Joaquín Levinton: Era muy gracioso que hubiese posters nuestros en los shoppings, que es un lugar que odiamos. Nos divertía eso. Aparte, todos los rockeros decían que tener sponsor estaba mal, que no se podía hacer eso. Entonces, lo primero que pensamos era que teníamos que hacerlo. Turf no tiene prejuicios.
Noticias: ¿Es divertido convertirse en la imagen de lo que se detesta?
Levinton: No. El punto era que siempre quise hacer lo que estaba mal. Convertir el no en sí.
Noticias: ¿Hay algo detrás de esa pose?
Levinton: Es una buena pregunta. Creo que sí. Todo deriva de cuando sos chico, y te prohíben algo y vos lo hacés, te dicen que no y vos lo hacés igual. Quizá, en realidad, todo venga de ahí. También porque lo más divertido es lo que no se debe hacer. Está todo al revés, desde el cero hasta todo, es así. O sea que, de última, podríamos pensar que actuar a la inversa es lo coherente.
Noticias: Entonces usted está al derecho.
Levinton: Podría ser.
El remís que nos conduce hacia la producción de fotos tiene el aire acondicionado fuerte. Levinton pide que lo bajen. El destino: Parque de la Ciudad, antes conocido como Interama. La idea es hacer fotos retrofuturistas. "Paremos en un McDonald’s", pide como un nene. El remís para. Levinton y su novia bajan corriendo. El remisero habla: "Este tipo está chiflado". Se rasca la panza que choca con el volante. "Imaginate si todo el mundo hace lo que no se puede. Esto es un quilombo. ¿Dónde toca? ¿Turf? Estamos listos..." La parejita vuelve con hamburguesas, gaseosas y helados. "Listo, ya estamos", dice Joaquín.
Noticias: ¿Cómo nació "Loco un poco"?
Levinton: El bajista trajo la música y le pusimos una letra. No se pensó mucho, fue saliendo sola. Un chico hace poco me dijo que, cuando estaba deprimido, la ponía y le levantaba el ánimo. Eso es lo bueno de las canciones. "Turfshow" es un disco híper positivo. Y eso que estamos en esta etapa de caos. En la primavera menemista hicimos "Siempre libre", que es un disco muy serio, existencialista. Es una contraposición a las cosas. Esa es la función del rockero, chocar y proponer lo contrario.
Noticias: Casi como el salmón, que nada contra la corriente.
Levinton: Andrés Calamaro fue una gran influencia para este disco. Yo lo conocía poco y no me caía muy bien. Pero cuando me llegó el salmón, cinco discos juntos, no lo podía creer. Y lo fui a ver a la casa. Me preguntó: "¿Querés saber cómo se graba un tema en cuarenta minutos?". "Dale", le dije. Grabó una base de tres acordes, la batería con el teclado. Yo pensaba, esto es una cagada. Pero lo seguía porque el tipo estaba seguro. Después agarró un cuaderno Rivadavia y en segundos volvió con una letra. Puso rec y la grabó con una melodía, de una. Y era un hit. Después hicimos dos temas más. Ahí me di cuenta de lo vago que era yo. Antes hacía 15 canciones por año. Y este tipo hace cuatro canciones por noche.
Noticias: ¿Usted estudia guitarra o canto?
Levinton: No, nada. La vida del rocker no te lo permite. Se complica. Vos salís a la noche y sin darte cuenta te despertás en Madariaga, qué sé yo. No tengo orden. Me cuesta mucho cumplir un horario, no tengo voluntad. Me encantaría tomar clases de piano. Yo toco un poco, me defiendo a costa de instinto. Pero la planificación va en contra de la sorpresa, que es lo divertido del asunto. Además es cuestión de practicar.
Noticias: ¿Usted es un rock star?
Levinton: Si te digo que sí, soy un tarado. Pero crecí mirando a tipos como Mick Jagger, David Bowie y Bob Dylan.
Noticias: La imagen que muestran los medios, lo muestran muy glamoroso, desbordante de chicas. (Su novia estalla a carcajadas. Él la mira y continúa, serio.)
Levinton: ... De todas maneras sería tonto pensarse así desde la Argentina. Todo el tiempo estás en situaciones medio patéticas.
Noticias: Por ejemplo.
Levinton: Como estrella de rock, pedís que antes del show te esperen con jugos de fruta. Y cuando llegás hay un balde y dos latas de guaraná flotando en hielo derretido. Sin embargo, arriba del escenario, damos un show de súper rock. Somos una buena banda de rock and roll.
En el Parque de la Ciudad hay problemas. Es tarde, y no se puede entrar. Hay tres personas de seguridad en el estacionamiento, fumando, y sólo hace falta levantar una valla pero dicen que no, que hay reglas internas que no lo permiten, y demás. "Chocamos con la Argentina", susurra Levinton y después les pide un cigarrillo. El viaje continúa hacia el autódromo. El remís elige un camino alternativo. Barrio pobre, de casillas de cartón, barro y perros muertos. "Salgamos rápido", suelta Levinton y sigue riendo. Empieza la sesión de fotos. El chico mira hacia arriba, levanta el mentón, se toma la cintura con las manos, abre los codos. Le da el sol en la cara, su chica lo adula. "Así saliste en otra revista, re lindo, la compré," "Sí", contesta él, mirando el cielo, el horizonte, como si alguna verdad estaría por serle revelada. "Che, estaban buenas las hamburguesas", comenta.
Noticias: ¿Cómo estuvo Cosquín Rock?
Levinton: No me gusto mucho. No me gustan los festivales donde hay dieciocho bandas. Fuimos porque hay un montón de gente en Córdoba que le gusta Turf y nos esperaba. Aparte, somos una banda de rock nacional y teníamos que estar ahí. Un poco como laburo, viste. Allá me levanté de la conferencia de prensa.
Noticias: ¿Por qué?
Levinton: Querían saber cuánta guita teníamos en el corralito. No tengo nada, pero no me interesaba hablar de eso. Escucho esa palabra y me deprimo. Y además soy una persona que puede vivir sin plata. Tengo amigos de verdad. Y si tenés amigos buenos, nunca le va a faltar nada a ninguno. Son el equipo. Un ejército de salvación. La unión hace la fuerza, es cliché, sí, mi vida se tornó más clichetera en los últimos tiempos. Pero mi vida son las mujeres, la amistad y la música. Y punto.