Aún en la distancia
Por: Lily Ramírez
Parte VI
A Candy
esa visita al padre árbol la había dejado más que contenta, se sentia en paz
consigo misma, llena de esperanzas y alegría, misma que podía notarse a
kilometros de distancia, los días iban transcurriendo de lo mejor para ella,
diario iba a visitar a la Srita. Pony, cuando regresaron los niños del rancho
de Tom se alegraron mucho al verla, pues ella no había querido que se les
interrumpiera de esos días en el rancho Steve, a Albert se le había hecho
costumbre acompañarle a todos lados y por más tretas que había utilizado para
saber el motivo de su felicidad, ella desviaba la conversación, no porque no
confiara en el, todo lo contrario, sólo que no estaba lista aún para hablar de
su futuro al lado de Terry, pues primero él deberia cancelar su compromiso con
Susana, era extraño, ya no sentía culpabilidad al recordar a la chica que la
separase tiempo atrás de su amado rebelde, más bien trataba de pensar en que
era lo mejor, por el bien de la misma Susana , el de él y el de ella misma.
Los niños
disfrutaron al máximo las visitas de la rubia pecosa, al igual que la de
Albert, quien solía jugar con ellos y contarles historias fantásticas sobre
Africa, cosa que a ellos les encantaba, había cumplido con lo pedido por la Tia
Elroy, diariamente estaba presente en el desayuno y en la cena, aunque la
anciana no lo aceptara, su corazón la estaba traicionando y se mostraba
complacida de ver a sus nietos reunidos, es de todos conocido su carácter, pero
la magia de la pecosa por fin logró ese cambio en la reacia mujer.
Buenas
tardes Tia Abuela – saludo ella alegremente.
Buenas
tardes Candice, pensé que estarías paseando – respondió la anciana.
No, pensé
que sería mejor quedarme hoy y ayudarle si me lo permite con los preparativos
para la cena de mañana.
¿En
verdad te gustaria ayudarme? – preguntó incrédula la anciana.
Si, por
supuesto, aunque no lo crea, se cocinar.
No habrá necesidad
de llegar a eso, pero puedes aprender a preparar la torta que tanto les gusta a
los chicos, acompáñame a la cocina.
Ella la
ayudó a levantarse y de su brazo la llevo hasta la inmensa cocina de la
mansión, todos los sirvientes abrieron enormenente sus ojos al ver esa escena,
pero ninguno dijo nada, la rubia les guiñó un ojo y ellos entendieron,
volvieron a sus labores mientras ellas se disponían a preparar sus postres. La
tarde transcurrió entre instrucciones y risas entre ambas mujeres, la tia de
repente intentaba controlarse y adoptar su postura de siempre, pero la dulzura
de la chica ganaba.
Archie y
Albert habían estado en la biblioteca revisando unos papeles, por lo que no se
habían percatado de lo que ocurría en la mansión, sólo hasta que una voz por
ellos bien conocida los hizo llegar hasta el borde de la escalera, grande fue
su sorpresa al ver a Candy junto a la Abuela, estaban a punto de subir la
escalera cuando los chicos las alcanzaron, al ver el estado en el que se
encontraba la rubia comenzaron a reir abiertamente.
Dejen de
reirse, ¿que les parece tan gracioso? – decía ella con una medio mueca de
enfado.
Te ves
muy graciosa – respondían ambos entre risas – con la cara cubierta de harina y
hasta mermelada en las mangas de tu vestido.
Ah, es
por eso, bueno, en vista de sus críticas no comeran torta en la cena – dijo
ella levantando dignamente su nariz.
¿QUÉ? –
fue la pregunta de ellos al unísono.
Como lo
han escuchado jóvenes, en vista de que no se han preguntado el porque de ese
estado, no comeran torta esta noche, si me disculpan voy a descansar un poco
antes de la cena – dijo la anciana quien fue seguida por la chica.
No lo
puedo creer Albert, ellas realmente prepararon nuestra torta favorita, ¿cómo lo
habrá hecho?
Con
harina y mermelada de frutas Archie, ¿con que más?
No, no me
referia a eso, sino a la actitud de la Tía para con Candy.
Me
extraña sobrino, sabes bien que quien la conoce tarde o temprano se rinde ante
su dulzura y ternura.
Tienes
razón.
***************
Mientras
tanto en Chicago, Terry y Eleanor habían aprovechdo el tiempo para convivir más
entre ellos, él le había abierto su corazón a su madre por primera vez en su
vida y la relación entre ellos mejoraba segundo a segundo.
Bien
Terry, ¿qué es lo que harás para cancelar tu compromiso con Susana?
Decirle
la verdad mamá, que no estoy enamorado de ella y que no puedo hacer mi vida a
su lado.
Será un
duro golpe, pero será lo mejor, sólo espero que no te dejes chantajear por su
madre, sabes bien que es ella quien realmente te hará las cosas difíciles.
Lo sé muy
bien, pero no te preocupes, esta vez no lograra que mi decisión flaquee.
Después
de eso, ¿qué pasará entre tu y Candy?
Tu que
piensas que pasará – respondió con una enorme sonrisa.
Te
casaras con ella, eso ni dudarlo.
Bueno
mama, eso te lo diremos a su tiempo, lo primero es terminar mi relación con
Susana, luego veremos como se presentan las cosas.
Vaya, veo
que aún no le pides matrimonio a esa linda enfermera.
No podría
hacerlo en estas circunstancias, tu me entiendes.
Lo sé
hijo, no te preocupes y cuenta con mi apoyo total.
Gracias
madre, lo tendré en cuenta.
Así
continuaron pasando las horas y el final de un año más se acercaba, en Lakewood
todo estaba listo para la celebración de la noche, Candy había ido a desearles
lo mejor a sus madres y a los chicos del hogar, pues ella debía regresar a
Chicago al día siguiente para reportarse en el hospital a trabajar, además de
ir a visitar a Eleanor y ver como seguía.
La noche
llegó y los invitados con ella, sería una gran fiesta, debido al frío la
celebración sería en los salones de la mansión, los cuales lucían bien
decorados, Candy continuaba en su habitación indecisa en que vestido ponerse,
ya se había peinado, sólo faltaba vestirse.
En ese
momento llegó la Tia Abuela a su habitación y toco, ella la hizo pasar
inmediatamente y detrás de la anciana entro una doncella con un par de cajas
las mismas que colocó sobre una mesita.
Este
presente es para ti, espero que sea de tu agrado y lo luzcas en la fiesta, te
dejo para que te cambies, no tardes, ya hay muchos invitados, pasaré por ti en
45 minutos.
Si tía,
gracias.
La
anciana salió de la habitación y ella se acerco para ver el contenido de las
cajas, abrió la primera que era la más pequeña y encontro un par de zapatillas,
preciosas, eran color azul marino con unos pequeños motivos en la punta, en la
siguiente caja encontro un precioso vestido del mismo color que las zapatillas,
era entallado hasta la cintura, acentuando bien sus formas, tenia un escote
discreto en forma de V en la espalda, mismo que se prolongaba al frente hasta
la altura de los senos, era muy lindo ciertamente, las mangas solo cubrían los
hombros, pues para completar el atuendo había unos guantes iguales en color del
vestido, con los mismos motivos que decoraban la zapatilla y la parte baja del
vestido, ella había levantado su cabello y sólo unos cuantos rizos escapaban,
dándole un aire fresco y sensual a la vez, se quito la cadena de la cual pendía
el anillo que Terry le obsequiase, se lo probó sobre los guantes y se levanto
para verse al espejo, coloco un poco de brillo en sus labios, acomodo un poco más su cabello, llamaron a su puerta
y se dirigió a abrir.
