MI SUEÑO ES HACER UNA CIUDAD AMABLE
Clara Judith Fabre tiene 52 años. Vive en la Ciudad
de Buenos Aires, República Argentina.
A los veinte años
vine de Mendoza a Buenos Aires, donde trabajaba y estudiaba Arquitectura
en el turno noche, al recibirme trabajé en varios estudios como arquitecta.
En 1985 me detectaron un aneurisma congénito alrededor del cual se
formó un tumor. Los médicos me dijeron que tenía el 80% de posibilidades
de no salir adelante, tenía por ese entonces 40 años y dos hijas,
de ocho y tres años, mi temor a la operación era muy grande, yo no
quería operarme.
Mi familia me convenció de luchar. Los mejores neurólogos me recomendaron
viajar a Canadá, pero temía embargar económicamente a toda mi familia
en ese viaje. Así fue como me encontré con el neurocirujano Martín
Girado y él se arriesgó.
La operación duró doce horas y cuando salí tenía afasia completa y
hemiplejía derecha.
Un equipo interdisciplinario me propuso una neurolinguista para rehabilitarme.
En ése momento yo era docente pero tuve que dejar de dar clases porque
no podía hablar. Me dediqué tres años a mi rehabilitación física,
psicológica y lingüística.
Empecé una nueva vida con nuevas amistades, nos divertíamos, hacíamos
teatro y nos juntábamos a comer. Mis hijas fueron maravillosas conmigo
y me ayudaron mucho en la recuperación. Me sentí muy acompañada por
mi familia. Especialmente, fue increíble una vecina que venía todos
los días a bañarme, una mujer muy amable que se ocupaba de mí y de
las chicas. ¡Una persona excelente!.
A los dos años, aún no estando bien, el jefe de Cátedra en la facultad
me convocó para que continuara trabajando en la misma.
Todavía no hablaba bien, pero tuve los mismos alumnos que había tenido
en primer año. Les aclaré que pretendía que siguieran con el nivel
de siempre. Fueron chicos maravillosos que tuvieron unas notas buenísimas.
Por otro lado, siempre había trabajado en acción social con chicos
de la calle y quería volver a hacerlo, volví a la facultad a trabajar
como Prosecretaria de Extensión Universitaria, donde me desempeñe
durante ocho años.
Dentro de la Universidad entendía que era importante armar un programa
social para la comunidad. Con dos estudiantes en silla de ruedas y
otro con bastones pensamos, diseñamos y finalmente armamos COPROMA,
(Comisión pro-medios accesibles) a eso me dedico ahora.
Mi objetivo es contribuir para hacer ciudades amables, una propuesta
urbanística y edilicia para todos, ancianos, niños, embarazadas, etc.
Además difundirlo para que otros puedan lograr sus objetivos como
yo lo intento todos los días, al igual que otros integrantes de COPROMA
que se superan día a día.
La dirección de e-mail de Clara es: [email protected] |
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