa”.
(8) En el Misal codificado por San Pío V, las palabras de la Consagración de la Hostia y del Cáliz están escritas con una tipografía de tamaño y color diferente del resto del texto sí es una narración, pues en ellas el sacerdote actúa “in persona Christi”, diciéndolas de modo significado, queriendo producir lo que ellas significan. En la casi mayoría de los nuevos Misales, esa distinción no existe y las palabras consecratorias quedan sumergidas en el flujo contando lo que Jesús hizo, si el sacerdote no pone expresamente la intención de consagrar, la Misa es inválida, es decir, el pan queda pan y el vino, vino. Tal es la importantita de una simple distinción tipográfica…

 

 
   
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