Albert,
se te ve muy bien.
Tu
también luces preciosa, déjame verte. Sino fueras mi hija adoptiva sería el
primero en cortejarte.
Que cosas
dices Albert.
Lista
Candy – se escucho la voz de la Sra. Elroy.
Si tía,
vamos.
De ese
modo Albert ofreció sus brazos para que las damas bajaran, al aparecer en lo
alto de la escalera, la música cesó y los invitados se acercaron al pie de la
alta escalera. Archie se le había unido a los tres y contrario a lo que todos esperaban, la anciana empezó a descender
las escaleras del brazo de Candy, seguidas de los caballeros, al llegar al
último escalón se detuvieron, la anciana dijo su discurso habitual y finalizo
diciendo:
Agradezco
a todos su grata presencia y compañía, me honro en presentarles una vez más a
mi nieta la Srita. Candice White Andrew, dinos algunas palabras Candy.
Muchas
gracias a todos por acompañarnos esta noche, sean bienvenidos.
Los
aplausos no se hicieron esperar, mientras todos los jóvenes se disputaban el honor
de abrir el baile oficialmente con la heredera de la familia, pero no
contemplaron que ella lo haría con Albert, como debía de ser, la anciana se
mostraba complacida, pues su mirada lo demostraba, el baile inicio y así empezó
lo que prometía ser una gran noche, como no suponerlo si no se encontraban
cerca los Leegan.
Cerca de
las 11 de la noche arribaron unos invitados más, nadie lo esperaria pero
llegaron tarde debido a una avería en su automóvil. El joven saludo cortésmente
a los anfitriones y se disculpo al ver a una hermosa dama a lo lejos.
Buenas
noches Candy, hoy luces más hermosa que nunca.
¡Armand!!,
que alegría verte.
Creiste
librarte de tu amigo, lo lamento jovencita, su familia nos invito y yo no podía
hacerle una grosería así a una belleza como tu.
No digas
esas cosas Armand – decía una apenada Candy, la música anunciaba un nuevo vals.
¿Me
concede esta pieza princesa Candy? – decía el joven al tiempo que hacía una
reverencia, la cual no pasó desapercibida por los presentes.
Si –
respondió casi en un susurro.
La gente
les cedió el paso y los dejaron en el centro, ella estaba muy nerviosa, el
rubor teñia completamente sus mejillas, lo cual hizo que las murmuraciones
entre la gente iniciaran, decían de todo, desde un supuesto romance hasta un
compromiso inexistente, todo claro llegaba a oídos de la anciana quien parecía
no darle importancia, pero en su interior deseaba que fuese cierto y así la
joven formara pronto una familia.
Las doce
de la noche estaban a punto de sonar, las copas de champagne se repartieron
entre los invitados, la familia se unió en el centro del salón para pronunciar
la llegada del año.
10, 9, 8,
7, 6, 5, 4, 3, 2, 1......
Feliz Año
Nuevo! – dijeron por fin los Andrew, se abrazaron entre ellos y se felicitaron,
mientras comenzaban a felicitar a sus invitados.
Candy
había logrado escabullirse del salón y se había dirigido al jardín, desde ahí
le deseo felicidad a Terry y levanto
una copa en señal de sus buenos deseos.
En
Chicago sucedía algo similar, luego de las felicitaciones y mientras la cena
era dispuesta, Terry se había acercado al ventanal, lo abrió y mirando al
cielo, felicito a su amada.
Feliz año
nuevo pecosa, Feliz año nuevo Candy, que este año nos traiga la felicidad que
por tanto tiempo nos ha sido negada. Salud mi amor.
Luego
retorno a la casa, donde su madre y la fiel Nancy lo aguardaban.
*********************
La
celebración había sido todo un éxito, la Sra. Elroy se mostraba mas que contenta,
todos se habían ido a descansar, la noche avanzó lentamente.
A la
mañana siguiente, la rubia se levanto y dispuso su equipaje, sabía que tenía
que partir temprano para llegar a ver a Eleanor antes de presentarse al
siguiente día en el hospital, bajo a desayunar y para su sorpresa ya la estaban
esperando.
Los
chicos y la abuela habían acordado desayunar con ella, pues sabían que debía
regresar, lo que ella no esperaba es que todos se fuesen a regresar juntos, ya
que Albert y Archie debían presentarse
antes de lo previsto en las empresas había surgido un nuevo negocio por la
noche con los invitados y no podían desaprovechar esa oportunidad, por
consiguiente la anciana no pensaba quedarse sola en Lakewood, por lo que
partirían todos juntos, pero en auto, el cual sería conducido por los dos
jóvenes.
La
familia Britter partiría días después, ya que seguían en pie algunas propuestas
para el proyecto de Annie y su padre quería concretar eso lo antes posible. De
ese modo partieron al terminar de desayunar.
En
realidad Lakewood no estaba muy lejos de Chicago, pero para quien no poseía
auto propio lo mejor era usar el tren, solo eran 2 horas en auto, así que
llegaron para la hora de la comida, ella había insistido en irse a su
departamento, pero la anciana no lo permitió, así que ella se las ingenió para
ir a ver a Eleanor sin que la familia se enterara, tenía a su disposición un
chofer, el cual solo se limitaba a obedecer. Llegó pronto a su destino,
mientras que el chofer aguardaba afuera ella entró y no hubo necesidad de
anunciarla, la reconocieron de inmediato como la novia de Terry y la dejaron
pasar.
Feliz año
Terry.
¡Candy!,
feliz año pecosa – fue el saludo del joven quien corrío a abrazarle sorprendido
pero no menos contento de verla ahí.
Candy, que
alegría que hayas regresado, no te esperaba tan pronto – decía Eleanor desde la
entrada de la sala.
Hola
Eleanor, feliz año.
Feliz año
hija, que gusto en verdad que estes con nosotros de nuevo – una emocionada
Eleanor la abrazaba efusivamente, como si realmente hubiera pasado un largo
tiempo sin verla.
En
realidad sólo vine por un momento, quería cerciorarme que estuviera bien, que
siga al pie de la letra las instrucciones, ¿ha habido algún malestar?
No,
ninguno, me han consentido mucho estos días que no estuviste hija.
Me alegro
mucho, bueno, tomare su presión y revisaremos esos vendajes, espero que Nancy
los haya colocado correctamente.
La rubia
entonces procedió a tomar la presión mientras los atentos ojos de Terry no perdían
detalle alguno de sus movimientos, le parecía un sueño tenerla de nuevo ante él
en tan poco tiempo. Bien era cierto que ambos se habían despedido porque no
estaban seguros de verse al regreso de la chica, si las cosas hubiesen sido
como ella las había pensado, eso no habría sucedido, a esas horas seguramente
ella estaría apenas por llegar a Chicago. La actriz fue llevada a su habitación
para que la revisión terminara debidamente, una vez hecho esto se quedo
dormida, mientras la pecosa salía y se encontraba con Terry.
¿Como la
encuentras?
Mejor de
lo que yo esperaría, me alegro por ella, así quizá antes de lo pensando ella
pueda viajar, al parecer extraña los escenarios, pero deberá ir a la revisión
con el doctor, yo no puedo autorizarle el viaje.
Si
señorita, se hará como usted diga.
