UNIVERSIDAD YACAMBU

DIRECCION DE ESTUDIOS VIRTUALES

LIC. INFORMACION Y DOCUMENTACION

VIII Trimestre – Orientación y Autodesarrollo


Prof. Maruja Trejo                     Participante: Mirlena Malavé


 

 

La Autoestima

 

       El concepto que tenemos de nosotros mismos no es algo heredado, sino aprendido de nuestro alrededor, mediante la valoración que hacemos de nuestro comportamiento y de la asimilación e interiorización de la opinión de los demás respecto a nosotros. La importancia de la autoestima radica en que nos impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva para perseguir nuestros objetivos. Disfrutar, retarse, contemplar la vida desde una perspectiva positiva, de trabajo, con curiosidad, con facilidad para la empatía, con aliciente, desde un punto de vista creativo, intentando superar los problemas... Se trata de sentirse bien consigo mismo, pero sobre todo se trata de ser una persona capaz de encariñarse con su propio proyecto de autorrealización. La autoestima es la capacidad de aceptarnos con nuestras virtudes y nuestros defectos, con nuestras habilidades y nuestras limitaciones, tal aceptación nos hace sentir cómodos dentro de nosotros mismos.

 

        La autoestima es lo mejor que tenemos porque es nuestro respeto y el valor que nos tenemos a nosotros mismos, también nos sirve más allá del respeto y la aceptación, es nuestra identidad, nuestra autenticidad, la valoración que tenemos como seres humanos a los ojos de los demás, es poder aceptarte tal cual eres, sintiéndote seguro con el medio en que vives y de las elecciones que haces sin importarte las criticas destructivas. Es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

        El proceso de formación de la autoestima se inicia desde nuestras edades más tempranas y se continúa a lo largo de la edad adulta. En la formación de la autoestima influye el entorno familiar y el contexto cultural en el que nos desarrollamos. Los modelos familiares se transmiten influyendo en su configuración no sólo la vinculación afectiva con el mundo adulto, sino también el mayor o menor aprecio que se hace de nuestro comportamiento y lo que se espera de nosotros. Puede ser mejorada cuando tomamos conciencia y decidimos cambiar el modelo de pensamiento, sentimiento y conducta aprendidos. Este cambio supone:

-         Aceptarnos tal y como somos, cuestionándonos acerca de nuestra autovaloración y reflexionando sobre lo que está influyendo en la opinión que tenemos de nosotros mismos.

-         Intentar cambiar los modelos negativos por otros positivos que la fomenten.

-        Controlar la crítica destructiva porque lo que pensamos tiende a cumplirse sea positivo o negativo, y por ello si nos mandamos permanentemente mensajes negativos, al interiorizarlos y creérnoslos acabamos actuando de tal forma que propiciamos su cumplimiento. “Una mente positiva produce realidades positivas una mente negativa atrae realidades negativas”.

 

 

 

 

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