La
vida es para mí el don más grande que se puede tener
Josefina Braun
Falleció en abril de 2001 en la Ciudad de Buenos Aires, República
Argentina.
Su experiencia de vida continuará en el Sitio de AdValens como uno
más de los muchos ejemplos que ella nos ha dejado. Siempre la recordaremos
con afecto.
Nací en Mar del Plata en una casa frente
al mar. Ese mar que siempre ha estado presente en lo personal y en
lo familiar. En Mar del Plata he vivido los acontecimientos más importantes
de mi vida.
Yo era alegre y muy deportista. Me gustaba andar a caballo, jugar
al tenis, nadar y bailar... hasta quedar con los zapatos en la mano.
Antes de contraer poliomelitis viajé con mis abuelos a Europa y había
proyectado rendir con profesores particulares las materias del bachillerato
que me faltaban, para seguir la carrera de arquitectura.
La discapacidad, provocada por la poliomielitis que contraje a los
veinte años, produjo un gran cambio en mi vida. Tuve una afección
muy severa y quede rígida de pies a cabeza, dolencia que me postró
durante ocho meses en cama.
A partir de ese momento, toda mi familia se comportó de manera increíble,
y supo aportarme el cariño, el apoyo, el respeto y la motivación necesarios
para que pudiera salir adelante. Hasta mis tíos contrataron a un eminente
profesor de composición musical para enseñarme a tocar el piano, cuyas
clases me encantaban.
Poco tiempo pasó cuando descubrí que tenía nuevos intereses y que
me entusiasmaban otras cosas. En esa época, mis amigos fueron una
gran compañía: recuerdo lo divertidas que resultaban las reuniones
musicales que se organizaban en casa.
Mis padres me llevaron a un centro especializado en los EE.UU. con
la esperanza de obtener un diagnóstico más preciso, lugar donde obtuvimos
la certeza que se había hecho todo lo posible hasta ese momento. Felizmente,
contra todos los pronósticos, al año pude bailar con mi padre.
Tiempo después, contraje matrimonio con Quico y formamos una hermosa
familia con seis hijos.
Relacionado con actividades que desarrollé, debo agradecer que un
grupo de personas vinculadas con ALPI me entusiasmara para unirme
a ellos y pudiera colaborar con las personas internadas en el Instituto
María Ferrer. Asimismo, trabajé en la Fundación VITRA (Vivienda y Trabajo) que se ocupaba
del traslado de chicos, desde un centro respiratorio a una casa particular,
para que puedan recibir educación escolar y continuar sus estudios
en la universidad.
Por aquel entonces, la comunidad inglesa fundó Cheshire Homes y se
puso en marcha un programa para hospedar a personas con discapacidad
con el propósito de ayudarlas a integrarse a la sociedad. Allí me
desempeñé durante catorce años y considero que la obra desarrollada
fue muy buena, pues pudimos integrar a la gran mayoría de ellos.
Durante 1961 fui miembro de la Comisión Nacional de Rehabilitación,
en representación de las instituciones privadas y en 1980 integre
el comité que se ocupó de organizar el "Año Internacional del Discapacitado".
Asimismo, trabajé muchos años en CADIS (Corporación Argentina del
Discapacitado), organizando cursos para maestros, quienes tenían la
importante tarea de integrar alumnos con discapacidad a la escuela
común. También trabajé doce años como representante de la Fundación
Mapfre en Argentina, incorporando la rehabilitación con base en la
comunidad.
A modo de conclusión, creo que cada puerta que se nos cierra o cada
alternativa que nos limita, nos brinda oportunidades para encontrar
nuevas formas de crecer y de ayudar al prójimo. Toda dificultad, si
se aprovecha, se capitaliza. Para mí, la vida es el don más grande
que se puede tener, y a pesar de los obstáculos, no tenemos que bajar
los brazos si realmente queremos seguir adelante.
En lo personal, la fe en Dios se constituyó en el motor de mi vida
y en el vehículo para trascender, sustentado en el recíproco amor
por la familia y los amigos.
Josefina Braun, 71 años. |
|
|