¿Por qué
me hablas así Terry? – preguntaba desconcertada al notar el tono de voz en el
chico.
Por toda
respuesta el se acerco hasta ella y la rodeó por la cintura, mientras sus
labios se acercaban juguetonamente.
Estoy
bromeando pecas.
Ella
hubiese reclamado por la forma en que la había llamado, pero un beso ahogo sus
palabras, ella no se opuso y lo respondió contenta. Era un beso tierno, dulce
pero apasionado, que demostraba lo mucho que ambos se habían extrañado y
necesitado. Pero el momento no podía ser eterno, así que el beso fue cortado
lentamente, él le besaba las mejillas, la nariz y por último la frente, se
sentaron en el sofá mientras Nancy les acercaba un poco de té, ella le contó
los pormenores de su estancia en Lakewood, lo ocurrido con la Sra. Elroy,
finalizando con lo del recorrido a Chicago de regreso. Él por su parte le contó
de la cercanía que había logrado con su madre, de lo mucho que la había
extrañado, así como de lo que tenía pensado hacer en los dias venideros,
parecería que la distancia ocurrida entre ellos les hubiera fortalecido, ambos
se mostraban más maduros en las decisiones que habían tomado, seguros de estar
haciendo lo correcto.
La tarde
estaba transcurriendo gratamente para ambos, pero Candy debía regresar a la
mansión, no quería que su relación con la Tía Abuela se viera afectada
nuevamente ahora que estaban empezando desde cero.
Bueno,
será mejor que me vaya sino quiero recibir un buen reto por parte de Tia Elroy
– decía ella dejando notar un tono alegre, se veía que esa situación le
agradaba.
Vaya, así
que nuevamente volveras a vivir con los Andrew, quien lo diría pecas, tu toda
una dama de sociedad – decía burlón él mientras acariciaba sus rizos.
No digas
tonterías Terry, el que haya aceptado quedarme hoy ahí no significa que estaré
con ellos definitivamente, sabes que amo mi trabajo y mi independencia.
Oh,
disculpe usted su majestad, pero me temo que tendrá que irse haciendo a la idea
de que su independencia en poco tiempo podría verse afectada, recuerde que este
humilde servidor espera ansioso su beninga respuesta a su propuesta de
matrimonio – decía al tiempo que hacía una reverencia ante ella.
Pues si este
caballero tiene la intención de desposarme, deberá acostumbrarse a la idea de
que se lleva a una mujer libre en toda la extensión de la palabra – respondió
devolviendo la reverencia.
Bueno, en
vista de esto, me veo obligado a raptar a su majestad.
Diciendo
esto la levanto en brazos y la hizo girar al tiempo que depositaba un beso en
sus labios, en esos momentos entraba Eleanor en la silla de ruedas a la sala
sonriendo al ver como ese par hacía de las suyas. Tosió un poco para hacerles
notar su presencia, ante lo cual ambos se ruborizaron demasiado. Él depositó a
la rubia en el piso mientras se acercaba a su madre y la ayudaba a sentarse en
el sofá.
Creo que
ahora si me voy, me dio gusto verle de nuevo Eleanor, la espero pasado mañana
en el hospital, si tiene algún problema, hágamelo saber.
Muchas
gracias por venir hija, espero que me visites a menudo, no es muy grato estar
escondida del mundo sin saber lo que ocurre en él. Ademá, creo que será poco el
tiempo que me quede por este lugar.
Claro que
sí, cuente con ello. Nos vemos pronto – tomó su abrigo y su bolso mientras que
Terry se acercaba a ella y tomándola de la cintura la guió hasta la puerta.
Te
extrañaré pequeña pecosa – decía mientras la abrazaba dulcemente, al tiempo que
recargaba su barbilla en la cabellera de ella y aspiraba su fragancia a rosas.
Yo
también lo haré, ¿me escribirás? – ella hablaba mientras sentía como un nudo se
iba formando en su garganta y las lágrimas se agolpaban en sus ojos.
Por
supuesto que sí, no pienso estar sin noticias tuyas nunca más, ¿tu responderás?
Lo
prometo, además, te contare todo lo que haga en el hospital y lo que pase con
la familia Andrew.
Se
quedaron viendo directamente a los ojos, ambos habrían querido sonreir en esos
momentos, pero pudo más el sentir que se alejaban que el valor que intentaron
reunir para demostrar fortaleza. Un tierno beso lleno de amor los envolvió,
mientra sus manos se entrelazaban, ella abordó rápido al ver llegar el coche,
evitando asi que él la retuviera, de lo contrario no hubiese podido dejarlo,
volteó y levanto su mano en señal de despedida obsequiándole una linda sonrisa,
la cual fue respondida del mismo modo.
La
despedida en esta ocasión si fue más dolorosa que la anterior, pues esa misma
noche él partía a Nueva York a finiquitar de una vez por todas su relación con
Susana, ahora sí no sabían cuanto tiempo más tendría que pasar para verse
nuevamente, las lágrimas por parte de ella no se hicieron esperar, le dolía
mucho el tener que separarse de él, después de esos días tan hermosos que
habían compartido, era difícil, pero sabía que él no podía dejar pasar más
tiempo, por otra parte se encontraba su carrera, que si bien había sido
favorecida por su buen trabajo, no podía descuidarla, ya que debido a su
ausencia la obra se había suspendido y tendría que ser reestrenada, claro que
las fechas estuvieron de su parte, lo que le sirvió de pretexto a Hattaway para enviar a sus actores a
descansar unos días.
**********************
Habían
transcurrido 3 días desde la despedida con Terry, ella había vuelto al hospital
y a petición de la tia Abuela permanecía en la mansión, ella estaba intentando
adaptarse al modo de vida de la chica, le estaba costando trabajo pero poco a
poco pensaba que todo sería mejor.
En Nueva York,
un chico de cabello largo y ojos azules bajaba del tren que lo había conducido
de nuevo hasta ahí, él amaba ese sitio por lo que había representado para su
carrera, pero deseaba que su amada pecosa estuviese con él para que todo fuera
perfecto. Se dirigió a su departamento, luego de haber esquivado a un par de
reporteros que habían intentado reconocerlo, pero tras su intento fallido
retornaron al andén para ver si lograban obtener alguna noticia importante.
Se sentía
un tanto cansado del viaje por lo que decidió descansar ese día, no sin antes
haber enviado un par de telegramas a Chicago, donde les informaba a las dos
damas que ocupaban su corazón que había llegado bien. Tomo un baño, preparó
café y se fue a descansar, evocando en cada sueño el rostro de ella, su amada
rubia con diminutas pecas sobre su naricita respingada, pecas que el tiempo
había casi borrado pero que a él tanto le gustaban.
Despertó
en punto de las 7 de la mañana, algo poco usual en él , debido a que siempre
llegaba tarde del teatro, luego de haber deambulado por ahí, pero ese día
pintaba para ser grandioso, se reincorporaría a la compañía teatral, retomaría
los ensayos y finalizaría hablando con Susana sobre su inminente rompimiento.
Se vistió y salió a un pequeño restaurante donde tomo el desayuno, el dueño lo
saludo con una sonrisa, pues sabía que él era muy callado, pero ese día pudo
observar en el rostro del joven de largo cabello una expresión que indicaba que
ya no era el mismo. Salió de ahí directo a la casa de Hattaway, no sabía la
situación actual de la obra por lo que iría en busca de nuevas.
