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Sus Mejores aportes

Mozart revolucionó el concierto para piano, sustituyendo la alternancia entre solista y orquesta por interacción y alcanzando la cumbre de la expresión sinfónica. Como compositor de óperas su labor es trascendental. Tocó el género serio y el buffo, sabiendo combinar en todos los casos la creación de tipos humanos, cuyos comportamientos explora, y la expresión musical. Al segundo tipo pertenecen El rapto del serrallo, promovida por José II de Austria; Las bodas de Fígaro, basada en la obra del mismo título de Beaumarchais cuya sátira social modera, y Don Giovanni, donde la orquestación y la importancia del texto transforman el estilo del género. La última de sus composiciones, La flauta mágica, se aleja de todas las anteriores para recoger de forma alegórica los ideales revolucionarios y convertirse en la primera ópera seria alemana creada para las masas.

En Mannheim hizo amistad con un grupo de compositores de esa ciudad (la cual era conocida porque sus orquestas —por primera vez en la historia de la música— exageraban la diferencia entre los pasajes suaves y los fuertes; este estilo se dio en llamar «estilo de Mannheim» y pocas décadas después sería una característica principal del Romanticismo).