| |
|
LA IGLESIA DESPUES DEL CONCILIO
-Lo primero que quiero decir es que si he
venido y aceptado la invitación de la princesa Pallavicini y de sus
amigos, no es para hacer, para provocar un desafío al Santo Padre en
los confines de la Santa Sede, ni por un espíritu contestatario o agresivo.
Al contrario, vine porque me honro de estar entre aquellos que guardan
el mayor respeto por la Santa sede, por el Sucesor de Pedro, por Roma,
por aquello que Roma representa para nosotros, los católicos. No tenemos
–no podemos tener- ninguna intención de presentar una actitud violenta
contra lo que es tan querido, demasiado querido a nuestros corazones.
Precisamente elevamos nuestra voz porque amamos al Sucesor de Pero,
porque amamos a Romas, a la verdadera Roma católica. Y la elevamos precisamente
por la gloria de la Iglesia Romana, La grandeza de la Iglesia Romana.
Por todo lo que hizo su verdadera grandeza, su verdadera nobleza.
Pienso sinceramente que
es la Providencia quien dirigen todas las cosas, pues sin haberlo querido,
sin haber tenido nisiquiera tal deseo, me encuentro hoy entre vosotros,
en esta ciudad de Roma, y estoy convencido de que el buen Dios lo ha
querido por el bien de la Iglesia, por la continuidad de la Iglesia
Católica, a fin de que la Iglesia Católica persevere y continúen.
LO QUE ANTES ESTABA BIEN,
NO PUEDO ESTAR MAL AHORA
-No se puede concebir la Iglesia Católica
sino como continuidad, como tradición, como heredera de su pasado. No
se puede comprender una Iglesia que rompa con su pasado, con su tradición,
y es precisamente por la imposibilidad de concebir una cosa semejante
que me encuentro en una situación un poco extraña: la de un Obispo suspendido
por haber fundado un seminario en Suiza, seminario erguido legalmente,
canónicamente, seminario que recibe muchas vocaciones. A ocho años de
su fundación, tenemos numerosas en los Estados Unidos, en Candada, en
Inglaterra, en Francia, Suiza, Alemania, y también en Italia, aquí en
Albano. ¿Cómo puede ser que haciendo lo mismo que hice durante cincuenta
años de mi vida, con las congratulaciones, el aliento de los Papas,
en particular de Pío XII, quien me honraba con su amista, me encuentre
hoy siendo tenido casi por enemigo de la Iglesia? ¿Cómo es posible esto,
cómo se puede creer? Tuve ocasión de decírselo al Papa en la última
audiencia que tuve, el 11de Septiembre. Le dije: No alcanzo a entender
por qué motivo, imprevistamente, después de haber formado seminaristas
durante toda mi vida tal como los formo hoy, mientras antes del Concilio
recibí todos los honores, excluido el Cardenalato, ahora, después del
Concilio, haciendo lo mismo, me encuentro suspendido “a divinis”, considerado
casi como un cismático, casi para ser excomulgado como enemigo de la
Iglesia. No creo que algo semejante sea posible o concebible.
¿QUE
PASO CON EL CONCILIO?
-No
quiero volver a los orígenes lejanos de este cambio y mutación de nuestra
religión, por que tendría que reseñar la historia toda del liberalismo
del siglo XIX y de todas las condenas que los Papas han pronunciado
contra él, en particular Gregorio XVI, Pío IX, León XIII, San Pío X.
En aquella época algo sucedió en la Iglesia. ¿Qué cosa? Es imposible
conocer los hechos a fondo; personalmente no los conozco, pero estos
cambios los hemos percibido desde 1958, después del con clave que eligió
a Juan XXIII.El Cardenal Rocalli, Patriarca de Venecia al partir para
el Cónclave, cuando aun no estaba electo, escribió al Obispo de Bérgamo
(1): “El Papa que sea electo, sea de Bérgamo o no, deberá cambiar mucho
en la Iglesia. Deberá haber un nuevo Pentecostés”. En toda su carta
se siente el deseo de cambair profundamente la Iglesia, y pienso que
a él se le ocurrió llamar al Concilio, el Concilio del “aggiornamento”
(2). “Aggiornamento”: es una palabra muy peligrosa, que puede ser usada
en buen sentido, pero puede también llevar a consecuencias imprevisibles.
“Aggiornamento”, ¿hasta qué punto, en qué campos?.
Debo
contaros un pequeño incidente acaecido en 1962, cuando fui miembro de
la Comisión Central Preparatoria del Concilio. Teníamos nuestras reuniones
en el Vaticano, pero la última fue dramática. En los fascículos dados
a la comisión Central había dos sobre el mismo tema: uno venía del Cardenal
Bea, presidente de la Comisión para la Unidad (3) y el otro del Cardenal
Ottaviani, presidente de la Comisión Teológica. Cuando los leímos, cuando
yo mismo leí estos esquemas, dije: “Es muy extraño, son dos puntos de
vista sobre el mismo tema, completamente distintos, sobre la libertad
religiosa y la actitud de la Iglesia frente a las otras religiones”.
