TEMPLE GANADOR

Daniel Scioli

Daniel ScioliA los 31 años se consagró Campeón en Motonáutica. A los 33, estaba aprendiendo (otra vez) a escribir. Daniel Scioli, un luchador aguerrido e inquebrantable tanto ante la tragedia como en búsqueda de la gloria.

A los 31 años se consagró, por primera vez, Campeón Sudamericano y Europeo Clase II Offshore. A los 33, estaba haciendo palotes como en primer grado, otra vez, aprendiendo a escribir.

El 3 de diciembre de 1989 terminaba triunfante la primer etapa de los "1000 km. del Delta Argentino", ocupando el primer puesto junto a un copiloto muy especial, el entonces Presidente de la República Argentina, Dr. Carlos Saúl Menem.
Apenas unas horas después, el día 4, luchaba por su vida en un quirófano, sabiendo que acababa de perder su brazo derecho. Matices, fuertes en este caso, que tiene la vida. Daniel Scioli vio muy de cerca las dos caras de la moneda. Su espíritu luchador, aguerrido, positivo e inquebrantable lo ayudó a alcanzar la gloria y a enfrentar la tragedia.

La Nueva Argentina"Hubo momentos en los que me sentía un estúpido. Se me había hundido la lancha, me había quedado sin un brazo, sin un peso. Pero estaba vivo, tenía cabeza, corazón y un cuerpo entero que me enseñó que todo se compensa." (reflexiona al recordar los primeros momentos post-accidente) "Se me caía la taza, me cortaba al afeitarme, no tenía sensibilidad. ¿Qué iba a hacer? ¿Vivir atemorizado, dependiente de que me cortaran hasta la comida?". Evidentemente, ése no es su estilo, así que empezó de cero con su mano izquierda a adquirir las habilidades que otrora tuviera en la derecha y, más adelante, a entrenar el muñón y a adaptarse a una prótesis que reemplazara el brazo perdido.

"Esta gran pérdida me hizo más humano, más reflexivo, menos omnipotente y quizás mi precio haya sido ése. Una cosa aprendí: nada es gratis", evalúa.

Una vez que logró recuperar su estado físico, luego de una segunda intervención, emprendió nuevamente la búsqueda de su sueño: ser Campeón Mundial en motonáutica, galardón que obtuvo a fines de 1992. El camino a recorrer presentó innumerables escollos, pero Daniel los fue superando uno a uno con perseverancia y mucho coraje. Sobre la primera vez que volvió a competir recuerda: "Tuve dificultad para ponerme el casco, el salvavidas. Abrocharme, todo era difícil. Yo trataba de disimular, quería hacer como si todo fuese normal, como antes. Pero, nada era como antes. Mi cuerpo era otro y yo también. Cuando todo terminó tuve una mezcla de llanto y de alegría. Mientras saboreaba la sal del mar y mis lágrimas en los labios, recordé las primeras palabras que le dije a Luca Nicolini (su copiloto el día de accidente), en medio del horror: Vamos a volver. Vamos a ser campeones". Y así fue.

"Lo que me sucedió no es una tragedia, sino un privilegio, una maravillosa oportunidad que la vida me ha dado para ganar una batalla contra mí mismo", asegura con una visión más que optimista el deportista, hoy dedicado a la política y, siempre, un verdadero luchador.


URL: http://www.danielscioli.org.ar/

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