ASUMIR EL COMPROMISO DE LUCHAR
Alejandro Iván Molinari

Cuando mis amigos arman un partido de fútbol, juego con ellos. Y, aunque no ataje ni patee casi ninguna pelota en todo el partido, me divierto igual... Para mí, el objetivo está cumplido.

Mi nombre es Alejandro Molinari, tengo 17 años, vivo en Buenos Aires y curso 4º año en la escuela secundaria. Soy una persona con discapacidad desde mi nacimiento y estoy haciendo rehabilitación desde los 9 meses.

Mi discapacidad, motora, tiene como diagnostico médico "cuadriparexia por consecuencia de una asfixia perinatal". El problema fue generado cuando aspiré líquido amniótico al nacer, lo que provocó una lesión en los centros motores.

Desde ese momento, paso luchando junto a mi familia muchas horas diarias de esfuerzo para estar cada día un poco mejor.

Es indudable que esta discapacidad influyó en mi vida, aunque también es cierto que forma parte de mí, aprendí a vivir con ella y no sé cómo sería no tenerla. A veces, siento ciertas limitaciones y me planteo: "¿Por qué no puedo hacer algunas cosas igual que los demás?". Sin embargo, aprendí que, así como yo tengo limitaciones en el aspecto físico, otras personas las tienen en otros ámbitos y que -de algún modo- todos tenemos una "discapacidad". Además, es muy importante, aunque cuesta, dejar de lado los prejuicios y hacer todo lo que uno tiene ganas de hacer, sin importar cómo lo hacen los demás. Por ejemplo, cuando mis amigos arman un partido de fútbol, juego con ellos. Y, aunque no ataje ni patee casi ninguna pelota en todo el partido, me divierto igual... Para mí, el objetivo está cumplido.

Ser un adolescente con discapacidad no es fácil porque, en esta etapa, uno suele hacerse muchos planteos. Pero, lo fundamental es ser fuerte por dentro y asumir totalmente la propia realidad para sortear las barreras que vengan desde afuera. Hay que salir a la calle a enfrentar la vida igual que cualquier otra persona y no olvidar que quien mira distinto a alguien con discapacidad está, aún, más discapacitado.

MI MENSAJE: creo que, sin importar el tipo ni el grado de discapacidad, siempre es posible salir adelante. ¡Claro! Primero es necesario aceptar la discapacidad, enfrentarla, desafiarla y asumir el compromiso de luchar, junto al apoyo de familiares y seres queridos. De esta forma, estaremos más cerca de lograr cualquier objetivo alcanzable que nos propongamos en la vida. Sé que no es fácil y que se necesita mucho tiempo y más esfuerzo. Pero, yo tomé ese compromiso hace muchos años y me está dando buenos resultados.

Ahora, sólo me quedan tres cosas por decirles: ¡¡¡Ánimo, Fuerza y Adelante!!!.

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