
El Libro y sus
inicios
La definición del libro moderno, presentado en
Gradualmente, otro
gran paso significó el cambio en la representación gráfica, del pictograma cuneiforme
original, al ideograma, y hasta
el fonograma que es la representación visual de un elemento. Luego, en
la época helenística aparece el pergamino con la ventaja de durabilidad, pero
estructurado en rollo al igual que los papiros.
Los romanos aunque
cambiaron el material a corteza de árbol, del latín “liber”, de donde deriva la
palabra “libro”, copiaron la estructura en rollos en la escritura y
paralelamente, originan la tabla de madera encerada llamada codex, que
evolucionó a códices, que apilaban varias hojas de escritura y que fue
difundido por el cristianismo en
Los siguientes
saltos históricos en la evolución del libro se producen en los siglos
XVIII con la escritura de la primera Enciclopedia
por Diderot y D’Alambert, en Francia y en el siglo XX, la aparición de Internet
en la década de los 80, que surge como un mecanismo comunicacional capaz de
sobrevivir en guerra. Su progreso adquiere una gran velocidad, y posee entre
otras características la independencia del contexto tiempo - espacio en su
acceso; la eficiencia en el manejo de los espacios, y la instantaneidad de la
comunicación, creando, además, productos impensables antes del desarrollo de
esta plataforma.
El
Libro hoy
Para Alejandro Zenker en El libro y las nuevas tecnologías
(2001), “El libro ha vivido constantes transformaciones que le han
ayudado a adquirir mayor difusión y popularidad”, es mi opinión el coincidir con
el autor, ya que en realidad, los cambios son producto
de un largo proceso de innovaciones tecnológicas, en el que se demuestra que
aunque profundos, fueron siempre en beneficio de lo más importante y
trascendente: la lectura, la información, la concretización y transmisión del
pensamiento valiéndose de medios que lo hagan perdurable. Es inconcebible la
posibilidad de desaparición de la lectura, debemos reflexionar en que el libro
(tal y como lo conocemos), es sólo uno de los tantos soportes que ha tenido la
escritura. Un soporte que significó un avance tecnológico extraordinario y que
actualmente no está en peligro, porque que el libro sea de papiro, pergamino,
papel o electrónico es accidental, lo esencial es la escritura y ella exige
necesariamente, un soporte.
Con la aparición de los CD-ROM que Igor
Galo en su “Diccionario de Internet” (Pág. 24), define como el “Disco capaz de
almacenar texto, sonido, imágenes o cualquier tipo de datos…” y con los DVD
posteriormente, se constituye el libro electrónico en el que se pueden incluir
imágenes y sonidos, representando la posibilidad de comprimir gran cantidad de
información en un solo soporte logrando la disponibilidad de obras completas.
Otra gran ventaja de libros en soporte
magnético (CD-ROM) es la interacción con el libro, representando una
extraordinaria manera de aprender, por lo menos para niños y jóvenes. Sin
embargo, uno de los inconvenientes presentado por los libros electrónicos es el
referente a su lectura en el monitor que produce rápidamente fatiga ocular,
por lo que frente a este inconveniente, la misma tecnología, para sortear esta
dificultad, hace uso del audio para transmitir
conocimientos al usuario de manera activa, escuchando a través de los
altoparlantes del ordenador, lo que podríamos llamar Libros Hablados Digitales que al usar la voz para facilitar la
lectura de textos digitales, hace la actividad más placentera y agradable.
El Futuro del Libro
«... puedo
imaginarme un futuro sin libros de papel, pero no sin libros », (Juan Cruz,
director de Editorial Alfaguara).
Para muchos, el libro de papel
permanecerá un tiempo extenso en coexistencia con los libros electrónicos, que
se impondrán finalmente, pero se puede asegurar, que no será el fin del libro y
mucho menos de la lectura. La tecnología seguirá su avance y por lo tanto se
originarán nuevos soportes de la escritura que evolucionarán con el tiempo,
como lo hace ahora nuestro soporte de libros electrónicos: la pantalla del
ordenador.
Si el libro
electrónico, al igual que el libro impreso,
busca asemejarse con su antecesor, no nos podemos extrañar que subsista
adoptando nuevas modalidades en el futuro.
Cabe destacar,
que unido al futuro del libro y al libro del futuro se encuentra el futuro de
la biblioteca y la biblioteca del futuro, no se puede negar que la biblioteca
también tiene asegurada su existencia, por supuesto sufrirá los cambios que la
tecnología le imponga, pero habrá de seguir amparando a los usuarios y sus
necesidades informativas. Además, por lo menos a corto y mediano plazo, no se
vislumbra la tendencia a eliminar los
libros, revistas y periódicos físicamente. Es aquí precisamente donde el
profesional de la información juega un papel importante y preponderante, ya que
de su habilidad, creatividad y formación técnica, depende en gran medida los
servicios de información solicitados por los usuarios. En el futuro, será determinante
la capacidad de ubicar, acceder, complementar y ofrecer la información, y para esto,
es necesaria la preparación y actualización continua de conocimientos y
procedimientos técnicos.