La del Cardenal Bea se titulaba “De libértate religiosa”; la del Cardenal
Ottaviani, “De tolerantia religiosa”. Ved la diferencia.
Fue la
última sesión de la Comisión Central y pudimos advertir claramente,
proyectarse ante nosotros, en la víspera del Concilio, toda la lucha
que se desarrolló durante el Concilio. Quiero decir que estas cosas
ya estaban preparadas antes del Concilio. El Cardenal Bea no hizo, ciertamente,
su esquema “De libertate religiosa” sin ponerse antes de acuerdo con
otros Cardenales. Esto es muy importante y muy grave por se infiere
que el Concilio del “aggiornamento” fue preparado de antemano. Y es
por esto que todos los esquemas del Concilio, ya redactados, fueron
reescritos, las comisionones reorganizadas y se objeto la lista de los
miembros de las comisiones preparatorias del Concilio que, sin imponerlas,
proponía el Cardenal Ottaviani. Así nos encontramos en el Concilio en
una situación penosa y comprendimos que aquellos que eran conservadores,
que permanecían fieles a los principios de siempre a la Tradición de
siempre no eran ya escuchados, no eran ya sostenidos por la autoridad,
sobre todo cuando, después de la elección de Pablo VI, fueron nombrados
los cuatro moderadores del Concilio: los Cardenales Döpfner, Suenes,
Lercaro y Agagianian. Esta nómina indicaba claramente que el viento
sopaba a favor de los Cardenales liberales.
Un grupo,
el “Coetus Internationalis Ptrum”, del cual formé parte, decidió resistir,
y de acuerdo con cierto número de Cardenales Romanos (los Cardenales
fieles a la doctrina romana de la Iglesia Católica), defenderse…pero
–debo decirlo- no fuimos escuchados. Ya en tiempos del Papa Juan XXIII,
a estos Cardenales, los Cardenales de la Curia Romana, se le rogó no
intervenir más en el Concilio, y esto es muy, pero muy grave.
¿Qué
representan los Cardenales de la Curia Romana? Son la Iglesia de Roma,
son los Párrocos de Roma, son el clero romano. Son los que ayudan al
Papa, que es Obispo de Roma y es Papa porque es Obispo de Roma. Son
ellos los que ayudan al Papa en el gobierno de la Iglesia Universal
y en la atención de los asuntos, tanto de su diócesis como de la Iglesia
Universal. Pues Roma es maestra, “magistra et mater omnium ecclesiarum,
magistra veriatatis” (4). Si se ha dicho que todo el clero de Roma no
puede caer en la herejía, es porque Roma representa realmente el corazón
mismo de la Iglesia, el corazón de la Cristiandad. Hacer callar oficialmente
a los Cardenales romanos diciéndoles “no habléis más, no repliquéis
más, dejad hablar a las personas que vienen de fuera, del extranjero,
que vienen de lejos”, representó un considerable desastre para el Concilio.
CAMBIO DE LA DEFINICION DE IGLESIA
-En
definitiva, ¿cuál fue uno de los resultados más graves del Concilio?
A mi parecer, el haber cambiado la definición de Iglesia. Fue modificada
la definición de Iglesia. La Iglesia no es más una sociedad divina,
visible, jerárquica, fundada por Nuestro Señor Jesucristo para la salvación
de las almas. No, desde ahora la Iglesia es una “comunión”.
¿Qué
significa esto? ¿Qué quiere decir “Iglesia-comunión”? ¿Comunión con
todas las religiones? Comunión que acogerá en el seno de la Iglesia
diversos grupos religiosos totalmente distintos de la Iglesia Católica.
Y se llegará no sólo a aceptar a las religiones cristianas no católicas,
sino también a las religiones no cristianas y aun a los no creyentes.
Habrá una Comisión para las religiones no cristianas y una Comisión
para los no creyentes, para los ateos, en el seno de la Iglesia Católica.
Esto queda claro en un acta del Secretariado para los no cristianos,
con fecha 14 de Abril de 1972: “El fin de esta sesión: las religiones
tradicionales no cristianas, caracterizándose en su objeto, entran en
la finalidad general de este Secretariado, que son el desarrollo en
el citerior de la Iglesia de los puntos de vista objetivos del diálogo
encuentro de las diversas religiones, el descubrimiento de recíproco
conocimiento y estima para trabajar juntos”. ¿Trabajar juntos en
que? ¿Cómo se puede “trabajar juntos” con los ateos? “En la liberación
histórica del hombre y en su auténtica inserción en el sentido último
de la vida y de la historia humana”. ¿Qué quiere decir? ¿Dónde está
la salvación, donde la gracia, dónde Nuestro Señor Jesucristo? Allí
nada hay de todo esto. Y agrega: “estas religiones pueden formar parte
del patrimonio de la humanidad puede contribuir a la construcción del
hombre, a la unidad entre los hombres, indefinitiva, a un encuentro
total con Cristo”. ¡Un encuentro total con Cristo en las religiones,
por los “no cristianos”! Y esto es un documento auténtico del Vaticano.
