11 de julio
BEATO OUVERIO PLUNKETT,*

Obispo y M�rtir

 Retrato original tomado durante su confinamiento en Newgate

La piedad es �til para todo, tiene la promesa
de la vida presente y de la futura.
(1 Timoteo 4, 8).

   Oliverio Plunket, irland�s, fue ordenado sacerdote en Roma y all� ense�� las ciencias eclesi�sticas. Nombrado arzobispo de Armagh en 1669, se dedic� con el mayor celo a sostener la Iglesia, debilitada por los esfuerzos de los protestantes. En 1673, la persecuci�n cobr� nueva virulencia, oblig�ndolo a ocultarse para continuar su dif�cil ministerio. Traicionado por unos apostatas, fue encarcelado en Dubl�n y acusado de conspirar contra el Estado. No obstante haber sido declarado inocente por el jurado, por dos veces, finalmente fue condenado, en Londres, por un tribunal completamente irregular, y ahorcado y descuartizado como traidor, en 1861.

MEDITACI�N SOBRE LA PIEDAD

   La piedad te obliga a honrar a DIOS, porque es el Ser perfecto que te ha creado  y conserva la vida. He aqu� el primer deber que te impone esta virtud. La cumplir�s teniendo respeto por todo lo que toca al culto de Dios, los templos, los sacerdotes, las ceremonias y las oraciones de la Iglesia. Todo es grande en los palacios de los reyes; todo es santo en la casa de Dios. Las peque�as cosas no deben ser descuida das, pues sin ellas no existir�an las grandes. (San Jer�nimo).

   II. Esta virtud te impone el deber de honrar a tus padres, amarlos y socorrerlos en sus necesidades. �C�mo cumples este deber? �No les das ning�n motivo de descontento? �Haces todo lo que puedes para serles agradable? Dios lo manda y la raz�n te lo ense�a. Si tus padres ya no est�n en este mundo, reza a Dios por el descanso de sus almas; es el �ltimo y mayor servicio que puedes prestarles. El amor que tienes por tus padres, �no es demasiado terrenal? �No les deseas los bienes de la tierra sin hacer nada por la salvaci�n de sus almas?

   III. Tambi�n exige la piedad que ames a tu patria. Tu amor no le ser� �til sino en la medida en que des buen ejemplo a los que te rodean. Honra a tu patria d�ndole un santo, y no temas abandonarla cuando se trate del servicio del Se�or, porque el mundo entero es la casa de Dios y la patria del cristiano. No temo el exilio, el mundo es la casa de todos
los hombres.
(Prudencio).

   La piedad
Orad por los protestantes de Irlanda.

ORACI�N

   Dios omnipotente, mirad nuestra flaqueza; ved c�mo el peso de nuestras faltas nos abruma, y dadnos por la gloriosa intercesi�n del bienaventurado Oliverio, vuestro pont�fice m�rtir. por J. C. N. S. Am�n.

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