Pasó
largo rato platicando con un emocionado Robert al saber que el chico seguiría
en su compañía por un tiempo más. No hacía falta preguntarle los motivos, había
distinguido ese brillo en su mirada y una energía renovada, recordaba ese
brillo en la mirada del joven actor, como si no hubiese pasado tanto tiempo
evocó entonces la obra en la cual el chico había ido pidiendo adelanto de
dinero para comprar el anillo de compromiso para su novia, cuanta dicha
irradiaban sus palabras, sus movimientos al hacer referencia a la dueña de su
corazón, todo eso pudo ser percibido por el director, quien en silencio había
aprendido a admirar al joven actor, fue testigo mudo de su sufrimiento al perder
el amor y cargar a cuestas esa responsabilidad, que el mismo no hubiese podido
aceptar.
La charla
giró en torno al trabajo, sabiendo que el joven nunca le diría abiertamente los
motivos de su decisión actual se aventuró a preguntarle.
Dime
terry, reencontraste a la dueña de tu corazón, ¿cierto?
¿Tan
obvio es?
Vaya
chico, me alegro por ti, espero que esta vez si consigas la felicidad que
tantas veces te ha sido negada.
El joven
sólo sonrió con lo cual dieron carpetazo al tema, no había nada más que decir,
sabía que su jefe y amigo no diría nada, además, él mismo no sabía como dominar
la inmensa alegría que sentía por haberla visto nuevamente, mejor aún, haber
recuperado la esperanza y seguridad de un futuro a su lado.
La tarde
caía en la ciudad de Nueva York cuando el chico llegó por fin a romper sus
cadenas, hacía muchísimo frío, pero en su corazón el calor que brinda el amor
no le permitía sentirlo. Llamó a la puerta, donde una seria mujer lo recibió.
Buenas
noches señora Marlowe, podría decirle a Susana que he llegado.
Lo espera
en la salita de estar, puede pasar – diciendo esto desapareció escaleras
arriba.
Él se
encaminó a donde ella lo aguardaba y entró sin anunciarse.
Hola
Susana, buenas noches.
Hola
Terry.
Un silencio
tenso innundó la habitación, él no encontraba las palabras precisas para
iniciar su conversación, ella en cambio luego de haberlo visto directo a los
ojos había desviado la mirada y girado su silla de ruedas viendo a través del
ventanal, había bastado verlo a los
ojos para saber lo que seguiría, él empezaba a sentirse nervioso, pero una voz
interior le dio animos, cuando por fin había reunido el valor necesario y
ordenado sus ideas ella se giró de nueva cuenta sobre su silla de ruedas y lo
enfrentó.
Antes de
que digas una palabra necesito hablar primero yo, escuchame atentamente sin
interrumpirme, al final podrás hacer las preguntas pertinentes.
Él sólo
asintió con un leve movimiento de cabeza y se sentó en el sofá que ella le
indicase con un movimiento de su mano.
Por
principio de cuentas debo decirte que el amor que decía tenerte no es tan puro
y honesto como tu pensabas, de hecho, no creo que pueda nombrarse amor – Terry
la miraba desconcertado pero siguió sentado dispuesto a escuchar lo que ella le
decía - desde que te conocí me atrajo tu personalidad, tu misterio, te
encerrabas tanto en ti mismo, que intente acercarme a ti de mil y un formas,
fue hasta que supe que existía otra mujer en tu vida que mi fijación por ti
cambió de forma radical, yo me sabía bonita y tenía una ventaja sobre ella,
estaba cerca de ti, tu en cambio parecias no notar mi presencia, siempre
pensabas en ella, todo el tiempo, tus actuaciones siempre las dedicaste a ella,
a quien yo tanto llegué a odiar, entonces mi fijación en ti cambió, se volvió
obsesión, si, lo acepto, me obsesioné en conseguir tu atención primero, tu amor
segura sabía que lo obtendría, yo había logrado conocerla, la minorize para mis
fines, me aferré a la idea de que era muy poca cosa, además de simple y sin
gracia, cuan equivocada estaba.
En
Chicago ella fue al hotel a buscarte, pero yo me encargue de ahuyentarla
dejándole entrever que entre tu y yo había algo más que una simple relación de
trabajo, ella, con su bondad infinita no preguntó más, dejo un mensaje para ti,
esbozo una triste sonrisa y se marchó, nunca he sabido como es que lograste
verla, pero sé que eso bastó para acrecentar más tus sentimientos hacia ella,
cuando partimos de ahí yo me sentía tranquila y victoriosa, disfrute viéndote
como en vano esperabas su llegada aquella mañana en el andén, conforme el tren
avanzaba mi alegría crecía, fue entonces que creí haber ganado, tonta de mí, en
vano me hice ilusiones y lo que yo en un principio califique como amor en
realidad era una malsana obsesión, que llegó a su punto más alto el día que nos
informaron que seríamos pareja en la obra de Romeo y Julieta.
Ella no
aguantó por más tiempo la mirada de él sobre si y volvió a girar la silla hacia
el ventanal, respiro profundo y siguió hablando.
Aquel día
del accidente, yo había ideado una forma de retenerte a mi lado, tu serías mi
esposo al precio que fuere, todo estaba planeado para esa misma noche, los
detalles ahora no importan, pero sucedió ese trágico suceso y en un intento
desesperado por enmendar mi error al ver perdida mi carrera y todos mis sueños,
quise suicidarme, mi obsesión pasó a segundo plano en esos momentos en que me
sentía incompleta, pero apareció ella y salvo mi vida, además, me regalo la
dicha de saberte a mi lado, porque aquel día pudiste haber ido tras ella y no
lo hiciste, aunque hasta hoy no logro comprender que fue lo que te hizo
permanecer a mi lado por tanto tiempo, fue entonces que te ví de forma
distinta, creí estarme enamorando sinceramente, pero ya era tarde, el daño ya estaba
hecho y no había marcha atrás, yo sabía que te sentías forzado a permanecer a
mi lado, pero luego mi madre insistió tanto en continuar con esa farsa de
nuestro compromiso que me cegué, mi mente oculto el razonamiento y sólo lograba
escuchar a mi corazón.
Pero todo
ha cambiado Terry, en estos días en que estuviste lejos, creí que moriría sin
tu presencia, pero no fue así, he pensado seriamente en todo este tiempo que ha
transcurrido y acepto que jamas existió un nosotros, ni existiría nunca,
merezco ser amada plenamente y amar con la misma intensidad – para este
momento Susana ya se encontraba de nuevo frente al joven y lo miraba directo a
los ojos – porque a ti Terry, no te amo, fuiste mi tabla de salvación, pero
ya no más, tengo la fuerza necesaria para seguir adelante y encontrar de nuevo
mi camino.
Ella
esbozaba una sonrisa mientras Terry había tomado sus manos entre las de él
mientras su mirada era una mezcla de incredulidad y asombro.
Me alegra
mucho que te quieras dar esa oportunidad, eres una gran chica y espero que seas
muy feliz – dicho esto depositó un beso en ambas manos - pero dime. ¿qué es lo
que te hizo cambiar tu forma de pensar?
En esos
momentos ella sintió como sus mejillas se encendían y el rubor las cubría, bajo
la mirada mientras una risita de nerviosismo afloraba en sus labios.
