SIN SOBREPROTECCION

Jorge Esteves

Jorge EstevesEl subconsciente siempre te deja una cierta esperanza, te hace creer que todo sigue igual, que sentís dónde ya no hay sensibilidad. Después encarás los obstáculos y buscás libertad e independencia, no depender de otras personas...

Una cosa es que hablen de vos y otra es hablar uno de sí mismo. Me cuesta hablar de mí. Cuando uno sufre un accidente que le cambia la vida, lo primero es aceptarlo, asimilarlo.

Estos casos son como la colimba: aprendés y te adaptás, o vas muerto. Mi rehabilitación fue en una sala común, y creo que –a pesar de la bronca de entonces- fue bueno porque, cuando hacés ejercicios, vas viendo a otras personas con distintos problemas y cómo los van afrontando.

Al volver a casa, a la vida cotidiana, tenés todas las dificultades imaginables por vencer. El subconsciente siempre te deja una cierta esperanza, te hace creer que todo sigue igual, que sentís dónde ya no hay sensibilidad.

Después, con los años, encarás los obstáculos y buscás libertad e independencia, porque no es bueno depender de otras personas ni tenerlas pendientes de vos. Yo me sentí muy bien el día en que me quede solo por primera vez. Tenía dos tías amorosas que me cuidaban mucho, pero me gustaba arreglarme por las mías. Ése fue un gran paso.

Hoy tengo 63 años, trabajo en el SENASA en bioestadística, estoy casado y, retrospectivamente, tan mal no lo pasé.

Me accidenté a los 24 años recién cumplidos en una pileta, tuve una lesión entre las vértebras sexta y séptima y quedé con una cuadriplejia baja. Mi hermana María Laura era terapeuta ocupacional en ALPI, donde estuve internado diez meses. Luego, en casa, me adaptaron el cuarto y el baño. Catorce años después conocí a Marta, mi mujer. Siempre salí y tuve amigas. Al año, nos casamos. Preparamos la casa y nos fuimos a vivir solos. Hemos viajado bastante, a pesar de las dificultades.

¿Qué más he hecho desde entonces? Un poco de todo. A los 25 años, di las materias que me faltaban para recibirme de veterinario. Por supuesto, cirugía no podía hacer, pero el título me lo dieron igual. Hice cursos de matemáticas, estadística, computación,... todos los que podía, siempre orientado hacia algo que yo pudiera hacer dentro de mis habilidades. Trabajé ocho años como Jefe de Trabajos Prácticos en la Cátedra de Estadística de la UBA y, más adelante, en la Universidad de Belgrano. También he dado clases particulares. Soy radioaficionado y tengo todo el equipo. Siempre me estoy actualizando. La computadora es fundamental y, con el fax y el e-mail, puedo trabajar desde casa.

MI MENSAJE: la parte social y familiar es fundamental para recuperarte e integrarte nuevamente. El ambiente que te brindan tus padres, tus hermanos y amigos resulta esencial. Lo mejor es que te traten como a un igual, con mucha lógica y cariño, pero sin sobreprotección.

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