Esta narraci�n est� sacada del libro "Cosas A�ejas", de Cesar Nicol�s
Penson. El libro es una colecci�n de relatos dominicanos, pasados de generaci�n
en generaci�n. "Los Tres que Echaron a Pedro entre el Pozo" es una frase
bastante com�n en la jerga dominicana.
Los Tres que Echaron a Pedro Entre el Pozo
(Dentro del Pozo)
(...) Concluida la piadosa operaci�n, cada uno de aquellos
malvados se escurri� cuan ligeramente pudo, sin que se supiese m�s de ellos, excepto de
uno, dejando la responsabilidad al pozo y al vecino m�s cercano.
A la ma�ana siguiente, las mujerucas de por esos lados vinieron muy temprano, como
sol�an, a sacar agua a la noria. Empezaron por notar que los cacharros no la cog�an.
-Vecina dec�a una a la otra-, �qu� demonio tendr�
hoy la noria?
-Y es verd�, vecina respond�a una viejecita que armaba su arrugada boca con un
enorme cachimbo-; no hay fresco de que los cubos cojan agua.
Menea que menea la soga; y nada.
-�Unj�! exclam� impacientada la que ten�a la prioridad en el sacar del agua-.
Vecina dijo a otra que conversaba de cosas indiferentes con unas cuantas all�
cerca-, mire a ver si Ud. Puede.
Y le pas� el cetro, esto es, la ripiosa majagua. Tom�la la aludida, mujer de buenos
rejos, sacudi� firme la soga, haciendo que el cacharro que estaba de turno all� abajo se
inclinase para llenarlo; pero el cubo al caer sobre el cuerpo del pobre Pablo, produjo un
ruido seco, y qued� vac�o.
-Vecina, aqu� hay algo dijo la mujer.
-�Hombre! Que diablura chill� la vieja quit�ndose su cachimbo de la boca y
lanzando una filos�fica bocanada del f�tido humo-; y yo que ten�a que lavar temprano
para planchar a la noche.
-Y yo.
Pusi�ronse nuevamente a la obra, pero en vano; hasta que al fin, la que meneaba la soga,
subi� el cacharro vac�o, para probar fortuna con el otro cubo. El cacharro trajo una
miseria de agua, y la vecina se qued� mir�ndola con extra�eza.
-�Qu� es esto? exclam� espantada.
La viejecita se acerc�, santigu�ndose y sali� gritando:
-�Sangre! �Virgen de la Caridad! El agua est� ensangrentada.
-No puede ser dijo otra- Eso ser� alg�n trapo colorado
que se ha ca�do, o almagre, o...
-Pero lo que hay abajo �Es trapo? indic� otra mujer
m�s observadora que las dem�s, inclinando medio cuerpo dentro del pozo. Como todas se
apresurasen a hacer lo mismo, la mujer las apart� dici�ndoles:
-Qu�tense de ah�, dejen luz para ver.
Al cabo de un buen rato, la observadora alz� la cabeza,
arrugadas las cejas gravemente, y con misterio dijo en voz baja a sus compa�eras:
-Se�oras... lo que hay ah� dentro... �es un muerto!
-�Jes�s, Ave Mar�a Pur�sima! clam� la vieja
santigu�ndose de nuevo alej�ndose al trote con horror de la noria.
-�Un muerto! corearon las sacadoras de agua.
Precipit�ronse al desbocado pretil, apart�ronse unas a
otras, empuj�ndose febrilmente dominadas a la par por la curiosidad femenil y por el
miedo, y una tras otra fue notando, a la media luz que entraba en el pozo, un poco fuerte
ya el sol, que aquello en el fondo iba tomando las formas de un ser humano.
**Puedes contactarme para
hablar de los libros si quieres, pero no hago trabajos escolares. Ok?
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