La
verdad, es que reapareció un chico en estos días, lo ví mientras mi madre hacía
las compras navideñas, el amablemente nos ayudo con los paquetes y me ha
visitado muy a menudo, conversamos de muchas cosas, entre ellas, que él nunca
me había olvidado y que si se había ido era porque su padre lo forzó a terminar
una carrera en Boston y no le dio oportunidad de despedirse, me escribió pero
mi madre había ocultado las cartas para no “confundirme” y dejarte, ella es
ambiciosa y pensó que tu obtendrías el título de noble duque, ante el desengaño
mío no ha tenido más que reconocer sus errores y darme libertad de elección.
Ya veo,
supongo que tu lo quieres todavía, ¿no es así?
La verdad
es que no se lo que siento por él, sólo se que me siento bien a su lado.
Te
felicito sinceramente, creo que es hora de marcharme – diciendo esto se levantó
del sofá y caminó a la salida.
Espera,
¿no me reprochas nada?, aún y con todo lo que has sufrido por mi causa, al
menos, dime que me perdonas, dime que podrás rehacer tu vida a su lado.
No
Susana, no hay reproches de mi parte, alguien una vez me dijo, una buena acción
puede borrar una mala, además, yo tampoco puse nada de mi parte para que esto
funcionara, así que estamos a mano, adiós.
Pero, ¿me
perdonas Terry?
Él asintió
con su cabeza y ella condujo su silla de ruedas hasta él y le extendió la
mano.
Adios,
¿amigos?
Amigos.
¿Nos
volveremos a ver? – pregunto ella.
Quizá,
algún día.
Diciendo
esto, salió de aquella casa que durante mucho tiempo le había hechado en cara
su cobardía por haber dejado escapar el amor, pero en esta ocasión sabía que
nunca más volvería a ella. Su corazón latía fuertemente, dándole la seguridad
de que de ahora en adelante todo sería distinto
*********************
Los días
transcurrían con su ritmo normal, en Chicago las cosas para Candy estaban a
punto de cambiar, había pasado casi un mes desde que regreso al hospital, por
consiguiente el mismo tiempo desde que había visto a Terry, él le había escrito
contándole los pormenores de su entrevista con Susana, lo cual la había llenado
de dicha, se le veía sonriente y muy animosa, portaba el anillo que él le
hubiese obsequiado en nochebuena, pero por mas insinuaciones y preguntas
directas por parte de la familia, ella no había dicho nada a nadie, sólo
Eleanor sabía el motivo de tanta felicidad, entre ellas había nacido un cariño
muy especial desde que se conocieran, mismo que se había acrecentado con los
cuidados de la chica para la actriz, ella la visitaba muy a menudo, estaba a
punto de regresar a Nueva York, sólo esperaba el resultado de los últimos
estudios realizados por el médico.
Como
Candy estaba viviendo en la mansión definitivamente, su departamento lo iba a
dejar, pero por insistencia de Albert, seguían pagando la renta, él no quería
desprenderse de él, había sido demasiado especial aquel sitio como para
permitir que alguien más lo ocupara, además, seguía siendo un sitio agradable
donde él se quedaba a veces para desligarse un poco de la vida tan agitada que
llevaba, incluso los chicos habían organizado reuniones ahí, donde se sentían
libres de ataduras y no tenían que aguantar la mirada de la gente que solía
tener su atención puesta en los miembros de la familia Andrew.
Hola
chicos, lamento llegar tarde, pero tuve cosas que hacer en el hospital – decía
contenta la rubia mientras ponía su abrigo y su sombrero en el perchero.
Hola
Candy, no te preocupes, nosotros tampoco tenemos mucho de haber llegado, quién ya
estaba impaciente por verte es un chico que acompaña a Albert en la cocina –
dijo Annie con una gran sonrisa en los labios.
Terry –
pensó Candy de inmediato, pero recordó lo que él le había dicho en su última
carta, así que supo que no se trataba de él, llegó rápidamente a la cocina,
donde encontró a Archie, Albert y su visitante.
¡Armand!
Hola
Candy, hace tiempo que no te veía, se te ve muy bien – decía el chico
dedicándole una tierna mirada a Candy, la cual no pasó desapercibida por los
presentes, mientras el rubor llegaba hasta sus mejillas y él galantemente
besaba el dorso de su mano.
Me alegra
verte Armand, tu también te ves estupendo, pensé que estarías fuera de la
ciudad – dijo ella tratando de volver a su estado habitual.
De hecho
así es, pero tuve que venir a acompañar a mi padre a unos asuntos, así que he
aprovechado para visitar a los amigos, además, me debes una invitación a cenar.
Es
cierto, lo había olvidado, perdóname, pero no creo que hoy sea posible, es
nuestra reunión de amigos, pero puedes acompañarnos, ¿que te parece? – decía
ella tratando de evitar el salir sola con el chico, la última conversación
entre ellos le había dejado en claro los sentimientos de él hacia ella, por lo
que no quería eso.
Si
Armand, acompáñanos, es divertido, además, hace mucho frío, la cena la pueden
posponer para el próximo sábado, además, Annie dará un recital en el teatro de
la ciudad para reunir fondos para la escuela el próximo sábado – decía Archie
contento, pues él al igual que la tía abuela, lo consideraba una buena opción
para que Candy encontrara la felicidad.
Además
amigo mío, antes de que te aventures a invitar a esta jovencita a salir, debes
pedirme permiso a mi, recuerda que soy su tutor y ella aún no es mayor de edad
– decía en tono seria Albert ante la mirada divertida de todos.
Tiene
mucha razón Sir William Andrew, así que, ¿permitiría usted que este humilde
servidor invite a cenar a su pupila?.
No lo sé,
déjeme pensarlo caballero, pero le advierto que tendrá que llevar con ustedes a
la Tía Abuela – respondió Albert al tiempo que todos estallaban en risas,
mientras que el pobre Armand lo miraba sorprendido – Es broma, yo no soy nadie
para decidir con quien puede o no salir.
Ese día
fue muy lindo para todos, habían pasado el rato conversando, bromeando,
contando anécdotas divertidas, donde por supuesto Candy estaba involucrada,
además habían surgido nuevas ideas para apoyar a Annie en su escuela, por fin
llegó la hora de irse a descansar y como Albert había decidido quedarse en el
departamento, Candy quizo acompañarlo, sabedora que de lo contrario el joven
Kenneth tendría la oportunidad de llevarla a la mansión, así que esa noche
Albert aprovecharía para saber lo que ocurría con la joven.
¿Quieres
un poco más de te Albert?
Si
pequeña, gracias.
Ella
acercó una charola y sirvió té para ambos, se habían mudado de ropa para estar
más cómodos y poder platicar, ella también tenía interés en saber que sucedía
en la vida de su amigo de toda la vida.
Candy, hasta
cuando vas a decirme lo que sucede contigo, sé que es algo bueno, pero aún así
quiero saberlo, ¿o es que acaso ya no confias en mi?
No digas
esas cosas Albert, por supuesto que confio en ti, muchisimo, sólo que estaba
esperando que las cosas tomaran su curso y definieran realmente el camino que
voy a seguir al lado de la persona que amo.
¿Quieres
decir que te has vuelto a enamorar?
Ella
sonrió ampliamente mientras escogía las palabras para darle la noticia a su
amigo.
Bueno, en
realidad nunca deje de estar enamorada, tu lo sabes.
¿Se trata
de Terry? – dijo en tono serio él.
Sí.
Pero en
que estas pensando Candy, él es un hombre comprometido.
Espera
Albert, no te enojes, todo tiene una explicación.
