Musica
en el alma
Hernán Rodriguez
Soy
músico, toco jazz contemporáneo y doy clases de batería en mi casa.
Por mi incapacidad, ideé la manera de usar los dos brazos: hago una
adaptación con una muñequera en el codo e inserto el palo ahí.
Mi nombre es Hernán, tengo 27 años y me dedico a la música. Es más,
vengo de una familia de músicos, mi padre es músico en el Teatro Colón,
mi hermana también y me crié en ese ambiente. A los 13 años empecé
a estudiar trompeta, aunque dejé dos años después para empezar a tocar
el instrumento que realmente me apasiona: la batería.
Por mi incapacidad, aprendí (mejor dicho, me ideé) una manera de tocar
con los dos brazos, haciendo una adaptación con una muñequera en el
codo para insertar el palo ahí. Funciona muy bien y me siento cómodo.
Muchas veces, más allá de este tema específico, me propusieron usar
una prótesis, pero nunca acepté porque siento que me limitaría mucho
(ahora, por ejemplo, me ato los cordones de las zapatillas yo mismo
y hago de todo sin dificultad).
Mi incapacidad (falta de desarrollo en uno de los brazos) es de nacimiento,
congénita, aunque no se sabe bien cuál fue el motivo. En un momento,
se especuló que podía deberse a una droga muy de moda en los años
70, pero después se comprobó que no. Lo cierto es que siempre estuve,
y aún sigo, tratando de aprender a vivir con esto.
Actualmente, vivo con mis padres y, desde hace tres años, doy clases
particulares en mi casa a un grupo de (sinceramente) no sé cuántos
alumnos (en realidad, no los cuento por cábala). Esta actividad me
hace sentir bien, me gusta y me ayuda económicamente.
Al principio, mucho no me animaba porque soy responsable y preferí
especializarme y aprender más. Así que cuando terminé el secundario
entré a una escuela de música y, a pesar de no tener el diploma porque
no cursé todas las materias, tomé la confianza necesaria para empezar
como profesor. La gente que viene a tomar clases conmigo no tiene
problemas con mi discapacidad y siempre trato de conseguir más alumnos
para progresar.
Mi sueño sería vivir de lo que hago ahora, aunque sé que el mayor
inconveniente no está en mis características especiales, sino en la
realidad del país: acá, ser músico no es rentable.
Como actividad extra, una o dos veces por semana, a la noche, toco
jazz contemporáneo (mi música) en bares, algo que me apasiona.
MI MENSAJE: si tuviera que dar un consejo a alguien que recién enfrenta
una situación como la mía, no sabría bien que decirle porque yo mismo
tengo muchas zonas oscuras que aún no supero. De cualquier forma,
creo que más que nada se trata de poner anímo, de tirar para adelante
y de aceptar que las cosas son asi. |
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