Mis padres y
mi esposo nunca me trataron como una persona discapacitada.
Ivonne Elena Dondi
Soy una mujer de
36 años que se considera sincera y recta en su forma de pensar, e
intento ser simpática.
Estoy casada desde hace doce años y medio. No tengo hijos, sólo dos
perros (mis "bebés"): un ovejero belga y un poodle.
Al ser niña, no entendía mucho. Pero al ir creciendo, comprendí el
verdadero alcance de mi enfermedad (espina bífida congénita).
Como tuve la oportunidad de ir a escuelas y liceos para gente sin
problemas como el mio, nunca me relacioné con otras personas discapacitadas.
Cuando llegó el momento de trabajar, pude conseguir un empleo por
concurso, sin necesidad de apelar a la legislación existente en mi
país que favorece a las personas con discapacidad.
Hasta los 25 años caminé sin ayuda –léase "otras personas" o cualquier
ayuda técnica (bastones, etc)– , es decir que podía desplazarme por
cualquier lugar. Aunque con dificultad, pero lo hacía. Desde los 25
años hasta los 30 utilicé bastones canadienses, y desde los 30 (año
en que hice una septicemia) hasta la fecha, estoy en silla de ruedas.
Estando en la silla pude ver al mundo "desde abajo" y comprobar las
terribles barreras arquitectónicas contra las cuales debe luchar un
ser discapacitado. A partir de ese momento, unos simples escalones
me impidieron acceder a teatros, museos... o edificios públicos cualesquiera.
Actualmente, desde mi lugar como ama de casa, trato de trabajar por
y para el discapacitado, con la convicción que ganando los demás gano
yo, y viceversa. Y por qué no, a través de mi trabajo obtener una
retribución económica.
Desde el año 1998 pertenezco a la Fraternidad Cristiana de Personas
Enfermas y con Discapacidad, en la cual me desempeño como coordinadora
de mi grupo (hay siete en el Uruguay) y, desde hace un mes, me incorporé
a otra institución que responde a las siglas O.N.P.L.I.
Una cuestión muy interesante para mi es que, por intermedio de la
informática, he podido acceder a "otro mundo", hacer muchos amigos
y enterarme qué es lo que sucede en otros países respecto al tema
de la discapacidad.
Mi mensaje: Mi sueño es poder lograr que las personas discapacitadas
de todo el mundo podamos vivir con la dignidad que nos merecemos,
sin diferendos de raza, credo o lugar de residencia. Al fin y al cabo,
también somos seres humanos.
Mi e-mail:[email protected] |
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