Para llegar a ésta unión,
a esta comunión con las religiones no católicas, no cristianas, con
los no creyentes hace falta (como ya he escrito) “satelizar” la Iglesia.
No debe existir más esta unión centralizada de la iglesia, deben crearse
satélites que serán las Conferencias Episcopales nacionales. Son los
satélites que gravitan al rededor de la Iglesia, y podrá haber otros
satélites: los anglicanos, los ortodoxos, también algunas secciones
musulmanas, budistas, todas secciones de la Iglesia, una “comunión”.
Por esto se cambió la definición de la Iglesia, con todas sus consecuencias.
La reforma se hizo en el sentido de la “comunión”, toda la reforma litúrgica
tiene éste sentido.
CAMBIO DE LA MISA
En
la Santa Misa se substituyó el Sacrificio por la Cena. Así en vez del
Sacrificio de la cruz se insistirá sobre la Cena, sobre la comunión
y la participación de los fieles. Tradición de la Iglesia, a la Fe de
la Iglesia.
Lo que es importante en
nuestra Misa es el sacrificio. El sacrificio de la Misa no sólo una
cena, no es la cena evangélica, es un verdadero sacrificio. Porque también
si el sacerdote ofrece él solo, el Sacrificio de la Misa, este sacrificio
vale igual como si mil personas estuviesen con él, como si una multitud
estuviera en la Iglesia Ahora, por el contrario, parece que la Misa
es sobre todo una asamblea, y que el sacerdote es el presidente de la
asamblea. Presidente y no sacrificador. Es una noción nueva de la misa
Como veis, es un cambio radical, muy grave.
No digo
que la nueva Misa sea herética, no lo dije jamás; no he dicho tampoco
que esta Misa no sea de suyo válida, pero remarco que cada vez hay más
Misas inválidas, porque se cambian las bases mismas de la Misa. Pienso
realmente que esta misa es una Misa equívoca, porque puede ser dicha
tanto por los protestantes como por los católicos. Los protestantes
aceptan decir esta Misa. Tengo aquí un documento que lo prueba, un documento
de los protestantes de Alsacia que se han reunido, documento de la “Confesión
de Augsburgo de Alsacia-Lorena”. El documento dice: “Vistas las
formas actuales de la celebración eucarística en la Iglesia católica,
vistas las convergencias teológicas actuales, muchos obstáculos
que podían impedir a un protestante participar en la celebración eucarística
católica están desapareciendo. Parece, en consecuencia, que hoy puede
ser posible a que a un protestante reconocer en la celebración eucarística
católica la Cena instituida por el Señor”. Luego ellos no tienen
más dificultad en aceptar la nueva Misa por que se asemeja cada vez
más a una cena eucarística protestante.
Un hecho
más, extremadamente grave y enseñado claramente por la nueva catequesis.
Debería poder leer numerosos pasajes de esta catequesis oficial de Francia,
del Centro Jean Bart, que es el centro oficial de la catequesis en Francia.
He aquí lo que dice: “¿La Misa no es acaso la cena de Nuestro Señor?”
Del mismo modo: “en el corazón de la Misa, que es un relato…”,
y también esto es muy grave, por que ahora no se habla más de la acción
que se realiza durante el Sacrificio de la Misa, “infra actionem”. Se
dice así en nuestro Canon, “infla actionem”, durante la acción. Indica
que la acción se hace, la acción del Sacrificio que se realiza en la
Consagración, una verdadera acción -no simplemente un relato, como es
ahora desafortunadamente presentada la idea en la mayor parte de los
documentos oficiales.
Por otra parte, podéis
notar que es con este espíritu que se hicieron todas las reformas, como
la comunión en la mano. Si es un sacrificio, la presencia real de Nuestro
Señor Jesucristo es necesaria, por que en un sacrifico tiene que existir
una victima. ¿Quién es la víctima? Nuestro Señor Jesucristo mismo que,
en consecuencia, debe estar realmente presente. Si es una cena no es
necesaria la presencia real, basta una presencia espiritual; el pan
partido, el pan de la amistad, el pan de la unión a Nuestro Señor Jesucristo,
con el relato d la Institución de la Cena. Ved ahora que si la Misa
se volvió una simple cena. Se comprende muy bien la comunión en la mano.
Igualmente, si se trata de una comida, la actitud del sacerdote, de
frente a los fieles, es normal. El presidente de un banquete no da la
espalda a sus convidados. Si, por el contrario, se trata de un Sacrificio,
entonces en ese sacrificio es ofrecido hacia Dios, hacia la Cruz, que
es el signo del sacrificio que ser realiza en el altar –y no hacia los
fieles-.
Así, todo el significado
del Sacrificio de la Misa es el que cambia, y todo esto es de una importancia
capital, porque es también todo el significado de la espiritualidad
católica que desaparece, la espiritualidad católica es el signo de la
Cruz, es el Sacrificio. Vivimos bajo el signo de la Cruz, vivimos del
Sacrifico, de la Sangre de Nuestro Señor, estamos bautizados en la Sangre
de Nuestro Señor. Somos pecadores, tenemos necesidad de la Cruz, tenemos
necesidad del Sacrificio, de la Sangre de Nuestro Señor, de unirnos
a Nuestro Señor en Su sacrificio.
