El Libro y su proceso evolutivo..... Pasado, presente y futuro.

 

 

El Libro y sus inicios

 

                La definición del libro moderno, presentado en la UNESCO como “obra impresa o manuscrita no periódica que consta de una serie de hojas (más de 49) de papel, pergamino, vitela u otro material, cosida o encuadernada que se reúne en un volumen. Puede tratar sobre cualquier tema”, no es la definición universal del libro en sus distintas etapas. En sus comienzos el libro distaba muchísimo de lo que actualmente conocemos: En su prehistoria, el libro no estaba escrito, y era transmitido de manera oral. El advenimiento de la escritura dio origen a las primeras formas y posteriormente, a las primeras bibliotecas, llamadas “casas de la vida”. Esta estructura de escritura se mantendría por siglos, siendo adoptada por los griegos, quienes denominarían “biblíon” a la hoja escrita y “kýlindros”, al rollo de papiro.

       Gradualmente, otro gran paso significó el cambio en la representación gráfica, del pictograma cuneiforme original, al  ideograma, y hasta el fonograma que es la representación visual de un elemento. Luego, en la época helenística aparece el pergamino con la ventaja de durabilidad, pero estructurado en rollo al igual que los papiros. 

       Los romanos aunque cambiaron el material a corteza de árbol, del latín “liber”, de donde deriva la palabra “libro”, copiaron la estructura en rollos en la escritura y paralelamente, originan la tabla de madera encerada llamada codex, que evolucionó a códices, que apilaban varias hojas de escritura y que fue difundido por el cristianismo en la Edad Media.  La estructura en forma de pilas, la introducción en Europa del papel (inventado en la China) por los árabes hacia el siglo XII y el cambio en la estructura de la letra, son en definitiva los precursores del libro moderno.    Hacia finales de la Edad Media, el libro, debido a su alto costo de producción determinado por su producción artesanal, estaba impedido de cumplir una de sus principales misiones: transmitir la información masivamente, obstáculo éste que fue superado durante el siglo XV, por Johannes Gutenberg al crear la primera imprenta, logrando la producción industrial del libro y, en consecuencia, su abaratamiento.

       Los siguientes saltos históricos en la evolución del libro se producen en los siglos XVIII  con la escritura de la primera Enciclopedia por Diderot y D’Alambert, en Francia y en el siglo XX, la aparición de Internet en la década de los 80, que surge como un mecanismo comunicacional capaz de sobrevivir en guerra. Su progreso adquiere una gran velocidad, y posee entre otras características la independencia del contexto tiempo - espacio en su acceso; la eficiencia en el manejo de los espacios, y la instantaneidad de la comunicación, creando, además, productos impensables antes del desarrollo de esta plataforma.

 

 

El Libro hoy

 

       Para Alejandro Zenker en El libro y las nuevas tecnologías (2001), “El libro ha vivido constantes transformaciones que le han ayudado a adquirir mayor difusión y popularidad”, es mi opinión el coincidir con el autor, ya que en realidad, los cambios son producto de un largo proceso de innovaciones tecnológicas, en el que se demuestra que aunque profundos, fueron siempre en beneficio de lo más importante y trascendente: la lectura, la información, la concretización y transmisión del pensamiento valiéndose de medios que lo hagan perdurable. Es inconcebible la posibilidad de desaparición de la lectura, debemos reflexionar en que el libro (tal y como lo conocemos), es sólo uno de los tantos soportes que ha tenido la escritura. Un soporte que significó un avance tecnológico extraordinario y que actualmente no está en peligro, porque que el libro sea de papiro, pergamino, papel o electrónico es accidental, lo esencial es la escritura y ella exige necesariamente, un soporte.

       Con la aparición de los CD-ROM que Igor Galo en su “Diccionario de Internet” (Pág. 24), define como el “Disco capaz de almacenar texto, sonido, imágenes o cualquier tipo de datos…” y con los DVD posteriormente, se constituye el libro electrónico en el que se pueden incluir imágenes y sonidos, representando la posibilidad de comprimir gran cantidad de información en un solo soporte logrando la disponibilidad de obras completas.

        Otra gran ventaja de libros en soporte magnético (CD-ROM) es la interacción con el libro, representando una extraordinaria manera de aprender, por lo menos para niños y jóvenes. Sin embargo, uno de los inconvenientes presentado por los libros electrónicos es el referente a su lectura en el monitor que produce rápidamente fatiga ocular, por lo que frente a este inconveniente, la misma tecnología, para sortear esta dificultad,  hace uso del audio para transmitir conocimientos al usuario de manera activa, escuchando a través de los altoparlantes del ordenador, lo que podríamos llamar Libros Hablados Digitales que al usar la voz para facilitar la lectura de textos digitales, hace la actividad más placentera y agradable.

 

 

El Futuro del Libro

 

 

       «... puedo imaginarme un futuro sin libros de papel, pero no sin libros », (Juan Cruz, director de Editorial Alfaguara).

 

Para muchos, el libro de papel permanecerá un tiempo extenso en coexistencia con los libros electrónicos, que se impondrán finalmente, pero se puede asegurar, que no será el fin del libro y mucho menos de la lectura. La tecnología seguirá su avance y por lo tanto se originarán nuevos soportes de la escritura que evolucionarán con el tiempo, como lo hace ahora nuestro soporte de libros electrónicos: la pantalla del ordenador.

 

       Si el libro electrónico, al igual que el libro impreso,  busca asemejarse con su antecesor, no nos podemos extrañar que subsista adoptando nuevas modalidades en el futuro.

 

       Cabe destacar, que unido al futuro del libro y al libro del futuro se encuentra el futuro de la biblioteca y la biblioteca del futuro, no se puede negar que la biblioteca también tiene asegurada su existencia, por supuesto sufrirá los cambios que la tecnología le imponga, pero habrá de seguir amparando a los usuarios y sus necesidades informativas. Además, por lo menos a corto y mediano plazo, no se vislumbra la tendencia a eliminar los  libros, revistas y periódicos físicamente. Es aquí precisamente donde el profesional de la información juega un papel importante y preponderante, ya que de su habilidad, creatividad y formación técnica, depende en gran medida los servicios de información solicitados por los usuarios. En el futuro, será determinante la capacidad de ubicar, acceder, complementar y ofrecer la información, y para esto, es necesaria la preparación y actualización continua de conocimientos y procedimientos técnicos.

 

 

 

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