MI TESTIMONIO


Amados Hermanos en la fe de Jesucristo, y amigos... Muchos anhelan un llamado para la obra del ministerio, te digo que si servir es tu vocación, y ser siervo de Dios tu sueño, buena obra deseas. Pero debes entender que irás donde no quieras ir y hablarás cuanto el Señor te mande, pues tus caminos no son sus caminos y tus pensamientos no son sus pensamientos. Se requiere que mueras para tu carne, es decir un nuevo nacimiento y que el carácter de Jesús sea formado en tu corazón, es decir, "no vivo mas yo, sino que Cristo vive en mi". Caminar con la mente de Cristo, y estar siempre en constante comunión con tu Salvador por el Espíritu Santo de la promesa que reciben todos los que creen en su nombre y guardan su palabra. Yo nací en un hogar Cristiano, el segundo de tres hermanos. y a pesar de ver tantas cosas tremendas en mi casa, resistía a la fe de Jesús. Recuerdo que a la edad de 10 años fui a una campaña evangelista donde un varón de Dios oraba por un niño de pie plano, sentí que hablaba de mí y me saqué los zapatos ortopédicos y recibí mi milagro, tan solo con creer a esa palabra, llegué a hacer lo que los médicos dijeron que no haría, practique deportes, seleccionado de basquet ball, danza y baile moderno, y siempre con la inquietud en mi ser sobre Dios. Cada vez que deseaba congregar algo me apagaba y así me alejé por mucho tiempo de mi Señor. Constantemente en mi casa recibíamos Siervos y Siervas y todos tenían por increíble que parezca, la misma palabra para mi: "Busca el reino de Dios y su justicia y todas las cosas vendrán por añadidura". Yo era un joven muy afanado por dinero, y trabajaba mucho en eventos que yo mismo organizaba... Todo cambió para mi vida en el Año de 1997, cuando una Profeta llamada Guisella llegó a casa, yo tenía algo de conocimiento acerca de la palabra por mis tíos que me aturdían con sus prédicas y hoy veo que la palabra no vuelve vacía, Dios me estaba preparando para este tiempo de Cosecha. Ella profetizó a mi persona de que tendría su ministerio y que sería llamado por Dios antes de terminar mi carrera Universitaria, a lo que yo respondí con un risa burlona: "jajaja"; recuerdo que ella me miro sonriente, llena de paz y dijo: "El Señor habló, y él cumplirá"... Estaba yo muy enamorado en ese tiempo de una joven con la que gracias a Dios continuo hasta hoy. Pasaron los años, ingresé a la Universidad Nacional de Piura, en la Facultad de Ingeniería, seguía con mi relación de pareja con la misma chica, y en el verano de enero del 2003 recordé dicha profecía, recuerdo que mi amada llegó al norte y fuimos de viaje a Trujillo con su familia, y camino a Huanchaco (playa) meditaba sobre dicha profecía, cuando pregunte a Dios: "Si en verdad hablaste por la boca de esa mujer, dime algo, dame una señal para creer que existes..." Y de repente se atravesó un bus con una inscripción en el parabrisas postrero que decía: "Busca el reino de Dios y su justicia..."