Si no hay más sacrificio,
si no hay más Cruz, si no hay más presencia real, no existe más la espiritualidad
católica. Nuestra vida no tiene sentido si no existe la Cruz, si no
existe la Sangre de nuestro Señor. Sino estamos unidos a Nuestro Señor
Jesucristo por Su sangre que es la gracia, la gracia sobrenatural, nuestras
acciones no son meritorias, no merecemos el Cielo, no merecemos la salvación
eterna. Naturalmente puede haber buenas acciones en otras religiones,
en la naturaleza humana. Podemos hacer buenas acciones, pero no meritorias,
no salvíficas, si no tienen la impronta de la Sangre de Nuestro señor
Jesucristo.
El mismo Señor dijo: “Yo
soy la vid, vosotros los sarmientos”. Es necesario estar unido a la
vid, a la raíz de la vid, si queremos dar frutos. Nuestro Señor es la
puerta del redil; si no entramos por la puerta del redil; si no entramos
por la puerta del redil, a través de Nuestro Señor, no entraremos en
el Reino de los Cielos. “No podéis nada sin Mí”, dijo Nuestro Señor.
“Nihil”, nada. Nada. Es muy grave. Se sigue que tenemos que estar unidos
a Nuestro Señor, al Sacrificio de la Misa, a la Cruz, a Su sangre.
CAMBIO DE LOS SACRAMENTOS
Ahora
bien, todos los sacramentos fueron modificados en el sentido de una
comunión humana, solamente humana –no más una comunión sobrenatural-,
una especie de colectivización. Han colectivizado los sacramentos.
El Bautismo llegó a ser
sólo la iniciación en una comunidad religiosa; no es más la destrucción
del pecado original, para ser purificados en la Sangre de Jesucristo,
para resucitar en la Sangre de Jesucristo, alejarse del pecado y de
Satanás por medio de los exorcismos que hacían en el bautismo. Si es
sólo una iniciación a la comunidad religiosa, el bautismo puede servir
para todos, también a los no cristianos.
El mismo concepto se encuentra en la Comunión. La comunión es ahora,
como decía, una asamblea, una especie de colectividad que se comunica,
que comparte el pan de la colectividad. Tenemos también la absolución
colectiva, la penitencia colectiva; de ahí se sigue que el sacerdote
no es más el santificador marcado por el carácter sacerdotal para ofrecer
el santo Sacrificio de la Misa; se convierte en el presidente de la
asamblea. Y si el sacerdote es sólo el presidente, se lo puede elegir
de entre los fieles. En consecuencia, ya nos es necesario que el sacerdote
sea célibe; puede, perfectamente, estar casado.
Todo esto deriva del nuevo
concepto de iglesia. Se llega ahora a dar colectivamente la Extremaunción.
En Lourdes, en la ciudad mariana, han invitado a reunirse a todos los
que tenían más de 65 años para recibir, todos, colectivamente, la extremaunción.
Eso es grave, muy grave, por que así el sacramento ya no es válido.
El sujeto de la extremaunción debe ser un enfermo. Y hasta ahora no
había oído que después de los 65 años que todos fuéremos enfermos. No
es por tener 65 años que estamos enfermos. “Si quis infirmatur”, dice
Santiago, “si alguno está enfermo, venga el sacerdote y le administre…”
pero si no está enfermo, no puede ser sujeto de la extremaunción. Esto
es grave por que denota toda una orientación.
CAMBIO DE LOS RITOS Y ORACIONES
Debo
insistir en por qué todo deriva la nueva definición de la Iglesia, de
haber cambiado el concepto de la Iglesia. Y lo han cambiado para llegar
a la comunión con todas las religiones. Era necesario cambiar el culto,
no se podía dejar intacta la liturgia. Nuestra liturgia era demasiada
católica, manifestaba demasiado claramente la victoria de Nuestro Señor
Jesucristo, con la Cruz, sobre el pecado, el mundo, sobre la muerte…
Todo fue modificado.
Si tuviera
más tiempo – pero no quiero. Abusar de vuestra paciencia- os hablaría
de un trabajo que ha hecho uno de nuestros sacerdotes sobre las modificaciones
de las oraciones. Es un estudio extraordinario para ver el espíritu
con el cual han hecho la reforma litúrgica han sido modificadas en un
sentido pacifista: no hay más herejes, no hay más enemigos de la Iglesia,
no hay más pecado original, ya no hace falta el combate, no más luchas
espirituales.
El Canónigo Rose, belga, miembro de la Comisión litúrgica, que renunció
indignado por cuanto sucedía, ha hecho una trabajo sobre la liturgia
d los difuntos en el cual demuestra que se han suprimido los dogmas:
en la liturgia de difuntos fue suprimido la palabra “alma”. ¿Por qué?
Porque no hay más distinción entre el cuerpo y el alma, no se habla
más del Purgatorio. Es increíble.