Pues eso
espero, no quiero volver a verte sufrir por él una vez más, ni por él ni por
nadie más.
Ella se
sentó a su lado y lo veía directo a los ojos, empezó por contarle el accidente
ocurrido con la actriz, para seguir con su encuentro con Terry, le detallo todo
lo acontecido, mientras él escuchaba atentamente, le platicó todo lo ocurrido
entre Terry y Susana y como es que ella había decidido escuchar a su corazón e
intentar ser feliz, así como los motivos que habían tenido para ocultar esto a
los demás, con excepción de Eleanor. Por toda respuesta él le sonrió
tiernamente mientras la abrazaba fuertemente.
Y eso es
todo lo que pasó, ¿estas enojado conmigo?
Nunca
podría enojarme contigo, soy muy feliz de saber que tu lo eres, cuentas con
todo mi apoyo, eso lo sabes de antemano y no temas, la tía abuela no podrá
hacer nada para evitar tu destino, ahora si estoy convencido que él es tu
felicidad.
Gracias
Albert, sabía que contaría contigo.
Pero
tengo una condición.
¿Una
condición?
Así es, quiero
que convenzas a Eleanor Baker de aceptar una invitación a cenar en la mansión.
Pero
Albert, la tía abuela no lo aceptaría de buen agrado.
Por ella
no te preocupes, irá a Lakewood en la semana, así que aprovecharemos su
ausencia – dijo esto guinándole un ojo a la chica.
Siendo
así, cuenta con ello Albert.
Por
cierto Candy, ese anillo, ¿te lo regaló Terry?
Si –
respondió tímidamente al tiempo que se ruborizaba notablemente.
Es muy
lindo, tanto como tú.
Gracias.
Siguieron
conversando por largo rato, él le contaba sus inquietudes y ella hacía lo
mismo, confiándole que no quería salir a solas con Armand, le conto la historia
entre ellos y como el chico había aprovechado la noche de año nuevo para
declarársele, ella no le había dado una respuesta debido a que los habían
interrumpido, por eso la incistencia del joven para salir con ella.
Ahora
entiendo tu negativa para salir hoy con él, pero debes ser clara con el chico,
no debe hacerse más ilusiones.
Lo sé
Albert, pero no es fácil, es un gran amigo y lo que menos quiero es lastimarlo.
Pero si
no lo haces de ese modo podría ser peor, corta por lo saño pequeña, es lo
mejor.
Esta
bien, lo haré el sábado.
Muy bien.
*********************
Los días pasaron
rápidamente y la noche de la visita de la actriz llego rápidamente, todos se
encontraban muy nerviosos, no sabían quien era la invitada tan especial, sólo
Albert y Candy conocían su identidad, por lo que Archie y Annie se miraban con
desoncierto, mientras un elegante Albert los alcanzaba en la sala.
Así fue
como la famosa actriz Eleanor Baker hizo su arribo a la mansión de los Andrew,
llegó acompañada de Candy quien había ido por ella en el auto de la familia,
para que no levantaran sospechas, los sirvientes habían tenido día libre por
órden de Albert y sólo George podría estar presente en la cena.
Señora
Baker, es un honor que haya aceptado mi invitación, luce usted muy bella –
decía gentilmente el patriarca de los Andrew al tiempo que besaba su mano y la
conducía al interior de la casa.
Es
Eleanor Baker, no puedo creer que este aquí –decía asombrado Archie al tiempo
que soltaba a Annie para acercarse donde la actriz - Señora, soy su más
ferviente admirador, es un placer tenerla en nuestra casa.
Buenas
noches, supongo que ella es su novia y usted
es el señor Cornwell.
La cara
de admiración y asombro por parte de los chicos no se hizo esperar, como era
posible que ella supiera de ellos si ni siquiera los había visto una sola vez
en su vida.
Si señora,
ella es mi prometida, la Srita. Annie Britter – mientras regresaba al lado de
ella y la dirigía a la presencia de la actriz.
Encantada
en conocerla señora Baker – dijo haciendo una reverencia.
Les
agradezco mucho su invitación, sobre todo porque en pocos días regresaré a
Nueva York, me siento muy halaga de unos caballeros tan elegantes conozcan mi
carrera, sé por Candy que ustedes han asistido a ver mis actuaciones las veces
que han podido, se los agradezco infinitamente – decía haciendo un movimiento
en su cabeza en agradecimiento, cosa que a los chicos encanto porque de ese
modo veían cuan sencilla era aquella hermosa dama.
Pasemos
al comedor – dijo un orgulloso Albert mientras ofrecía su brazo a Candy y
Eleanor.
La cena
fue un éxito, todos hablaban animadamente, sobre todo los caballeros que hacían
todo por quedar bien ante la actriz, inclusive el serio George se había animado
a participar en la conversación; ella por su parte se sentía agusto, sabía que
era gente de confiar, además, ella quería conocer más de la chica que pronto
sería parte de su familia. Al concluir la visita, con asombro por parte de
todos, el mismo Albert llevó a Eleanor a su domicilio, situación que aprovecho
para conversar con ella sobre Terry.
Disculpe
si le pareció atrevida mi propuesta, pero tengo curiosidad por conocer su punto
de vista con respecto a la relación que sostienen Candy y su hijo.
Si he de
serle sincera, desde hace muchos años yo se que ella es la persona indicada para
pasar el resto de su vida a lado de mi hijo – respondió ella de forma sincera,
no mostrándose asombrada por el hecho de que Albert supiera su gran secreto.
Veo que
no le sorprende que sepa esto.
Así es
Sr. William, Candy me contó lo que había hablado con usted, además, usted es
amigo de amigo de mi hijo desde hace mucho tiempo y sé que con usted mi secreto
está a salvo.
Le
agradezco la confianza, usted sabe que él y yo en algún momento fuimos grandes
amigos, amistad que se vió interrumpida cuando dejamos de vernos, el resto
usted lo conoce.
Lo sé
perfectamente, pero espero que ustedes reanuden esa amistad.
Así lo
espero yo también.
Durante
el resto del trayecto platicaron cosas más triviales, él estaba contento de ver
que la felicidad de su pupila estaría garantizada con su viejo amigo, así fue
que llegaron a la casa, como todo un caballero le abrió la puerta del coche y
la acompañó hasta la puerta de la casa, ella lo invitó a pasar, pero debido a
la hora se negó, volviendo a la mansión.
********************
La mañana
llego a Chicago cargada de sorpresas, era viernes, un dia antes del recital que
daría Annie, ese día llegó Candy a trabajar como de costumbre, pero Mary Jean
la estaba esperando en la entrada.
Buenos
días chica traviesa.
Buenos
días Mary Jean. ¿Ocurre algo?
Pasa a mi
oficina, tengo algo importante que decirte.
Si claro.
Pasaron
mas de 1 hora conversando, al salir ella iba muy pensativa, pero la decisión
había sido tomada, partiría a New York el domingo por la noche. Para instalarse
posteriormente en New Jersey, le habían dado esos días libres para que alistara
sus cosas, por lo que luego de despedirse de sus pacientes y compañeras, se
dirigio a las oficinas de las empresas Andrew, al llegar la hicieron pasar de
inmediato, la secretaria la conocía bien por lo que inmediatamente paso. Albert
estaba sumamente ocupado, así que ella se disculpo por la interrupción pero le
dijo que era algo importante, a él no le importo la interrupción y la hizo
sentarse, mientras que George se disponía a salir, ella se despidió de él y se
dispuso a platicarle lo ocurrido a su tutor.