Eso me impacto y le declaré a mi chica lo que había pedido yo a Dios, pero mi mente era terrenal y no percibía en ese entonces lo espiritual, y dije: ¿Esto es todo el poder de Dios?... Pase unas bonitas vacaciones con mi enamorada, y antes de despedirle le dije que volvería a hablar con Dios, Era algo que me movía e inquietaba grandemente... Ella era temerosa y me decía que tenga respeto por Dios, yo lo tomaba deportivamente. Recuerdo que la noche que ella viajo, caminaba yo por la avenida principal rumbo a casa y levanté mis ojos al cielo y dije: "Señor, perdona mi incredulidad, pero necesito una señal poderosa de que eres real, quiero hacer pacto contigo, si tu me traes un Siervo a mi casa que no sea Peruano, y que me declare si esto es válido entre tu y yo, prometo dejarlo todo por servirte y cumples, gracias Dios". Paso aproximadamente un mes, y empezó a llegar a mi casa un Pastor Extranjero, por una prueba que tenía un familiar mío, este Siervo pasaba oras por la noches orando y apoyando a mi familiar, el caso es que fue el 23 de marzo del 2003, cuando tocaron el timbre y salí a abrir la puerta, este pastor miro al cielo y día Gracias y luego me abrazó y dijo: "Dios te bendiga Siervo de Dios". Eso me sorprendió y sin darme cuanta me senté en mi patio y ya estaban todos de mi casa con nosotros, los dardos de Satanás venían para sacarme del lugar pero Dios había escogido ese día de mi Salvación... Recuerdo que sonriendo citó el pasaje bíblico: Eclesiastés 10:9, y fue ese versículo que me partió el corazón, mientras lo leía era como el mismo Dios recordándome la promesa que le hice, esa misma noche acepté a Cristo como mi salvador, la semana siguiente parecía un loco, me amanecía leyendo la biblia y recordaba todo, era El Señor instruyéndome, y en la segunda semana recibí el Bautismo del Espíritu Santo, el año que siguió me gozaba de ser usado por Dios para muchas cosas y su mano me acompañaba donde iba, incluso en la UNP empecé a predicar su palabra, hasta que por sueños recibí el nombre del ministerio, pero aún no se había manifestado. Por profetizar y anunciarlo en las calles fui aborrecido y desechado del lugar donde nací, pero mi Señor me exalto llevándome fuera de mi ciudad a predicar su palabra, hasta que una noche, el Señor me revelo la visión que cambió mi vida por completo, era un blanco con doce llamas de fuego alrededor; con un grupo de jóvenes hermanos tratamos de interpretar pero no era tiempo. Por esos días un profeta panameño conocido como “Pití” estaba ministrando en los parques de la ciudad y fui a escucharle, estaba muy confundido y Dios me mostró por visión que yo entregaba una biblia al cielo, al instante el me quedo mirando y me dijo: “Joven de amarillo (por el polo), siembra esa Biblia para el Reino de los Cielos. Corrí hacia el proscenio y me profetizo que saldría de la ciudad y que Dios levantaría un ministerio de jóvenes. Recibí una invitación a participar de un Encuentro Espiritual en la ciudad de lima conforme la palabra del profeta, ya en el encuentro, al tercer día tuve un sueño en el que salia del agua con un cuerpo luminoso y una voz me dijo: “no será mas tu nombre Francisco, desde hoy te llamarás Israel”. A la mañana siguiente ministraron sobre bautismo y la bendición de Jacob ese mismo día fui bautizado en agua, pues me negaron ese derecho por mucho tiempo, yo perdoné todo y hoy mi corazón esta limpio gracias a mi Señor, en este Encuentro morí como carne y nací como Israel, pues ví cara a cara a Dios y fue librada mi alma. Recibí la visión de Siervos de Dios, y el Señor me demandó que me niegue a mi mismo por amor. Así como él por la Iglesia. Abandoné mi Carrera pues Dios no quería que me gloríe en el hombre, sino en el Siervo de Dios, y en todo lo que el Señor haga por medio de mis manos, empezamos a aplicar el modelo de Jesús desde el 6 de Junio del 2005, y hasta hoy hemos visto la gloria de Dios acompañándonos, no sólo a mi como Pastor del Ministerio Tiempo de Cosecha, sino también a los Discípulos que el Espíritu Santo va llamando para que sean los pilares de esta obra. El Señor me dijo que seremos aborrecidos y muchos nos llamarán locos, hijos del Diablo, pero créanme que hoy somos verdaderamente bienaventurados, pues a nuestro Señor llamaron Belzebú, y así persiguieron a los profetas antes que nosotros.

Doy gracias a Dios por todos ustedes que están contemplando esta pagina y que sea de gran bendición para sus vidas en Cristo Jesús que nos lleva siempre de triunfo en triunfo! "Siembra amor, llegó el Tiempo de Cosecha"

Pastor Israel.

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