Todo esto para hacerle
el gusto a los no católicos, para poder estar con todos aquellos que
no creen en lo que nosotros creemos, que no creen en la distinción entre
el alma ye el cuerpo. Mas nosotros debemos permanecer católicos, no
podemos volvernos imprevistamente miembros de todas las religiones,
cambiar toda nuestra liturgia para hacerles el gusto.
Un cambio
capital es el cambio de la Fiesta de Cristo Rey No se quiere más el
Reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. La Fiesta de Cristo Rey
fue puesta al final del año litúrgico, porque El vendrá en la Parsía,
en el fin del mundo. Aquí sobre la tierra ya no debe reinar, o sólo
sobre los individuos, estrictamente en privado, en las familias, pero
ya no públicamente, no más sobre la sociedad civil. En el himno de Cristo
Rey se han suprimido las dos estrofas que proclamaban a Nuestro Señor
como Rey de la familia, del Estado, del la Ciudad. Está claro qué han
sido suprimidas. He aquí una estofa que fue suprimida: “Te nationum
praesides honore tollant publico, colant magistir, judices, leges et
arte exprimant” (5). Es el Reinado de Nuestro Señor sobre los pueblos,
los juristas, los jueces, las leyes y las artes, que deben honrar a
Nuestro Señor Jesucristo. Son cosas graves.
CAMBIO
DE RELIGION
Se
cambia nuestra religión, esto es cierto. No es posible callarlo. Yo
quería decir que esto no es verdad, pero no es posible. Una cosa que
ya no se quiere afimar, es que la Iglesia Católica es la única religión
religión verdadera. ¿Pero es esto cierto, o no? Si no creemos que la
Iglesia Católica es la verdadera religión, ¿para qué estamos aquí? Es
esto lo que decía a la prensa que me preguntaba: “¿Por qué no es usted
pluralista?”. Yo no creo en el pluralismo, en el pluralismo ideológico,
en el pluralismo de la verdad. No hay sino una sola Vedad. Esto no varía
con el tiempo. ¿Para qué hacer una secta más, que podría ser la número
seiscientos? Quizás haya más de de mil grupos religiosos en el mundo,
¿para qué hacer otra secta más? Podríamos formar parte de los Testigos
de Jehová, d los pentecostales, de los mormones. ¿para qué tener una
religión que es más difícil que las otras, más exigente, más dura, si
existe el pluralismo de la verdad? ¿Para qué ir en misión, si todas
las personas se salvan, si todas están listas para ir al Cielo? Con
el pluralismo de la verdad han destruido el espíritu misionero, las
congregaciones misioneras están vacías, no hay más novicios misioneros.
Las misiones son esenciales para la Iglesia Católica, pero sólo si creemos
que hay una sola verdad. Sí. Creemos que hay una sola Verdad, la única
religión verdadera es la de la Iglesia Católica, pues fue fundada por
Dios mismo. Creemos que Jesucristo es Dios y Jesucristo fundó la Iglesia
Católica. “Credo in unum Deum, in unum Dominum JesuChristu, credo in
unum baptista”, no en dos, sino en Uno, Uno y uno.
PARA QUE FORMO SACERDOTES
Ahora
bien, ¿tenemos la fe o no? Si tenemos la fe católica. Creemos que la
única religión verdadera es la católica, porque fue fundada por el mismo
Dios. El mismo que ha dado el Sacrificio de la cruz, el Sacrificio de
la Misa. Mis seminaristas están convencidos de esta vedad: que lo más
hermoso en la tierra es el Sacrificio de la Misa. No es una comida protestante,
no es una comida, no. Para un sacerdote joven, poder pronunciar las
palabras de la Consagración es lo más hermoso de su vida. Durante sus
años de seminario piensa: "¡Cuándo podré subir al altar y pronunciar
las palabras de la Consagración, hacer esta acción sacrificial, hacer
descender a Nuestro Señor mismo!". Piensa que él mismo tendrá el poder
de hacer descender a Dios, del Cielo al altar, como la Virgen María,
con su "fiat", hizo descender el Verbo de Dios en su seno. El sacerdote,
al pronunciarlas palabras de la Consagración, hace descender a Nuestro
Señor a la hostia. Es algo maravilloso, divino, algo misterioso, incomprensible,
inaudito. Esto es el sacerdote. No es un animador de la comunidad, un
animador social, el presidente. Tiene el carácter sacerdotal impreso
en su alma para ser sacrificador. Vosotros necesitáis estos sacerdotes,
los fieles piden estos sacerdotes, quieren la Santa Misa. La comunión
no es lo principal: en la Santa Misa, lo esencial es el Sacrificio.
El sacramento de la Eucaristía es el fruto del sacrificio: y nosotros
participamos en la Víctima que ha sido ofrecida.