Debe ser
sumamente importante lo que vas a decirme para haber venido hasta aquí y no
estar trabajando en el hospital, o, ¿acaso te despidieron por llegar tarde?
Albert!! Que
cosas dices, pero no, no me despidieron, mas bien me han dado la oportunidad de
incrementar mis conocimientos.
¿De
verdad?
Si,
sabes, voy a mudarme a New Jersey.
¿Estás
hablando en serio?
Si, muy
en serio, estan integrando un equipo de médicos y enfermeras para recibir a los
heridos de la guerra, nos capacitaran en las áreas de más necesidad, como lo es
traumatología, psicología, algunos iremos a altamar, hay un punto intermedio
donde reciben a los heridos para que los barcos regresen mas pronto a Inglaterra.
Me parece
muy loable la tarea de ser médico, a veces yo preferiría ser uno más de ellos.
Pero aquí
también haces mucho bien, mantienes gente trabajando en las empresas, les
proporcionas un medio de subsistir, eso también tiene mérito.
¿De verdad
piensas eso Candy?
Por
supuesto que sí Albert, como también se la enorme responsabilidad que es para
ti, pero sabes que siempre contarás con
mi apoyo, cierto.
Lo sé
pequeña, gracias por estar conmigo.
Bueno,
ahora debo irme, pasaré a visitar a Eleanor, luego iré a la mansión, debo
hablar con la tia abuela.
Te deseo
mucha suerte con ella – decía el rubio al tiempo que guiñaba un ojo – le dire
al chofer que te lleve.
Gracias
Albert, nos veremos en la noche en la mansión.
Salió de las
oficinas al tiempo que el señor Legan arribaba a las mismas, se cruzaron en el
camino y ella sonrió en señal de saludo, para su sorpresa detrás suyo bajo
Neil, quien le hizo una reverencia, ella sonrió apenas y se despidió, cuando
iba a abordar el auto Neil la intercepto.
¿Puedo
hablar contigo un momento Candy?
Pero,
tienes que ir con tu padre ¿no?
No será
mucho tiempo, te lo prometo.
De
acuerdo.
Perfecto,
vayamos a una cafeteria que hay aquí cerca, si quieres que nos lleve tu chofer,
asi estarás segura de que no corres ningún riesgo.
Ella
acepto y abordaron el automóvil, llegaron a una agradable plaza donde se
encontraba la cafetería, el chofer les abrió la puerta y Neil la ayudo a bajar,
llegaron a una mesa y pidieron un par de americanos, además, ella pidió un pay
de manzana. Mientras les traían el servicio él comenzó a hablar.
Sabes,
nunca he sabido pedir disculpas, pero creo que algún día tenía que empezar.
Ella dejó
su bolso en la mesa y lo miro de frente.
Sé
perfectamente que te sorprende verme así, ¿no es cierto?
Ella solo
asentía con la cabeza.
La verdad
es que desde que te conocí llamaste mi atención, pero siempre había sido
manipulado por Eliza, es mi hermana y aunque no lo creas, la quiero mucho,
tarde me he dado cuenta del daño que hemos causado, sobre todo a ti, que tu
único pecado siempre ha sido el ser dulce y bondadosa.
Fuiste
objeto de muchas maldades, porque en el fondo mi hermana siempre te ha
envidiado, tienes una gracia nata, elegancia que se adquiere de cuna y no
estudiando, además, ahora cuentas con el apoyo de la tía abuela y eso sí que ha
derrumbado el ego de mi soberbia hermana. Pero no vine a hablarte de ella, sino
de mí. Para nadie es desconocido que te amo, no digas nada por favor, dejame
continuar.
Esa
noche, cuando fui atacado y herido, me di cuenta de lo estúpidamente que he
estado desperdiciando mi vida, así que mi padre ha vuelto a darme una
oportunidad y voy a aprovecharla al máximo, empezaré de nuevo, por lo que debo
dejar saldada mi cuenta contigo Candy.
Extendió
su mano y ella la estrecho sinceramente.
¿Podremos
ser amigos algún día?
Si Neil,
algún día podremos ser amigos.
Muchas
gracias, sabía que podrías perdonarme, ahora debo marcharme, sabes, partire a Boston
en unos dias, aunque las clases en la universidad han empezado, voy a tomar
cursos y presentar mi examen, sin trampas, lograré obtener mi acceso y estudiar
arduamente.
Me alegro
mucho por ti, te deseo mucha suerte.
Él beso
su mano antes de acompañarla al automóvil que la esperaba, así fue como entre
ellos se sembró la semilla de la amistad, misma que perduró hasta los últimos
días de su vida. Llegó a casa de Eleanor y debido a la hora la acompañó a
comer, la actriz ya se movía como si nada le hubiese pasado, platicaron sobre
lo que harían de sus carreras, así como del viaje de la pecosa a Nueva York.
Sabes
Candy, podríamos partir juntas, yo debo regresar también y tengo una casa
demasiado grande para mí, ¿te gustaría pasar ese tiempo conmigo?
¿Lo dice
en serio Eleanor?
Por
supuesto que sí, me hara bien tener compañía, además, te quedara cerca tu lugar
de trabajo, pues sólo son 30 minutos de mi casa al hospital.
No
quisiera causarle molestias, de verdad, el hospital ha dispuesto de
habitaciones en el internado de esa clínica.
No serás
molestía, además, de ese modo tu familia se quedará tranquila.
Esta
bien, sólo si acepta que aporte parte de mi sueldo para los gastos.
No es
necesario Candy.
Sólo así
aceptaré, de otro modo aceptaré el sitio que ofrece el hospital.
Esta
bien, se me ocurre algo mejor. En lugar de darme a mi ese dinero, lo
aportaremos al hospital que atiende a niños sin recursos, es muy grande y su
labor es muy gratificante, soy miembro activa aunque nunca se diga nada al
respecto.
Excelente
idea, quizá también pueda ayudarles de otra forma.
Entonces
hija, prepárate para partir el próximo domingo, mañana mismo enviaré un
telegrama a Terry para avisarle de nuestro arribo, él nunca me perdonaría que
llegarás y no estar el presente.
Gracias
por todo Eleanor.
Así fue
como ella preparó lo necesario para su partida, habló con la tía abuela quien
parecía muy renuente a aceptar su estancia en la casa de la actriz. La misma
señora llevó a Candy a surtir su guardarropa, no quería que una Andrew vistiera
mal, mucho menos sabiendo que podría llegar a presentarse en alguna fiesta y en
los teatros. Pasaron el sábado de tienda en tienda y así fue como llegó la hora
del recital de Annie, quien se encontraba sumamente nerviosa en el teatro, había
llegado muy temprano para ver que todo saliera a la perfección, si las cosas
salían como ella esperaba obtendría el resto del dinero necesario para la
fundación de su escuela, Archie la acompañóen todo momento, por lo que en la
mansión sólo estaban Albert, Candy, la tía abuela y Armand Kenneth, quien no
iba a desaprovechar su oportunidad para tratar de ganarse el corazón de la
rubia.
Los
caballeros esperaban en la sala a que las damas bajaran, no pasó mucho tiempo
para que aparecieran en las escaleras, se quedaron boquiabiertos ante la imagen
de la chica, quien lucía un precioso vestido rosa pálido con flores de un tono
más fuerte esparcidas sobre la falda del mismo, el emblema de la familia lo
llevaba al cuello pendiendo de una gargantilla finamente elaborada en oro, todo
había sido elección de la Sra. Elroy por lo que está demás decir la elegancia y
calidad del mismo, lucía su cabello suelto sujeto apenas por una hermosa tiara
de diamantes, guantes del mismo tono del vestido y un hermoso abrigo blanco.
