ESFUERZO, VOLUNTAD Y TESON
Alberto Koper
Mi historia no difiere
mucho de la de aquellos que nacieron como yo con alguna desventaja
física, lo que puede ser diferente son las experiencias que esto me
trajo y que posiblemente sea lo que justifica el poder comentarlas,
espero puedan servirle al que las lea.
Me llamo Alberto Koper, nací el día 24 de Abril de 1967 en la ciudad
de Rafaela, Provincia de Santa Fé, Republica Argentina. Tengo una
discapacidad crónica, producida por Mielomeningocele ( malformación
congénita del sistema nervioso ).
Provengo de una familia clásica, Adolfo mi padre y Juana madre dedicados
al comercio de tejidos de punto, una hermana seis años menor que yo,
el afecto constante de mi abuela y una tía muy querida.
Realice mis estudios de la siguiente manera: hasta los siete años
en mi casa debido a mi falta de movilidad, cuando comencé a caminar
concurrí al colegio de la comunidad Judía Dr.
Herzl, en la ciudad de Buenos Aires, mi secundario en el Colegio Nacional
Bartolomé Mitre de la misma ciudad. Finalmente en la Universidad Argentina
de la Empresa (UADE), de donde egrese como Analista de Sistemas.
Fui siempre un buen alumno tratando de mostrar y demostrarme mis condiciones
al respecto. Simultáneamente estudie Inglés el cual leo, hablo y escribo
correctamente, también estudie por espacio de cuatro años guitarra
Española de lo cual todavía recuerdo bastante.
Los médicos de Rafaela aconsejaron a mis padres que me hicieran atender
en el Hospital de Niños, Ricardo Gutiérrez en la ciudad de Buenos
Aires, distante a 600 Km. Esto motivo continuos viajes en tren con
los consiguientes inconvenientes de traslado y estadías, los cinco
primeros años de mi vida transcurrieron desde y hacia los centros
de atención medica, fueron años difíciles para mi madre, quien se
ocupa de mí con la ayuda de mi abuela y una tía, a medida que crecía
era más conciente de las dificultades que significaban estos traslados,
finalmente mis padres deciden vivir en Buenos Aires y donde las posibilidades
para mi recuperación era mayores.
Allí comienzo en ALPI (Ahora Luchamos por la Integración) mi rehabilitación
y a los siete años podía movilizarme por mis propios medios, gracias
a los profesionales que me atendieron y mi fuerte convencimiento que
todo se puede con esfuerzo, voluntad , tesón.
Había llegado entonces el momento de comenzar a concurrir al colegio
de forma regular y pude realizarlo con la ayuda de ortesis y muletas,
comencé entonces a compartir con mis compañeros de la Escuela esa
etapa de mi vida.
Fue este el primer enfrentamiento con la vida, con la vida real. Hasta
ese momento la vida, es decir mi vida era como mi madre y abuela se
empeñaban en hacérmela sentir, pero me encontré con mucha gente, muchos
más que los que vivían en mi casa que me demostraban que la vida era
diferente a lo que ellos me contaban. Siempre agradeceré a mi madre,
abuela y tía tanto afecto y tanto cuidado. Que difícil es para ellos
no caer en una sobreprotección que con la mejor buena voluntad nos
acercan a un fuerte dolor ante la realidad y no nos deja crecer.
La infancia es para mí un recuerdo triste, si bien no conocí otra
vida, me tuve que enfrentar al mundo sin ninguna preparación, mis
familiares al no aceptar lo que me toco en la vida, modificaban la
realidad y sobre esa irrealidad me educaban, agradeceré siempre el
afecto que me dieron y su mejor voluntad hacia mí, pero, los padres
deben ser realistas para poder ayudar a sus hijos, se requiere de
asesoramiento médico para conocer con profundidad la complejidad de
la discapacidad de su hijo, psicológico para poder ayudar, pero por
sobre todas las cosas dedicación, mucho afecto y los dos pies en la
tierra para educar a su hijo. pues los niños se deben enfrentar con
otros niños, que por la edad que tienen, dan rienda suelta a esa natural
crueldad para expresar sus sentimientos.
El mundo en esta etapa de mi vida, estaba fuera de mis posibilidades
de participación, solo accedía a él como espectador, las barreras
culturales y arquitectónicas fueron en esos día permanentes cachetadas
que terminaron por forjar mi personalidad, la que con rostro alegre
y sin rencor, oculta un dolor no resuelto ni confesado.
Progresivamente fui aumentando mi movilidad, las ortesis fueron remplazadas
por plantillas, calzado ortopédico más liviano y con ello mi independencia.
En el año 1983 partí con mi madre a los Estados Unidos y en el Children´s
Hospital de Boston, me realizaron una operación de vejiga, clásica
y frecuente de los pacientes de Mielomeningocele. Regrese muy aliviado
con esta intervención, pero tal vez lo que más me impacto es el haber
conocido una sociedad donde se contempla a la totalidad de sus habitantes,
calles, comercios, oficinas, transporte, hoteles, paseos, todo accesible,
sin duda una visión diferente al momento de planificar y desarrollar.
¡Fantástico!.
En lo que llevo vivído he compartido momentos de felicidad con dos
novias maravillosas que tuve en distintas épocas, las que contribuyeron
mucho en mi desarrollo personal.
Mi visión de futuro en lo personal lo veo con optimismo, soy un profesional
competente, tengo una buena relación familiar, aunque de la primera
época sólo está mi madre y mi tía Alicia, pues mi abuela Sara y padre
fallecieron, mi hermana Vanina, se casó y vive en el exterior. Con
referencia a mi desarrollo profesional, soy por decirlo de alguna
manera un Argentino más, en busca de trabajo, pero no bajo los brazos.
Tal vez será en otras latitudes, donde esa oportunidad para la cual
me preparé durante tantos años, me esté esperando.
Quisiera terminar mi Experiencia de Vida, enumerando acciones donde
debe participar la familia, que a mi criterio, contribuyen a superar
dificultades como las que me tocaron vivir.
- Orientación familiar y profesional.
- Desarrollar habilidades que generen independencia.
- No proponerse metas ambiciosa e inalcanzables,
es preferible intentar hacer cosas posibles, poco a poco.
- No sobreproteger, ni dejar hacerlo.
- Dar y recibir mucho afecto.
- Desarrollar permanentemente el ingenio.
- Aprender y los padres enseñar, a ser autosuficiente.
- Utilizar eficientemente los tiempos y etapas
de la vida, esta variable es definitoria tanto en los tratamientos
como en el desarrollo humano.
Ésta es mi experiencia de vida y la he volcado
aquí con el deseo que pueda ser de utilidad para personas que estén
transitando el camino que yo recorrí al igual que lo recorrió mi familia
o al menos, los que de ella me acompañaron.
Mi correo electrónico es: [email protected] |
|
|