BABEL
DE RELIGIONES
Pero
esto no podemos adoptar todas las transformaciones que usan estos hombres
de la Iglesia; éstos usan un falso ecumenismo que se difunde cada vez
más. Hace quince días, 150 sacerdotes de la diócesis de Rothenburg (Alemania),
han firmado un documento publico diciendo que estaban convencidos de
que no hay más diferencia entre el Catolicismo y el protestantismo,
que la Cena es la misma… luego, no hay que hacer más diferencia entre
protestantes y católicos.
Y este movimiento continúa. Ahora se ha lanzado la idea –en Francia,
Alemania, Holanda, Bélgica- de que deben darse lugares de culto a los
musulmanes. Los Obispos se preocupan más de dar lugares de culto a los
musulmanes, que de dar iglesias a los fieles católicos. Monseñor Ducad-
Bourguet, aquí presente, sabe algo de esto. Hace poco, el Obispo de
Alsaci, mons. Elchinger, firmó un documento con pastores protestantes
para pedir que los sacerdotes estudiaran cómo podrían hacer utilizar
su iglesias por la comunidad musulmana. Mons. Etchegaray, Obispo de
Marsella, quería hacer lo mismo con Notre-Dama de la Grade. Quería poner
una capilla musulmana en este hermoso santuario, pero los marselleses
se opusieron, no quisieron que Notre-Dame de la Grade se convirtiese
en un templo musulmán.
Habría
tantas cosas que decir. He aquí la fotocopia de la “Semana Diocesana”
de Marsella, de abril de 1976. El Obispo presenta una larga consideración
sobre la posibilidad de que los sacerdotes bendigan con una pequeña
ceremonia religiosa a los novios que quieren usar del matrimonio, sin
recibir todavía el Sacramento. Es tal como lo digo, os lo aseguro. Parece
que si los futuros esposos estiman que no están todavía dispuestos a
celebrar el Sacramento del matrimonio, el Arzobispo dice que es posible
dar una bendición; así podrán usar del matrimonio, luego celebrarán
el matrimonio, cuando estén dispuestos. ¿Es éste un Obispo todavía católico?
Es inaudito. Y no fue suspendido “a divindis”.
SUPRESION
DE LOS ESTADOS CATOLICOS
Una consecuencia extremadamente grave de esta igualación de
todas las religiones la supresión de todos los Estados católicos, querida
por la Santa sede.
Tengo el ejemplo de Colbia,
donde me encontraba cuando se llegó a la supresión del artículo 1º de
la Constitución. El secretario de la Conferencia Episcopal me dijo que
trabajó durante dos años, estimulando por el Nucio, para obtener del
Presidente dicha supresión. El artículo decía: “La única religión pública
del Estado es la religión católica”. Y lo mismo pasa en Suiza. Suiza
es una confederación de cantones, cada uno con su Constitución. El cantón
del Valais y el cantón Ticino tenían en sus constituciones, como artículo
1º: “La religión católica es la única religión reconocida por el Estado”.
Y bien, el Nucio de Berna me dijo, personalmente, que escribió una carta
al Obispo para que propugnase un referéndum a fin de suprimir este artículo.
Lo mismo en España.
Jesucristo ahora ya no
debe reinar sobre la sociedad. Es el principio del liberalismo, el esquema
de la Declaración sobre la Libertad religiosa. El esquema dice que ninguna
autoridad humana puede limitar el ejercicio público de las opiniones
religiosas. Así cada uno tiene el derecho de poseer sus escuelas, sus
diarios, hacer propaganda para difundir las falsas religiones. Lo que
es grave es que no sólo se da libertad a la doctrina de estas religiones,
sino que se da también libertad para la moral de las distintas religiones.
Por ejemplo, a los que son musulmanes las leyes deben ahora reconocerles
el derecho a la poligamia.
Piénsese que el Cardenal
Colomo, de Milán, hizo recientemente una declaración inverosímil, reproducida
por “L’Osservatore Romano”; “En el desarrollo histórico actual de la
sociedad, un Estado confesional es inadmisible”
Para esto se quiere substituir
el Decálogo por la declaración de los Derechos del Hombre. ¡De qué modo
están contra esta Declaración los Papas del pasado! ¿De qué modo esta
se pronunció Pío VI contra esta Declaración de los Derechos del Hombre?
Para el cristiano, ¿Cuál es el límite de sus derechos, de sus deberes?
Nacemos con deberes, y porque tenemos deberes, tenemos derechos: esa
es la doctrina de la Iglesia. Nuestros deberes son la regla de nuestros
derechos, y no tenemos derechos sin deberes. Ahora cada uno hace lo
que quiere, si limites, y se arroga todos los derechos que quiere. El
primer deber del hombre no existía. Al nacer recibió un alma espiritual.
El primer deber de esa alma es entonces, adorar a Dios. Cuando Jesús
estuvo en el seno de la Bienaventurada Virgen María su primer acto como
hombre fue la adoración del Padre del Padre, pues El era perfectamente
consciente en el seno de la Virgen Bienaventurada.
DESTURCCIONON DE LA
ENSEÑANZA RELIGIOSA
Y
porque tenemos el deber de adorar a Dios, tenemos el derecho de tener
nuestras iglesias, nuestras escuelas católicas. Lo mismo vale para la
familia. Porque tenemos el deber de fundar una familia cristiana, tenemos
el derecho de tener cuanto sirve para defender la familia cristiana.
