Lentos
escalofríos saturan mi cerebro
Cada
vez el amor se me hace más insoportable
Respiro
de acuerdo a un viejo libro de cuentos
Levanto
en mis manos todo el peso del mundo
Las
hojas de otoño aguardan en mi ventana
Haciendo
largas filas interminables
Esperando
entrar con un escandaloso bullicio
Lagrimas
negras se posan en mis oscuros sueños
Mientras
mis labios agitados buscan un poco de sed
Miro
imágenes negras que se repiten
Como
piedras en las calles
Tan
iguales todas, que al fin me acostumbro
Recibo
tus besos como flores en un ataúd
Y
tus gritos celestes molestan mi espalda
Busco
algo con que volar
Mis
alas se rompen con una facilidad mágica
Tanto
amor pasó por mi lado
Que
las catedrales y las avenidas
No
son el refugio de mis sueños
Tanto
amor pasó por mi lado
Que
las interminables miradas de aquel otoño
Son
solo huevos en una paila
Tanto
amor pasó por mi lado
Que
ya no percibo las caricias, ni los besos,
Ni
los llantos, no los lamentos, ni los silencios,
Ni
los escalofríos, ni los astros
Reunidos,
ni las flores, ni los poemas,
Ni
las tazas de té, ni los llantos, ni los abrazos,
Las
celditas de la ventana no ayudan mucho
Cada
día menos sol entra en mis ojos
Me
dañan las miradas, los gestos, los
Milicos
viejos (esos del ’73), los desleales
Me
enternecen los niños, los padres (de
Familia),
la vendedora de flores del metro
Sigo
buscando a la que vuela
(aun cuando ya la encontré)
Duermo
un sueño profundo que dura 29 meses
Despierto
con menos esperanza
Pero
siempre que los sueños se desatan
Y
como una loca brújula de papel cartón
Escurren
como letras en un papel
Hay
que estar muy preparados
Todo
se puede arreglar
Y
puede que siga pasando todo el amor
Por
mi lado, por tu lado, por su lado