¡HAY QUE SEGUIR ADELANTE!
Mercedes Castro de Ehrman |
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Aprendí
a tomar los aspectos positivos de la vida. Trato de divertirme, de
reírme y de prenderme en todo. Ante cada gran cambio de la vida, miré
para adelante. Me dije a mí misma: "Tenés que seguir viviendo y buscar
la felicidad".
Soy Mercedes Castro de Ehrman y tengo 68 años. A los 23, cuando me
sorprendió la poliomielitis, era casada, tenía dos hijos y otro en
camino, y vivía feliz y tranquila en el campo. De repente, me encontré
viajando de urgencia en un avión ambulancia.
Después de un año de rehabilitación en mi casa, los profesionales
me hicieron un planteo: tendría que elegir entre caminar con aparatos,
corset y muletas, o
manejarme con silla de ruedas. Decidí quedarme con la silla, ya que
era lo que necesitaba para hacer lo que yo quería en la vida. Para
mi familia materna fue muy difícil enfrentar la situación, pero mi
marido Pipo me acompañó siempre, me apoyó mucho y no me hizo sentir
enferma. Tuve diez hijos por parto normal, me ocupé de la casa y de
los chicos como cualquier otra mujer. Siempre salí a divertirme, al
cine, a comer afuera, a fiestas. He viajado por casi toda Europa y
también estuve en Sudáfrica. Al principio, me molestaba que la gente
me tuviese lástima; hoy, ya no me importa que la gente mire.
Cuando me enfermé, me dije a mí misma: "Tenés 23 años, un marido e
hijos, una vida por delante. ¡Hay que seguir!". Y eso hice.
Ahora, soy viuda, pero sigo viajando sola y salgo con mis amigos.
Me doy con todo el mundo y tengo una familia con veintisiete nietos
y un bisnieto.
MI MENSAJE: Yo aprendí a tomar los aspectos positivos de la vida.
Trato de divertirme, de reírme y de prenderme en todo lo que puedo.
Cada vez que me pasó algo en la vida, ante cada gran cambio (como
mi enfermedad o la muerte de Pipo), miré para adelante. Me dije a
mí misma: "Hay que seguir viviendo y buscar la felicidad".
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