De ahí el Decálogo. No tendremos divorcio ni contracepción ni aborto.
Debemos volver a nuestro Catecismo del Concilio de Trento, de San Pío
X, de San Carlos Borromeo. He aquí la base de nuestra civilización cristiana,
la base de nuestra Fe: el Credo, el Decálogo, el Santo Sacrificio de
la Misa, los Sacramentos y el “Pater noster”, la oración de Nuestro
Señor. Mas nuestro catecismo actuales no sirven para nada. Llevé al
Cardenal Wright los catecismos canadiense, e inmediatamente él mismo
me dijo: “Estos catecismos no son católicos”.
En la reunión que tuve
con tres Cardenales –los Cardenales Wright, Garrone y Tabera- dije aquél:
“Eminencia, me atacáis por el seminaria de Econe, pero yo os ataco por
todos los catecismos. Después del Papa, sois el responsable de los catecismos
de todo el mundo”. El Cardenal me dijo que escribió una carta para la
catequesis, pero no le obedecían. El catecismo de París es abominable,
modernista, totalmente acatólico, decididamente herético. Mandé el folleto
con la catequesis de París al Cardenal Seper. He aquí su respuesta:
“Roma, 23 de febrero de 1974. Recibí su carta del 2 de enero con el
material anexo. Muchas gracias. Haré estudiar todo. Lo que me manifiesta
Ud. es sorprendente, abominable, ¿qué queda del catolicismo?”
La situación
de la Iglesia es realmente trágica. En Huston, en Estados Unidos, par
confirmar a los niños, el Obispo exige que los padres y los niños vayan
durante quince días al pastor protestante y al rabino para recibir lecciones
de ecumenismo; sólo después pueden recibir la confirmación.
CLAUDICACION
FRENTE AL COMUNISMO
Es oportuno
hablar también del comunismo, que es una cosa tremenda. Yo mismo, durante
el Concilio, llevé una petición con la firma de 450 Padres Conciliares
para pedir la condena del comunismo, pero me dijeron que el Concilio
era pastoral y no quería condenar a nadie. ¿Concilio pastoral? ¿Qué
significa “pastoral”? El deber de poner en guardia a la grey contra
el peligro contra el mal más terrible de nuestro tiempo si entretanto
pensamos en lo que han dicho y sufrido los Cardenales Mindszenty, Slipyj,
Beran y Wyszinki… Estos heroicos cardenales de la Iglesia fueron perseguidos,
encarcelados por muchos, muchos años, por haber condenado al comunismo
en sus países. Fui a hablar, pero me dijeron que ere inútil hacer esta
petición porque “arriba”no querían condenar. Sólo después comprendí
que nuestras 450 firmas fueron dejadas de lado porque existía un acuerdo
entre la Santa Sede y Moscú. Los representantes de la iglesia ortodoxa
no hubieran venido al Concilio de no haber tenido la seguridad de que
no habría condena del comunismo. Esa fue la condición puesta y no vinieron
los primeros tres años; sólo cuando supieron que una petición que solicitaba
la condena del comunismo era dejada de lado, dijeron que odian venir,
seguros de que el comunismo no sería condenado. Leed el libro “Moscú
y el Vaticano” del P. UlisseFloridi s.j., y otro libro interesante,
escrito por un polaco, Josef Mckievich, “El Vaticano bajo la sombra
de la Estrella Roja” (7). Cuando se leen estos libros, se comprende
que nada se podía hacer.
LA
ENTREVISTA CON EL PAPA
Quisiera
concluir con un ejemplo. El 11 de Septiembre estuve con el Papa. Hablé
con el Santo Padre; la conversación fue cordial, no fue dura. El Santo
Padre; me hizo algunas observaciones, me reconvino, luego me dijo que
debía hablar. “Santo Padre –dije-, no soy el jefe de los tradicionalistas,
como Vos dijisteis en el Consistorio en el mes de mayo. Nunca quise
formar un grupo, una asociación. Mi única meta y deseo es formar buenos
y santos sacerdote, nada más. No tengo otra meta. Querría estar siempre
en Econe, con mis seminaristas. Soy uno de los tradicionalistas, uno
de los millones que hay en el mundo. Son millones los que dicen que
si no se termina con este “aggiornamento”, este cambio continuo, la
religión católica se acabará. La gente se va de las parroquias, todos
los Obispos lo confiesan. En Alemania, hace poco, en un artículo se
decía que hay cuatro millones de fieles menos en las parroquias. También
en París, Mons. Marty dijo que los fieles diluyeron a la mitad… la mitad
de los fieles no va más a las iglesia. Es la apostasía, la apostasía
general. Quizá sea igual en Italia, no lo sé. Yo hago un solo pedido:
dejadnos hacer el experimento de la Tradición”.
Dije también: “tuvimos
durante tantos, tantos años esta Misa, estos Sacramentos, el viejo Catecismo.