Partieron
de la mansión y llegaron al teatro, los caballeros iban en la parte frontal del
auto, Albert bajo y ayudó a la abuela a bajar, mientras que Armand hacía lo
propio con Candy, el no había dejado de admirarla y tras ofrecerle su brazo
hicieron su entrada al teatro, había muchos fotógrafos, mismos que tomaron
muchas fotos de la heredera de una de las familias más reconocidas en Estados
Unidos y del hijo de uno de los banqueros mas prestigoso; lo más seleccionado
de la sociedad se había dado cita ahí, también las damas de la familia Leagan
se encontraban presentes, Eliza, quien estaba con unas amigas, no perdió
oportunidad para molestar a Candy.
Vaya
Candy, no pense que una hija de Pony viniera a estos sitios, aunque claro, como
la otra hija de Pony es quien organiza esto no podías faltar.
Si tanto
le desagrada señorita, no veo porque aquí su presencia – respondió Armand de
inmediato tomando la mano de Candy.
Veo que
ya lo han enredado a usted también, pero le sugiero que tenga cuidado, con ese
tipo de gente no sabe lo que le puede esperar – decía Eliza tratando de hacer
sentir mal a la rubia quien empezaba a ponerse nerviosa.
Gracias
por el consejo, pero me preocuparía más si fuese usted quien viniese a mi lado,
si nos disculpa – condujo a la rubia al interior del teatro dejando tras de sí
a una contrariada pelirroja.
Todo
estaba listo para dar inicio al recital, un carruaje llegó a toda prisa al
lugar, de el decendio una chica muy bonita, morena, de cabello castaño oscuro y
unos lentes.
Patty!!!
– grito Candy al reconocerla.
Candy,
que alegría volverte a ver.
Las
chicas se abrazaron cariñosamente mientras no dejaban de saludarse y decirse
cuanto se habían extrañado, la recien llegada lucía cambiada, era una maestra
recien graduada y se uniría al equipo de Annie en la escuela que abriría,
también viviria en Chicago, hablaron brevemente pues estaba por iniciar la
bienvenida, por lo que entraron y ocuparon sus asientos.
En el
intermedio salieron de los palcos a los pasillos, todo estaba saliendo muy bien,
Candy presento a Patty y Armand, la chica se sonrojo ante la presencia del
joven.
Al
concluir el recital se dio una recepción en la mansión de los Britter, una vez
ahí Candy se escapó a los jardines un momento, se sentía mucho mejor ahí, la
gente empezaba a aburrirla, sobre todo los jóvenes quienes al verla sola un
momento se aproximaban a ella para invitarla a bailar, ella acepto algunas
invitaciones para que la tia abuela no se disgustara, pues era ella quien le
indicaba cuales aceptar y cuales declinar.
Que bien
se siente respirar aire puro.
Sabía que
vendrías aquí, ¿podemos charlar Candy?
Armand,
no pense que estuvieses aquí.
Salí
detrás de ti, no puedo demorar más esta conversación, tu sabes muy bien a lo
que me refiero.
Discúlpame,
pero no quiero lastimarte, antes de que me digas cualquier cosa, debo
sincerarme contigo, yo.. yo amo a otra persona Armand, vamos a casarnos y no
puedo dejar que te ilusiones más conmigo, perdóname.
Él se da
la media vuelta y el silencio se apodera del jardín, ella no sabe que decir
para que el no se sienta mal, por lo que opta por irse y dejarlo solo.
Espera
Candy... no tengo nada que perdonarte, era obvio que una chica tan linda como
tu ya hubiese sido conquistada, pero al verte siempre triste pense que yo podría
devolverte la sonrisa, pero luego, al verte ese día en la mansión de tu
familia, lucías radiante, el brillo en tu mirada delataba felicidad, fue
entonces que comprendí que no podía tener más esperanzas, pero no vi a nadie a
tu lado estabas sola, por eso me decidí a confesarte mis sentimientos, con la
esperanza de que tu corazón ya estuviese listo para amar nuevamente
Lamento
no haber sido sincera antes, así hubiesemos podido evitar esta situación, adios
Armand, quizá nunca más nos volvamos a ver.
No, no
digas adios, siempre podremos ser amigos, ¿cierto Candy?
Si
Armand.
Dime,
conozco al dueño de tu corazón.
Ella dudó
un poco en responder, no quería causar más daño, respiró profundo y dijo.
Sin duda
alguna.
De quien
se trata.
Terry
Grandchester.
Asi que
la estrella de Broadway es tu novio, pero porque nadie lo sabe.
Bueno, es
una larga historia, quiza algún día te la cuente, solo un favor, manten el
secreto quieres.
Claro que
sí amiga.
Ambos
estrecharon las manos en señal de amistad, la velada terminó y los Andrew
volvieron a su mansión. El día fue demasiado breve, debido a la partida de
Candy la abuela Elroy había organizado una comida de despedida, fue ahí donde
todos se despidieron, debido a que ella viajaría con Eleanor, lo que menos
querían era publicidad, así que por la tarde George y Albert fueron a llevar a
Candy a la estación, ahí Eleanor ya la esperaba, se había puesto un sombrero
con un velo que le cubría la cara lo cual le permitía pasar desapercibida.
Sra.
Baker, le agradezco infinitamente que haya ofrecido su casa a mi pequeña,
espero que eso no le traiga problemas.
No tiene
nada que agradecer, además ella es como una hija para mi. En cuanto a los
periodistas no se preocupe, no habrá problema alguno con ellos, pues no pienso
dejarme ver sino hasta el estreno de la obra, que será en 3 meses, por supuesto
que estan ustedes cordialmente invitados.
Muchas
gracias Sra. Baker.
Señor, ya
esta todo arreglado, en unos momentos partirán.
Pequeña,
portate bien y cuidate mucho, saluda de mi parte a Terry y dile que nos veremos
pronto.
Claro que
si Albert, ¿irás a visitarme?
Por
supuesto.
Fue así
como Candy partió a lo que sería su hogar por un buen tiempo. Feliz de reunirse
finalmente con el amor de su vida.
******************
En Nueva York
el día pintaba para ser el más agradable de todos, ese día llegarían su madre y
su novia por lo que él era el chico más feliz del mundo, se encontraba
desayunando en un restaurante cerca de la estación, pues en un par de horas más
llegaría el tren y como buen caballero inglés la puntualidad lo caracterizaba;
estaba degustando un café mientras hojeaba el periódico, nunca lo leía pero de
algún modo tenía que pasar el tiempo; pasaba las hojas sin poner demasiada
antención, pero al llegar a la página de sociales, una foto llamó su atención.
Eh, pero
si es Candy... pero quien es el tipo que la acompaña, esto debe ser un error.
“El
próximo gran enlace de dos prestigiosas familias”
Al pie se
encontraban dos fotografía donde aparecían Candy y Armand, en la primera
entrando sonrientes al teatro y la segunda tomados de la mano.
Terry se
encontraba realmente furioso, el encabezado era por demás escandaloso. No
terminó de leer la nota, salió del lugar con el periódico en sus manos,
sintiendo una enorme rabia, mientras tanto, el tren se aproximaba a su
destino............