Durante el Concilio dijimos la Misa de San Pío V, que es la Misa de
San Gregorio Magno, la verdadera Misa romana, latina fundamento de nuestra
religión. ¿Cómo es posible que en Francia existan ahora trece plegarias
eucarísticas en el nuevo Canon? ¿por que no aceptar el antiguo Canon,
tal como era, sin cambios? Dicen que el actual primer Canon es el antiguo
Canon. Esto no es verdad, porque han cambiado las palabras de la Consagración,
han cambiado los nombres de los mártires, los signos de la cruz, han
suprimido las genuflexiones, han cambiado hasta los caracteres de imprenta
(8), y todo esto cambia la atmósfera y termina por cambiar la Fe. El
Santo Padre no me dijo que esto no era cierto, que no era posible volver
atrás, no me dijo esto. Me dijo que no podía, de repente, darme una
respuesta, que debía consultar con las Congregaciones, con la Curia…ved
cómo andan las cosas. Así quizás con la gracia de Dios, el Santo Padre
y pensé que quizás, quizás con la gracia de dios, el Santo padre diría:
“bien, está bien”… Y así terminará esta inútil y dañosa división en
la Iglesia.
PEDIMOS LA FE,
PARA TENER LA VIDA ETERNA
Pero
luego vio la carta del 11 de octubre, carta dura, muy dura. No hay nada
que hacer. La cata dice que debo ceder el seminario a Roma. Todas nuestras
casas a la diócesis, y yo ir a una ermita a rezar. No, no Es imposible.
Quizá alguno de vosotros piense: “Monseñor Lefebvre desobedece”. Pero
veis como es la situación, y yo realmente pienso que la situación es
trágica.
Hay en la Iglesia una orientación
nueva, radical, grave que no es católica, que destruye nuestra religión.
No quiero saber de quien viene, pero con certeza existe, los hechos
la confirman. En todas las cartas que herecibido, siempre me han dicho:
“Ud. será recibido sus consejos aceptados por la Curia y el Santo Padre,
siempre que Ud. acepte todo el ordenamiento actual de la Iglesia. Si
Ud no acepta el Concilio y sus reformas, todo el ordenamiento dado por
Roma, la reconciliación es imposible”. Es un problema difícil y doloroso.
¿Debo obedecer a este ordenamiento, o permanecer católico, católico
romano, católico de siempre? Siempre fui muy obediente a la Santa Sede,
estuve siempre a disposición del Santo Padre, siempre fui a donde me
mandaron, sea como Delegado Apostólico, sea a la Diócesis de tulle,
luego como Superior General de los Padres del espíritu Santo… siempre
fui muy obediente. Pero cuando me dicen que debo encaminar mi seminario,
mis seminaristas, en este nuevo ordenamiento, yo en conciencia digo
que no es posible. Hice mi elección ante Dios: no quiero morir protestante,
no quiero morir fuera de la Iglesia.
Concluyo: cuando nos llevaron
a la pila bautismal, ¿qué nos preguntó la Iglesia, a través de nuestros
padrinos? “Quid petisa b Ecclesia Dei?”, “¿Qué pides de la Iglesia de
Dios?”. Y a la Iglesia que dialoga con este niño, los padrinos respondieron:
“Fides, la Fe”. “¿Y qué consigue la Fe?. La vida eterna”. ¿Qué más podemos
pedir?
Hoy pedimos, como han pedido
nuestros padrinos, pedimos a la Iglesia la Fe, para tener la vida eterna.
NOTAS:
(1) El Cademal Roncalli era originario
de la diócesis de Bérgamo; de allí la referencia.
(2) En italiano: “puesta al día”
(3) Luego convertido en el actual Secretariado para la Unidad de los
Cristianos.
(4) En latín: “Maestra y Madre de todas las iglesias, maestra de la
Verdad”.
(5) En latín: “Rindante honor público los jefes de las naciones; adórenle
maestros y jueces, leyes y artes te manifiesten (Himno “Te saculorum
Principem” del Oficio de la Fiesta de Cristo Rey).
(6) En su encíclica “Adeo nota”, de 23 de Abril de 1791, Pío V calificó
a la reciente “Declaración” como “contrarios a la religión y a la sociedad”.
(7) FLORIDI, Ulisse, s.j “Mosca e il Vaticano” (Milano, La Matriona).
MCKIEVICH, Josef. “II Vaticano all´ombra della Stella Rossa”.
(8) En el Misal codificado por San Pío V, las palabras de la Consagración
de la Hostia y del Cáliz están escritas con una tipografía de tamaño
y color diferente del resto del texto sí es una narración, pues en ellas
el sacerdote actúa “in persona Christi”, diciéndolas de modo significado,
queriendo producir lo que ellas significan. En la casi mayoría de los
nuevos Misales, esa distinción no existe y las palabras consecratorias
quedan sumergidas en el flujo contando lo que Jesús hizo, si el sacerdote
no pone expresamente la intención de consagrar, la Misa es inválida,
es decir, el pan queda pan y el vino, vino. Tal es la importantita de
una simple distinción tipográfica…
|
|